Comparativa de cervezas sin alcohol

La cerveza sin alcohol constituye una estupenda alternativa para aquellos que no pueden o no quieren tomar alcohol. Es una bebida mucho más natural y menos calórica que los refrescos carbonatados. Su consumo no ha parado de crecer en los últimos años y cada vez existen más marcas en el mercado. Puesto que sólo soy un consumidor esporádico de este producto no tenía demasiado claro la calidad relativa de unas marcas y otras así que me planté en un conocido supermercado y compré todas las que encontré omitiendo esas de muy bajo coste y calidad que todos conocéis


Evidentemente hay más marcas pero yo creo que es un abanico suficientemente representativo.
No he hecho distinción entre cervezas sin (con graduación inferior a 1º) y las 0,0. No he incluido en esta comparativa ni las cervezas light (graduación entre 2 ºy 3º) ni las cervezas con algún zumo añadido (limón, naranja, manzana, etc). Si que aparece una cerveza Ambar que además de no llevar alcohol tampoco lleva gluten por lo que es apta para celiacos, es la única que conozco de este tipo.
Como comprenderéis aunque son sin alcohol he necesitado varios días para bebermelas todas lo que dificulta compararlas de forma objetiva. Aunque es complicado vamos a establecer un ranking totalmente subjetivo.

1 - Franziskaner Sin

Para mi no hay duda de que esta y la San Miguel 0,0 son las mejores en cuanto al sabor. La turbiedad habitual de las cervezas de trigo le da más cuerpo y sobresale por encima de todas en cuanto a persistencia de la espuma. El formato de 0,5 litros, el que usa Franziskaner para embotellar toda su gama de cervezas,  quizás no guste a todos pero a mi me parece idóneo para una cerveza sin alcohol.

2 -  San Miguel 0,0

Para mi ésta cerveza tiene un sabor bastante conseguido, con el amargor justo y sin ese retrogusto extraño que dejan otras. Es mi opción habitual, dada la fuerte implantación que tiene tanto en supermercados como en la hostelería, cuando decido tomar una cerveza sin alcohol.

3 - Buckler 0,0 Negra

La calidad de la cerveza Buckler junto con el punto extra de tostado, que de alguna forma compensa en parte la pérdida de sabor que se produce durante la desalcoholización, la convierten en una cerveza que los consumidores habituales de cerveza con alcohol seguramente encontrarán como una de las opciones más satisfactorias.

4 - Buckler 0,0

Dura competidora de la San Miguel 0,0 es una cuestión de matices decantarse por una o por otra. En cualquier caso la Buckler 0,0 es una cerveza que no defrauda. 

5 -Mahou Sin

Aquí ya se abre una brecha bastante importante con las 4 anteriores que a mi juicio están bastante por encima del resto. La Mahou Sin da una buena primera impresión en boca pero como decía antes deja un retrogusto extraño, entre químico y metálico.

6 - Alhambra Sin

Cerveza de sabor aceptable que se distingue por un amargor bastante acusado. Entre esta y la Mahou Sin no es fácil quedarse con una de las dos puesto que son bastante similares.

7- Ambar Green

Esta cerveza ha sido una sorpresa ya que, en el campo de las cervezas sin gluten pero con alcohol, yo había probado la que fabrica Ambar y me pareció muy mediocre (la Estrella Daura, también sin gluten, no la he probado). Sin embargo la Ambar Green me ha parecido bastante digna y superior a otras cervezas con gluten. Sin duda una gran noticia para los celiacos abstemios.

8- Amstel Sin

Cerveza con un sabor gris y poco apetecible, como su hermana alcoholica. Siento cierta simpatía hacia Amstel por patrocinar una gran carrera ciclista en Holanda, la Amstel Gold Race. En cuanto a sus cervezas... me parece increible que en una país con excelentes cervezas ésta y Heineken sean las más conocidas...pero bueno, eso ya se sale del objetivo de esta entrada. 

9- Skol Sin

Con diferencia la peor de todas, realmente desagradable. No pude bebermela entera, no creo que merezca la pena decir mucho más.

Para finalizar, algunas apreciaciones. Si hiciesemos este ranking con las mismas marcas pero con cervezas con alcohol (exceptuando Buckler), el resultado sería completamente distinto, lo cual es bastante curioso.
Tengo la impresión de que queda bastante espacio de mejora y que en el futuro veremos aparecer en el mercado cervezas sin alcohol de calidad superior, de igual forma que está sucediendo con las cervezas normales.
No he probado personalmente el vino desalcoholizado aunque los comentarios que he escuchado al respecto han sido bastante negativos. Parece sin embargo altamente improbable que pueda llega a competir con la cerveza por una cuestión simple pero bastante lógica, cuanto más graduación tenga una bebida más alejada del original estará su versión sin alcohol. Y si no, fijaos en el nulo éxito que ha tenido el extravagante Whissin, el "whisky sin alcohol" 
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El omnipresente surimi

Con carácter general, y en particular en la gastronomía, respeto los gustos y opiniones de los demás. Por lo tanto no me supone ningún problema que un producto que a mi juicio no tiene ningún interés ni valor culinario como el surimi sea apreciado o al menos consumido de forma casi masiva. Lo que ya me indigna profundamente es que se añada sin venir a cuento a múltiples platos, que existían mucho antes de la invención de este engendro diabólico, con el único fin de abaratar el precio. La lista sería interminable, ensaladas, ensaladillas, salpicones, pinchos, sandwiches, etc... pero si hay algo que verdaderamente me enerva es la introducción del surimi en la elaboración de piezas de sushi, sobretodo de makis. Utilizar este subproducto para un plato que en su misma concepción representa una forma de comer pescado fresco y crudo me parece no sólo de mal gusto sino directamente una burla y en algunos casos, cuando no está especificado previamente, un fraude.
En más de una ocasión he rechazado un surtido de sushi elaborado "a criterio del chef" por contener surimi, ahora ya intento acordarme de avisarlo de antemano. Por emplear una analogía, es como si os sirvieran una paella valenciana con albóndigas de pollo industriales en lugar de pollo, ¿os la comeríais?, ¿la pagaríais? Seguro que no. Vamos a repasar las múltiples presentaciones o al menos las más conocidas que la industria le ha dado a esta amalgama de pescados inservibles y productos químicos

"Palitos de cangrejo" (Kanikama en japonés)

Imagen extraída de la Wikipedia
Lo primero que llama la atención de esta cosa es que si por curiosidad miramos la composición vemos que el porcentaje de carne de cangrejo es del 0%. Se ha asimilado este nombre por los colorantes que se emplean para que "simule" la carne de una pata de cangrejo extrañamente cilíndrica. Actualmente se presenta tanto en formato de barritas como ya rallado para que directamente lo mezclemos con paladas de mayonesa, preferiblemente de bote para mantener el carácter "abrir y listo" de estas comidas rápidas.

"Muslitos de cangrejo"

Imagen extraída de la página www.tonyputman.net

Esta es quizás la presentación más grotesca. Una pinza de cangrejo real, o lo que ya no se ha podido aprovechar de ella, emerge de una especie de croqueta de surimi congelada. De esta forma conseguimos aunar tres de los paradigmas de la comida de mala calidad, precocinada y preferiblemente congelada, ingredientes artificiales y casi desconocidos y por ultimo empleo de la fritura como método de preparación, para no abusar del microondas.


"Gulas"

Imagen extraída del blog http://deliciesculinariescris.blogspot.com.es


Junto a las falsas huevas de pescado, constituye un claro ejemplo de sucedáneo de un alimento de elevado precio. En la línea de pueril trampantojo que caracteriza esta línea de productos, se ha simulado el color de los lomos de las angulas pintándolos con tinta de sepia. El éxito de las gulas radica en que mezclado con aceite de oliva, ajo y guindilla cualquier cosa sabe de forma muy parecida.


"Tallarines de surimi"

Imagen extraída del blog http://lamagiadesonia.blogspot.com.es


Esta es sin duda la más reciente. Algunas marcas comerciales emplean el "ingenioso" nombre de tallarimis para referirse a estas tiras blancas que, utilizando una terminología mecano-cuántica, tendrían su análogo clásico en los tallarines hechos cortando láminas de sepia muy finas, una vez congelada o semicongelada la misma para facilitar la operación.
En este momento no se me ocurre que otras formas adopta este versátil composite. Si sabéis alguna más escribid por favor un comentario pues no queremos ser acusados de incompletitud o falta de rigor científico.
Hay que decir que el surimi se originó a partir del kamaboko, rollos hechos de pasta de pescado y cocinados al vapor que se elaboran en Japón desde hace 900 años y que en ocasiones tienen aspectos tan extraños y vistosos como este


Imagen extraída de la web http://www.recetasjaponesas.com

El proceso industrial para fabricar surimi fue desarrollado en 1960 por el visionario Nishitani Yōsuke del Instituto Pesquero Experimental Hokkaido de Japón. Para finalizar vamos a asomarnos a la composición promedio del surimi, que lógicamente puede variar en función del producto concreto y de las marcas:

- Pescado blanco de bajo coste (por ejemplo abadejo de Alaska)
- Almidón
- Clara de huevo
- Sal
- Aceite vegetal (sin determinar)
- Sorbitol
- Azúcar
- Proteínas de soja
- Conservantes
- Colorantes
- Aromas diversos y potenciadores del sabor












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Gastronomía tradicional de Bulgaria

Resulta muy interesante comparar la gastronomía de los distintos países de Europa del Este debido a la profunda influencia de las unas en las otras. También existe una influencia indudable con los países de Oriente Próximo. En este sentido este artículo puede entenderse como una continuación del anterior Gastronomía tradidional de Rumanía ya que mi último viaje discurrió por tierras de Rumanía y de Bulgaria.
La cocina búlgara es, a mi juicio, más imaginativa y variada que la rumana, sin destacar tampoco especialmente dentro del panorama de la gastronomía europea y mundial. Sin lugar a dudas el producto estrella es el yogur, sin el cual es imposible concebir la cocina búlgara. No en vano el yogur se empezó a producir justamente aquí alrededor del año 5000 a.c. Los búlgaros están muy orgullosos del mismo y lo emplean en casi todos sus platos, postres o no, e incluso como bebida, el Ayrian, que consta exclusivamente de yogur y agua


Resulta muy llamativa la gran variedad de ensaladas y sopas, frías y calientes, que se pueden encontrar en las cartas de los restaurantes de comida tradicional.
En cuanto a las ensaladas, la más tradicional es sin duda la Shopska, una sencilla ensalada a base de tomate, pepino, cebolla, pimiento crudo y queso sirene rallado.



El queso sirene, que es el que sin duda le aporta personalidad a esta ensalada, es un queso de vaca bastante similar al queso feta pero de sabor más suave y que se vende en curiosos bloques cúbicos. En Bulgaria las ensaladas se aliñan con vinagre y aceite de girasol, lo cual no me sorprende en absoluto pues en el incomprensible e inauditamente largo viaje en tren  de Bucarest a Sofia (9 h 30' para unir dos ciudades que distan 300 km) la vista se perdía durante horas en la contemplación de interminables campos de girasoles.
Otra de las muchas ensaladas que se pueden degustar es la ensalada Orchavska, con tomate, pepino, cebolla, pimiento crudo, champiñones, jamón cocido, huevo cocido y queso sirene



Personalmente prefiero el minimalismo y la frescura de la Shopska y como el queso rallado se integra perfectamente con el resto de la ensalada.
En cuanto a las sopas, la más conocida de lejos es la Tarator, sopa fría que se elabora a base de yogur, pepino, ajo, nueces y eneldo fresco

 

Ni que decir tiene lo refrescante que resulta en verano. Existe una versión más espesa que se suele ofrecer como ensalada y que se denomina Snezhanka. Se trata realmente de una salsa de yogur, casi idéntica al tzatziki de la cocina griega y turca, excepto por las nueces y el eneldo.
En cuanto a los platos principales, como os podeis imaginar, el predominio de las carnes es absoluto. Si habéis leído el articulo anterior, ya sabéis lo que son los Sarmale y las Mititei. En Bulgaria existen platos muy similares bajo el nombre de Sarmi y Kebapcheta respectivamente.
Otro plato popular es la Pekanitza  


y que como podéis ver consiste en un enorme filete de cerdo hecho a la brasa y cubierto con pipas de girasol machacadas. Por mi comentario anterior se entiende que se le busquen usos a las pipas. La carne no me acabó de convencer, un poco seca. En cuanto a los acompañamientos, las patatas asadas al eneldo realmente deliciosas, las guindillas asadas de vicio y la ensalada de col y zanahoria lamentablemente demasiado salada.
Es un plato muy típico también la Kavarma, que consiste en un guiso de carne de cerdo y verduras que se sirve en cazuelitas de barro individuales



La que a mi me sirvieron llevaba una capa de huevo cuajado por encima pero creo que es una variante y que la receta estrictamente tradicional no la lleva.
Son muy populares las Musakas. La que yo probé estaba realmente espectacular


El baño de yogur era seguramente innecesario pero ya os he contado que no pueden evitar usarlo de forma prácticamente indiscriminada. He leído que muchas veces se sustituye la berenjena por patata. Sin embargo, esta musaka estaba hecha con berenjena y carne de ternera. La carne de ternera estaba picada a cuchillo en finas láminas, no triturada, con lo que quedaba deliciosamente tierna. Como rasgo distintivo respecto a la tradicional receta griega, además de la sustitución del cordero por ternera, constaté la inclusión de arroz en el relleno.
Los Shashlik, grandes brochetas de carne de cerdo marinada que se hacen a la brasa y que son típicos sobretodo de Rusia, también pude encontrarlos en varias cartas.
Quiero señalar también la gran calidad del pan que servían, si lo pedías,  para acompañar la comida



Panecillos individuales de formas cuadradas y de miga tierna y esponjosa, fantásticos.
Las cervezas búlgaras, siento decirlo, son muy mediocres según mi criterio. Despúes de probar las marcas más populares, Kamenitza


 y Zagorka


decidí pasarme a las de importación. Mención aparte merece la cerveza que probé en el restaurante   Manastirska Margenitza que elaboran ellos mismos, al menos eso me dijeron, y que se sirve desde un enorme depósito metálico que tienen en mitad de su terraza (a la izquierda de la columna)

 

Cerveza sin filtrar con buenas notas de lúpulo y el carbónico justo, realmente excelente.
Además de los vinos, según los que entienden los mejores de Europa del Este, hay un licor típico que se denomina Rakia, de origen balcánico, que es una especier de brandy obtenido a partir de la destilación de frutas.
En el apartado de dulces el que más arraigo tiene es la Banitsa, especie de pastel o bollo elabora con capas de pasta filo, huevo y queso sirene que constutiye una forma de desayuno muy habitual. A pesar de que su presencia era practicamente ubicua las raciones eran muy grandes y sobre el papel no me resultaba demasiado apetecible por lo que no llegué a probarla. Los Baklava también tienen una fuerte implantación, al igual que en Rumanía. Los que probé tenían una forma más fina y alargada

 

pero un sabor casi idéntico. 
Con esto concluimos nuestro recorrido por estos dos países que son de los menos conocidos en Europa por los turistas españoles y que tienen como algunos de sus atractivos sus muy económicos precios y la ausencia de masificación turística.








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Gastronomía tradicional de Rumanía

Si siento una especial atracción por los países del este de Europa es por motivos culturales, artísticos e ideológicos, no por motivos culinarios. La gastronomía de estos países está basada, salvo algunas excepciones, en platos de carne muy contundentes que no encajan demasiado con mi estilo de alimentación basado en frutas, verduras, cereales y pescado.
Sin embargo, siempre es interesante probar la comida local ya que, además de ser una parte fundamental de la cultura de los pueblos, proporciona ideas para realizar nuevas combinaciones de ingredientes o usos distintos de un determinado producto.
En Rumanía, la manera más tradicional de comenzar una comida es con una ciorbâ, que es una sopa con verduras y carne. No era lo que más me apetecía con el sofocante calor de Bucarest en Agosto pero como estaba decidido a probar los platos más típicos era ineludible pedirlas.
En este caso, la que tomé llevaba únicamente verduras


e iba acompañada, como es tradicional, con smetana (crema agria) y guindilla cruda.
Estas sopas tienen siempre un sabor algo ácido (se pueden utilizar diferentes ingredientes para conseguirlo). El empleo de la smetana como acompañamiento no me sorprendió ya que es así como se sirve por ejemplo el borsch, la famosa sopa de remolacha de origen ucraniano que se consume en prácticamente todos los países ex-soviéticos. En cuanto a la guindilla cruda ya entiendo menos su función, pero ahí está. La sopa en si me resultó aceptable pero bastante anodina.
También tienen un papel importante las legumbres, especialmente las judías. En esta ciorbâ


se sirve un guiso de judías blancas, verduras y carne de cerdo ahumada dentro de un pan que se ha vaciado previamente quitándole parte de la miga. El guiso estaba muy bueno y resulta de lo más apetecible raspar el interior del pan, reblandecido por el caldo, y tomar así un poco de pan en cada cucharada.
Otro entrante muy típico es el puré o ensalada de berenjena asada que recibe muchos nombres según el país en el que se prepara (Melitzanosalata, Mutabal, Baba Ganush, etc...) y que aquí se denomina Salata de vinete (ensalada de berenjena)


Me gustó mucho tanto el sabor como la textura, con la berenjena machacada pero no triturada. Además los trocitos de cebolla roja picada le daban un toque crujiente realmente agradable.
Dentro ya de los platos principales son muy típicos los sarmale, hojas de col rellenas de arroz y carne picada fuertemente especiada


Es un plato muy sabroso aunque algo pesado. También se pueden encontrar sarmale hechos con hojas de parra, que a mi personalmente me gustán más, y que es un plato que se elabora en muchos países de Oriente Próximo, con otros nombres. En este caso van servidos con una estupenda mamaliga como guarnición. La mamaliga es un puré de maíz a mi juicio idéntico en textura y sabor a la polenta italiana y es uno de los platos más populares de toda la gastronomía rumana.
Otro plato muy tradicional son las Mititei o Mici que son una especie de salchichas hechas con carne picada, ajo, hierbas y especias


Se suelen servir con mostaza, como podéis ver en la foto, y algún acompañamiento, que en mi caso fueron verduras a la parrilla. La única gracia que tenían es que estaban hechas a la brasa. Por lo demás, demasiado especiadas y con una textura algo gomosa. No soy amante de las salchichas y estas no me han hecho cambiar de opinión.
También es muy popular el Ostropel, una especie de estofado hecho generalmente con pollo



Seguramente la carne habría quedado más jugosa de haberse utilizado alguna otra parte del pollo distinta de la pechuga. La salsa tenía un sabor realmente interesante donde se notaba claramente el ajo, el laurel, la pimienta, el tomillo, el pimentón, el tomate, el vino blanco y seguramente algún ingrediente más. Las patatas excelentes, caseras y perfectamente fritas.
Otros platos populares que no llegué a probar pero que aparecían en la mayoría de las cartas son el Pastrama, plato hecho con cordero en adobo y la Ciulama, guiso a base de cerdo y setas con una salsa cremosa.
Rumanía es un importante productor de vinos, especialmente la región de Moldavia. Sin embargo, yo no soy consumidor por lo que sobre este aspecto no puedo contaros nada. En cuanto a la cerveza, ha sido una grata sorpresa la buena calidad de las marcas locales, sobre las cuales no tenía ninguna referencia previa. La más popular es la Ursus, que tiene varias variedades

 

cerveza suave tipo pilsen de excelente sabor que recuerda a las cervezas checas. Potente y con personalidad la Silva bruna


y algo más floja la Ciuc.
La bebidas espirituosas más conocidas son la Tuica y la Pálinka, ésta ultima originaria de Hungría y ambas de fortísima graduación. No probé ninguna de las dos ya que aún recuerdo el mal rato que pasé en la legendaria cervecería U Fleku de Praga cuando tuve que tomar un chupito de Pálinka ante la insinuación de  un chistoso camarero, entres grandes carcajadas, de que no tenía lo que hay que tener para bebermelo.
En el apartado de repostería el producto más consumido son sin duda los Covrigi, que se venden en infinidad de pastelerías y puestos callejeros. Son una especie de trenzas de pan que en su versión más tradicional y minimalista llevan únicamente semillas de amapola pero que en la práctica se venden con multitud de rellenos (pasas, chocolate, jamón cocido, queso, etc..). De los dos que yo probé la versión canónica me resulto algo insulsa, con pasas ya me gustó mucho más.
También tienen una presencia muy importante los Baklava, de origen turco, que son unos pastelitos elaborados con multiples capas de pasta filo con frutos secos, sobretodo nueces o pistachos, y bañados en almíbar o jarabe de miel. Probé tres tipos, con nueces trituradas, con nueces enteras y con pistachos. El ultimo fue el que más me gustó pero los tres me resultaron bastante empalagosos. Como persona poco aficionada a lo dulce siempre pienso "que bueno estaría esto con la mitad de azúcar".
Al ser una estancia relativamente corta hay muchas cosas que lógicamente no pude probar pero espero haberos dado una idea general de lo que os podéis encontrar si visitáis este país y queréis saborear la cocina tradicional.



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