Cazuela de pulpo en pepitoria con patatas

La denominación "en pepitoria" se debe a que para espesar la salsa hemos añadido una picada que lleva, entre otras cosas, yema de huevo y almendras, ingredientes de la picada en la popular receta de pollo (u otras aves) en pepitoria. Es una receta sencilla y que tiene la ventaja de que las patatas se cuecen con el caldo obtenido de la cocción previa del pulpo por lo que quedan muy sabrosas.



Ingredientes

Para el pulpo
  • 1/2 pulpo mediano
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 rama de apio
  • Pimienta negra en grano
  • 1 hoja de laurel
  • Perejil
  • Sal

Para la picada
  • 2 yemas de huevo
  • 10 almendras
  • Pimentón dulce
  • 3 o 4 dientes de ajo
  • Perejil
  • Unas hebras de azafrán
  • Aceite de oliva virgen extra

Para la cazuela
  • El pulpo cocido
  • Caldo de cocer el pulpo
  • 3 o 4 patatas medianas
  • Picada
  • La clara de los huevos
  • Pimentón dulce
  • Aceite de oliva virgen extra


Elaboración

Cocemos el pulpo junto con la cebolla, el puerro, el apio, el laurel, unos granos de pimienta y un ramillete de perejil. El tiempo de cocción dependerá del tamaño del pulpo y del tipo de olla que utilicéis, normal o a presión. Para un pulpo mediano el tiempo de cocción en una olla convencional será de alrededor de 50 minutos. En un cazo aparte cocemos los huevos, los pelamos y separamos la yema de la clara. En una sartén con un poco de aceite freímos los ajos y después las almendras, escurriendo sobre papel absorbente. Para hacer la picada mezclamos en un mortero las yemas de los huevos, los ajos, las almendras, el perejil y el azafrán, que habremos tostado previamente. Majamos bien y reservamos. Ya en la cazuela ponemos un poco de aceite y tostamos el pimentón, añadimos las patatas peladas y troceadas, las salteamos ligeramente y las cubrimos con el caldo. Cocemos las patatas hasta que estén tiernas, unos 20 o 25 minutos, añadimos la picada y movemos un poco la cazuela para que se mezcle bien con el resto. Justo antes de servir añadimos la clara de los huevos picada en trocitos y si queréis un poco más de perejil y/o de pimentón por encima. Se puede añadir también un poco de pan frito a la picada pero yo no quería la salsa tan espesa y por eso no le puse.

Habrá muy poca gente a la que no le guste una cazuela de pulpo de patatas, ¿no creéis?




















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Hasta aquí hemos llegado Ibn Razin

https://bloggastronomicodeantoniovergara.wordpress.com/…/o…/

La enorme sapiencia gastronómica de éste hombre, del que he leído cientos o miles de artículos y aprendido mucho desde hace muchos años, sólo es comparable con su soberbia. Es increíble el desprecio y la inquina que siente éste hombre por cualquiera que escriba sobre gastronomía y restaurantes sin cobrar por ello, lo que equivale a ser un inepto y un estulto, desde su mentalidad. Y es bastante curioso que si nos considera, en general, una especie infecta, nos dedique tantas líneas, en diferentes artículos que he podido leer, aunque sea para arrojarnos inmundicia. Yo, que en contra de lo que piensa el señor Vergara, considero que tengo algún criterio sobre restaurantes y también sobre lo que leo y escribo, no me habría tomado la molestia de escribir sobre esto si no fuese porque se dió la casualidad de que al mes o así de que abriese este restaurante lo descubrí e hice la que fue en aquel momento primera reseña detallada del mismo. Posteriormente, en un gesto que Ibn Razin (pseudónimo con el que firma a veces) consideraría seguramente de un extremo patetismo por mi parte, consideré que era el restaurante que más me había gustado de los reseñados en 2015 y les regalé un pequeño detalle que así lo atestiguaba. Por eso cuando he leído (es un copia y pega):

………………….
"Pero en eso llegaron los “foodies”, los esnobs y los indocumentados (gastronómicamente), subespecies humanas alumbradas por las redes sociales y la moda, ávidos por “descubrir” nuevos restaurantes y pagar lo mínimo. Entusiastas que saben poco. Creen que la gastronomía comenzó con la fusión, los japos y los chiles. Forman parte de esa imbecilidad denominada “Tendencias”, que engloba tanto un restaurante adonde hay que entrar por el garaje, unas zapatillas de marathon “solidario”, el perfume de tu vida o los botines “vintage”. Es una plaga urbana importada de Nueva York.

Nunca hay que fiarse de las recomendaciones de los “foodie” o estás perdido. Carecen de paladar (conozco un par de excepciones en Valencia), detestan rascarse el bolsillo y son cómplices de otros “foodies” de Tripadvsisor 0 cualesquiera dirección de Google similar. Constituyen una secta. Cuando estoy muy aburrido, me divierte entrar en una de esas direcciones de gastrónomos a la violeta e inmediatamente me entra la risa. ¡Menudas recomendaciones y juicios! ¡Y cuánta memez infantiloide, el uno contestando al otro, éste al de más allá, el de más acá a uno que escribió hace una semana! Etc. ¡Qué manera de perder el tiempo¡ ¿Y las faltas de ortografía?: inconmensurables.
………………….

me he visto en la necesidad de hacer algún comentario. No sé si caería en la categoría de “foodie” (palabra que detesto, como todos los absurdos anglicismos inventados de hoy en día), esnob, indocumentado, imbécil, sectario, memo, infantil, o en todas ellas a la vez, me preocupa muy poco, la verdad, es el tono habitual de éste señor. Pero a fin de cuentas fui de los primeros en recomendar, y lo sigo haciendo con entusiasmo, Origen Clandestino, como precisamente lo que es, un diminuto laboratorio gastronómico donde con muy poco espacio y medios se elaboran platos de gran mérito, creativos y originales. Las limitaciones del local y las implicaciones que tienen para la cocina que elaboran son evidentes, Junior es el primero en señalarlo, pero la independencia que da el no tener un mecenas detrás le ha permitido irse forjando su propio estilo con absoluta libertad, en lo conceptual al menos. El nuevo local ya llegará, no hay que apresurarse.

No todos tenemos la suerte de tener un periódico detrás que nos respalde y nos pague las facturas, aun así muchos hacemos un esfuerzo, también económico, por intentar conocer el mayor número de restaurantes representativos de donde poder aprender cosas, por eso no tolero que se nos tache arbitrariamente de tacaños, máxime cuando dedicamos (aquí el aludido leerá “perdemos”) nuestro tiempo y esfuerzo de forma desinteresada a algo que nos gusta, que nos apasiona.

Me pregunto si lo realmente sectario no sería que sólo escuchásemos o leyésemos opiniones gastronómicas de profesionales que cobran por hacer su trabajo (muchos de los cuales a mi personalmente me respetan, como yo a ellos, y se “rebajan” a intercambiar alguna opinión o dato) o de personas que tienen posibles para pasearse por restaurantes caros pero sin demasiado interés en valorar o analizar lo que comen.

Yo también conozco muchos sitios en internet donde se dicen cosas sin interés alguno o que causan horror, las ignoro, creo que es lo más sensato, por salud mental. Verbigracia, nunca escribo opiniones en Tripadvisor y he dejado de leer lo que allí se escribe.

Se de primera mano que mis opiniones en éste terreno son compartidas por muchos cocineros y otros profesionales del sector (por supuesto jamás diré nombres) pero estamos hablando de un personaje, uno, con muchísima influencia, dos, tremendamente agresivo y rencoroso (si lo transcrito anteriormente no es suficiente leed más de su extensa obra), con tendencia a llevar las cosas al terreno de lo personal, por lo que me parece absolutamente comprensible que ninguno se vaya a pronunciar sobre lo que estoy diciendo, excepto quizás alguno con una enemistad tan públicamente declarada que ya le de igual. Cuento con ello pero al menos tengo el derecho de reclamar un poco de dignidad no sólo para mi sino también para otros “colegas” a los que sigo con interés.
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The Sushi Room

La decoración y ambientación de éste local es todo un acierto de interiorismo, cuando nos sentamos en una de sus mesas tenemos la sensación de estar en un puesto callejero de algún país asiático. En cuanto a su comida se sitúa en ese ramillete de restaurantes en Valencia donde se puede comer sushi y otros platos asiáticos de buena calidad. No es uno de los mejores en su especialidad pero si que está bastante por encima de muchos otros restaurantes donde se ofrece un sushi de baja calidad o sencillamente malo. Se echa a faltar un menú degustación, algo muy interesante para empezar a conocer un restaurante de estas características. En cuanto a lo que pudimos probar, comentamos en primer lugar el Tartar de pulpo con cebolleta y mayonesa japonesa y "caviar cítrico"


El tartar está bueno, el  toque crujiente de la cebolleta y el toque cítrico de las esferificaciones, creo que eran de yuzu, complementan el sabor del pulpo mientras que la mayonesa ejerce de amalgamante y asienta los sabores. Lo que veo completamente fuera de lugar son las tostadas, no tiene ningún sentido en un restaurante de comida japonesa, podríamos haber puesto diversas cosas para acompañar, algas, verduras encurtidas, etc, que habrían realzado el plato de una forma coherente.

Para no devanarse demasiado los sesos eligiendo entre las múltiples opciones de sushi y sashimi es posible elegir entre una serie de combinaciones ya establecidas, o casi, ya que algunas de las piezas son a criterio del chef. En nuestro caso la bandeja que nos trajeron


Sashimi de atún y de salmón, makis de aguacate, de surimi y de atún, nigiris de langostino, de lubina, de atún y de pez mantequilla, algunos ya ligeramente aliñados con soja o wasabi. En general de un nivel bastante bueno, con algunas matizaciones. La primera es que para mi el sushi debe estar hecho con pescado fresco y por lo tanto el surimi no tiene cabida, es algo que desmerece absolutamente y le resta nivel a la composición. La segunda que no le veo demasiado sentido al azúcar caramelizado encima de los makis de atún. Le da un toque crujiente, nada más, a costa de penalizar el sabor en mi opinión. El arroz estaba realmente en su punto, algo importantísimo, y la salsa ponzu estaba bastante buena, cada vez me gusta más como alternativa a la salsa de soja tradicional.

Los Makis de anguila en tempura


están bastante buenos pero adolecen de un problema por otra parte bastante lógico. La fritura genera una sobrecocción y reblandecimiento del arroz que ya estaba perfectamente cocido. Reconozco que es la primera vez que como un maki en tempura y creo que no va a ser una de mis preparaciones favoritas.

De postre Bizcocho de te matcha, compota de coco y fruta de la pasión, espuma de yuzu y helado de sésamo negro.



Muy buena combinación de sabores cítricos con el te matcha y excelente el helado de sésamo. En cuanto a la estética del postre, que es buena, le sobran los barquillos cilíndricos que no casan para nada con la imagen de postre refinado y de inspiración asiática.

Un sitio agradable y con un excelente ambiente para un tomar un sushi de buena calidad. Si mejoran algunos detalles podrían dar un buen salto de calidad.
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Chez Lyon

A pocos metros de la Plaza del Ayuntamiento se encuentra este bistró, desde hace muchos años una ventana abierta a la gastronomía tradicional francesa que cuenta como principal valor el buen hacer de su chef Marcel Dupont. Si sirve de algo puedo decir que he comido mejor aquí que en bastantes establecimientos de éste tipo en Francia, ni que decir tiene que bastante más barato pero no podemos comparar los precios de España y los de Francia. Inclusive la atmósfera, un tanto informal y bohemia, de los típicos bistrós franceses, está bastante bien emulada.

Como entrantes del menú de medio día pedimos la Torre tibia de salmón ahumado, patatas y puerros.



Bastante bueno, si intentábamos coger en cada cada bocado un poco de todo, el punto salado del salmón ahumado se compensaba con el sazonamiento moderado de las verduras con lo que el resultado global era correcto. En cuanto a la decoración a base de reducción de balsámico o PX o lo que sea, ya lo hemos comentado en alguna ocasión, cansa, aburre, es completamente innecesaria y da una sensación de cierta anarquía el usarlo a diestro y siniestro en cualquier plato, sea de lo que sea.

El otro entrante que se pidió fue la Quiche de verduras con brotes tiernas



Una quiche muy bien ejecutada, si no soy afecto a esta preparación es porque el contenido de nata me sienta mal pero probé una pizquita y la encontré bastante buena.

Como platos principales escojimos el Bacalao con ratatouille y quinoa



El bacalao estaba impresionante, en su punto justo de sal, tierno y jugoso, las lascas se separaban con suma facilidad, el acompañamiento de quinoa y verduras bastante interesante. En este plato la vocación grafitera del cocinero alcanza su máxima expresión, vemos toda suerte de manchitas, hilillos, polvitos, decoración demasiado abigarrada para mi gusto, pero es algo subjetivo a fin de cuentas y no es la cuestión principal.

El otro plato principal fue una Pularda con salsa de frutos rojos, patatas y manzanas asadas



Para quien no lo sepa una pularda es una gallina criada y engordada de forma que no ponga huevos, ya sea mediante la oscuridad y la limitación de movimientos (método tradicional) o incluso mediante la extirpación de uno de los ovarios de la pollita (método más moderno). De esa forma la energía metabólica no invertida en la puesta se desvía a la producción de fibras musculares y grasa.  En cualquier caso no puede decirse que sea un tratamiento muy amable para con los animales, esa es la verdad. La pularda horneada, que es como se suele preparar, estaba tierna y muy buena, así como la salsa, con el dulzor justo. El acompañamiento clásico de patatas y manzana funciona a la perfección.

En el postre hubo unanimidad, optamos por el Crumble de manzanas asadas y papaya





El crumble es una especie de pastel de frutas que se elabora en el horno, cubriendo las frutas con una masa de harina, azúcar y mantequilla. La masa queda crujiente lo que le da al postre un contraste de textura muy agradable. Estaba muy bueno, la verdad es que lo disfrutamos y no resultó nada pesado.

Cocina que rezuma autenticidad, hecha con buenos productos y manos expertas, una excelente manera de viajar a Francia a través del paladar. Todo un clásico en Valencia que continúa en plena forma.





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Arroz con sepia, espárragos y ajos tiernos

Creo que la primera vez que comí un arroz similar fue en el restaurante El Rall, hace ya algunos años. No era exactamente igual pero la idea era más o menos la misma, un arroz con fondo de pescado, calamares y verduritas. Lo hacían realmente muy bueno (desconozco si sigue estando en la carta) y desde entonces he experimentado diversas variantes del mismo con resultados muy satisfactorios. En esta ocasión el empleo de sepia en lugar de calamares ha sido casual ya que era lo que había en la pescadería, en cuanto a los espárragos verdes y los ajetes ambos están en un gran momento lo que nos ha permitido comprarlos ecológicos y de muy buena calidad.



Ingredientes (para 4 personas)

Para el caldo

  • 1 kg de morralla
  • 1 cebolla
  • 1 tomate maduro
  • 1 patata
  • 1 ramillete de perejil
 Para el "allioli"

  • 1 huevo
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra

Para el arroz

  • 400 gramos de arroz 
  • 3 tomates maduros
  • 1 sepia grande ("sucia" o de playa)
  • 1 manojo de espárragos verdes
  • 1 manojo de ajos tiernos
  • Pimentón dulce de la Vera
  • Azafrán 
  • Aceite de oliva virgen extra


Elaboración

Esto no es ningún secreto, a mejor caldo, mejor arroz. En esta ocasión tuve la suerte de que entre la morralla había pequeños cabrachos, gallinetas, palometas, rapes... pescados que dan un gran sabor a los caldos con lo que salió un fondo excelente. En una olla se ponen los ingredientes del caldo, en crudo, con dos litros de agua y se hierve a fuego moderado durante veinte minutos aproximadamente, desespumando de vez en cuando. Colamos con un colador de malla fina y reservamos. Ya en la paella, ponemos un poco de aceite y sofreímos los espárragos y los ajos tiernos bien troceados y en ese orden ya que los espárragos tardan un poco más, añadimos la sepia troceada y la salteamos. Es mucho mejor comprar la sepia íntegra y limpiarla en casa sin quitarle la piel ya que tiene mucho más sabor, es un pequeño esfuerzo extra que merece mucho la pena. Añadimos el pimentón, lo tostamos brevemente y añadimos el tomate rallado. Cuando el agua del tomate se haya evaporado añadimos el arroz, lo salteamos un poco y añadimos litro y medio de caldo si usáis arroz redondo normal, si usáis arroz bomba será bastante más. Añadimos el azafrán, que previamente habremos tostado un poco, en sartén o en horno, como prefiráis, y molido bien en un mortero. Probamos el caldo y rectificamos de sal si fuese necesario, hervimos durante dieciséis minutos y dejamos reposar unos siete minutos. Me interesa que os fijéis en el bonito color, totalmente natural, que ha cogido el arroz, sin usar absolutamente nada de colorante, ingrediente que considero abominable. Podéis acompañar el arroz con un poco de allioli al huevo (no es el verdadero allioli hecho únicamente con ajo y aceite) aunque aconsejo que le pongáis una cantidad discreta y no lo mezcléis, ponedlo en una esquina del plato e id cogiendo una pizca en cada bocado.

Un arroz sencillo de hacer y que os aseguro que está francamente bueno. Si acompañáis el arroz con buena compañía y un buen cava todavía está mejor.



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Kaymus

Nacho Romero es un cocinero al que le gusta interactuar con los clientes, explicar los platos que él y su equipo elaboran y conocer de primera mano que reacciones despiertan entre los mismos. Personalmente es algo que agradezco pues me resulta muy útil y valioso escuchar como un cocinero interpreta su propio trabajo, cuales son sus motivaciones o la idea subyacente a la hora de crear un plato. Está claro que, en general y aunque éste no sea el caso, el talento y la locuacidad de un cocinero no tienen que ir siempre de la mano, por lo tanto también me parece respetable, faltaría más, la postura del cocinero al que no le gusta traspasar el umbral de la cocina. Hace tiempo que quería pasarme por éste restaurante, lo que ocurre es que mi "lista de deseos" es muy amplia y hay que ir de uno en uno. Desde hace varios años hay mucha gente que piensa que éste restaurante es acreedor por méritos propios a una estrella Michelín. Puesto que éste tipo de cosas despiertan siempre mucha controversia, yo simplemente aspiro a describiros un poco como fue mi experiencia en ésta primera aproximación a la cocina de Kaymus. La cena comenzó con unos snacks.




Una minipizza de berenjena con gorgonzola, muy agradable. A pesar de que no soy fan de los quesos azules, el gorgonzola es más suave que otros y además estaba bien dosificado por lo que no resultaba nada agresivo. Muy buena la croqueta de bacalao ahumado con  alioli, tanto de sabor como de textura. Un poco difícil de comer el minitaco de guacamole (que me pareció que llevase una pizca de wasabi), ternera y jalapeños, había que comerlo de un sólo bocado para evitar que el guacamole, de textura muy cremosa, saliese despedido.

El primero de los entrantes fue una Carpaccio de calabacín con crema de parmiggiano, pipas de girasol y presa ibérica.




Espléndido, la textura crujiente del calabacín, quizás levemente blanqueado, la deliciosa crema de parmesano, el aromático aliño con albahaca. Un claro ejemplo de que la sencillez combinada con el talento es capaz de depararnos grandes platos.

El segundo entrante fue un Ravioli de gamba relleno de verduras y txangurro y con crema de champiñones.



Por lo que pudimos saber se trata de un plato incorporado recientemente a la carta. Le auguro una larga y próspera vida ya que me pareció sencillamente extraordinario, sólo la crema de champiñones ya sería un plato delicioso, si le añadimos la gamba roja finamente cortada y el sabroso y delicioso relleno de  bechamel con verduritas y txangurro se convierte en un plato que estoy seguro que recordaré mucho tiempo.

Y como ultimo entrante unas Lentejas con codorniz y carpaccio de manitas de cerdo.



Siempre hemos oído el mantra de que hay que ponerle un poco de vinagre a las lentejas para que se asimile el hierro que contienen. Nunca me gustó hacerlo ya que me parecía que alteraban el sabor del guiso de manera intolerable. Sin embargo, la leve acidez que le dan al plato las verduritas escabechadas con las que está preparado le aporta un toque de ligereza completamente distinto. La melosidad de las manitas, el delicado sabor de las lentejas, el magnifico punto de las pechuguitas de codorniz, un plato para disfrutar con la cuchara. Si os gustan las lentejas (como a mi) este plato os enamorará y si no, puede que empiecen a gustaros.

Como plato de pescado tomamos Ala de raya con cuscús  de brócoli y mayonesa de almendra.




La mayonesa de almendra me recordó el gran plato de Maria Jose Martínez (Lienzo) de Sepionet con alcachofas, mayonesa de almendra y trufa negra. Buen punto de cocción de la raya aunque estaba un poco salada de más, es un hecho puntual, y por lo tanto accidental, ya que todos los demás platos estaban bien de sazonamiento. Muy buenos y muy acertados los dos acompañamientos, alguna vez he hecho en casa el cuscús de brócoli o coliflor y queda muy bien además de vistoso.

Como plato de carne una interpretación del Kebab, o un plato de cordero inspirado en el kebab, como prefiráis.



Cordero envuelto en una pasta crujiente, filo o brick, no sabría deciros, con berenjena, salsa de yogur picante, con un sabor que recordaba al rábano y una col picada y aliñada con una salsa oriental de la que no recuerdo ahora mismo el nombre pero que le iba a las mil maravillas al cordero. Un plato de sabores muy bien conjuntados, con muchos matices y realmente divertido de comer.

 El prepostre fue una Piña asada con helado de Chantilly y yema de Santa Teresa



Un postre excepcional, el sabor levemente ácido de la piña asada, el sabor tostado de la yema, el crujiente de la "crumble", la cremosidad del helado, no podrían combinarse mejor. Seguramente uno de los mejores postres que he tomado en cierto tiempo.

El nombre del postre creo que es Chocolate con especias y mermelada de cumquad aunque lleva bastantes cosas



Una crema de chocolate blanco con curry, la mermelada, sobaos, helado de anís, galleta, etc...por curiosidad probé en primer lugar el helado de anís ya que creo que nunca lo había tomado y me pareció muy fuerte, con un sabor a anís muy acusado que no era demasiado de mi agrado. Sin embargo, cuando ibas mezclando un poco de helado con los diferentes elementos del plato la cosa cambiaba y mucho, es un postre muy aromático por las diferentes especias, tremendamente sugerente y que te deja un gran sabor de boca acorde al desarrollo de toda la cena.

Un nivel muy alto, no hay ningún plato que desentone destacando especialmente, en mi opinión, los tres entrantes y el minipostre. Poseen muy bien prestigio también los arroces y fideuas de Kaymus, me han llegado excelentes referencias al respecto. La carta de vinos y cavas es seguramente de las mejores en Valencia, yo tome algo de VT por copas, un Ribero del Duero que me causó muy buena impresión.

Desde ya mismo uno de mis restaurantes favoritos en Valencia pero mejor a que os lo cuente comprobadlo vosotros mismos.



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Maíz Bistró

Maíz Bistró es una restaurante especializado en cocina sudamericana, fundamentalmente de Perú, Venezuela y Colombia, con algún toque ecuatoriano. Si miramos su carta veremos que hay tres bloques principales, las arepas, la carne a la parrilla y los ceviches y tiraditos. Teniendo en cuenta que hoy en día los ceviches están absolutamente incorporados a nuestra cultura gastronómica y aparecen en la mayoría de las cartas, de restaurantes de todo tipo, queda claro que el principal atractivo, en cuanto a exclusividad, son las arepas, ya que no hay demasiados sitios en Valencia donde las preparen. A mi personalmente me gustan mucho las arepas, se pueden cocinar fritas, a la plancha o a la parrilla y como lo tacos admiten multitud de rellenos diferentes. Si no estáis familiarizados con la cocina de estos países no os preocupeis ya que os darán toda la información necesaria. Un diez para la camarera que nos atendió, que nos dió información detalladísima respecto de los platos (ella no podía saber obviamente que aquí nos ocupamos mucho de este tipo de gastronomía y ya sabíamos todo esto) y que ante nuestra manifiesta indecisión a la hora de elegir, sobretodo en cuanto a cantidades, sugirió todo tipo de alternativas con una paciencia digna de encomio.

Empezamos por la Degustación de arepitas




Tanto las arepas como los rellenos, de carne mechada, caraotas negras (frijoles) y pollo con aguacate me parecieron excelentes, me abstuve de probar la nata criolla pues mi organismo no procesa adecuadamente la lactosa, presente sobretodo en los lácteos no fermentados como la leche, la nata y la mantequilla. Los rellenos podían mezclarse, prácticamente todas las combinaciones resultaban interesantes.

El Ceviche tradicional peruano de corvina


estaba muy correcto y siempre apetece. Personalmente creo que los trozos de pescado eran un poco más grandes de lo que resulta ideal para este tipo de plato. También le faltaba un punto de picante, una buena idea que nos sugirió la camarera cuando se lo comentamos a posteriori es pedir un poco de salsa de ají aparte para poder añadir si se desea.

El Ceviche nikkei de atún


estaba bastante bueno y tenía dos ingredientes poco habituales que le daban cierta singularidad como los ajos tiernos y el arroz salvaje. El aliño con jugo de yuzu, soja y jenjibre estaba muy bueno. El mismo comentario respecto al corte del pescado y el picante es aplicable aquí.

El postre fue lo más flojo desde luego. Es cierto que de los postres más recomendados, el de chocolate normal estaba agotado, el de chocolate blanco quedó descartado porque no me gusta este tipo de chocolate y había otro que llevaba leche condensada que también quedó descartado ya sabéis por que. Este era una Panacotta de leche de coco con guayaba y fruta de la pasión si mal no recuerdo.



Muy insípido, sin interés, lo único que tenía un poco de gracia era esa especie de "tierra de cacao". Disponen de algunas cervezas de origen sudamericano, que no son gran cosa, y buenas cervezas artesanales valencianas de la "microcervecera" Tyris. El precio es competitivo y además de la carta disponen de varios menús. Con la información de que dispongo ahora mismo, el lugar de referencia para comerse unas buenas arepas en Valencia.








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La Coqueta

Me despertaba la curiosidad haber leído recomendaciones de éste restaurante, en apariencia modesto, firmadas por dos cocineros con mucho criterio como Alejandro Platero y Steve Anderson asi que aproveché el pasado Sábado para acercarme y probar su menú de medio día. La experiencia ha sido buena con alguna matización que haremos más adelante. El menú de mediodía, de módico precio, consta de dos entrantes, un plato principal y un postre.

El primero de los entrantes fueron unas Croquetas de bacalao

 

Me gustaron bastante, buena proporción de patata y bacalao y un crujiente rebozado a base de panko, con un suave alioli para darle un poco más de untuosidad a cada bocado.

El segundo fue un Salpicón de pulpo y gambas


Un plato con un sabor muy casero. La combinación de legumbres, en éste caso alubias blancas, y pescados o mariscos me es muy familiar y grata. La presencia de lima y cilantro le daban un toque "acevichado". Muy agradable de comer.

Como plato principal se podía elegir entre Arroz meloso de carne y Arroz meloso de pescado... los que hayáis leído mi último articulo seguramente ya estáis esbozando una sonrisilla. Si, vuelvo a toparme con los omnipresentes arroces melosos, la diferencia es que en Cuina Oberta los menús están publicados de antemano y cuando vas ya sabes que te lo vas a encontrar, sin embargo aquí que en un menú de mediodía, no habiendo carta, que por narices tengas que comerte un arroz meloso sin poder elegir un arroz seco u otra cosa no me parece de recibo. ¿Es que soy la única persona en Valencia a la que no le entusiasman los arroces melosos? empiezo a pensar que si, creo que tendré que escribir un monográfico sobre el tema. Me gusta mucho como resuelven este tema en sitios como por ejemplo Alejandro del Toro, en el que puedes comer la mayoría de los excelentes arroces que ofrecen seco o meloso, como tu elijas.

Lo anterior no quita que el arroz estaba bastante bueno



Un buen fondo de pescado, arroz en su punto, sepia, calamares, ajetes y una merluza muy jugosa y tierna. Como en el resto de platos se nota buen gusto y cariño a la hora de cocinar, como si se cocinase para la familia.

El postre era un Helado de mango con fresones y chocolate


A mitad de camino entre sorbete y helado cremoso, además de mango me sabía un poco a maracuyá. Es agradable terminar la comida con un sabor refrescante y un poco ácido. El chocolate con leche más flojillo.

En general una muy buena relación calidad precio la de éste local al que quiero volver por la noche cuando se pueden probar las especialidades que están escritas en su pizarra. No es raro que a los buenos cocineros les guste ir a sitios donde se coma bien.

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