Commo Fusión

Recientemente he tenido la ocasión de conocer este restaurante que se define como de fusión peruano-mediterránea pero que en mi opinión ofrece una comida peruana bastante ortodoxa, incluyendo platos claramente chifa y algún toque nikkei. Ya hemos hablado recientemente del boom mundial que está experimentando la cocina peruana, de la que me confieso entusiasta, por lo que no abundaré sobre el tema. Os aconsejo que empecéis pidiendo el excelente pisco sour con pisco acholado (mezcla de diferentes variedades de pisco) que está sencillamente de vicio


No soy un gran experto en el pisco sour pero este es sin duda el mejor que probado hasta el momento.

Poco después llegaron estas conchas a la parmesana:




Había oído citar bastantes veces este plato pero nunca lo había probado. Mi temor a que el sabor intenso del parmesano ocultara el delicado sabor de la vieira se desvaneció en cuanto las probé, el frescor y la carnosidad de la vieira y la untuosidad del queso, rociado con unas pocas gotas de limón, se conjugaban de maravilla para crear un bocado delicioso. Un plato que sin duda provocará más de una sonrisa en cualquier argentino o argentina, me imagino que ya sabéis por que.

Seguimos con las croquetas de ají de gallina:


Bastante buenas, con el picante justo y muy cremosas por dentro. Las primeras llegaron frías, seguramente por despiste de algún camarero y después ya las trajeron recién fritas. Hay que decir que decidieron no incluir ninguna croqueta en la cuenta como compensación, lo cual revela el deseo de agradar y de fidelizar que se hace patente en el trato impecable que se recibe por parte de todo el personal.

No me quedo contento en un restaurante peruano si no pido un ceviche o tiradito, en este caso fue un tiradito de corvina con ají amarillo



Excelente, muy equilibrado el jugo de lima y ají tanto de picante como de acidez y muy fresca la corvina, delicadamente loncheada, seguramente la auténtica reina de los ceviches, tiraditos y compañía. No faltó la cancha y el cilantro y como toque exótico unos taquitos de camote, boniato para los que aun no hayáis estudiado mi glosario gastronómico peruano-castellano.

Y para finalizar un "Tamalito de mi Abuelita"


Muy buena la masa del tamal pero le faltaba un poco de chispa al relleno, consistente en carnes de res, aceitunas y creo que trocitos de huevo. Me recordaba un poco a las salteñas pero sin cebolla y sin cilantro ... quizás alguna salsa dentro del relleno le habría dado un poco más de jugosidad y suculencia.

De postre me decanté por el brownie con helado de lúcuma y dulce de guianduia por la única razón de probar el helado de lúcuma, siempre estoy deseoso de probar cosas nuevas.


El helado de lúcuma me pareció muy interesante y bastante ligero, la brownie apenas la toque pues no es algo que me agrade demasiado y la gianduia resultó sumamente empalagosa, recordaba bastante al dulce de leche. No se exactamente por que le han llamado a esto gianduia no llevando chocolate, en teoría la giuanduia es chocolate con pasta de avellanas, posiblemente recodéis la famosa "gianduia real", la tarta que hizo Paco Torreblanca para la boda de Felipe de Borbón y Leticia Ortiz.

En resumen, se trata de un restaurante imprescindible para los que os gusten los sabores peruanos y en general para los que quieran ampliar su horizonte gastronómico. Volveré sin duda a probar más cosas. Cuentan con una carta muy atractiva y bastante variada, la calidad de los platos es buena (con algunos puntos a mejorar) y los precios razonables a excepción del pan pues una minichapata de 3x3 cm por 1,60 € me parece desproporcionado.

Publicar un comentario