Bouet

Sin duda lo primero que llama la atención de este restaurante es su espectacular diseño, en el que el metal, el cristal, el ladrillo visto, el suelo de hormigón pulido y una iluminación estudiada al milímetro, crean una atmósfera realmente singular que predispone a relajarse y disfrutar. Un espacio realmente atractivo que supone un tremendo cambio respecto al pequeño local que ocupaba anteriormente en la calle Puerto Rico. En lo gastronómico nos encontramos con lo que podríamos denominar cocina viajera de Tono Pastor, una cocina con múltiples influencias, sobretodo asiáticas, de sabores potentes y donde los currys siguen siendo una referencia ineludible.

Vamos ya a comentar los platos que pudimos probar en esta primera visita al "nuevo" Bouet, pero antes tengo que hacer una precisión, la cena fue el sábado pasado, estamos a viernes, no anoté los nombres de los platos ni la carta esta publicada en internet por lo que los nombres que os pueda dar son orientativos y probablemente no coincidan con los que aparecen en la carta del restaurante. Comenzamos con unos Pasteles thai de pescado.




Es un plato que no os aconsejo pedir si no os gusta el picante ya que a mi me gustó pero tiene cierta pegada, una especie de pequeñas hamburguesas especiadas y picantes, cubiertas con una salsa dulzona, uno de los típicos contrastes de la cocina tailandesa, acompañada de una refrescante ensalada verde con cilantro. Un comienzo interesante y prometedor que dió paso a otros platos de mayor nivel, como el Tataki de atún



realmente magnífico en todos los aspectos, con un salsa ligeramente salada que le daba sazonamiento y también un toque dulce, ¿tamarindo? Un plato elegante en lo visual y en lo gustativo.

El Salpicón de pulpo a la llama


es un plato que nos recuerda a un ceviche por la lima y la cebolla roja (obviamente el ceviche y el salpicón están bastante relacionados) y a un platillo mexicano por el guacamole y los nachos, toques ahumados en el pulpo y el pimiento asado, la frescura del tomate, una auténtica delicia. Quizás le habría añadido un pelín de picante.

Y llegamos al Curry, os aconsejo que no dejéis de pedirlo ya que Tono es un auténtico virtuoso de este plato. En este caso era de cerdo a las cinco especias, típica mezcla de la cocina china. 




Ejecución impecable, salsa cremosa con leche de coco, moderadamente picante, un cerdo ultratierno y sabroso, el aroma del cilantro y la albahaca, del jenjibre, la citronela y la lima kaffir (me puedo equivocar en alguno), un plato fantástico que viene servido como no podía ser de de otra manera con arroz basmati, quizás se podría poner un poco más de arroz ya que llega un momento en que se acaba y todavía hay deliciosa salsa que rebañar.

El postre fue lo más discreto, es un postre con varios tipos de chocolate




y una textura de mousse que cumple pero poco más.

Gran trabajo también del personal de sala, Bouet lo tiene todo para seduciros si sois amantes de los sabores intensos y tenéis un paladar inquieto y ávido de experimentar sensaciones, ¡que no te lo cuenten!, lo cual no deja de ser una ironía porque os lo acabo de contar...pero en serio, disfrutaréis.

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