Anyora Bodega

Anoche nos pasamos por Anyora, la bodega que Román Navarro, alma mater de Bar Tonyina, abrió el pasado mes de Abril en el Cabanyal-Canyamelar. La cocina que Román viene desarrollando en Tonyina desde hace seis años siempre nos ha gustado por lo que es fácil suponer que teníamos curiosidad e interés en conocer este nuevo proyecto, el no haberlo hecho antes obedece simplemente a que se nos amontonan los sitios a los que ir. Las primeras consideraciones que haremos serán sobre el local, cuya rehabilitación personalmente creo que ha sido todo un acierto, se ha sabido conservar perfectamente el espíritu de bodega al mismo tiempo que se ha conseguido un espacio atractivo y funcional. La carta también es sumamente atractiva y está bien estructurada, en muchos casos se ha puesto el foco en señalar la procedencia del producto, lo cual es un valor añadido importante. Tenía muchas ganas de probar la Parpatana de atún rojo con titaina pero no quedaba así que lo volveré a intentar en la próxima visita, os comento un poco los platos que pudimos probar.

Comenzamos con el Pulpo de roca con salsa romescu.




El pulpo estaba bien de punto y la salsa romesco le va de maravilla, como a tantos pescados, mariscos y verduras. Esta romesco tiene un color bastante más claro que las que he probado en otros sitios y la que hago en casa, también tiene una textura más densa, esto indica que hay una mayor proporción de frutos secos y pan, pero de sabor está igualmente muy buena.

La Oreja a la plancha con patata ahumada y mojo de hierbas




me sorprendió, el mejor plato de oreja que he probado en mi vida. La oreja va entre dos láminas finas que quizás estén hechas con la propia oreja deshidratada (es meramente una hipótesis), la oreja en si está buena pero la combinación con el aromático mojo de hierbas y la delicada y suave salsa de patata, practicamente una espuma, de sabor ahumado, la lleva a otra dimensión. Un auténtico platazo.

No sé el tiempo que hacía que no encontraba en una carta el Pollo al ajillo




Aquí llega con una curiosa presentación donde las tiras de pollo están cohesionadas unas con otras formando una especie de montículo que recuerda un poco a un kebab. El pollo, probablemente muslo, estaba jugoso y sabroso y la salsa, la clave de un buen ajillo, también estaba rica. Excelente.

El siguiente plato fueron unas Crestas de gallo con langostinos




Probablemente habrá gente que tendrá cierta aprensión a comerse este apéndice pero lo cierto es que las crestas son pura gelatina, me gustaron y la salsa es realmente espléndida, con toques ácidos y ahumados. Un mar y montaña original y muy conseguido.

Las Tellinas de Ricardo 




son de pequeño tamaño pero tienen mucho sabor y nada de tierra, cosa que a veces puede pasar con éste tipo de bivalvos. Un plato, éste si, puramente de producto al que no hay ningún pero que ponerle.

Los postres son muy tradicionales, postres de toda la vida, natillas, flan, mousse, etc, que Román domina a la perfección, no en vano trabajó varios años en repostería bajo las ordenes de Oscar Torrijos. Pedimos la Mousse de chocolate




que estaba muy bien hecha, textura ligera y firme al mismo tiempo, con la azúcar justa y sabor potente a chocolate.

En mi opinión Román ha hecho algo meritorio e importante, ha recuperado platos y sabores antiguos, en algunos casos semiolvidados y los ha revisado y actualizado, una expresión que se utiliza mucho ultimamente pero que en éste caso creo que se ajusta plenamente a la realidad. Aplicando técnicas más modernas y cocciones más precisas consigue platos no solamente mas atractivos sino también mas equilibrados y gustativamente mas estimulantes que el original. Su toque está sin duda bien presente en todos ellos.

El local estaba animadísimo cuando llegamos, lleno hasta la bandera, lo cual es señal de que la propuesta está teniendo una gran aceptación, hecho del cual sinceramente me alegro.

Podríamos dejarlo aquí pero tengo que ser imparcial y no tengo más remedio que comentar otro aspecto, el servicio no está al nivel de la comida, de hecho está bastante por debajo. Los camareros son afables y voluntariosos pero su inexperiencia y falta de preparación son muy evidentes. Siendo muy benevolentes podría intentar obviar el cúmulo de despistes y torpezas que se fueron sucediendo pero hay cuestiones que son de concepto o de procedimiento por llamarlo de alguna manera, por ejemplo ir depositando los platos en la mesa sin comentario alguno de lo que son o lo que contienen es complicado de asumir, sé que es una bodega y no un tres estrellas michelín pero por ejemplo el plato de oreja no es evidente de interpretar si no te lo explican un poco. Hago este comentario sin animosidad ni resquemor algunos, simplemente para ayudar a mejorar, espero que así se entienda puesto que disfruté de la cena y volveré más veces en breve.

La carta es tan tentadora que se necesitan varias visitas para poder probar todo lo que se nos antoja cuando la repasamos, os iremos contando aunque seguro que muchos no podréis esperar e iréis a comprobarlo in situ.


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