Dandy Canary

La verdad es que no soy ningún experto en cocina canaria. Mas allá de las papas arrugás, los mojos, el sancocho, el gofio, el almogrote y alguna cosa más, el hecho de no haber estado en Canarias ni tampoco haber investigado lo suficiente convertían para mi esta comida en una completa incógnita respecto al tipo de comida que nos íbamos a encontrar, además de la incertidumbre que siempre existe cuando visitas un restaurante, del tipo que sea, por primera vez. Puedo hablar no ya en mi nombre sino en el de todos los comensales con los que compartí mesa- ocho en esta ocasión-, ya que las opiniones fueron unánimes, para decir que la decepción fue absoluta, una comida absolutamente insípida, productos de baja calidad, total desatino en cuanto a los puntos de cocción y lo peor de todo, todas las personas con las que pude hablar al día siguiente me contaron que, al igual que yo, habían sufrido molestias digestivas de diversa consideración durante esa tarde y/o noche.
Fuera de menú pedimos estas papas arrugas que venían con mojo picón y mojo verde de cilantro.






Estaban muy buenas, de haberlo sabido habría sido buena idea  pedir unos cuantos platos de papas y comer sólo eso ya que todo lo que vino después sobraba, como la Crema de hinojo y mandarina




muy floja en mi opinión, o como los Champiñones rebozados




con la mítica reducción de bote de vinagre balsámico o de Pedro Ximenez -parece que nunca nos libraremos de ella-, crema de aguacate y de nuevo mojo verde, que como veréis parece que sirve para todo ya que aparece en todos o casi todos los platos. Máxima insulsez, no sabían absolutamente a nada.

Cierra el apartado de entrantes el Queso asado.




La verdad es que no me gustan los quesos a la plancha, a la parrilla o fritos acompañados de confituras u otras salsas dulces, éste caso no fue una excepción, la calidad de la confitura era además muy deficiente.

Creo que pedimos todos los platos principales, el único que podría salvarse es este plato, del que no recuerdo el nombre




con judías, chorizo criollo, huevos, patatas, etc. Sabroso, principalmente a causa del chorizo que tenía un sabor potente.

El pollo o el conejo al salmorejo





estaban ambos terriblemente secos, con una textura casi de cecina.

El resto pedimos algunas de las arepas, una de las elaboraciones que refleja la influencia de la cocina venezolana -entre muchas otras- en la canaria.






Yo probé la de carne desmechada, que tenía esa textura de la carne del cocido cuando ha estado varias horas cociendo hasta quedarse seca y que se aprovecha para hacer ropavieja, croquetas, etc. Era hasta desagradable de comer por la textura tan fibrosa que la hacía difícil de masticar, "hacía bola".

El apartado de los postres no mejoró el nivel, ni con esta tarta de queso con arándanos




Una bomba calórica tremendamente empalagosa, pero que al menos permite aprovechar la mermelada que sobró del otro queso, el asado, y el "Quesillo", una especie de flan de naranja




con una ausencia de sabor que parece incluso difícil de conseguir.

Podríamos añadir que el ritmo del servicio fue tremendamente lento, a pesar de no estar ni mucho menos lleno el restaurante, con intervalos de espera realmente excesivos entre algunos platos. No dudamos de que Canarias sean las islas afortunadas pero seguro que porque, además de su clima privilegiado, tienen comida mucho mejor que esta.


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