Flor de Valencia

Flor de Valencia es un restaurante especializado en arroces y cocina mediterránea, además de la carta dispone de un menú de mediodía que consta de un aperitivo, dos entrantes, plato principal a elegir, postre, café y una bebida, todo ello por 21 €. En nuestro caso, y como éramos dos, acordamos compartir como plato principal una paella valenciana, y en cuanto a la bebida, ambos optamos por probar la cerveza artesanal La Rabosa, que se elabora en Villanueva de Castellón. Es una cerveza sin filtrar y de sabor complejo que entre sus ingredientes lleva arroz, naranja y mosto de uva.




El aperitivo consistió en un mollete ligeramente tostado con aceite, tomate y sal, un poco más de sal de la cuenta. Probablemente un aperitivo demasiado contundente y calórico teniendo en cuenta todo lo que viene después.




La ensalada Valenciana, a pesar de su sencillez, hay que reconocer que estaba hecha con buenos productos y aliñada con acertada discreción, a pesar de unos hilillos de reducción balsámica  completamente extemporáneos.




Los calamares en su tinta con ajos tiernos al verdejo estaban ricos, tiernos y muy sabrosos, tuvimos que emplearnos a fondo para rebañar toda la salsa.




Y llega la gran protagonista, la paella. Estaba buena pero no es una de esas paellas que quedan en el recuerdo.




Algunos puntos de mejora podrían ser aromatizarla con un poco de romero, poner menos arroz, ya que había una cantidad quizás algo excesiva para el tamaño de la paella -con una altura menor de la capa de arroz habría quedado mejor-, y también se podría haber dejado la paella reposar un poco más para conseguir una evaporación completa y elevar un poco la potencia del fuego al final para obtener un poco de socarrat. Aunque no soy muy dado a poner puntuaciones podría ser una paella de 6,5 aprox.

De postre tomamos flan de queso, también una ración muy generosa. Me gustó su sabor y su textura,  suave pero firma al mismo tiempo, aunque ya estaba muy lleno y no lo pude disfrutar demasiado.




El nivel medio es más que aceptable pero al ser el plato principal arroz creo que se podían haber ajustado mejor las cantidades y haber elegido entrantes más ligeros -los elegía el chef, no nosotros-, posiblemente también con algo más de elaboración. Aunque no terminamos la paella salimos excesivamente llenos -yo por mi parte esa noche no cené-, es cuestión de buscar el equilibrio.
Un detalle que no me gustó demasiado es que del precio de la cerveza, que fueron unos nada despreciables 6 € por unidad, no nos descontaron el precio de la bebida a la que teníamos derecho por haber pedido el menú,  con lo cual podríamos decir que pagamos una bebida que no tomamos. Veo comprensible que una bebida más cara no esté incluida en el menú, pero debería pagarse una especie de suplemento, no el precio completo de la misma.

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