Restaurante el Rincón en Valencia



La experiencia me dice que las cenas de grupo con menú cerrado suelen ser una experiencia gastronómicamente decepcionante y esta no fue una excepción, salvo que al esperarmelo la decepción es menor, claro. Alguno de los asistentes me comentaba que lo importante es pasar un rato agradable entre amigos y que el aspecto culinario es secundario. Por supuesto, como aficionado a la cocina y autor de un blog gastronómico, y aun concediendo a la amistad toda la importancia que se merece, no puedo estar más en desacuerdo.
Para no seguir hablando sin datos en la mano paso a contaros en que consistió la cena (para 10 personas a 25 euros por barba)

Entrantes "al centro de mesa", o sea para compartir que hemos dicho toda la vida 

- Patatas Bravas
- Lacón
- Esgarraet
- Puntilla

No pretendo, por 25 euros, degustar platos de alta cocina, pero convendréis conmigo en que se habrían podido escoger unas tapas menos obvias y manidas. La imaginación no parece ser el fuerte de esta casa.
En cuanto al esgarraet hay que resaltar dos puntos negativos, el pimiento era de lata, pasado por la sartén para disimular pero de lata a fin de cuentas y el bacalao estaba sin desalar lo que lo hacía terriblemente salado. El lacón fue servido con el preceptivo chorrito de aceite, un poco de pimentón espolvoreado por encima, que le va bien y...unos cristales de sal, algo absolutamente innecesario en un producto que ya ha sido cocido con sal. Me parece una nefasta moda esta de ponerle los cristalitos de sal a casi cualquier cosa que se saca a la mesa. El exceso de sal no sólo es malo para la salud sino que es un defecto culinario grave.
Las bravas rezumaban aceite de la fritura por doquier, lo que sumado al alioli las convertían en una bomba lipídica. Y los calamares, de tamaño muy superior al que se se suele considerar como puntilla (podríamos estar hablando de chocos o chipironcitos) distaban mucho de estar crujientes, fruto probablemente de una temperatura inadecuada del aceite.
Resumiendo, exceso de grasas, sal y calorías.

Fuente de carne y fuente de pescado

La fuente de pescado contenía diversos pescados a la plancha, tales como dorada, lenguado, emperador, merluza, gambas y calamares. Fue lo que más me gustó, dada mi condición de gran piscivoro. Pero nuevamente me pareció demasiado simple...una verduritas de acompañamiento y/o alguna salsa habrían sido de agradecer.
La bandeja de carne llevaba chuletas de cordero y longanizas. Apenas la probé pero el cordero era de buena calidad. 

En cuanto a la bebida, tengo que decir que la costumbre ampliamente extendida de servir la cerveza en jarras colectivas me parece un absoluto despropósito y un gesto de mala atención al cliente. En primer lugar no te da la posibilidad de decidir que cerveza quieres beber (eso si hay más de una, claro), en segundo lugar la cerveza pierde gas y temperatura, y por lo tanto sabor, tras ser "decantada" de la jarra al vaso. Por último lanza un mensaje muy claro al cliente: no vamos a estar pendientes cada vez que unos de vosotros quiera una cerveza. En ocasiones me he desmarcado y he pedido un tercio de cerveza para consumo propio, con gran sorpresa e incomprensión por parte de todo el mundo, abonando la diferencia en caso de ser exigida. Esto no es una crítica especifica a este restaurante sino que por desgracia es un mal endémico en nuestro país.

La cena terminó con un surtido de flanes y budines industriales rodeados de nata formando una composición desmañada y nulamente apetitosa. Suerte que no suelo tomar postre. 

En cuanto al local en si, la verdad es que me gustó. Está decorado con buen gusto y se cena en un ambiente tranquilo y agradable. La chica que nos atendió fue amable y eficiente.
A los que leáis esto deciros que no se como se comerá a la carta y yendo 2 o 3 personas. Pero este tipo de menús desde luego no son una buena forma de atraer a la gente y que esta vuelva.



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