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Orson


La propuesta gastronómica que ofrece Orson no puede parecerme más original y tentadora. Por una parte, tenemos una carta con algunas de las especialidades más populares de la cocina peruana -una cocina que en este blog reverenciamos- y por otra, una carta con tapas y platos españoles, con algunas referencias a la cocina de la terreta. Si a esto añadimos unos cuantos arroces -que aún no he probado-, un surtido de bebidas -entre vinos, cervezas y algunos cócteles peruanos- más que digno y unos interesantes postres hechos en el restaurante, nos encontramos ante una oferta con un público diana potencialmente muy alto, y que nos puede proporcionar experiencias diferentes en función de lo que nos apetezca ese día o de quien vayamos acompañados. Un restaurante de fusión sin comida de fusión.

Lo anteriormente mencionado, junto con una esmerada selección del producto, una cuidada elaboración y presentación de los platos y un atento y eficiente servicio, da como resultado uno de mis restaurantes favoritos en este momento en Valencia, del que me satisface haber podido asistir a la evolución que han seguido a lo largo de los años hasta encontrar la fórmula actual, adoptando una de las mejores gastronomías a nivel mundial, pero sin renunciar a las raíces, hasta alcanzar este momento de madurez en el que parecen tener muy claro hacia donde quieren ir.

Así como otras veces hemos hecho una comida o cena híbrida, en esta ocasión nos decantamos íntegramente por la opción de pedir comida peruana, comenzando por el Ceviche de corvina con ají amarillo.





Me encanta el sabor y la cremosidad que le da ají amarillo a la leche de tigre. Nos gustaría que picase un poco más, pero es comprensible que el picante sea leve para que resulte tolerable por un público más amplio -en estos casos puede ser interesante un cuenquito con más ají para poder añadir-. Aconsejamos vigilar la salinidad, ya que estaba un poco en el límite. Un poco menos de sal le habría dado, en nuestra opinión, un sabor más redondo. Como curiosidad, el restaurante publicó ese mismo día la foto de una lubina de ¡14 kg!, que imaginamos que fue la que se utilizó para elaborar este ceviche.

En la sabrosa causa de pulpo anticuchero con rocoto y quinoa, apreciamos un curioso trampantojo, ya que se alternan tentáculos de pulpo con tentáculos hechos a base de causa -es decir, de patata triturada con lima y rocoto-  y quinoa, donde esta última simula las ventosas del pulpo. La salsa, hecha probablemente con el adobo anticuchero del pulpo, le daba un punto picante que a nosotros nos gustó. 




Esta versión del Cau cau -guiso del que existen infinidad de versiones, siendo la más conocida la de mondongo, es decir, tripa de res-, hecha con vieira y erizo y servida en la propia concha de la vieira, combina la untuosidad del sofrito con la frescura y el potente sabor marino de los moluscos, especialmente del erizo. Un bocado rico que te deja con ganas de repetir, al que un poco de picante elevaría aún más.




El Anticucho de anguila, que viene servido con patata violeta y un par de salsas, una de ellas creo que de rocoto y la otra tipo huancaína, se nos quedó grabado a fuego en la memoria la primera vez que lo probamos, y esta ocasión no ha hecho sino confirmar que nos parece un plato excepcional, la textura y el sabor que han sabido darle a la anguila la hacen tremendamente adictiva. 




En el apartado dulce, las Trufas con lúcuma son irresistibles




Es un bocado que no resulta nada empalagoso, con un potente sabor a chocolate y al que el toque de esta singular fruta andina lo convierte en algo bastante especial.

Algo similar podría decirse de la Tarta de queso con maracuyá, donde la cremosidad y el suave sabor lácteo del queso contrastan con el punto ácido y refrescante del maracuyá.





Una versión original de la tarta de queso, seguramente el postre más de moda del momento.

Sin duda volveremos para probar otros platos de ambos menús. Esperamos disfrutar tanto como estas últimas veces.

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Quina

Por lo general, no me gusta hacer afirmaciones en términos absolutos sobre si un producto, un plato o un restaurante es el mejor dentro de una determinada categoría. Aparte de que toda apreciación de este estilo conlleva cierta subjetividad, muchas veces es indicativo de soberbia o de ignorancia por parte de la persona que la expone. En cualquier caso, lo que si os puedo decir es que, de todos los restaurantes peruanos que existen o han existido en Valencia, y con todos mis respetos para el resto, Quina es donde más he disfrutado. En su reducida carta podéis encontrar algunos de los platos más populares de la cocina peruana, todos ellos interpretados (a veces reinterpretados) con un gusto exquisito, ejecutados de forma impecable y bellamente presentados. Los artífices del proyecto son Christy (peruana), que se encarga de preparar los postres (¡y que postres!) y de atender la sala, y Robert (aleman peruanizado), que se encarga de dirigir la cocina. Forman un tándem perfecto, ya que se complementan admirablemente (a pesar de estar casados...). La discreción y la sencilla elegancia del local encajan a la perfección con la personalidad de la joven pareja, y también con el sello que imprimen a sus creaciones. Creo que uno de sus aciertos es tener claro que la creatividad (tratándose de un restaurante de comida peruana fuera de Perú) debe estar al servicio de la tradición, y no a la inversa. 

Para mi es inconcebible ir a un restaurante peruano y no pedir un ceviche, asi que la cena comenzó con un ceviche de corvina




donde además de los habituales acompañamientos como el choclo y el camote (la cancha se sirve en un cuenquito aparte), encontramos otros como algas, la piel frita y suflada de la corvina y unos chips que creo que eran de choclo pero no estoy seguro.

Un ceviche incontestable que ya hacía presagiar que no iba a ser una cena más sino una de esas ocasiones, no muy frecuentes en mi caso, en las que una propuesta culinaria te emociona.

Resulta difícil describir la jugosidad y el impresionante sabor de estas empanadillitas de ají de gallina, un bocado realmente adictivo. 




Original, delicada y deliciosa versión de la causa limena, con gambas aliñadas, sus cabezas fritas y vegetales encurtidos de forma casera. 




Tras estos tres entrantes, y con los ánimos ya por las nubes, llegamos a los platos principales. El primero de ellos se inspira en el tradicional lomo saltado, pero en lugar de carne de res lleva bonito, marcado al estilo de un tataki. 




El habitual acompañamiento de papas fritas y arroz de sustituye por un riquísimo guiso de quinoa. 

Y como último acto, sin contar el postre, apareció esta sopa seca, que para los menos duchos aclaramos que se trata de un plato que participa del mismo concepto que la fideuá (aunque no los mismos ingredientes), es decir, fideos que se cocinan en una cazuela donde previamente se ha preparado un aderezo (sofrito) y se ha añadido un caldo, hasta que el caldo desaparezca.

En este caso llevaba, entre otras cosas y si no recuerdo mal, pollo campero, su piel frita, albahaca licuada, tomatitos, etc. 




Realmente sabrosa y en el punto óptimo de cocción, con ese puntito de tostado de los fideos que tanto nos gusta también por estos lares. 

Antes de pedir el postre tuve la ocasión de ver y oler, por primera vez en mi vida, una lúcuma, una fruta andina verdaderamente singular. Quedé tan impresionado por su aroma que opté sin dudarlo por la mousse de lúcuma con chocolate peruano. 




El sabor de la mousse es, y no se trata de una frase hecha, inigualable, no se parece a nada que haya probado anteriormente. Junto con el chocolate y esas finas láminas de crujiente merengue, es un postre que estoy seguro que no desentonaría en cualquier afamado restaurante con estrellas. 

No me olvido de los petits fours, piel de lima confitada con...¿adivináis qué? y los mejores alfajores que he tenido ocasión de probar. 




Tienen buenas cervezas, españolas y peruanas, preparan un inobjetable pisco sour, y por supuesto tienen carta de vinos, aunque en esta ocasión no les presté atención ya que me decanté por la cerveza y el pisco.

Aunque ha habido algunas otras de más renombre, para mi esta es la apertura más destacable de este año en Valencia. Una demostración de que se puede hacer una extraordinaria cocina a partir de la cocina tradicional, con talento, humildad y pasión.
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Carapulcra

La carapulcra es un guiso típico de Chincha, provincia situada en el departamento de Ica, en Perú, aunque en realidad se prepara a lo largo y ancho de todo el país. Es un plato típico de bodas y cualquier tipo de celebración. A pesar de que sus ingredientes podrían considerarse humildes, es un plato con un sabor extraordinario que gusta practicamente a todo el mundo. Su ingrediente estrella es la papa seca, son patatas que se cuecen de forma parcial, se parten en trozos pequeños y se dejan secar al sol. Se utilizan distintos tipos de papas, en mi caso utilicé papa amarilla, que tiene una cocción más breve. Si utilizáis otro tipo de papa seca tened en cuenta que tendréis que hervirla un poco más de tiempo. Como sucede con todas o casi todas las recetas tradicionales, hay muchas variantes. Se puede usar también carne de ternera -además del cerdo y el pollo-, se le puede añadir un poco de chocolate al final del guiso, rosquitas de manteca, chicha de jora, etc. En cualquier caso os garantizo que con esta receta os saldrá una carapulcra al que ningún peruano le haría un feo.






Ingredientes

Para la carapulcra

- 300 gramos de papas secas
- 2 muslos de pollo
- 1/2 kg de carne de cerdo (yo utilicé cabeza de lomo)
- 1 cebolla grande
- 10 dientes de ajo
- 2 o 3 cucharadas soperas de ají panca licuado
- 3 o 4 cucharadas soperas de ají amarillo licuado
- Comino
- Pimienta negra
- Una pizca de ajinomoto (glutamato monosódico)
- Caldo de pollo
- 2 o 3 clavos
- 1 ramita de canela
- 1 hoja de hierbabuena
- 1 chorrito de vino tinto
- 3 o 4 cucharadas soperas de cacahuetes tostados y molidos 
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra (aove)

Para la salsa criolla

- 1 cebolla roja
- 1 ají limo
- Cilantro
- 3 limas
- Sal

Para la yuca sancochada

- 1 yuca mediana
- Agua
- Sal

Para el arroz hervido

- 300 gramos de arroz
- Agua
- Sal
- 3 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel 
- 1 chorrito de aove

Para el acabado y presentación

- Carapulcra
- Arroz hervido (templado)
- Salsa criolla
- Yuca sancochada
- Perejil o cilantro para decorar


Elaboración

Carapulcra

Salpimentamos la carne de cerdo, la doramos en una cazuela con un poco de aceite y la reservamos. Hacemos lo mismo con el pollo. En la misma cazuela hacemos un sofrito con la cebolla finamente picada, los ajos molidos o rallados, el ají panca, el ají amarillo, el comino y el ajinomoto.  Es importante que el ají panca se cocine por al menos 5 minutos, si vemos que se agarra al fondo de la cazuela añadimos un pelín de agua. Una vez que el sofrito esté listo añadimos las papas secas y la carne de cerdo y cubrimos con caldo de pollo. Dejamos hervir a fuego moderado durante unos 15 minutos y entonces añadimos el pollo. Debemos seguir hirviendo la carapulcra durante aproximadamente 30 minutos más. En los últimos 5 minutos añadiremos la canela, el clavo, la hoja de hierbabuena y el chorrito de vino tinto. Añadimos los cacahuetes molidos y removemos bien para evitar que se hagan grumos. Cocinamos durante otros 10 minutos más y ya tendremos lista nuestra carapulcra.

Salsa criolla

Picamos la cebolla a pluma en tiras muy finas. Le quitamos las venas y semillas al ají limo y lo picamos finamente. Picamos el cilantro. Mezclamos la cebolla, el ají limo, la sal y la lima recién exprimida y reservamos.

Yuca sancochada

Pelamos la yuca y la cortamos en trozos medianos de forma transversal. Hervimos en agua con sal durante unos 10 o 15 minutos, dependerá del grosor y la dureza de la yuca.

Arroz hervido

Hervimos el arroz con los dientes de ajo, la hoja de laurel y un poco de sal. Reservamos.

Acabado y presentación

En un plato ponemos un poco de arroz con la ayuda de un molde. Añadimos un trozo de yuca, un poco de salsa criolla y finalmente la carapulcra. Decoramos con perejil o cilantro picado.

La carapulcra es tremendamente aromática y tiene un sabor intenso. La textura de la papa es también algo singular, queda bien cocida pero con un punto de resistencia a la mordida que resulta muy agradable. Un auténtico lujo a un precio muy asequible.
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Olluquito con carne

El olluco es un tubérculo, de aspecto similar a una patata pequeña y alargada, que se cultiva en los Andes. En Perú, la forma más tradicional de comerlo es, junto con la sopa de olluco, el olluquito, que se prepara generalmente con carne de res o, en su versión más autóctona, con charqui, que es un tipo de carne deshidratada (de guanaco, de llama, de res, etc). Nosotros lo hemos elaborado con solomillo de ternera. La principal dificultad para preparar este plato en España es conseguir el olluco, ya que el resto de ingredientes hoy en día se encuentran con facilidad, pero si tenéis la ocasión, os aconsejo que no la desaprovechéis. Podríamos decir que es un estofado rápido, ya que tanto el propio olluco como la patata y la carne se cortan en tiras finas y se cocinan durante un tiempo reducido, con lo que se preserva la textura de los tubérculos y la jugosidad de la carne. Como tantos otros platos en Perú, se acompaña con arroz blanco.




Ingredientes (para 3 raciones aproximadamente)

Para el arroz

- 200 gramos de arroz redondo
- 3 dientes de ajo
- Una hoja de laurel (opcional)
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra

Para el olluquito

- 300 gramos de olluco
- 1 patata mediana
- 300 gramos de ternera (lomo, solomillo, etc)
- 1 cebolla
- 3 o 4 dientes de ajo picados finamente o rallados
- 1 o 2 cucharadas soperas de pasta de ají panca (según lo picante que se desee)
- 1/2 o 1 ají amarillo
- 1 vaso de vino blanco (o un poco de caldo de carne)
- Perejil
- Pimienta negra
- Comino
- Ajinomoto
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra


Elaboración

Arroz

En una arrocera, o en una cazuela o sartén, cocemos el arroz con los ajos, el laurel, un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva. Reservamos.

Para el olluquito

En usa sartén o cazuela, hacemos un sofrito con la cebolla, el ajo, el ají amarillo y el ají panca. Es importante que el ají panca se cocine durante unos cinco minutos ya que de lo contrario el sabor no será el idóneo. Añadimos las tiras de ternera, sazonamos con sal, pimienta, comino y ajinomoto, y doramos la carne durante unos cinco minutos, removiendo para evitar que se nos queme el ají panca. Introducimos la patata y el olluco, cortados en tiras finas, lo salteamos un poco y a continuación colocamos una tapa y lo cocinamos a fuego lento durante aproximadamente quince minutos (dependerá de la dureza de la patata). Si vemos que el guiso se nos está quedando demasiado seco podemos añadir un poco de vino blanco, caldo de carne o incluso agua. Una vez que esté en su punto, añadimos el perejil picado y servimos inmediatamente acompañando con el arroz blanco.

Para los que nunca hayáis visto un olluco, aquí podéis ver el aspecto que tiene (hay diversos tipos) , entero, y una vez cortado en tiras.




Y aquí podéis ver el resto de ingredientes:









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Manaw

La cocina nikkei es algo bastante etéreo, a diferencia de la cocina chifa, que cuenta con un recetario propio -donde destacan platos tan populares como el arroz chaufa, el aeropuerto, el kam lu wantan, la sopa wantan o el tallarín saltado, etc-, hasta donde yo se apenas hay platos que la definan mas allá del emblemático pulpo al olivo -que curiosamente entre sus ingredientes no cuenta con ninguno característico de Japón- y los ceviches y tiraditos nikkei, en los que tampoco hay una linea divisoria clara que decida cuando son nikkei y cuando no. Se trata pues de una cocina de libre interpretación, en la que es el propio cocinero el que debe tratar de fusionar la cocina de Perú con los ingredientes, técnicas y elaboraciones típicas del país nipón.
En Valencia, si exceptuamos Commo Fusión, creo que Manaw es el primer restaurante que hace una apuesta clara por este tipo de cocina, aunque es algo que conviene matizar, ya que en su carta nos encontramos platos nikkei, platos estrictamente japonenes como el sashimi -no probé el sushi para poder deciros si existe o no algo de nikkei en ellos-, fusiones con otras cocinas como por ejemplo el bao de cochinita pibil, etc. Más que ponerle la etiqueta de nikkei yo definiría su cocina como de fusión entre las cocinas de Sudamerica y Asia, principalmente.

Comentamos brevemente nuestra primera incursión en la cocina de Manaw. La cortesía de la casa son dos vasitos de sopa de miso blanco.


No soy un gran amante de la sopa de miso, básicamente porque el miso es un ingrediente bastante salado y hay que dosificarlo muy bien, así que prefiero usarlo en otro tipo de elaboraciones en las que aporte sabor pero no sea el elemento principal. Esta no estaba exageradamente salada para la sal se dejaba notar, ya digo que no se trata de un defecto en su preparación sino de una característica intrínseca de esta sopa, es algo así como comerse una anchoa en salazón, en mayor o menor medida por fuerza ha de estar salada.

En el Sahimi variado con salsa ponzu


bien el hamachi -también conocido como pez limón- y el salmón pero flojo el atún, que si no me equivoco era atún de aleta amarilla. Es un atún, de menor precio que el atún rojo, que está bien para muchas elaboraciones -yo lo uso para makis, tatakis, guisos, etc- , pero que así tan desnudo a mi personalmente no me convence. La salsa ponzu no estaba mal aunque a mi me gusta que se note más el sabor del yuzu.

El Ceviche de la abuela, de corvina


tenía cosas buenas pero le faltaba bravura, tanto acidez como picante, sin duda en un intento de acercarlo a un publico poco tolerante con los sabores intensos. Tenía también un punto dulce bastante acusado, no solo por la crema de boniato sino por combinar la sal con un poco de azúcar para hacer sudar el pescado, un truco que, tal y como nos confesó Miguel -copropietario del restaurante, de nacionalidad argentina- aplicaba el mítico Javier Wong. No está mal, pero como ya dije a mi me gustan los ceviches "bravazos".

Las Gyozas de gamba fueron el plato que más me gustó.


Un plato bastante elaborado, las gyozas, de masa suave y delicada, muy sabrosas, se acompañaban con un salsa de curry, queso cheddar si no recuerdo mal, cangrejo de concha blanda y pico de gallo. Una combincación deliciosa y nada obvia, no dejéis de pedirlas.

Las mini hamburguesas en pan pao


vienen con un huevo de codorniz frito y una salsa suave, no recuerdo ahora mismo que salsa era. Para acompañar unos bastoncillos de yuca frita. La carne era excelente, tierna y jugosa. Un bocado ligero y muy apetecible.

Como postre quisimos probar dos de los helados mas japoneses a priori, el de yuzu y el de jenjibre.


Sin interés el de yuzu, que era una especie de sorbete pero en bloques apelmazados, demasiado dulce y sin apenas sabor a yuzu. Mucho mejor el helado cremoso de jenjibre, con un sabor mucho mas reconocible a jenjibre.

Por cierto, hacen un buen pisco sour, cargadito y con bastante angostura. Manaw apunta cosas interesantes, aunque queda bastante por pulir, algo lógico por otra parte en un restaurante casi recién abierto. Esperemos que sean capaces de encontrar su hueco en la cada vez mas apretada -por lo numerosa y por lo variada- oferta gastronómica de la ciudad.


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Arroz con pollo peruano

A los que nunca hayáis probado este tradicional arroz con pollo al estilo peruano os va a sorprender, los ajíes, la cerveza negra, el cilantro licuado...le dan un sabor excepcional e inconfundible. Un plato que también se puede hacer con pato y que es infaltable en cualquier celebración. En mi opinión es un plato muy completo por si mismo pero es muy comun servirlo con salsa criolla, papa a la huancaína u otros acompañamientos, nosotros le pondremos un poquito de salsa criolla. Un mensaje para cilantrófobos, el sabor del cilantro licuado y cocinado es muy distinto al del cilantro crudo por lo que no descartéis ésta receta de antemano. Se suele usar arroz de grano largo pero podéis usar de grano redondo si lo preferís, a vuestra elección. Habitualmente se emplea cerveza cusqueña, probablemente la más popular de Perú, en cualquier caso usad una cerveza negra que no sea demasiado amarga, nada de porter o stout -como guiness por ejemplo-.




Ingredientes

Para el arroz con pollo

La cantidades lógicamente dependen de la cantidad de arroz que podáis cocinar en la cazuela o paella que vayáis a usar, calculadlos proporcionalmente.

- 250 gramos de arroz
- 4 a 6 piezas de pollo, preferiblemente muslos
- 1 cebolla roja pequeña
- 1/2 pimiento rojo
- 1 zanahoria
- 50 gramos de guisantes
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de ají amarillo licuado
- 1 cucharadita de ají panca licuado
- 1 manojo de cilantro (solo las hojas)
- 1/2 cerveza negra
- Un vasito de chicha de jora (opcional)
- Caldo de pollo (opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- Comino molido
- Sal

Para la salsa criolla

- 1 cebolla roja pequeña
- 1 ají limo
- Un poco de cilantro
- 3 limas
- Sal


Elaboración

Arroz con pollo

En una cazuela sazonamos el pollo con sal, pimienta negra y comino, lo doramos con un poco de aceite y reservamos. En la misma cazuela pochamos la cebolla picada muy fina, la zanahoria en cuadraditos, el pimiento cortado en tiras finas, el ají amarillo, el ají panca y el ajo rallado. Añadimos la cerveza, el vasito de chicha de jora y el cilantro licuado. Es muy importante que el cilantro sea muy fresco y tomarse la molestia de separar las hojas de los tallos antes de licuarlo. Reintegramos el pollo a la cazuela, añadimos el caldo de pollo (o agua) y cocinamos durante unos 25 minutos aproximadamente. Rectificamos de sal si fuese necesario, añadimos el arroz y  los guisantes y cocinamos durante 16 minutos, en el caso de que sea arroz redondo. Dejamos reposar 5 o 6 minutos.

Salsa criolla

Picamos la cebolla roja a pluma, la enjuagamos con agua fría y la mezclamos con el ají picado, el cilantro, la lima exprimida y sal. Dejamos marinar unos minutos.

Servimos el arroz en un plato liso y lo acompañamos con un poco de salsa criolla. En muchas recetas el pimiento y la zanahoria se añaden mucho más adelante para que estén más al dente, a mi me gusta el sabor que le dan al sofrito. Podéis añadir también un poco de choclo desgranado al final del proceso de cocción del arroz.
La verdad es que ha quedado delicioso, y lo mejor es que lo podéis hacer vosotros mismos en casa.
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Leche de tigre

Hace unos cuantos años el término y el concepto de leche de tigre eran desconocidos en nuestro país y mencionarlo causaba sorpresa, hoy en día gracias al extraordinario auge del ceviche a todos o casi todos nos resulta familiar y encontramos referencias en todas partes. Aun así creo que es interesante aclarar que existen digamos dos acepciones, por una parte la leche de tigre como jugo del ceviche, resultado básicamente de la mezcla del limón, los ajíes y los jugos que suelta el pescado, aunque puede y suele estar enriquecida con algunos ingredientes más, verbigracia ajo, jenjibre, ajinomoto, caldo de pescado, leche evaporada, etc, por otra parte la leche de tigre como plato, como elaboración en la que el jugo gana protagonismo al pescado y se toma con cuchara, una especie de reverso del ceviche convencional. Este artículo alude a esta última idea, cuya génesis además puede situarse de forma bastante precisa en el espacio y en el tiempo. La historia es conocida, hace unos veintisiete años Fidel Aymar, alias "el rey del ceviche" empezó a preparar y vender ceviches con una carretilla frente al estadio Alianza de Lima. El jugo sobrante del ceviche empezó a venderlo en vasitos con algún trocito de pescado, con el tiempo esto tuvo tanto éxito que dio lugar a la leche de tigre como plato en si, además de permitir a Fidel dejar la carretilla y abrir su primera cevichería, "El Verídico de Fidel", que hoy en día tiene dos sucursales más en Lima. Vamos a hacer una leche de tigre que no tendrá exactamente los mismos ingredientes pero si el mismo concepto que la que se elabora en El Verídico y en muchas otras cevicherías hoy en día, los pescados y mariscos debéis elegir los más frescos que encontréis, en cuanto a los ajíes el más empleado hoy en día para los ceviches es el ají limo, yo he empleado ají amarillo y ají rocoto porque los había licuado previamente para otra receta, más que los ingredientes exactos lo importante es el espíritu de la receta, practicad, probad y dadle vuestro toque. Tengo eso si que haceros una advertencia, puede causar adicción severa.






Ingredientes

Caldo de pescado

- Espinas y cabeza de dos lubinas
- Un cabracho
- 10 cangrejos pequeños
- Una cebolla
- Una zanahoria
- Un puerro
- Una ramita de apio
- Un ramillete de perejil, con los tallos
- Pimienta negra en grano

Licuado base

- 1/2 lubina sin piel ni espinas
- 6 cangrejos pequeños
- 1/4 cebolla roja
- 1/2 ramita de apio
- Un trozo de jenjibre de unos dos centímetros
- Unas ramitas de cilantro
- Ají amarillo
- Ají rocoto
- 8 limas
- Pimienta negra
- Sal

Leche de tigre

- Una lubina y media sin piel ni espinas
- 250 gramos de langostinos
- 300 gramos de navajas
- 2 huevas de sepia
- 2 vieiras
- 400 gramos de almejas
- 100 gramos de pulpo (cocido previamente)
- 8 limas
- Licuado elaborado anteriormente
- Sal
- Ají amarillo
- Ají rocoto
- 3/4 cebolla roja
- 150 ml de caldo de pescado
- Un chorrito de leche evaporada
- Cilantro

Acabado y presentación

- Leche de tigre
- Cancha tostada
- Cilantro



Elaboración

Caldo de pescado

Ponemos todos los ingredientes en una olla con unos dos litros y medio de agua y hervimos a fuego medio durante veinte minutos aproximadamente, desespumando de vez en cuando, colamos y reservamos, es necesario que se enfríe completamente. Si lo guardáis en la nevera con bastante antelación, por ejemplo desde el día de antes, es posible que se gelatinice, sólo tenéis entonces que dejar que se atempere o introducirlo unos segundos en el microondas para que vuelva a su estado líquido.

Licuado base

Introducimos todos los ingredientes en una batidora y batimos bien, lo colamos y reservamos en la nevera. La cantidad de ajíes deberéis ajustarla en función de vuestro gusto por el picante, sed moderados inicialmente ya que al final cuando tengamos la leche de tigre preparada podemos agregarle más ajíes licuados sin problema.

Leche de tigre

Lo que más tiempo necesita estar en contacto con la sal y la lima son los langostinos para que cambien de textura, color y sabor, por eso recomiendo antes de hacer el licuado ponerlos en un bol pelados, cortados en tres trozos, con un poco de sal y las limas exprimidas para que se vayan marinando. Después iremos añadiendo al bol el resto de mariscos, las vieiras, las navajas, las huevas, el pulpo y las almejas (abiertas al vapor), todos ellos limpios y picados en trozos lo suficientemente pequeños para poder cogerlos bien con la cuchara. Ahora añadimos al bol el licuado obtenido en el paso anterior, el caldo de pescado, un poco del jugo de las almejas (colado a través de una estameña), el chorrito de leche evaporada, la cebolla picada y refrescada en agua fría, el cilantro picado y un poco más de ají. Probad la leche de tigre y verificad el punto de acidez, de sal y de picante, si está demasiado ácido añadid un poco más de caldo de pescado, si por contra le falta acidez añadid un poco más de lima, añadid también más sal y/o ajíes si fuese necesario. Tapamos y guardamos un rato en la nevera para que en el momento de servir esté fresco pero tampoco muy frío.

Acabado y presentación

Servimos la leche de tigre en una copa, vaso o cuenco, el más bonito que encontréis, que sea de cristal para que se vea bien el contenido. Decorad con cancha y un poco más de cilantro.

Además de cancha podéis acompañar la leche de tigre con choclo, camote, chifles, etc. Este plato es un auténtico levantamuertos, un chute de vitaminas y proteínas que os reanimará casi instantaneamente si estáis un poco languidecientes. Ideal para días de resaca y para noches de ajetreo lúbrico.






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Picante de mariscos

El picante, ya sea de mariscos o cualquier otro, es un plato peruano que tiene bastante similitud con el ají de gallina ya que en ambos casos se hace un salsa a partir de un sofrito y un caldo y se espesa con pan remojado en leche. En el caso del picante de mariscos en lugar de pollo usaremos mariscos como es lógico para dar sabor a la salsa. Esta receta es muy flexible, los mariscos que uséis no tienen porque ser los que yo he utilizado en esta ocasión, hacedlo con lo que encontréis en la pescadería, podríamos haberle puesto mejillones, almejas, cigalas, cangrejos, etc. Los ajíes pueden ser distintos, podéis utilizar ají panca en lugar de rocoto por ejemplo. En lugar de vino blanco podéis usar cerveza, pisco, chicha de jora, etc. En lugar de nueces podéis usar otro fruto seco como anacardos, cacahuetes, almendras, piñones, etc. Podéis adaptar la receta a lo que tengáis y a vuestras preferencias, en realidad lo importante para que os quede un plato delicioso es que uséis productos frescos de buena calidad y que no cocinéis el marisco en exceso.




Ingredientes

Picada para espesar

- 2 rebanadas de pan de molde
- Un chorrito de de leche evaporada
- 2 o 3 nueces
- Un chorrito de caldo de pescado

Sofrito

- Una cebolla roja
- 6 dientes de ajo
- Un tomate de pera maduro
- Ají amarillo
- Ají rocoto
- 400 gramos de calamares
- Un vaso de vino blanco
- Pimienta negra
- Comino
- Orégano
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra

Salsa de mariscos

- Sofrito
- Picada
- 250 gramos de langostinos
- 250 gramos de navajas
- 100 gramos de pulpo cocido
- 100 gramos de huevas de sepia
- Cilantro

Acabado y presentación

- Salsa de mariscos
- Patatas blancas cocidas
- Cilantro



Elaboración

Picada para espesar

Le quitamos la corteza al pan de molde, lo cortamos en trocitos y lo dejamos en remojo con un chorrito de leche evaporada. Cuando haya absorbido la leche lo trituramos junto con las nueces y un poco de caldo de pescado, reservamos.

Sofrito

En un sartén calentamos aceite de oliva y pochamos la cebolla picada muy fina, los ajos picados o rallados, pimenta negra, ají amarillo y ají rocoto, ambos licuados. Las cantidades de ajíes dependerán del nivel de picante que deseéis, recomiendo que seáis prudentes al principio y hacia al final le pongáis más si lo queréis más picante. Salteamos los calamares cortados en aros, añadimos un poco de comino y lo doramos durante unos segundos, añadimos el tomate rallado y un poco de orégano y cuando haya evaporado el agua del tomate vertemos el vino blanco y reducimos a seco.

Salsa de mariscos

Añadimos al sofrito el caldo de pescado y cocemos durante unos diez minutos aproximadamente tras los cuales añadiremos la picada y seguiremos cociendo a fuego lento hasta que la salsa tenga el espesor deseado, hay que remover frecuentemente para que la salsa no se pegue al fondo de la sartén debido al pan. El resto de mariscos deberemos añadirlos en los minutos finales de la cocción, los tiempos deben ser muy breves, a título orientativo los langostinos unos dos minutos, las huevas un minuto, las navajas unos treinta segundos y el pulpo con el fuego ya apagado puesto que lo tendremos ya cocido. Añadimos un poco de cilantro picado, tapamos y reservamos caliente.

Acabado y presentación

En un plato liso ponemos unas patatas cocidas, peladas y cortadas en trozos medianos, napamos con la salsa de mariscos y espolvoreamos con un poco de cilantro recién picado.

Yo lo he servido únicamente con patatas pero al igual que el ají de gallina el picante puede acompañarse además con unos huevos duros, arroz blanco, etc.



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Arroz chaufa

El arroz chaufa es un plato imprescindible de la cocina chifa, no hay un solo restaurante en el que no se sirva, ya sea sólo o como acompañamiento de otros platos, o incluso mezclado como es el caso del popular y curioso aeropuerto, plato que combina arroz chaufa y tallarines saltados. Como en cualquier plato de arroz frito es muy importante que el arroz esté completamente frío en el momento de saltearlo para que no se pase, yo suelo cocerlo el día de antes. Existe también el denominado arroz chaufa especial que además de pollo lleva carne de cerdo, a veces langostinos e incluso salchichas en trocitos. Lo ideal es prepararlo en un wok con el fuego a tope, de ésta forma nos acercaremos al auténtico sabor de la cocina china.





Ingredientes

Arroz cocido

- 300 gramos de arroz
- 2 dientes de ajo

Tortilla

- 2 huevos
- Aceite de oliva 

Arroz chaufa

- Arroz cocido
- Una o dos pechugas de pollo, según tamaño
- Un pimiento rojo mediano
- 2 dientes de ajo
- Un trozo de jenjibre
- Cebolla china
- Tortilla
- 3 o 4 cucharadas soperas de salsa de soja
- Aceite de oliva
- Aceite de sésamo
- Pimienta negra
- Ajinomoto (opcional)

Acabado y presentación

- Arroz chaufa
- Brotes de soja
- Cebolla china



Elaboración

Arroz cocido

Dos o tres horas antes o el día anterior cocemos el arroz en agua con los ajos, dejamos enfriar y reservamos.

Tortilla

Batimos ligeramente los huevos y hacemos la tortilla en una sartén caliente con un poco de aceite, la cortamos en trocitos y reservamos.

Arroz chaufa

En un wok ponemos un poco de aceite de oliva y salteamos el pollo cortado en trozos de alrededor de un centímetro, lo sacamos del wok y reservamos. Si fuese necesario ponemos un poco más de aceite y salteamos el pimiento cortado en trocitos y después el ajo y el jenjibre, ambos rallados. Ahora llega el momento de la verdad, ponemos en el wok el arroz, el pollo, la tortilla, la cebolla china picada, la salsa de soja, un chorrito de aceite de sésamo, un poco de pimienta molida y una pizca de ajinomoto y mezclamos sin parar durante tres o cuatro minutos hasta que esté todo perfectamente integrado.

Acabado y presentación

En un plato, que puede ser liso u hondo (si lo vais a comer con palillos mejor en un cuenco) servimos el arroz bien caliente, añadimos unos brotes de soja que aportarán una textura crujiente y un poco más de cebolla china.

Es muy importante no usar sal en ningún momento de la preparación, con la que lleva la salsa de soja es suficiente.




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Locro de zapallo

El zapallo es una variedad de calabaza que se cultiva en Sudamérica, especialmente en Perú, en realidad es una familia ya que existen diferentes variedades de zapallo como el macre o el loche, entre otras. Aunque son calabazas son muy diferentes a las calabazas que conocemos por aquí, tienen un intenso sabor y aroma pero son mucho menos dulces, lo que los hace ideales para muchas elaboraciones ya sea como base o como un ingrediente para reforzar el sabor. Son dificiles de encontrar en España pero yo he tenido la suerte de conseguir un poco de zapallo macre y he hecho uno de los platos más populares que se elaboran con él como es el locro de zapallo. El locro, como tantos otros platos peruanos, suele servirse con múltiples acompañamientos, yo lo he servido con un poco de arroz, choclo y salsa criolla (ensalada de cebolla y zahanoria maceradas con lima), es muy habitual también acompañarlo con un huevo, cocido o frito, unas aceitunas o incluso un bistec o un apanado (filete de carne empanada).






Ingredientes

Arroz

- 200 gramos de arroz
- 3 dientes de ajo
- Una hoja de laurel
- Sal

Choclo

- Un choclo
- Una cucharadita de azúcar
- Media lima

Salsa criolla

- Media cebolla roja
- Una zanahoria
- Ají amarillo
- 2 limas
- Cilantro
- Sal

Locro de zapallo

- 250 gramos de zapallo macre
- Una cebolla
- 2 dientes de ajo
- Ají amarillo
- 75 gramos de guisantes
- 2 patatas blancas medianas
- 50 gramos de queso serrano (u otro queso latino)
- Caldo de pollo (o agua en su defecto)
- Un chorrito de leche evaporada.
- Orégano
- Cilantro
- Comino
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- Sal

Acabado y presentación

- Locro de zapallo
- Choclo cocido  en trozos (o desgranado)
- Arroz cocido
- Salsa criolla
- Cilantro


Elaboración

Arroz

En una cazuela o sartén hervimos el arroz en agua con los dientes de ajo, la hoja de laurel y un poco de sal hasta que el agua se evapore, reservamos.

Choclo

Cocemos el choclo en agua con un poco de azúcar y lima durante quince minutos, escurrimos y dejamos enfriar.

Salsa criolla

En un bol mezclamos la zanahoria cortada a pluma, la zanahoria rallada y ají amarillo picado al gusto, añadimos un poco de sal, cilantro picado y el jugo de lima, mezclamos bien y dejamos macerar.

Locro de zapallo

Para hacer el sofrito, pochamos en aceite de oliva la cebolla finamente picada, el ajo rallado y el ají amarillo licuado. Añadimos las patatas y el zapallo cortado en trozos medianos, salteamos un poco y añadimos caldo (o agua), orégano, comino y pimienta, hervimos hasta que las patatas estén blandas, en los últimos cinco minutos añadimos los guisantes y al final el queso cortado en daditos, un chorrito de leche evaporada y un poco de cilantro picado.

Acabado y presentación

En un plato llano ponemos un poco de arroz con la ayuda de un molde, servimos el locro, un trozo de choclo (podéis servirlo desgranado si lo preferís) y un poco de salsa criolla y espolvoreamos con un poco de cilantro picado.

Por supuesto existen muchas variantes, podéis usar ají panca en lugar de ají amarillo, huacatay en lugar de (o además de) orégano , habas en lugar de guisantes, podéis usar otro tipo de zapallo, etc. Si no conseguís zapallo yo probaría a hacerlo con calabacín, creo que quedaría mejor que con calabaza dulce.

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Ceviche nikkei de bonito

Aunque el ceviche nikkei se suele asociar más con el atún rojo, el bonito es un pescado que se emplea de forma muy habitual para preparar ceviches, podéis usar el que queráis, también otros pescados azules como por ejemplo la melva son perfectos para ésta receta. La premisa para un ceviche nikkei es, por definición, que se utilicen ingredientes típicos de la cocina japonesa, es lo que lo diferencia de un ceviche tradicional peruano. Las posibilidades son amplias, el jenjibre y la salsa de soja (en sustitución de la sal) son los más habituales, pero podemos usar también otros, nosotros vamos a utilizar un poco de caldo dashi frío que hará las veces de caldo de pescado para preparar una peculiar leche de tigre, en el fondo el dashi no deja de ser un caldo de bonito o sea que a priori tiene bastante sentido. También vamos a usar el cítrico japonés por excelencia, el yuzu, mezclado con la lima, para aportarle su aroma característico, y en lugar de pimienta negra vamos a usar pimienta de sansho, que por su aroma cítrico le va muy bien al ceviche. Al final también le pondremos un poco de sésamo negro que le aportará sabor tostado y textura crujiente.
Este es el ceviche nikkei que en mi opinión mejor me ha quedado después de hacer algunas pruebas, vosotros podéis experimentar con otros ingredientes, aceite de sésamo, pimienta de sichuan, galangal, furikake, shiso, nori, miso, sake, shichimi togarashi, etc, seguramente no todos le irán bien, o determinadas combinaciones serán inapropiadas, no por ponerle más cosas a un plato éste queda mejor, se trata de darle vuestro toque.





Ingredientes

Caldo dashi

- 50 gramos de katshuobushi
- Un trozo de algo kombu del tamaño de una postal

Leche de tigre

- Recortes de bonito
- 1/2 cebolla roja
- 1 diente de ajo
- Unas ramitas de cilantro
- 10 cl caldo dashi frío
- 4 o 5 limas

Ceviche nikkei de bonito

- Un rodaja gruesa de bonito de 300 gramos aproximadamente.
- 1/2 cebolla roja
- 1/2 ají limo
- Un trocito de jenjibre
- Leche de tigre
- Dos cucharada soperas de salsa de soja
- 2 o 3 limas
- Un poco de yuzu
- Cilantro
- Pimienta de sansho
- Sésamo negro

Elaboración

Caldo dashi

Llevamos el agua a ebullición, retiramos del fuego, introducimos el katshuobushi y el alga kombu y dejamos enfriar.

Leche de tigre

Limpiamos bien el bonito y en un bol ponemos la piel, las espinas y el sangacho (parte roja que contiene sangre coagulada) junto con la cebolla cortada en brunoise, el diente de ajo fileteado, unas ramitas de cilantro, el dashi frío y el jugo de cinco limas, dejamos quince o veinte minutos en la nevera, chancamos con la maza del mortero y colamos.

Ceviche nikkei de bonito

Cortamos el bonito en cubos medianos, mezclamos con la leche de tigre, la cebolla roja cortada a pluma, el ají limo picado, el jenjibre rallado, la salsa de soja, el jugo de lima, un poquito de yuzu (no demasiado, se trata de darle un leve toque) y sansho en cantidad generosa, dejamos macerar alrededor de diez o quince minutos. Servimos en un bol o plato hondo, espolvoreamos con cilantro fresco recién rallado y con sésamo negro. Si queréis podéis acompañar con choclo, cancha, camote, yuca o cualquier otro acompañamiento típico.




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Jofemar

De todos los restaurantes de comida peruana que hay en Valencia, Jofemar es el más informal de todos, con mesas pequeñas y una decoración basada en símbolos de identidad patria como el Machu Pichu o las Líneas de Nazca.




Es una casa de comidas donde se preparan algunas de las recetas más populares y tradicionales de la cocina de Perú, aquí no hay cabida para la fusión ni la reinterpretación, comida peruana casera al cien por cien con raciones generosas presentadas de forma sencilla. La verdad es que la sensación que tengo después de haber ido dos veces es un tanto ambigua, en la primera visita, de la que no escribía nada, pude probar el ceviche mixto (pescado y marisco), los anticuchos de corazón de res y la parihuela (una sopa de pescado) y todo me pareció excelente, en ésta última sin ser malos los platos no han estado al mismo nivel, supongo que dependiendo de que platos de la carta, que es bastante amplia, se pidan, el resultado puede variar bastante.

Centrándonos en la cena de la que voy a hablar, el mejor plato sin lugar a dudas fue el ceviche



Picantito, acidito, con todo lo que debe llevar un ceviche incluyendo una cancha que acaba resultando adictiva. No estoy seguro de cual es el pescado blanco con el que estaba hecho así que para no errar no haré suposiciones.

El Tamal no fue ni de lejos de los mejores que he probado.



De sabor no estaba mal pero tenía tres pegas, demasiado grueso, con insuficiente relleno y mal repartido, con el pollo y demás ingredientes del relleno cortado en trozos demasiado grandes, se habría agradecido que el pollo estuviese deshilachado por ejemplo.

En cuanto a la Jalea de pescado, que en Perú es algo muy parecido a una fuente de "Pescaíto frito", nada que ver con una mermelada de frutas gelatinosa




lo más pasable eran los trozos de pescado, en cuanto al marisco, calamares o pota, pulpo, etc, y la yuca frita completamente insípidos, un plato de pescado realmente mediocre.

Como os decía antes, la calidad de los platos varía bastante según lo que pidáis así que quizás tengáis que ir probando para encontrar lo que más os gusta, por mi experiencia desde luego os recomendaría ceviches, anticuchos o sopas, me apetece también probar alguno de los arroces o platos de tallarines. Un sitio que para los más neófitos os puede resultar como punto de partida para iniciaros en la comida peruana, a un precio más asequible que otros.


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Chupe de Pescado

Se necesita cierta familiaridad con la comida peruana para distinguir los diferentes tipos de sopas de pescado tradicionales ya que a veces la línea divisoria entre un chilcano, un aguadito, una parihuela, un chupe, etc, es bastante sutil. En este caso, yo creo que la principal característica de un chupe es la cremosidad, que se debe a la adición final de huevo, queso fresco y leche evaporada. El más típico quizás es el chupe de camarones pero se puede hacer también con muchos pescados, nosotros en este ocasión lo vamos a hacer con sargo, un pez que tiene bastante faena para conseguir filetes sin piel ni espinas pero que tiene una carne con un sabor delicioso y a la vez nos permite obtener un buen caldo para preparar la sopa.





Ingredientes

Caldo de pescado

- Cabeza y espinas del sargo
- Una cebolla
- Una zanahoria
- Un puerro
- Un pimiento verde
- Unas ramas de perejil
- Pimienta en grano
- Una hoja de laurel


Mazorca de choclo

- Una mazorca
- Una cucharadita de azúcar
- Media lima


Chupe de pescado

- Filetes de sargo
- Una cebolla roja
- 2 dientes de ajo
- Una patata
- Una o dos zanahorias
- Guisantes
- Caldo de pescado
- Vino blanco
- Ají amarillo
- Ají panca
- Comino
- Orégano
- Una hoja de laurel
- Choclo
- Huevos
- Leche evaporada
- Queso fresco latino
- Aceite de oliva virgen extra
- Cilantro
- Sal
- Pimienta negra



Elaboración

Caldo de pescado

Lo primero que tendremos que hacer es, y esta es la parte de la receta que requiere cierta destreza, filetear, pelar y desespinar el pescado, el sargo tiene bastantes o muchas espinas así que paciencia, una vez hecho esto, hervimos todos los ingredientes en una olla con agua durante aproximadamente veinte minutos, desespumando de vez en cuando, colamos y reservamos.


Mazorca de choclo

Hervimos la mazorca en agua con lima y azúcar durante quince minutos, reservamos.


Chupe de pescado

Hacemos un sofrito con la cebolla roja picada fina, el ajo, el ají amarillo licuado, un poquito de ají panca y de comino, añadimos la patata cortada en daditos, la zanahoria cortada en bastones y la hoja de laurel, sofreímos un poco más y añadimos el vino blanco, el caldo de pescado y una pizca de orégano. Hervimos el caldo durante aproximadamente quince minutos, cuando queden cinco echamos en la olla los guisantes desgranados (yo he usado frescos, si son congelados necesitan más tiempo obviamente).
Para rematar la sopa, añadimos los huevos, dejamos que se semicuajen y removemos, acto seguido le ponemos el queso fresco y un chorrito de leche evaporada. Servimos con cilantro fresco recién picado.

Si no estoy equivocado se le suele poner también un poco de arroz pero a mi se me antojaba demasiado contundente. En lugar de guisantes podéis ponerle también un poco de habitas y si tenéis la suerte de tener huacatay podéis utilizar este en lugar del cilantro. Una sopa rica y nutritiva que puede ser perfectamente plato único.





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Pepián de choclo con pulpo marinado

El pepián es un plato de origen guatemalteco aunque se consume también en otros países de Latinoamérica, es una especie de crema espesa que puede hacerse con diferentes cereales, frescos o secos, en Perú es habitual prepararlo con choclo aunque puede hacerse con arroz, quinoa, etc. Se suele acompañar con pollo, pavo, pato, etc, aunque nosotros lo vamos a servir con pulpo cocido y posteriormente marinado. La intención al hacer este plato es darle una vuelta al típico pulpo con "cremoso" de patata, tan en boga hoy en día en muchos restaurantes, sustituyendo la patata por una crema de maíz. El resultado ha sido francamente excelente.



Ingredientes

Para el pepián de choclo

- 2 choclos
- Una cebolla roja
- 2 dientes de ajo
- Ají amarillo
- Un litro de caldo de pollo
- Comino
- Aceite de oliva virgen extra (aove)
- Pimienta negra
- Sal

Para la cocción del pulpo

- Pulpo crudo
- Pimienta en grano
- Una hoja de laurel
- 2 clavos
- 2 dientes de ajo sin pelar
- Una cebolla
- Una ramita de apio


Para la marinada del pulpo

- Salsa de soja
- Aove
- Aceite de sésamo
- 2 dientes de ajo
- Jenjibre
- La piel rallada de una lima
- Yuzu (en su defecto lima u otro cítrico)
- Una guindilla roja (opcional)


Emplatado y presentación

- Pepián de choclo
- Pulpo marinado
- Unos granos de choclo cocido
- Cebollino
- Cilantro


Elaboración

Pepián de choclo

En una sartén ponemos a dorar la cebolla picada, el ajo picado y ají amarillo licuado al gusto. Mientras tanto desgranamos los choclos crudos y los trituramos con un poco de caldo. Cuando la cebolla, el ajo y el ají estén listos lo añadimos a la batidora y trituramos bien, añadiendo más caldo si fuese necesario. Este ultimo paso es heterodoxo ya que no se suele triturar la cebolla pero yo quería conseguir una crema de una textura homogenea. Colamos bien la mezcla, la reintegramos a la sartén, salpimentamos, añadimos un poco de comino y el resto del caldo y removemos constantemente durante aproximadamente diez minutos, hasta que el choclo se haya cocinado y la crema espese. En este punto es muy parecido a hacer una polenta sólo que en lugar de sémola de maíz estamos utilizando maíz en grano. Cuando el pepián esté listo lo reservamos, es preferible que se temple un poco antes de emplatar.

Pulpo marinado

Ponemos el pulpo en agua hirviendo con un poco de sal y el resto de los ingredientes, no hay que poner demasiada sal ya que después vamos a marinarlo con salsa de soja. Cuando esté tierno lo escurrimos, lo cortamos en trozos, lo dejamos enfriar y lo ponemos a marinar en una fuente de vidrio al menos una hora (yo lo tuve dos horas) con el resto de ingredientes, yo mezclo el aceite de sésamo con aceite de oliva ya que el primero tiene un sabor que me resulta bastante fuerte. Cuando esté marinado lo escurrimos y reservamos.

Emplatado y presentación

En un plato hondo ponemos unas cucharadas de pepián y agitamos ligeramente para que se nivele, encima ponemos trozos de pulpo y algunos granos de choclo cocido. Decoramos con un poco de cebollino y/o cilantro. Yo no lo he hecho pero en una esquina del plato se podría poner un trozo de mazorca cortado.

Es un plato que sorprenderá a vuestros invitados si lo hacéis, lleva un poquito de faena pero merece la pena sobradamente.



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Sudado de dorada

El Sudado de pescado es un plato peruano que encuentra cierto paralelismo en platos de nuestra cocina como los suquets de pescado, calderetas y zarzuelas. Hay también importantes diferencias, en el sudado se emplean ajíes, chicha de jora y se le da un punto ácido con la lima, además el sofrito es mínimo, los ingredientes se cocinan prácticamente todos juntos y escalfados en el caldo, que al final queda bastante fluido. En las demás elaboraciones, se suele hacer un sofrito previo que se cocina lentamente y el pescado se añade de forma posterior, además queda una salsa mucho más ligada debido a la picada. Para el sudado es importante utilizar un pescado con una carne firme que soporte bien una cocción de quince a veinte minutos sin quedar seco, por ejemplo dorada, lubina, congrio, rape, etc, funcionan muy bien. Nosotros vamos a emplear también unos cangrejitos pequeños que teníamos por ahí que le van a dar un sabor más intenso al caldo. He visto algunas recetas en las que se utiliza yuyo, que es un tipo de alga, podéis probar a ponerle un poco de un alga que os guste. La elaboración es realmente sencilla como vais a ver ahora mismo.



Ingredientes

- Una dorada de buen tamaño
- Unos cuantos cangrejos, según tamaño
- Una o dos cebollas rojas
- 2 o 3 dientes de ajo
- 2 tomates maduros
- Ají amarillo
- Ají rocoto
- Vino blanco
- Chicha de jora
- Caldo de pescado
- Cilantro
- Lima
- Pimienta negra
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal



Elaboración

La dorada debe estar eviscerada y desescamada, le daremos unos cortes transversales en cada uno de los lomos para que "sude" mejor y la salpimentamos. En una cazuela ponemos un poco de aceite de oliva y salteamos brevemente un poco de ajo, un poco de ají amarillo y un poco de ají rocoto (en lugar de éste ultimo podéis poner también un poco de ají panca, ají limo, etc),  ponemos una cama de cebolla roja cortada a pluma, gajos de tomate pelado y cilantro, encima la dorada y encima de ésta más cebolla roja, tomate y cilantro. Añadimos los cangrejos, un vasito de vino blanco, un vasito de chicha de jora y cantidad suficiente de caldo de pescado. Tapamos y dejamos sudar con la cazuela tapada a fuego moderado de quince a veinte minutos, depende del tamaño de la dorada. Finalmente añadimos el jugo de una lima y servimos en una fuente de pescado decorando con un poco de cilantro fresco. Se puede acompañar con arroz, yuca o patatas sancochadas, a vuestro gusto. Como veis no es nada complicado, hacedlo y contadme si os gustó.











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Solterito

El nombre de ésta ensalada peruana se debe a que, al ser un plato muy completo y al mismo tiempo ligero, constituye una comida ideal para aquellos que quieran mantener la línea y con ello sus dotes de seducción, es decir, los solteritos, al menos teóricamente claro... es un plato sencillo y muy rico en el que la única pega es pelar las habas, no sólo quitarles las vainas sino también la piel exterior del grano, pelar la cantidad suficiente para hacer una ensalada es un trabajo auténticamente de chinos, con todos mis respetos para éstos.




Ingredientes

- 1'5 kg de habas
- Un choclo
- Una cebolla roja
- Queso serrano (u otro queso latino similar)
- 2 zahanorias
- 2 tomates
- Vinagre de vino o de jerez
- Lima
- Perejil
- Cilantro
- Pimienta negra
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal


Elaboración

Pelamos las habas, para ello es mejor ponerse delante de la televisión y ver unos cuantos capítulos de vuestra serie favorita. Las blanqueamos un minuto en agua hirviendo, refrescamos con agua fría para cortar la cocción, escurrimos y reservamos. Pelamos las zanahorias y las cocemos alrededor de cinco minutos, deben quedar al dente, las refrescamos y las cortamos en daditos. Hervimos el choclo durante quince minutos, si es congelado, que será lo normal fuera de Sudamérica, le ponéis al agua un poco de lima y azúcar, quedará más tierno y de color más claro. Dejamos enfriar y desgranamos. Escaldamos los tomates, los metemos en agua con hielo y los pelamos, les quitamos las semillas, los dejamos escurrir sobre un papel de cocina (es importante quitarles toda la humedad posible para que la ensalada no quede desvirtuada) y los picamos en daditos. Pelamos la cebolla y la picamos fina. Cortamos el queso en daditos, en cualquier supermercado que tengan productos latinos podréis encontrar un queso que os sirva, es preferible que sea bien compacto. Mezclamos todos los ingredientes en un bol, añadimos una cantidad generosa de perejil y cilantro picados y aliñamos con la sal, la pimienta negra, el vinagre, la lima y el aceite. Ya está lista para servir, se puede acompañar por ejemplo con papas sancochadas.
Una alternativa bastante popular es cortar la cebolla a pluma (en tiras finas y alargadas) y la zanahoria en bastones finos y alargados, le dará una estética un poco distinta pero el sabor será esencialmente el mismo. Esta es la receta clásica del solterito (eso al menos es lo que yo creo), se le puede añadir también quinoa y muchas otras cosas, en cualquier caso es un plato refrescante y delicioso, hacedlo y lo comprobaréis.














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Chilcano de pescado

El chilcano (no confundir con el cóctel del mismo nombre) es una sopa típica de Perú que se suele preparar utilizando espinas y cabezas de pescado. Es muy sencilla de preparar y se le llama a veces "levantamuertos" ya que se considera ideal para un día de resaca debido a las propiedades reconstituyentes que se le atribuyen. Yo la he preparado con cabracho y rape y le he añadido unos cangrejitos de mar pequeños para darle más sabor pero podéis utilizar el o los pescados que tengáis a mano. 




Ingredientes

- Un cabracho
- Un rape pequeño
- 250 gramos de cangrejos pequeños
- Una cebolla roja o blanca
- Un puerro
- Una zanahoria
- Una rama de apio
- 2 dientes de ajo
- Cebolla china
- Perejil
- Cilantro
- Pimienta negra
- Lima
- Sal
- Ajinomoto (opcional)
- Pisco (opcional)


Elaboración

En una olla ponemos las cabezas y espinas de los pescados, los cangrejos, la cebolla, el puerro, la zanahoria, el apio, los ajos, perejil y cilantro. Hervimos alrededor de veinte minutos desespumando de vez en cuando. Colamos el caldo, añadimos el pescado en trocitos y cocemos alrededor de cinco minutos, añadimos puerro crudo cortado muy fino, cebolla china picada, perejil y cilantro, rectificamos de sal y pimienta y si queremos le ponemos un poco de ajinomoto. Servimos con unos gajos de lima para que cada uno pueda añadir la que quiera. Hay un truquito que me gustó y que es añadir también unas gotas de pisco.
Al chilcano se le puede poner también patata cortada en cuadraditos, ají amarillo o rocoto, etc...




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Seco de ternera a la norteña

Más que un plato, el seco es un estilo de guiso que se adapta perfectamente a todo tipo de alimentos, se puede hacer seco de ternera, de cordero, de cerdo, de pollo, de pescado, de verduras, etc, ya que la base del plato es la salsa. Hay algunas diferencias entre el seco al estilo de Lima y al estilo norteño (el que nosotros vamos a hacer se parecería más a este último) pero en ambos casos lo que le da una personalidad genuina y lo distingue de otro tipo de estofados son tres elementos, los ajíes, el cilantro licuado y la chicha de jora, aunque ésta ultima a veces se sustituye por vino o cerveza. Nosotros emplearemos una mezcla de chicha de jora y vino blanco como líquido de cocción.




Ingredientes


- 1 kg de lomo de ternera
- 2 cebollas rojas
- 6 dientes de ajo
- 2 tomates maduros
- 1/2 pimiento rojo
- 3 zanahorias tiernas
- 250 gramos de guisantes (pesados con su vaina)
- Ají amarillo
- Ají panca
- Comino
- Cúrcuma
- Pimienta negra
- Chicha de jora
- Vino blanco
- Un manojo de cilantro
- 300 gramos de arroz
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Ajinomoto (opcional)


Elaboración

Para la marinada, mezclamos ají amarillo, ají panca, ajo (todos ellos licuados), comino, una pizca de cúrcuma, pimienta negra y sal, lo mezclamos bien y añadimos vino blanco y chicha de jora. Cortamos la carne en trozos medianos, la colocamos en una bandeja y rociamos con la marinada, la tendremos marinándose un mínimo de dos horas pero la podéis tener toda la noche.
Escurrimos y secamos bien los trozos de carne y los doramos en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Los retiramos y en la misma cazuela ponemos a sudar la cebolla, después un poco de ají amarillo, un poco de ají panca y un poco de ajo. Cuando esté sofrito añadimos el tomate rallado y cuando se evapore el líquido del tomate añadimos un poco de cúrcuma y de comino y los tostamos un poco. Reintegramos la carne a la cazuela, añadimos el líquido de la marinada, un poco más de vino blanco y de chicha de jora y el cilantro, que habremos licuado previamente con un poco de agua. Opcionalmente en el sofrito podemos poner también un poco de pimiento rojo picado o, lo que yo hice, un trozo grande para que de sabor y que luego retiré. También puede usarse si se desea, además del vino y la chicha de jora, un poco de caldo de carne, intensificará aún más el sabor. Debemos dejar que la carne se cocine a fuego lento durante aproximadamente dos horas y media hasta que esté tierna, cuando esté casi lista añadiremos la zanahoria cortada en bastones y finalmente los guisantes desenvainados. Lo servimos con un poco de arroz y, si desea, patatas o yuca sancochada o frita y espolvoreamos con perejil o cilantro picado.
Como tantos otros guisos, el seco mejora si se prepara varias horas o un día antes de servirse.


 


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