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Lasaña de pescado y marisco

No os voy a engañar, este es un plato laborioso, así que os tenéis que plantear hacerlo un día que tengáis tiempo y ganas de cocinar. Podréis encontrar muchísimas recetas por ahí de lasañas de pescado y/o marisco, ésta es simplemente la que más me gusta a mi. Es una lasaña más ligera que la mayoría ya que no utilizo bechamel, ni siquiera mantequilla. En lugar de ello empleo una velouté hecha con caldo de pescado y el jugo de los mejillones, y también un poco de salsa de tomate. A mi entender hay dos aspectos clave para que esta receta salga bien. Uno es que ni la salsa de tomate ni la velouté deben quedar muy espesas ya que necesitamos algo de humedad durante el tiempo en que la lasaña esté al horno. El otro es que los pescados deben ir al horno prácticamente crudos para que no queden secos al final.  El resultado, si os soy sincero, me parece extraordinario, superior a una lasaña convencional con carne picada, aunque esto es cuestión de gustos. En cualquier caso tened por seguro que sorprenderéis e impresionaréis a quien se la ofrezcáis.



Ingredientes


Para la salsa de tomate

- 1,5 kg de tomates rojos y maduros
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Orégano

Para la velouté de pescado y marisco

- 1 cebolla
- 2 puerros
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas soperas de harina
- 250 ml de caldo de pescado
- 1 vaso de vino blanco
- Jugo de los mejillones
- Aceite de oliva virgen extra

Para el relleno de la lasaña

- 1/2 merluza mediana
- 1 kg de mejillones
- 12 gambas grandes o gambones
- 250 gramos de calamares
- Velouté de pescado y marisco
- Eneldo fresco
- 3 o 4 cucharadas soperas de salsa de tomate
- Pimienta negra

Para la lasaña de pescado y marisco

- Láminas de lasaña
- Relleno de lasaña
- Salsa de tomate
- Queso parmesano
- Eneldo fresco


Elaboración

Salsa de tomate

Calentamos aceite en una sartén en una cazuela y añadimos el tomate rallado, con un poco de sal y orégano. Dejamos reducir a fuego medio/suave hasta que se evapore el agua de tomate, pero no debe quedar muy espesa. Reservamos.

Velouté de pescado y marisco

En una sartén o cazuela salteamos la cebolla, el puerro y el ajo, picados finamente. Añadimos la harina y la tostamos unos dos minutos. Vertemos el vino blanco y cuando se haya evaporado, el caldo de pescado y el jugo de los mejillones -colado previamente con una estameña-. Hay que  añadir el jugo poco a poco y probando para que no nos quede demasiado salado. Dejamos que reduzca sin que la velouté quede demasiado espesa.

Relleno de la lasaña

Debemos tener el pescado y el marisco ya preparados previamente, la merluza sin piel ni espinas y cortada en trozos medianos, las gambas peladas, los calamares limpios y cortados en trozos y los mejillones abiertos al vapor y limpios de sus valvas. Puesto que la cocción se realizará en el horno, lo único que haremos es introducirlos en la velouté caliente y remover para que cojan un poco de calor. Lo mezclamos con la salsa de tomate y un poco de eneldo picado y reservamos.

Lasaña de pescado y marisco

Hidratamos las láminas de lasaña para que se ablanden, el tiempo que indique el fabricante. Después, untamos el fondo de una fuente para horno con un poco de aceite y esparcimos salsa de tomate. Colocamos la primera capa de láminas de lasaña y sobre esta una capa de relleno. Repetimos la operación y colocamos la tercera y última capa de láminas de lasaña. Le ponemos un poco de salsa de tomate por encima y abundante queso parmesano recién rallado. Lo introducimos en el horno precalentado a 180º y lo dejaremos cocinar durante aproximadamente 30 minutos. Terminaremos con unos minutos al gratinador para que la lasaña quede bien dorada por encima.




No os preocupéis si se os desmonta un poco al cortarla y servirla, al ser el relleno menos homogéneo que cuando se hace con carne picada es normal. La recolocáis un poco en el plato, si queréis le ponéis un poco de eneldo por encima y ya está. Una alternativa -muy empleada en restaurantes- es hacer la lasaña en cazuelas individuales y servirla en la misma cazuela, con lo que se mantendrá caliente mucho tiempo.

Por supuesto podéis emplear otra combinación de pescados y mariscos, aunque os recomiendo usar pescado blanco, no azul.
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Raviolis fáciles de calabaza y ricota con pesto

Los he llamado raviolis fáciles porque en lugar de preparar la pasta, que sería el paso más laborioso y complejo, vamos a usar láminas de pasta wonton que podéis encontrar congeladas en establecimientos de comida oriental. Es un buen recurso para hacer raviolis, por supuesto wontons, mini empanadillas, dumplings, etc. Si no os entusiasma la calabaza el relleno podéis variarlo a vuestro gusto, espinacas con ricota, ricota a secas, ricota con pimiento rojo asado, etc. Para acompañarlos vamos  a preparar un pesto genovese tradicional que combina a la perfección aunque un pesto a la calabrese, que también lleva ricota, seguramente también le iría genial.






Ingredientes

Pesto

- Albahaca fresca
- Piñones
- Parmesano
- Un diente de ajo
- Pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva virgen extra

Relleno de los raviolis

- Calabaza
- Queso ricota
- Pimienta negra recién molida
- Sal

Raviolis

- Laminas de pasta wonton
- Relleno

Acabado y presentación

- Raviolis
- Pesto
- Hojas pequeñas de albahaca



Elaboración

Pesto

Tostamos los piñones en una sartén a fuego bajo o en el horno. Mezclamos con el parmesano recién rallado, el diente de ajo, las hojas de albahaca (podéis reservar las más pequeñas para la decoración) y la pimienta. Podéis majarlo todo en el mortero o utilizar una picadora o batidora, añadiendo aceite de oliva hasta conseguir la textura deseada.

Relleno de los raviolis

Lo mejor es asar la calabaza el día anterior o comprarla asada, es importante que esté completamente fría para poder trabajarla bien. Extraemos la pulpa de la calabaza asada, la ponemos en un bol y la machacamos con un tenedor, añadimos la cantidad deseada de ricota y mezclamos muy bien, por ultimo sazonamos con un poco de sal y pimienta. Cuanto más ricota añadáis la mezcla os quedará mas cremosa pero también mas dulce así que no os paséis.

Raviolis

Las laminas de pasta wonton deben estar completamente descongeladas. Sobre una lamina ponemos un montoncito de relleno, humedecemos los bordes (con un poco de agua y un pincel), colocamos otra lamina encima y cerramos los raviolis, presionando un poco los extremos para que se peguen. Los vamos reservando sobre una superficie lisa y seca. Cuando los tengamos todos hechos, con unos cuatro o cinco por persona creo que es suficiente, los hervimos en agua con sal durante un minuto y los sacamos sin escurrirlos demasiado.


Acabado y presentación

Disponemos los raviolis en un plato, les ponemos un poco de pesto por encima y decoramos con las hojas pequeñas de albahaca. La salsa pesto tiende a apelmazarse y espesarse con el tiempo así que en el ultimo momento podéis volver a triturarla un poco, y quizás añadir un poco más de aceite, para que recupere su textura original.



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Ensalada de Paccheri rellenos de codorniz y salsa de pimiento asado

Los Paccheri son unos gruesos y cortos tubos de pasta que resultan ideales para rellenar, generalmente tras ser rellenados se cubren con bechamel y/o queso y se gratinan en el horno. Sin embargo en este caso vamos a hacer una elaboración templada que resulta apetecible en estos calurosos meses estivales. Es un plato sencillo pero algo laborioso pues requiere de algunas preelaboraciones, aquí os dejo la receta cuya conclusión fui pensando un poco sobre la marcha.




Ingredientes (para 6 personas)

Para las codornices en escabeche
  • 6 codornices
  • 6 dientes de ajo
  • 3 hojas de laurel
  • 20 o 25 granos de pimienta negra
  • 2 clavos de olor
  • 1 vasito de vinagre
  • 3 vasitos de aceite virgen extra (aove)
  • 3 o 4 vasitos de vino blanco seco
  • Sal

Para el relleno de los paccheri

  • 6 codornices escabechadas
  • 1/2 cebolla tierna
  • 2 huevos
  • 1 manojo de esparragos verdes
  • 4 dientes de ajo negro
  • 1 ramita de romero
  • Pimienta negra
  • Sal

Para la salsa de pimiento rojo
  • 2 pimientos rojos grandes
  • 4 dientes de ajo
  • Aove
  • Pimienta negra
  • Sal

Para el aliño
  • Líquido del escabeche
  • Agua de asar los pimientos
  • Mostaza a la antigua
  • Aove
  • Limón
  • 1/2 ramita de romero
  • Pimienta negra

Para el acabado y presentación
  • 350 gramos de paccheri
  • Relleno para los paccheri
  • Salsa de pimiento rojo
  • Aliño
  • Queso parmesano
  • Cebollino

Elaboración 

Lo mejor es cocinar las codornices al menos un par de días antes para que vayan cogiendo más sabor. Las salamos ligeramente y las doramos en el aceite, después añadimos el resto de ingredientes y las cocemos a fuego moderado durante aproximadamente una hora, se pueden preparar también en menos tiempo en una olla a presión. La otra preelaboración consiste en asar los pimientos en el horno, lo cual debemos hacer con tiempo suficiente para que se enfríen tras lo cual los pelamos y reservamos, conservando también toda el agua que han soltado. Para elaborar el relleno, cocemos los huevos y los espárragos, estos últimos sólo cinco minutos para aque estén al dente. Desmigamos las codornices y les añadimos un poco del escabeche para que la carne esté jugosa, lo mezclamos con los huevos cocidos picados, los espárragos en trocitos pequeños, los dientes de ajo negro picados, la cebolla tierna picada y la ramita de romero también picada muy fina, rectificamos de sal y pimienta y reservamos. Para la salsa de pimiento rojo confitamos lentamente los dientes de ajo en aceite de oliva y los trituramos junto con la pulpa de pimiento rojo, un poco de aove y un poco del agua de los pimientos, salpimentamos. Para el aliño mezclamos un poco del escabeche, un poco del agua de los pimientos, una cucharadita de mostaza a la antigua, aove crudo, un poco de limón, pimienta y la media ramita de romero muy picada, lo emulsionamos bien. Para montar el plato, rellenamos los paccheri, ponemos en el fondo del plato un poco de salsa de pimiento rojo, los paccheri encima, sobre estos un poco de aliño y espolvoreamos con cebollino y un poquito sólo de parmesano. Si tenéis niños seguro que les hará gracia lo que para ellos son unos "macarrones gigantes", otra cosa distinta es que sean capaces de valorar el esfuerzo.




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L'alquimista - Il mago della pasta fresca

La verdad es que no nos vamos muy lejos de donde nos dejó la última entrada que publicamos en el blog sobre Ruzanuvol ya que pared con pared se encuentra este restaurante italiano donde se elabora la pasta fresca con harina importada desde Ravenna, ciudad situada en la región de Emilia Romaña en el Norte de Italia. Existen muchísimos restaurantes italianos en Valencia, como en casi todo el mundo, pues los italianos han sabido vender como nadie su magnifica cocina, pero buenos muy pocos. L'Alquimista es, sin ninguna duda, uno de los mejores, es un local pequeño donde se respira autenticidad y artesanía culinaria. Su secreto es muy fácil y a la vez muy difícil, buenos productos, manos hábiles y respeto por la tradición.
Además de la carta disponen de un menú degustación a precio competitivo con entrantes, degustación de pastas y postre, con la peculiaridad de que van sacando diferentes recetas de pasta hasta que el comensal se sienta satisfecho. Existe la posibilidad también de incluir trufa negra (tuber melanosporum) en el menú por un suplemento de cinco euros.

Comenzamos por una especialidad de Ravenna, la Piadina con mortadela, mozzarela y rúcula


La piadina es un pan plano típico de la Romaña. A pesar de no llevar levadura, tiene cierta esponjosidad, seguramente por el aceite de oliva que incorpora en su fórmula. Aunque no soy un gran fan de la mortadela la piadina era excelente. Salvando las distancias podría recordar a una especie de "sandwich mixto".

Continuamos con un Carpaccio vertical de buey con mango




A medio camino entre un carpaccio y un steak tartar, la carne aliñada va sobre una cama de escarola y otras hojas crujientes y sobre esta hay un puré de mango. La verdad es que la combinación era acertada y la carne estaba buena aunque en mi opinión un poco salada de más.

Y como ultimo entrante una Burrata rellena de requesón y acompañada con tomate, berenjena y albahaca


Muy buena la burrata, me gustó mucho más rellena de requesón que con su típico interior mantequilloso. Los acompañamientos resultaban idóneos.

Para acompañar los entrantes se sirven dos tipos de panes con aceite, una esponjosa focaccia y un pan crujiente y muy fino, no se si tiene un nombre específico. Ambos excelentes.


Llegamos al terreno de la pasta, cabe destacar que todas ellas son servidas en unas bonitas sartenes de acero inoxidable, que adquieren en un mercadillo en Ravenna, y unas espumaderas para servirse, o a veces unas pinzas. La primera que tomamos fueron unos Ravioli rellenos de espinacas y requesón con mantequilla a la salvia


La pasta estaba francamente buena, me resultó especialmente llamativo el sabor intenso de las espinacas. La salvia le da también un toque muy especial. Cualquier parecido con unos ravioli industriales de espinacas y requesón es pura coincidencia.

Y ahora llega el momento de arrodillarse ante el que para mi ha sido el punto álgido de la comida, Spaghetti con ventresca de atún y salsa de tomate



La ventresca es en mi opinión uno de los productos más excelsos que nos proporciona la naturaleza. Esta estaba deliciosa y el sabor que le daba a la salsa era espectacular, como espectaculares estaban los spaghettis, cortados a la manera tradicional , con ésta guitarra (se llama así), que tuvieron la gentileza de enseñarnos



lo que les confiere una sección cuadrada en lugar de circular. Seguramente uno de los mejores platos de pasta que he comido en mucho tiempo.

Hicimos un pequeño esfuerzo para probar una pasta más, pasta corta cuya geometría no consigo recordar que nombre recibe, con un ragú de ternera y setas



Muy apetitoso, con un sabor potente que todavía mejoraba al añadirle un poco de aceite de oliva picante fruto de la macerarión de guindillas



Los postres, para mi un aspecto secundario, eran correctos pero no especialmente destacables




Una crema de mascarpone, agradable, un bizcocho de chocolate, algo seco y una tarta de manzana, con un innecesario azúcar caramelizado por encima.

En mi segunda visita creo que pondré el foco en las pastas, con algún entrante ligero, ya que es seguramente lo que mejor está, aunque por supuesto habrá que estudiar bien el menú. Amantes de la pasta y de la comida italiana en general, aquí tenéis una parada obligada.
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Espaghetis negros al wok con salsa de gambas

La receta que os voy a contar es un poco laboriosa pero os aseguro que merece la pena el esfuerzo. La he hecho varias veces cambiando algunos detalles y ésta es la versión óptima, de momento, desde mi punto de vista. La combinación de la salsa de marisco, la lima keffir, el jenjibre, la guindilla, el eneldo...da como resultado un plato aromático y de intenso sabor, ideal para agasajar a vuestra pareja o para conquistar a vuestro pretendido o pretendida.



Ingredientes (para 2 personas)

  • 200 gramos de espaghetis negros
  • 12 gambas o langostinos (según tamaño)
  • 1 cebolla blanca
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria
  • 1/2 pimiento verde 
  • 1/2 vasito de brandy
  • 3 tomates rojos maduros
  • 3 hojas de lima kaffir
  • 1 cebolla roja
  • 1/2 pimiento rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 trozo de jenjibre
  • 1 guindilla roja
  • Eneldo fresco picado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Elaboración

En primer lugar pondremos en marcha la salsa que es lo que lleva más trabajo, se trata básicamente de una salsa americana hecha con las cabezas de las gambas pero con más tomate de lo habitual. Pelamos las gambas, lavamos bien las cabezas y las cáscaras y las reservamos. En una sartén o una cazuela pochamos la cebolla, el puerro, la zanahoria y el pimiento, añadimos las cabezas y las cáscaras y las salteamos. Añadimos el brandy y flambeamos hasta que se evapore el alcohol. Bajamos el fuego, añadimos el tomate rallado y cocinamos hasta que se evapore el agua del tomate. Añadimos un poco de agua y cocinamos durante unos quince minutos aproximadamente, machacando un poco las cabezas de las gambas para que suelten todo su sabor. Pasamos la salsa por un chino o un colador fino presionando bien para obtener todo el jugo y algo de verdura que nos ayudará a ligar la salsa sin añadir ningún tipo de espesante. Añadimos dos o tres hojas de limma kaffir para aromatizar la salsa y la reducimos hasta que tenga la textura deseada.
Picamos bien fino la cebolla roja, el pimiento rojo, la guindilla y los dientes de ajo, rallamos el jenjibre y mientras cocemos los espaguetis lo salteamos todo en el wok, la idea es cocinarlo brevemente a fuego fuerte para que las verduras conserven un poco de textura. Por último salteamos las gambas muy brevemente, cortadas en trozos si son grandes.
Una vez que tengamos todo salteado y los espaguetis escurridos es el momento de montar el plato. Añadimos los espaghetis al wok, con el fuego ya apagado, un poco de salsa, sin pasaros ya que es una salsa con un sabor bastante concentrado, y abundante eneldo picado. Emplatamos inmediatamente y ponemos un poco más de salsa y de eneldo por encima.

Variantes: podéis hacer una versión más rápida, que también está muy buena, infusionando el aceite de oliva con las cabezas de las gambas y después salteando las verduras con ese aceite. Podéis aromatizar la salsa con unas hojas de salvia o de estragón, podéis usar cilantro en lugar de eneldo. Podéis usar cigalas o bogavante aunque en ese caso la receta se encarecerá como es lógico. Y cualquier otra que se os ocurra a vosotros. Si los hacéis no dejéis de contarme que os ha parecido.
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Tagliatelle con calamares "Jose Andrés"

Hace ya bastantes años, en el programa de cocina protagonizado por Jose Andrés que emitió televisión española (de 2005 a 2007), el cocinero asturiano preparó una receta de calamares rellenos en su tinta que se me quedó grabada indeleblemente en la memoria, en élla se aprovechaba absolutamente todo el calamar, con los tentáculos hacía parte del relleno y con la propia tinta del calamar la salsa cuyo sabor se reforzaba con las vísceras del cefalópodo. He hecho estos calamares varias veces y están buenísimos, la receta está en uno de sus libros y seguramente alguien la habrá colgado en la red. El ejercicio que me propuse es hacer una receta de pasta italiana inspirándome en la receta de Jose Andrés, los ingredientes que voy a usar son prácticamente los mismos pero la elaboración bastante diferente.





Ingredientes (para 2 personas)

  • 200 gramos de tagliatelle
  • 8 calamares medianos
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 3 tomates rojos y maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 1 rebanadita de pan
  • Vino blanco seco
  • Perejil
  • Cebollino
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración

Vamos a preparar la "mise en place". Pelamos la cebolla y la picamos muy fina, hacemos lo propio con el ajo y el pimiento, rallamos los tomates, cortamos la rebanadita de pan, la freímos en aceite bien caliente y la dejamos escurrir sobre papel absorbente. Con un mortero o una picadora hacemos un majado con el pan frito y el perejil (esto nos ayudará a ligar la salsa). Ahora viene la "disección" de los calamares, hemos de separar por un lado los cuerpos o tubos y los tentáculos, por otro los interiores y por otro lado las bolsitas de tinta. Ya podemos empezar a preparar la salsa, en una sartén pochamos el ajo, la cebolla y el pimiento, por ese orden, añadimos el tomate y dejamos evaporar, entonces añadimos el interior de los calamares y un par de tubos, salteamos un poco, añadimos las bolsas de tinta tras romperlas y vertemos dos vasos de vino blanco. La salsa deberá cocer alrededor de veinte o veinticinco minutos a fuego medio, a mitad de la cocción añadimos el majado. Cuando esté bien espesita molemos un poco de pimienta, colamos con un colador fino apretando bien con el mazo de un mortero y mantenemos caliente. En el ultimo momento, cuando la pasta esté casi lista, salteamos los calamares cortados en anillas finas a fuego muy fuerte en un wok o sartén. Añadimos los calamares a la salsa excepto unos trocitos que dejamos para decorar.
Ponemos la pasta en un plato hondo, y encima de ésta los trocitos de calamar reservados y un poquito de cebollino picado.

La verdad es que he quedado muy satisfecho con el resultado, la salsa es sabrosa y untuosa, como suele recalcar Angel León y si alguien sabe de esto es él el sabor del pescado y el marisco está en el interior. Es muy importante, como siempre pero en este caso más aún al utilizar el interior, que los calamares sean muy frescos. Si los calamares tienen poca tinta podéis añadir una bolsita pero el sabor no es el mismo, yo en esta ocasión no lo necesité. He utilizado tagliatelle secos sin huevo pero por supuesto podéis usar otro tipo de pasta, la que os apetezca.

Una receta de esas de máximo aprovechamiento del producto, probadla y repetiréis.
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Pasta con pesto de ajo negro

Si no dijese nada sobre su contenido al ver esta salsa seguramente pensaríais que contiene tinta de calamar. Pero no, el intenso color negro se debe al empleo de ajo fermentado, lo que popularmente se conoce como ajo negro. Producto muy empleado en la cocina asiática, desde hace algún tiempo se viene utilizando en nuestro país. Principalmente en el ámbito de la cocina creativa aunque poco a poco se empieza a consumir también en los hogares, sobretodo desde que en Las Pedroñeras (Cuenca), la cuna del ajo morado en España, se produce y se distribuye bajo el nombre comercial, poco acertado en mi opinión, de Black Allium.



Este plato surgió, como tantas veces sucede, de la casualidad. Me proponía hacer un pesto a la genovese cuando descubrí horrorizado que no me quedaba ajo "normal" pero casualmente me quedaba ajo negro que había comprado para otro uso unos días antes... asi que me armé de osadía y decidí emplearlo a ver que salía. El resultado fue una salsa de sabor muy agradable, ligeramente dulce y de textura melosa. La serví sobre unos espaguetis integrales aunque podéis utilizar la pasta que más os apetezca.


Ingredientes
  • 1 cabeza de ajo negro
  • Queso parmesano recién rallado
  • Piñones
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pasta 



Elaboración

Se tuestan los piñones en el horno o en una sartén con mucho cuidado de que no se quemen, se ralla el queso parmesano y se pelan los dientes de ajo. Se coloca el ajo, el queso y los piñones en un vaso batidor, se añade pimienta negra recién molida y un poco aceite de oliva. Trituramos y vamos añadiendo aceite poco a poco hasta obtener la textura deseada, No queda más que servirlo sobre vuestra pasta preferida.

Personalmente el ajo negro es un producto que me gusta y al que le veo grandes posibilidades. Como siempre que se empieza a trabajar con un producto nuevo al principio resulta complicado saber como y donde utilizarlo, hasta que nos vamos familiarizando con sus características. A los que les repela el sabor picante o el olor del ajo hay que decir que el ajo negro ni pica ni "repite", es un ajo de sabor suave y un tanto agridulce y una textura sedosa.
El único inconveniente es su elevado precio, que esperemos vaya disminuyendo conforme se vaya extendiendo su uso y por tanto abriéndose el mercado y la competencia.

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Spaghetti al pomodoro

Los spaghetti con salsa de tomate pueden ser desde una comida de supervivencia si usamos una salsa envasada mediocre hasta una auténtica delicia si preparamos una salsa casera con cariño e ingredientes frescos.
Me imagino que cada persona hace la salsa de una manera. La fórmula que os voy sugerir es la que más me gusta después de haber probado a hacerla de muchas formas distintas.



Una de las ventajas que tiene esta salsa es que se puede hacer una cantidad grande y congelar raciones en botes de vidrio. Está prácticamente igual de buena descongelada que recién hecha. Tal y como os pongo en los ingredientes si no tenéis posibilidad de conseguir varios kilos de tomates maduros podéis utilizar un tomate envasado de calidad. El resultado no será el mismo pero será excelente.
Por supuesto podéis usar la salsa con cualquier tipo de pasta (u otros platos) pero a mi como más me gusta es con spaghetti.


Ingredientes

  • 3 o 4 kg de tomates rojos maduros (o 3 latas grandes de tomate natural)
  • 2 cebollas grandes o 3 medianas
  • 1 pimiento rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 o 2 guindillas (según si quereis que quede picante)
  • Albahaca fresca (o seca pero no quedará igual)
  • Perejil fresco
  • 1 vaso de vino blanco
  • Aceite de oliva virgen extra

Ingredientes

Lo primero que haremos es picar bien fina la cebolla y el pimiento y saltear ambos en una olla grande. Cuando la cebolla esté casi dorada añadimos el ajo picado, la hoja de laurel, y la guindilla. Si sólo ponéis una guindilla intensificará el sabor y no quedará picante. Si queréis que quede picante tenéis que poner más guindillas. Cuando el ajo esté doradito añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore. Llega el momento de añadir el tomate. Para mi lo mejor es pelarlo y cortarlo en daditos pero al ser mucha cantidad os resultará mucho más práctico triturarlo y después colarlo para eliminar las pieles.
Añadimos el perejil y la albahaca picados y dejamos que vaya reduciendo con la olla destapada a fuego medio/bajo hasta que quede espesa pero no demasiado seca. Este tiempo no suele inferior a una hora.
Tened en cuenta que si el tomate es de bote apenas habrá que poner sal puesto que ya lleva, mientras que si el tomate es fresco habrá que poner más. Yo no suelo añadirle azúcar pero en cualquier caso probadla y si estuviese demasiado ácida añadir una cucharadita de azúcar.
Ya podéis hervir vuestra pasta favorita y servirla con la salsa de tomate y un poco de parmesano recién rallado.



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Spaghettis a la Rosi

Esta receta salió un poco por casualidad tratando de aprovechar lo que me quedaba en la nevera. El resultado me gustó mucho más de lo esperado y desde entonces es una de mis maneras favoritas de preparar la pasta, sobretodo cuando dispongo de poco tiempo. Es una receta rápida, sencilla y que utiliza ingredientes que casi todo el mundo tiene siempre en su nevera, a excepción del jenjibre que no obstante se puede comprar hoy en día en cualquier frutería. También es apta para vegetarianos (los estrictos tendrán que prescindir del parmesano).



Ingredientes (para 2 personas)

- 250 gramos de spaghettis
- 1 Pimiento verde italiano
- 1/2 cebolla roja (en su defecto 1 cebolla tierna o 1/2 cebolla normal)
- 2 tomates maduros
- 6 dientes de ajo
- 1 trozo pequeño de jenjibre fresco
- 3 guindillas pequeñas
- Queso parmesano
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal

Preparación

Ponemos a calentar el agua hasta que hierva y cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante. Mientras tanto picamos muy fina la cebolla y el pimiento verde y lo salteamos a fuego vivo en una sartén con un poco de aceite. Cortamos los ajos en láminas y los añadimos a la sartén junto con las guindillas. Pelamos el jenjibre, lo picamos fino y lo añadimos también a la sartén. Si no estáis seguros de si os gusta su sabor poned muy poquito. Podéis también rallarlo en lugar de picarlo para que deje su sabor pero no os encontréis trocitos al comer la pasta. Cortamos los tomates al estilo concasse, que consiste en pelarlos, quitarle las semillas (para eliminar gran parte del agua que contienen) y cortarlos en daditos. Lo salteamos a fuego fuerte y por poco tiempo junto con todo los demás de forma que no se deshaga y queden los daditos enteros.
Cuando la pasta esté lista la escurrimos y la volcamos sobre la sartén. Mezclamos bien todo.
Añadimos el parmesano rallado de forma generosa, volvemos a mezclar y servimos en los platos. Podéis poner en el ultimo momento un chorrito pequeño de aceite de oliva crudo sobre la pasta, siempre y cuando hayáis sido comedidos con el aceite previamente.

Os puedo asegurar que esta receta la he hecho en el tiempo que tardaba la pasta en cocerse. No se necesita más si sois medianamente hábiles con los cuchillos. Si no lo sois vale la pena que tardéis 5 minutos más a que os dejéis algún dedo por el camino...
Puesto que se trata de hacer un salteado rápido si tenéis un wok (no es mi caso de momento) os puede ir genial. Probadla y decidme que os ha parecido.
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