Taberna Tora

Es un hecho innegable que la cocina japonesa está más de moda que nunca en España. El número de restaurantes donde comer sushi y otras especialidades de la cocina nipona no para de crecer. Sin embargo, es muy raro encontrar Izakayes (tabernas japonesas), locales informales donde se sirven pequeñas raciones a precios reducidos y donde el sushi cede su protagonismo a otros platos tradicionales. En cuanto supimos de la existencia en Valencia de una taberna japonesa nos decidimos a visitarla movidos por la curiosidad. El local es bastante pequeño y estaba repleto por lo que a veces no resulta sencillo conversar. En cuanto a la comida, en primer lugar nos sirvieron un tataki de bonito



El bonito estaba delicioso y la combinación de la salsa de soja con el ajo, el jenjibre y el nabo daikon resultaba realmente espectacular, sin lugar a dudas el mejor plato de los que probamos.
Acto seguido llegaron dos brochetas de Okonomiyaki, presentación bastante inusual para algo que normalmente se parece a una pizza.



Se trata de una especie de masa con col en su interior y recubierta con una característica salsa agridulce, mayonesa japonesa y unas etéreas virutas de algo que después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que se trata de Katsuobushi, bonito seco. El calor de las Okonomiyakis recien hechas provocaba cambios de densidad en el aire con este resultado tan vistoso



No me gustó demasiado el sabor fuertemente especiado de la brocheta y sobretodo la salsa, con reminiscencias de salsa barbacoa. En cuanto al Yakisoba, fideos soba salteados con verduras



los encontré excelentes, sueltos y bien sazonados con salsa de soja pero en su punto de sal. Además de las verduras llevaban algunas gambas y calamares que les daban un sabor intenso. Completamente innecesaria la mayonesa y el katsuobushi que le pusieron por encima. En cuanto a las Takoyaki, bolitas de pulpo



plato absolutamente decepcionante en el que el pulpo quedaba anulado por completo. No me gustan las comparaciones pero las cambio por cualquier croqueta de bacalao sin pensarlo dos veces.
Como último plato salado probamos las Gyozas de verduras y de pollo



Son pequeñas empanadillas cocinadas al vapor. La masa, fina y con un sabor y una textura muy agradables, el relleno bastante bueno aunque como siempre escaso. No se si ésto último es una condición impuesta por la propia forma de la empanadilla o si se puede mejorar. Recomiendo mojar muy levemente con salsa de soja. Ya como postre y por simple curiosidad probamos el Taiyaki


que es un pez hecho con una masa similar a la del gofre y relleno con un pasta de Azuki (judías rojas de pequeño tamaño y sabor dulce). La masa estaba extremadamente dura, apenas se podía cortar. El relleno resulta muy curioso pero no te deja con ganas de repetir este postre.

En definitiva, una cena con luces y sombras, quizás cometimos el error de dejarnos asesorar por los camareros, pero el sistema por turnos te crea una cierta presión para elegir con celeridad (si reservas en el primer turno que empieza a las 20:30). No descarto una segunda visita con un mejor conocimiento de los platos para intentar acertar esta vez con la elección. Precio económico en relación al número de platos.

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