Pasta con pesto de ajo negro

Si no dijese nada sobre su contenido al ver esta salsa seguramente pensaríais que contiene tinta de calamar. Pero no, el intenso color negro se debe al empleo de ajo fermentado, lo que popularmente se conoce como ajo negro. Producto muy empleado en la cocina asiática, desde hace algún tiempo se viene utilizando en nuestro país. Principalmente en el ámbito de la cocina creativa aunque poco a poco se empieza a consumir también en los hogares, sobretodo desde que en Las Pedroñeras (Cuenca), la cuna del ajo morado en España, se produce y se distribuye bajo el nombre comercial, poco acertado en mi opinión, de Black Allium.



Este plato surgió, como tantas veces sucede, de la casualidad. Me proponía hacer un pesto a la genovese cuando descubrí horrorizado que no me quedaba ajo "normal" pero casualmente me quedaba ajo negro que había comprado para otro uso unos días antes... asi que me armé de osadía y decidí emplearlo a ver que salía. El resultado fue una salsa de sabor muy agradable, ligeramente dulce y de textura melosa. La serví sobre unos espaguetis integrales aunque podéis utilizar la pasta que más os apetezca.


Ingredientes
  • 1 cabeza de ajo negro
  • Queso parmesano recién rallado
  • Piñones
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pasta 



Elaboración

Se tuestan los piñones en el horno o en una sartén con mucho cuidado de que no se quemen, se ralla el queso parmesano y se pelan los dientes de ajo. Se coloca el ajo, el queso y los piñones en un vaso batidor, se añade pimienta negra recién molida y un poco aceite de oliva. Trituramos y vamos añadiendo aceite poco a poco hasta obtener la textura deseada, No queda más que servirlo sobre vuestra pasta preferida.

Personalmente el ajo negro es un producto que me gusta y al que le veo grandes posibilidades. Como siempre que se empieza a trabajar con un producto nuevo al principio resulta complicado saber como y donde utilizarlo, hasta que nos vamos familiarizando con sus características. A los que les repela el sabor picante o el olor del ajo hay que decir que el ajo negro ni pica ni "repite", es un ajo de sabor suave y un tanto agridulce y una textura sedosa.
El único inconveniente es su elevado precio, que esperemos vaya disminuyendo conforme se vaya extendiendo su uso y por tanto abriéndose el mercado y la competencia.

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Canalla Bistro

Desde su inauguración Canalla Bistro ha gozado de un éxito inmediato y apabullante, inicialmente auspiciado por el talento y la fama de su propietario, el gran cocinero Ricard Camarena, y más tarde confirmado por el aluvión de críticas positivas y el lleno permanente. Siguiendo la tendencia de los "gastrobares", es decir, de los restaurantes informales o tabernas donde degustar bocados creados por cocineros de renombre a precios mucho más asequibles que en los restaurantes de alta cocina, Canalla Bistro ofrece un recorrido ecléctico y apasionante con platillos de diversas cocinas del mundo interpretados por Camarena y su equipo de forma casi siempre acertada, genial en ocasiones. Confieso que un par de veces había intentado reservar sin éxito así que esta vez lo hice con casi una semana de antelación. No tuve ninguna duda en elegir el menú degustación ya que además de la bendición infinita de no tener que elegir de la carta es la mejor manera de tener una visión de conjunto de la cocina que se elabora en un restaurante.

El menú comenzó con unos nem vietnamitas de salmón ahumado, rúcula y queso tártaro


Los nem son unos rollos hechos con papel de arroz y que en esta ocasión y en contra de lo habitual se sirven sin freir, lo cual constituye un acierto absoluto. La mezcla de ingredientes, sin ser especialmente sorprendente, resulta plenamente acertada. La adición de una piparra le da el leve toque ácido del encurtido y la textura crujiente de la rúcula lo hace un bocado definitivamente apetecible. La salsa que se sirve para mojar los nem estaba muy buena, con un fuerte predominio del sabor de los cacahuetes y presencia de mostaza. Un inicio de menú sin fisuras, nada que objetar.

A continuación llegó la causa limeña de pollo de corral con patata aliñada


Un plato que reconozco que desconocía a pesar de mi consabida afición por la comida peruana. De nuevo un pleno acierto en la combinación de sabores y texturas. La base de puré de patata, el crujiente de la cebolla roja y los maíces fritos, la acidez del aliño, el picante de la guindilla, el frescor cítrico del cilantro y el exacto punto de cocinado del pollo no deja resquicio a ningún tipo de crítica. Si acaso, desde el punto de vista semántico el nombre del plato contiene una pequeña confusión ya que lo que está aliñado es la causa en si y no la patata...plato recomendable sin ambages.

El siguiente plato fue un canelón de aguacate relleno de un tartar de bonito



La dificultad de este plato sin duda estriba en conseguir láminas tan finas de aguacate. Aparte del instrumento adecuado se necesitan aguacates de una textura adecuada, ni muy maduros ni demasiado duros. El bonito del interior del canelón estaba ahumado o lo parecía, con el punto justo de sal. Y por encima había cebolla, tomate y cilantro picados. En el fondo no deja de ser una especie de guacamole deconstruido junto a un pescado azul, combinación bien conocida e infalible, en este caso lo original es la presentación. Para completar la analogía se echaba en falta un poco de jugo de lima que le habría dado un punto ácido interesante. En cualquier caso, un bocado magnífico tanto en textura como en sabor y con una atractiva presentación.

Lo siguiente en llegar fue sin duda el plato más flojo de todos, la croqueta de pesto de albahaca y rúcula


La croqueta tenía un inequívoco sabor a pesto pero ya sea por exceso de rúcula o por haberse empleado un aceite de oliva demasiado fuerte, poseía un amargor muy pronunciado que no resultaba nada agradable en mi opinión. Comestible pero decepcionante.

Sin embargo la Tempura de verduras con salsa ligeramente picante rozaba la perfección



Fina y crujiente tempura con poquísimo aceite, salsa ligera con el grado de picante justo. Recuerdo haber probado espárrago, brocoli, calabacín y berenjena aunque puede que llevase alguna verdura más. Una ración muy generosa para un menú degustación. Lamenté no poder acabarla pero había que guardar fuerzas para los siguientes platos.

El siguiente plato confieso que cuando escuché el nombre pensé que no sería capaz de comerlo pues la panceta no es ni de lejos un producto de mi agrado. En este caso venía asada con salsa hoisin, tatsoi y cacahuetes. La salsa hoisin es una salsa agridulce muy utilizada en la cocina oriental y el tatsoi es una variedad de col que yo confundí con la llamada col china pero son diferentes.




Para mi sorpresa la panceta resultaba mucho más ligera de lo esperado, en parte por la salsa y condimentos pero seguramente también por haber sido cocinada al horno y haber perdido parte de la grasa. La combinación de sabores realmente exótica y convincente.

Como último plato sin contar el postre se sirvió una hamburgesa de pollo de corral tandoori. El nombre es muy sugerente pero predominaba el sabor a curry mezclado lógicamente con yogur pues de otra forma no se llamaría tandoori



En mi opinión un plato demasiado contundente para acabar un menú de esta longitud. Como plato aislado o en un menú más corto habría brillado más pues la carne, la salsa y el esto de ingredientes, incluyendo el pan, estaban muy buenos. Pero yo llegué aquí ya con las fuerzas muy diezmadas.

Como colofón, y nunca ha estado mejor empleado este sustantivo, llegó el Postre con mayúsculas, con el nombre de Nuevas texturas de chocolate 2015


La foto no permite valorar este postre en todo su esplendor pues está hecha antes de hincarle el diente y no se aprecian todas las texturas. Si sois adictos al chocolate como yo no se me ocurre nada más tentador pues consiste en chocolate, chocolate y más chocolate...
Bizcocho de chocolate en la base, sobre ésta una esfera de chocolate crujiente rellena de mousse de chocolate y un poco de chocolate blanco en la parte inferior y todo ello bañado con chocolate caliente. Sabores intensos con las cantidades de azúcares y grasas medidas para conseguir un plato nada empalagoso, "sorprendentemente fácil de comer". Pura sensualidad, placer adulto.

En resumen una experiencia estimulante y enriquecedora, que recomiendo a todo buen aficionado a la gastronomía. No puedo sino desear que otros profesionales de la alta cocina se animen a abrir este tipo de restaurantes en Valencia. Ha demostrado ser un modelo de negocio exitoso y al común de los mortales nos permite acceder a una comida original y creativa y poder pagarla sin tener que vender un órgano... 





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Ensalada de codorniz, hojas tiernas y naranja

Hay ensaladas que por si solas pueden constituir una cena o comida completa ya que contienen ingredientes suficientemente nutritivos y variados. Este es el caso de la ensalada que os voy a presentar hoy, sin duda una de mis favoritas y que resulta muy fácil de preparar



Ingredientes (para 4 personas)

  • 4 codornices
  • 4 naranjas grandes
  • 300 gramos de hojas tiernas de ensalada
  • 20 huevos de codorniz
  • 6 dientes de ajo
  • 30 bolas de pimienta negra
  • 4 hojas de laurel
  • 30 cl  de aceite
  • 10 cl de vinagre de jerez
  • 30 cl de vino blanco
  • Mostaza de Dijon
  • Sal

Elaboración


Lo primero que tenemos que hacer es cocinar la codorniz. Para ello en una olla o cazuela calentamos el aceite y doramos las codornices, que habremos salado ligeramente. Una vez que estén bien doradas añadimos el resto de ingredientes, el vinagre, el vino blanco, el ajo, el laurel y la pimienta. Si utilizamos una olla convencional deberán cocer alrededor de 40 minutos, depende  del tamaño. Una vez que estén tiernas dejamos enfriar. Lo mejor es prepararlas al menos dos o tres días antes de consumir ya que se mezclarán mejor los sabores y estarán más sabrosas.
Una vez que vayamos a preparar la ensalada, deshuesamos y desmigamos las codornices y mezclamos la carne con un poco del escabeche para que esté más jugosa. Cocemos los huevos de codorniz durante 3 o 4 minutos, pelamos y partimos por la mitad longitudinalmente. Pelamos las naranjas sin que quede nada de la parte blanca exterior y después hacemos cortes entre los "nervios", las partes blancas radiales, para obtener gajos completamente limpios, libres de la parte fibrosa.
Para emplatar, disponemos una cantidad generosa de hojas tiernas de ensalada en platos individuales, colocamos la carne de la codorniz en el centro y alrededor de ella vamos alternando los gajos de naranja y las mitades de huevo de codorniz, tal y como se ve en la foto. Para elaborar la vinagreta mezclamos un poco de escabeche con mostaza de Dijon, aceite de oliva crudo y pimienta negra recién molida. Aliñamos la ensalada discretamente y servimos el resto en un cuenco o salsera por si alguien quiere añadirse un poco.

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Restaurante Ginebre

Mi tercera visita al restaurante Ginebre no ha hecho sino confirmar la magnífica impresión de las anteriores. Es un restaurante que destaca por varios motivos. Lo primero que nos llama la atención es su sencilla, moderna y muy acertada decoración, dejando además un amplio espacio entre mesas, lo que crea una atmósfera muy agradable y acogedora. El servicio es atento y a la vez discreto y la comida es elaborada con esmero y sensibilidad, con toques de creatividad notables en algunos platos y presentada de una forma atractiva. La relación calidad/precio, especialmente si optamos por la opción de menú degustación, es prácticamente imbatible, al menos en Valencia. Dicho esto os voy a comentar brevemente en que consistió la cena que pude degustar.
En primer lugar nos sirvieron, como cortesía de la casa, un pequeño entrante consistente en hummus acompañado de rebanadas muy finas de pan tostado. Muy bueno el pan y muy correcto el hummus, aunque el comino en mi opinión sobresalía ligeramente en exceso. Pedimos también un excelente pan con tomate para acompañar la cena.





A continuación nos sirvieron ya el primer plato del menú consistente en una fantástica ensaladilla rusa. Ya la había probado en una ocasión anterior y me alegré de poder volver a disfrutarla.  Verduras cortadas muy finamente, suave mayonesa, exacto punto de acidez gracias a los pepinillos, magnífica ventresca de atún y como colofón un aterciopelado cremoso de lima, complemento perfecto que aporta un valor añadido a este plato que todos tenemos tan arraigado. Incontestable.




A continuación llegó el que considero punto culminante de la cena, el plato que más me sorprendió y sin duda el mas creativo. Calamares rellenos de blanquet y algo más que no consigo recordar, acompañados de papada y una crema en la que también estaba presente el blanquet. Plato elaborado con ingredientes sencillos pero combinados de forma original y brillante. Sabores delicados y deliciosos, donde la potencia del blanquet se ha sabido usar con sutileza para crear un conjunto armónico. Alta cocina al alcance del ciudadano de a pie.





Tengo que pedir disculpas porque el siguiente plato olvidé fotografiarlo o algún problema sucedió con mi móvil, el caso es que no dispongo de fotografías del mismo. Consistió en unos suculentos buñuelos de bacalao acompañados de un alioli de chile. Los buñuelos estaban deliciosos, nada aceitosos, con la proporción justa de bacalao y patata y creo recordar que algun trocito de gamba. La masa no resultaba en absoluto pesada, nada que ver con algunos mazacotes apelmazados que se encuentra uno a veces por ahí. El alioli, con la dosis justa de picante y un atractivo color rojizo, resultaba el acompañamiento perfecto para realzar el sabor de los buñuelos.
Como último plato, sin contar el postre, se podía elegir entre bacalao con espinacas, jugo de bacalao con perejil y crujiente de bacalao por un lado y carrillada de ternera con salsa torrefacta por otro. Se pidieron y probé ambos. En cuanto al bacalao tanto el punto de desalado como el punto de cocción no eran óptimos. Estaba algo salobre de más y su textura era algo dura, imposible separar las lascas como sucede cuando el bacalao está tierno. Un punto a mejorar porque la idea en si del plato es buena.





La carrillada sin embargo estaba tierna, jugosa y deliciosa. La salsa estaba muy bien reducida y llena de sabor, un sabor tostado realmente apetecible que no sabría decir si se debe a haber tostado mucho la cebolla, haber añadido un poco de café...En cualquier caso un plato que no dejaréis de rebañar porque posee ese sabor de los guisos hechos a fuego lento y sin prisas




Como postre había dos opciones, unas de ellas era un brownie con cheesecake y el otro tenía como base la naranja. Ambos llevaban nata y ante mi intolerancia a la leche y a la nata me hicieron un postre personalizado adaptado a mi perfil alergénico, algo que agradrezco pública y sinceramente. En la siguiente foto podéis ver una foto cenital del brownie que dificulta un poco ver su estructura. Se ve el helado en la parte de arriba, el chocolate fundido en la inferior, debajo del helado el cheesecake... sólo decir que probé una pizca y su sabor era magnífico, menos pesado que otros brownies que parecen a veces barras de mantequilla



En cuanto a mi postre hecho ad hoc consistió en un bizcochito con frutos secos si no me falla la memoria tostado con un poco de mantequilla, con una salsa de frutos rojos y dos bolitas de chocolate blanco. La textura del bizcocho, ligeramente al dente, resultaba ideal para este postre, el chocolate blanco no resultaba pesado y la salsa de frutos rojos estaba riquísima. Un postre ganador, sin abusar de azúcares y sin recurrir a los consabidos tópicos (queso con arándanos y demás).




En definitiva una cena sobresaliente en términos generales y un restaurante que recomiendo vivamente, estoy seguro de que no os va a decepcionar. Hay que añadir que disponen de una buena carta de vinos y que, como su nombre indica, su especialidad son las ginebras pues disponen creo que de unas 100 referencias por los que los amantes del gin-tonic podrán degustar el coctel de sus sueños. Y si sois amantes de la cerveza podréis disfrutar de "La Trappe", cerveza trapense holandesa de gran calidad.







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Sardinas con hinojo, piñones y pasas

Las sardinas son sin duda un gran producto, tanto desde el punto de vista nutricional como del gustativo, que sin embargo gozan de una cierta impopularidad debido al intenso y perdurable olor que desprenden cuando se preparan a la plancha y quizás también porque tienen bastantes espinas y escamas. Aunque nada puede superar a unas sardinas hechas a la brasa, para lo cual necesitamos un espacio abierto donde poder hacer brasas, hay muchas formas de prepararlas en casa que nos dejarán la cocina libre de olores, ahumadas, marinadas, en salazón, guisadas, en platos de pasta o arroz, al horno, etc...
La receta que os vamos a presentar está inspirada en una receta tradicional de la cocina siciliana, "Pasta alla sarda". Nuestra receta no lleva pasta y la presentación es completamente diferente pero los ingredientes son similares.



Ingredientes

  • 12 sardinas
  • 1 cebolla grande
  • 1 puerro
  • 1 bulbo de hinojo
  • 2 dientes de ajo
  • piñones
  • pasas
  • ron o brandy
  • pan rallado
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta negra

Elaboración


Lo primero que haremos será poner las pasas a remojar en un poco de ron o brandy. Después, salteamos en una sartén el ajo y cuando empiece a tomar color añadimos la cebolla, el puerro y el hinojo finamente picados. Cuando estén bien dorados añadimos las pasas y los piñones, seguimos salteando hasta que los piñones estén levemente tostados y reservamos.
Llegamos al único proceso algo técnico que consiste en filetear y limpiar las sardinas de forma que consigamos unos filetes limpios de espinas y escamas. Las depositamos en el fondo de una fuente para el horno con la piel hacia abajo y las salpimentamos



Acto seguido distribuimos el contenido de la sartén por encima de las sardinas



Espolvoreamos abundante pan rallado por encima



e introducimos en el gratinador aproximadamente unos diez minutos aunque esto dependerá de la potencia del horno. Debe quedar de este bonito color dorado:



Ya sólo queda emplatar con la ayuda de una espátula. Un plato sencillo pero original y diferente que os aseguro que gustará incluso a los que no son grandes amantes del pescado.
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Nostrum, la comida ¿de mamá?

Hace pocas semanas abrió sus puertas un nuevo local de la cadena Nostrum a pocos metros del edificio donde trabajo, de hecho desde la ventana adyacente a mi puesto puedo verlo. Para
quien no lo sepa se trata de una franquicia que vende comidas preparadas que se elaboran de forma más o menos industrial, se envasan en bandejas de plástico y se distribuyen a los locales de la franquicia que actúan como meras tiendas, aunque también se puede comer en ellos.
Los dos esloganes de la marca son bastante contundentes: "La comida de Mamá para llevar" y "La calidad tiene un precio". Lo primero que pensé la primera y única vez que he probado sus productos es en la infancia tan dura que han debido de tener la gente de Nostrum si esto es lo que comían en casa. Sin embargo estoy totalmente de acuerdo en que la calidad tiene un precio y por eso se ha sacrificado la calidad en busca de abaratar costes.


Imagen extraída de www.nostrumbilbao.com

Desde mi punto de vista de crítico gastronómico aficionado Nostrum no tiene ningún interés, como no lo tienen las hamburgueserías, los kebaps y demás sitios de comida rápida. Sin embargo quería hacer una reflexión sobre este modelo de negocio y sobre el impacto que puede tener este tipo de comida en la alimentación de la población en general. Puntos a favor innegables son:

- Comodidad y rapidez en la compra, pues basta coger los platos envasados directamente de los expositores refrigerados y pagarlos en la caja.
- Precios muy competitivos (platos a 1, 2 y 3 euros), considerablemente más baratos que los de bares y restaurantes e incluso que los de locales de comida para llevar convencionales (en los que se cocina).
- Posibilidad de comprar con los diferentes tipos de cheques de comida que muchas empresas reparten a sus empleados.
- Desde el punto de vista nutricional y si hemos de creer que las etiquetas son veraces (nunca afirmaría lo contrario sin pruebas) y si los comparamos con los platos preparados que se venden en los supermercados la ventaja es que no llevan conservantes, colorantes ni aromas artificiales, ya que están pensados para tener una caducidad más corta.

Y en cuanto a los contras...el más importante de todos es la calidad, que es paupérrima, lamentable. También me preocupa el daño de imagen y la depauperación que para nuestra magnífica gastronomía tradicional implica convertirla en comida rápida, que incluso se vende en máquinas expendedoras, lo que ya me parece el colmo de la obscenidad. Me pregunto que debe pensar un turista extranjero de nuestra comida, o mejor dicho del poco respeto que le tenemos, cuando vea estas cosas.
Respecto al futuro de estas franquicias...tengo mis dudas, inicialmente pronostiqué que este local en concreto no llegaría a verano abierto, que se hundiría una vez pasado el nunca desdeñable efecto de la novedad y la curiosidad que ésta suscita. Ahora ya no estoy tan seguro, habida cuenta de la aceptación que está teniendo entre mis propios compañeros, veremos...
En mi única visita probé una fideuá, la peor de mi vida, con un sabor a residuos de combustión y un bacalao con romesco que, aun no siendo tan infecto, estaba tieso y con una salsa grasienta en exceso que parecía una mahonesa de romesco. En fin, para olvidar...



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La Venganza de Malinche

Para quien no sea un erudito en la historia de la conquista/genocidio de América por parte de los españoles (yo no lo soy pero me he informado) decir que Malinche fue una joven azteca que tras ser vendida como esclava por su madre y su padrastro terminó siendo intérprete, más tarde concubina y finalmente esposa de Hernán Cortés. Se considera que sin su mediación, ya que hablaba con fluidez tanto el maya como el náhuatl, la conquista de México habría sido mas difícil y en consecuencia más sangrienta. Cuando la esposa de Hernán Cortes en España se decidió a viajar a América, éste desposó a Malinche discretamente con uno de sus hombres de confianza.
Por lo tanto no me queda del todo claro si la Venganza de Malinche hay que entenderla como el servicio prestado a los españoles tras ser vendida como esclava por sus paisanos, a lo cual ella dificilmente podría haberse negado sin perder la vida o por contra la venganza (a título póstumo) contra los españoles que masacraron a buena parte de la población nativa. Si alguien que lea este artículo me lo puede aclarar le estaría muy agradecido.
Yendo ya a lo que nos interesa paso a comentar la cena que pude degustar en este mexicano hace unos días



Sin lugar a duda lo mejor de todo fueron unos sensacionales tamales hechos a la manera tradicional, es decir, al vapor dentro de hojas de plátano y rellenos de pollo con mole. Tanto la masa de harina de maíz como el relleno estaban deliciosos, sabores perfectamente equilibrados.
Excesivamente picante para el paladar europeo, por lo menos para el mío, el coctel de pulpo y camarones. La salsa, aparte de lima, cilantro y tabasco tenía un regustillo como a ketchup que no me convenció en absoluto. Sabrosa y suculenta la cochinita pibil y con un nivel de picante razonable, el problema es que trajeron todo a la vez y si se enfría, lo cual es inevitable si vas picando de todo un poco, pierde bastante.
Más allá de que un plato te guste un poco más o un poco menos, lo que da rabia es que la experiencia global podría mejorar mucho con un poco más de esmero en los detalles. Beber una Negra Modelo en uno de esos ridículos vasitos de Mahou no tiene mucho sentido, ni tampoco que  te sirvan unas crackers industriales (con plástico incluido) para el coctel de marisco o unas tortitas de maíz idénticas a las que puedes comprar en un supermercado, simplemente calentadas en el microondas y servidas dentro de un horroroso paño de cocina doble.

Como postre pedimos un pan de elote (maíz tierno)


Nos sirvieron una ración de tamaño descomunal de algo que se asemejaba a un pudding pero tremendamente compacto. Baste decir que pedimos uno para dos y que con lo que sobró, que me llevé en un tupper, tuve para desayunar dos días. A pesar de la compacidad estaba jugoso y el sabor era bastante agradable.

Como resumen, es un restaurante mexicano de calidad superior a la media de los que podemos encontrar en Valencia y al cual me apetece volver para probar otros platos pero que descuida algunos aspectos básicos que supondrían una mejora muy considerable. Sobretodo el tema de las tortitas... ¿acaso no es posible que en algun sitio hagan las tortitas de maíz caseras?



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Lentejas con Mejillones

Me gustan mucho las combinaciones de legumbres con pescados y mariscos. Seguramente los platos más populares en este sentido son las alubias (o fabes) con almejas y los garbanzos con bacalao pero las posibilidades son prácticamente ilimitadas. En este blog ya hemos publicado una receta de Guisantes con anguila y ahora nos vamos a decantar por un sencillo pero sabroso y equilibrado plato de lentejas con mejillones. Como el lector asiduo de este blog ya habrá notado los mejillones son uno de mis productos fetiche y no pierdo ocasión de probar a hacer nuevas recetas con ellos.



Ingredientes (para 4 personas)
  • 2 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 300 gramos de lentejas
  • 1 kg de mejillones
  • 1 hoja de laurel
  • pimienta negra en grano
  • pimentón dulce
  • sal
  • aceite de oliva

Elaboración

En una olla calentamos aceite de oliva y doramos los dientes de ajo que habremos picado bien finos. Acto seguido añadimos la cebolla, la zanahoria y el pimiento verde, todo ello bien picado. Cuando las verduras estén pochadas, sofreímos brevemente el pimentón y añadimos el agua. Escurrimos las lentejas que habremos tenido en reposo desde la noche anterior y las añadimos a la olla, junto con la hoja de laurel y unos 20 granos de pimienta. Durante los próximos 30 minutos que tendremos el guiso a fuego medio tenemos tiempo de sobra para abrir los mejillones al vapor, separar los bichos de sus valvas y colar el jugo de los mejillones con una estameña. Pasados los 30 minutos añadimos a la olla el caldo de los mejillones y dejamos cocer unos 10 minutos más tras los cuales apagamos el fuego y añadimos los mejillones.
Este guiso admite por supuesto muchas variantes, se pueden poner otras verduras o especias. Sin embargo es conveniente usar sabores suaves para que todo el protagonismo sea de las lentejas y los mejillones. Es importantísimo usar muy poca sal cuando salteemos las verduras ya que el caldo de los mejillones aporta practicamente toda la sal necesaria.




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