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Nozomi Sushi Bar

Si tuviese que definir en una palabra la experiencia de comer o cenar en Nozomi esta sería elegancia, si fuese en una frase sería "la elegancia de la sencillez". El local es realmente precioso, la madera de color claro, la iluminación y ese origami de "almendros en flor" crean una atmósfera de gran serenidad y comodidad. La comida es, en algunos momentos, de una sutileza que emociona, el producto, la técnica y la sensibilidad se dan la mano para conseguir unas piezas de sushi y sashimi memorables. El servicio y el trato al cliente son una prolongación de la cocina, coordinación milimétrica, control absoluto de los tempos y una atención exquisita. Todo fluye en Nozomi, todo sucede de una forma tan natural que parece fácil, aunque por supuesto no lo es. Si a esto le unimos que, para la calidad que ofrecen, el precio es realmente competitivo, especialmente el del menú degustación, no es de extrañar que sus mesas sean las más codiciadas de toda Valencia, deberéis reservar con una antelación considerable si queréis ir en fin de semana pero la espera os merecerá la pena con creces, sin ninguna duda.

Pasemos a comentar el menú degustación de anoche, que comienza con el único pase en el tenéis que realizar una elección, entre la sopa de miso o la ensalada de algas y pepino -sunomono-. Nos decidimos por la ensalada, que lleva alga wakame, pepino y un sashimi de lubina.


Hay gente a la que no le gusta el alga wakame por su textura, hay que reconocer que su masticación es trabajosa, a mi personalmente me gusta. La ensalada va aliñada de forma muy equilibrada con el típico aliño de soja, mirin, vinagre de arroz y sésamo, un comienzo muy ligero que nos prepara para los platos que están por salir.

Seguimos con el Tartar de salmón con aguacate y huevas de arenque


Salmón de muy buena calidad cortado en trozos medianos para apreciar su textura, las huevas de arenque y la salsa de soja, que se sirve ya en la mesa, le aportan intensidad de sabor. No obstante las cantidades están ajustadas para que el salmón siga siendo el gran protagonista, cualquier amante del salmón como yo a buen seguro que lo disfrutará.

El siguiente pase es uno de los más impactantes, sashimi de calamar, de vieira y de gamba.


Los tres mariscos deben ser extremadamente frescos para comerlos crudos, especialmente el calamar, que de lo contrario puede resultar un autentico chicle, yo por ejemplo para hacer ceviche lo escaldo unos segundos para cambiarle la textura. Este calamar tenía una textura esponjosa increíble y un sabor espectacular, y lo mismo podríamos decir de los otros dos bocados, untuosidad, sedosidad y mucho, mucho sabor. También muy buena el alga codium, que aporta un sabor yodado bastante pronunciado.

El usuzukuri de dorada con aceite de trufa estaba bueno


a pesar de que no me gusta este producto, el aceite de trufa -si la trufa-. No voy a entrar de nuevo en el eterno debate de los aceites de trufa naturales y sintéticos, no tengo porque desconfiar y no voy a hacerlo, simplemente es un aroma que para mi resulta demasiado agresivo.

Entramos en territorio nigiri, con tres pases que rozan la perfección, digo rozar por aquello de concebir la perfección como un ideal formalmente inalcanzable, no porque sugiera ninguna mejora. El primero es el de salmón flambeado con mayonesa japonesa y huevas de salmón.


Delicioso, lo tiene todo, el sabor del salmón, en este caso con el toque ahumado que le da el soplete, la jugosidad que aporta la mayonesa y el toque salino de las huevas. He de reconocer que no fui del todo un buen comensal, ya que la recomendación era comer los nigiris sin salsa de soja -cosa que hice- y con las manos -cosa que no hice-. Un puntito de rebeldía, jeje.

De los dos siguientes nigiris no tengo imagenes, en este tipo de menús muchas veces se producen descuidos así, no es sencillo estar todo el tiempo pendiente de sacar la foto, cuantos mas platos hay mas aumenta la probabilidad de olvidarse de alguno. De todas formas ya os digo que el de jurel -un pescado que me encanta- con aceite de humo -si, aceite con sabor ahumado- estaba sensacional, y lo mismo el de pez mantequilla con trufa -esta vez si con trufa picada-. Bocados intensos y al mismo tiempo delicados, cada uno de ellos un pequeño viaje al valhalla.

Los makis también son de gran nivel


Los de cangrejo con aguacate -cangrejo, no surimi- estaban muy buenos, tenia además algo crujiente dentro que no estoy seguro de lo que era, quizás cebolla frita. Y los de setas shitake, que por cierto creo es la primera vez que como sushi con shitake, mas suaves pero igualmente magníficos. El arroz del sushi, elemento de importancia vital, tenía un punto inmejorable, suelto, perfectamente cocido, y con la cantidad adecuada -que en mi opinión debe ser discreta- de vinagre y de azúcar. No hay cosa que mas odie en el sushi que un arroz pasado, dulzón o superácido.

Los temakis con piel de salmón frita y aguacate están buenos


aunque en mi opinión no tienen el mismo nivel que las piezas precedentes. Quizás les faltaría algo mas de pescado o un elemento que les aporte mayor sabor y frescor.

La cena termina, si así lo deseáis -para mi fue suficiente-, con un helado de te verde muy convincente


que os refrescará el paladar sin haceros olvidar las maravillas degustadas. En mi caso pasé del helado de té al té caliente -también verde- para terminar la velada.

Nozomi es un punto de peregrinación obligado para todos los amantes del sushi de Valencia y alrededores, que nunca defrauda las expectativas -de por si muy altas-, de todos los que, casi con reverencia, cruzan por primera vez sus puertas. ¡¡¡¡¡Banzai!!!!!


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Nori Izakaya

Los que hayáis vivido en Valencia durante los últimos veinte o veinticinco años habréis asistido como yo al auge, al principio tímido y después ya imparable, de los restaurantes de comida japonesa, y de la cocina oriental en general, fenómeno que ha sucedido de forma similar en el resto de España y, en mayor o menor medida, en casi todo el mundo. Todavía recuerdo el primer sashimi que probé en mi vida, en el restaurante Sakura, creo que el primer restaurante japonés que abrió sus puertas en la capital del Turia. Todo lo que ha venido después ya lo conocéis, en este momento la oferta es amplísima, y va desde los sencillos restaurantes de buffet o menú del día, algunos de ellos muy flojos, hasta restaurantes de gran calidad. Cada poco tiempo descubro alguno nuevo -nuevo para mi-, en esta ocasión el turno le ha correspondido a Nori Izakaya, una taberna japonesa que nos ha causado una grata impresión. Sus platos están bien elaborados -alguno de ellos con cierta dosis de originalidad- emplean buenos productos y mantienen un nivel homogeneo, ninguno de los platos que probamos flojeó o nos causó decepción. Tengo que pedir disculpas por la poca calidad de las fotos, debida a la luz tan amarilla, a mi impericia y a la falta de concentración ya que con los ajustes adecuados en la cámara la cosa habría mejorado.

Comenzamos con el Sashimi de ternera con salsa de lima y cilantro


La carne estaba tierna y sabrosa, se veía de buena calidad. El toque de lima y cilantro era sutil pero perceptible y el jenjibre rallado le aportaba sabor y carácter al plato.

El Katsuo Nambansuke -escabeche de bonito japonés con cebolla y zanahoria- me pareció un plato muy fino


Elaborado sin aceite, con vinagre de arroz, mirin, y puede que algo más. El punto casi crudo del bonito por dentro me gustó, estaba muy jugoso. Un plato refrescante y delicado.

En cuanto a los sashimis


correcto el de atún y muy bueno el de salmón, al que el flameado -que era opcional, pedí uno con y otro sin para comparar- le aportaba un plus importante. Merece una mención el punto del arroz -siempre un punto clave y el más difícil cuando hablamos de sushi, lo sé por experiencia-, estaba muy bien cocido, suelto, nada pastoso y sin ese exceso de dulzor que cuando lo encuentro por ahí me resulta insoportable.

El Uramaki de atún especial



con masago, atún picante, cebollino, pepino y aguacate estaba muy apetitoso, sabores muy bien conjuntados e integrados, el punto crujiente lo ponían unas bolitas amarillas que no sabría decir a ciencia cierta que eran, quizás soja amarilla inflada.

La Oblea de tartar de atún picante


aunque se vea mal en la foto tiene un relleno muy similar, si no idéntico, al empleado en el uramaki, pero con otra presentación y la textura crocante de la oblea.

Me gustó mucho el Salmón Saikyo Yaki -salmón marinado en miso-.



Es un plato que me gusta hacer en casa, me queda bueno pero no tan bueno como éste, sospecho que tiene que ver más con la calidad del salmón que con el marinado en si. Da gusto ver la textura tan suave del salmón -las lascas se separan con suma facilidad-, su jugosidad y como el sabor y el aroma del miso han penetrado perfectamente en su interior.

De postre una Mousse de yuzu con gelatina


Siento devoción por este cítrico japonés, la mousse estaba muy bien compensada, con la acidez y el dulzor justos, relativamente compacta -cosa que me gusta- y con el incomparable aroma del yuzu.

Las raciones son ajustadas pero también los precios -en relación a la calidad- por lo que podéis probar un buen número de platillos lo que hace la experiencia más divertida. El apartado de las cervezas está muy bien cubierto, de barril Estrella Galicia, normal y 1906 -tostada- y además hay una fantástica cerveza japonesa Hitachino, incluyendo la de jenjibre, que es mi preferida.
Señalo dos puntos muy claros de mejora en aspectos externos a lo gastronómico. El primero de ellos tiene que ver con el servicio, no en una ocasión sino en varias la camarera deposita un plato encima de la mesa como si se acabase de acordar que tenía que hacer otra cosa y buscase un sitio donde dejarlo, sin decir esta boca es mía ni por lo tanto dar la más mínima descripción o indicación acerca del plato. Una persona poco asostumbrada a este tipo de comida podría perfectamente tener dudas de cual de los platos que ha pedido le acaban de traer. Convendréis conmigo en que no es la forma correcta de servir un plato. El otro aspecto tiene que ver con la distribución del local, especialmente en lo que respecta al baño. Como se puede ver perfectamente en la foto, no hay nada que separe la puerta del baño del comedor -no me sirve la mini cortina, no sé si se equivocaron con las medidas o no quedaba mas tela en la tienda ese día-, lo cual resulta verdaderamente molesto sobretodo cuando la gente se deja la puerta la puerta del baño abierta, cuando estoy cenando no me hace especial ilusión contemplar el inodoro.




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Koyama Sushi Bar

Soy una persona que va a los restaurantes a comer. El diseño y la decoración del local no es para mi algo prioritario pero hay casos como éste en los que hace daño a la vista la arbitrariedad y la estricta ausencia de sentido estético a la hora de "decorar" un restaurante. Lamparitas de sobremesa con luces de diversos colores, una estufa de butano en medio del comedor, grabados y cortinas de estilo inclasificable...una cosa es intentar crear una atmósfera informal y confortable, otra es tratar de darle salida a todo lo que encuentras en el bazar. Anécdotas aparte, en el aspecto gastronómico, y aunque no tenía esa idea en mente, me llamó la atención que ofrecieran la posibilidad de degustar un sukiyaki. Aunque había leído cosas sobre esta preparación japonesa, nunca antes lo había comido. Es un plato de invierno que podríamos considerar algo así como el "cocido japonés", carne, verduras y fideos cocidos en un caldo que lleva salsa de soja, mirin y azúcar. La principal particularidad es que la cocción de los ingredientes es de unos pocos minutos y se hace en la misma mesa del comensal colocando la olla encima de un infiernillo de gas. Existe un plato similar, el shabu shabu, del que hablaremos en otra ocasión.
Este es el aspecto del sukiyaki nada más llegar a la mesa:




Ternera cortada en lonchas finas - se puede elegir también de cerdo-, tofu, konjac, verduras -col, cebolleta, etc-, flammulina y fideos udon. La flammulina es una seta fina y alargada, parecida a la enoki, mientras que el konjac es una planta con la que se hace una gelatina que a su vez se emplea para elaborar fideos, tallarines, etc.

Tras unos minutos el sukiyaki está listo para comer, a partir de ese momento se baja el fuego para que únicamente conserve la temperatura. Cuando falta poco para que termine la cocción se le añade la mitsuba




también llamada perejil japonés ya que las hojas tienen una forma muy parecida y resulta también refrescante. Tiene un sabor que recuerda al apio pero más suave, parece ser que ha de hervirse muy poco tiempo ya que de lo contrario amarga. Aquí el sukiyaki ya está listo para comer.




La verdad es que ha sido una buena experiencia. Si exceptuamos el tofu, producto completamente insípido que se quedó tal cual en la olla, el resto estaba muy sabroso. Los fideos udon, que por cierto son un poco resbaladizos -y eso que me manejo razonablemente bien con los palillos- absorben muy bien el sabor del caldo, que va ganando en sabor y complejidad conforme los ingredientes se cocinan -la mitsuba por cierto le aporta un toque muy interesante-.
Hay una buena cantidad de comida, de hecho se supone que es para dos -habiendo comido otras cosas antes-, pero yo lo he tomado como plato único y he quedado satisfecho sin sentirme pesado. Tenía entendido que en Japón se sirve un cuenco con huevo crudo batido para mojar los ingredientes antes de comerlos, en éste caso no ha sido así.

Para terminar la comida lo que más me me apetecía era un té verde, que ha resultado ser de bolsita -me parece que era té sencha-, creo que en un restaurante japonés -en realidad en cualquiera- es un aspecto que hay que cuidar más. A pesar de ello la relación calidad precio es buena y el servicio también, a pesar de que tuve que insistir demasiado para poder pagar la cuenta, éste es un tema que se repite demasiado y que cada vez me mosquea más.


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Kaori

Sus instalaciones seguramente no son las mejores posibles, el comedor es pequeño y no dispone de luz natural -esto último tiene una importancia muy relativa, por poner un ejemplo el restaurante de Ricard Camarena de la calle Doctor Sumsi tampoco tenía- y las sillas y las mesas no son demasiado cómodas, consecuencia en parte de la limitación de espacio y el intento de aprovecharlo al máximo. Sin embargo, todo esto se nos ha olvidado en cuanto hemos empezado a probar los platos elaborados por Alberto González y su equipo. Platos muy estudiados y con muchos matices que demuestran por una parte conocimiento de la cocina japonesa y por otra parte creatividad y la intención de forjarse un estilo propio. Elegimos el menú de mediodía, que consta de cuatro platos más postre y cuesta doce euros con noventa céntimos, con la posibilidad de añadir un niguiri por dos euros más, cosa que todos hicimos. Tengo que pedir disculpas ya que se me olvidó hacer una foto de la pizarra donde estaba escrito el menú, con lo cual no os podré dar todo el detalle de los platos, lamentablemente es un descuido que cometo a menudo.
El menú comienza con un Usuzukuri de lubina.




La piña, la gelatina de remolacha, la zanahoria y el rábano, los brotes, la leche de tigre -creo que llevaba coco-, el tobiko, aportan matices al plato, realzan el sabor de la lubina y se integran perfectamente. Un prometedor comienzo.

El Kushiage de cerdo, que es una especie de hamburguesa de carne macerada y rebozada en panko




estaba tierno y sabroso, venía servido con una crema de trufa y unas patatitas paja que le van como anillo al dedo.

El maki del día estaba muy bueno a pesar de que llevaba surimi en su interior, lo cual es un doble merito.




Llevaba también un tartar de salmón por encima y lo que le da un toque sorprendente y al mismo tiempo delicioso es la miel y el romero. Espléndido.

El Niguiri de dorada con pesto rojo




estaba brutal, un bocado original y de intenso sabor. Dudo mucho que encontréis algo mejor en que gastaros dos euros.

Y el menú termina, en su parte salada, con una sopa de fideos soba que también lleva un kakiage -una fritura de verduras-, un huevo semicocido y una especie de albóndiga de pescado que no recuerdo si tiene un nombre específico.




Quizás lo que menos me convence de este plato es poner una fritura en una sopa, al mojarse con el caldo pierde parte de su textura crujiente. A pesar de ello el plato está rico, los fideos están muy buenos y la albóndiga de pescado si que mejora considerablemente al sumergirse en el caldo, un caldo en el que el dashi y la salsa de soja marcan claramente su sabor.

El postre también ha estado a muy buena altura, un helado de nueces "crunch" con bizcocho de yuzu y chocolate con wasabi




El helado me gustó mucho, lo mismo que el bizcocho de yuzu, en el chocolate no fui capaz de apreciar el wasabi pero le aporta al plato la untuosidad necesaria. Un postre magnífico.

Y no se me ocurre mejor manera de acabar una comida así que con un te houyicha -té verde tostado-, personalmente no lo había probado antes y me ha encantado.




Tiene bastante mérito preparar este tipo de comida, que conlleva una elaboración considerable, en una cocina que también está bastante limitada en cuanto a espacio. Un discurso muy sólido y coherente, brillantez técnica, buen gusto y gran relación calidad precio. Seguiremos muy de cerca a Kaori.
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Yakisoba

Muchos de vosotros asociaréis los yakisoba con esos repelentes fideos industriales ya preparados que tanto gustan a niños y adolescentes -y a bastantes adultos- gracias a sus millones de aditivos químicos y potenciadores de sabor, por suerte preparar yakisoba a partir de productos frescos es realmente sencillo. A pesar de su nombre los yakisoba no suelen prepararse con soba, esto es, con fideos de alforfón -también llamado trigo sarraceno a pesar de que es un cereal distinto del trigo- sino con fideos de trigo. Además de las verduras se le suele añadir carne de cerdo pero puede ser también pollo, ternera, gambas, calamares, etc, o incluso los podéis hacer vegetarianos. En cuanto a la salsa, la que suele utilizarse es una variante de la salsa tonkatsu, puede usarse también esta o incluso salsa worcestershire japonesa, nosotros hemos usado salsa para yakisoba de la marca otafuku.






Ingredientes

- 300 gramos de fideos yakisoba
- 200 gramos de carne de cerdo (yo  usé cabeza de lomo)
- 1 cebolla roja
- 2 zahanorias
- 1/2 pimiento verde
- 1/2 rojo
- Setas shitake
- Un trozo de col china (u otra col)
- Brotes de soja
- Salsa para yakisoba
- Cebolla china
- Aceite de oliva
- Sal
- Salsa para yakisoba
- Sansho (pimienta verde japonesa, en su defecto pimienta negra)
- Aonori (lehuga de mar deshidratada, opcional)
- Katshuobushi (opcional)


Elaboración

Es muy importante tener la mise en place preparada antes de ponerse a saltear ya que el proceso es rápido y no nos daría tiempo, hay que tener la carne y las verduras cortadas en tiras finas y los fideos yakisoba -que vienen ya cocidos- enjuagados en agua fría, desenredados y escurridos. Después con el wok a la máxima potencia vais salteando los distintos ingredientes según el tiempo de cocción, primero la carne, la cebolla, los pimientos y la zanahoria, que tardan un poco más, después las setas y por último la col y los brotes de soja que se hacen enseguida. Añadimos ahora un poco de sal, no antes ya que extraeríamos la humedad de las verduras y queremos que se salteen, acto seguido añadimos los fideos y la salsa y salteamos durante dos o tres minutos, es importante saltear también la salsa ya que el sabor cambia, es más pronunciado. La cantidad de salsa ajustadla a vuestro gusto, se puede ser un poco generoso ya que lleva poca sal.
Servimos inmediatamente y espolvoreamos un poco de cebolla china, aonori y katshuobushi. Maridan bien con un poco de sake.


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Ramen Kuma

La moda del ramen, sopa japonesa aunque de origen chino, amenaza con convertirla en el icono de la gastronomía nipona en todo el mundo, por encima incluso del sushi. En nuestro país hay quienes ven en él y en otros platos como el ceviche, el tartar, los gua baos, etc, un peligro para nuestra tradición gastronómica. Personalmente veo más sentido ir a comerlos a un restaurante temático o especializado en este tipo de platos a que te los encuentres en cualquier restaurante patrio. Este es el caso de Ramen Kuma, un "ramen bar" con una carta muy cortita, dos especialidades de ramen -condimentado con salsa de soja o con miso-, un curry al estilo japonés y algunos entrantes y postres. Ya sabéis que por lo general me gustan las cartas cortas, que suelen ser sinónimo de frescura en los productos y de gran aceptación de los platos que la componen. A mi el ramen me parece un plato muy completo y nutritivo, sabroso y divertido de comer, quizás por eso ha calado todavía con más fuerza entre los jovenes, además de por su precio, por lo general asequible.

El Karaage de pollo




no está mal, es muy crujiente pero creo que al pollo le falta algo más de marinado -el karaage es una técnica que consiste en marinar un alimento con ajo, jenjibre y salsa de soja y después rebozarlo en harina o fécula y freírlo- y además los trozos son bastante grandes para comerlos con palillos, quizás se podrían poner trozos más pequeños o freír trozos grandes y trincharlos, alguna vez lo he visto servido así. La mostaza, con un punto picante, es un acompañamiento muy bueno para el pollo.

Las Gyozas de carne y verduras me gustaron




el relleno tiene un sabor suave y el pasarlas por la plancha después de cocinarlas al vapor le da a la masa un punto crujiente y tostado que las hace más apetitosas.

Pero el protagonista absoluto e indiscutible es el ramen, yo escogí el que lleva salsa de soja




Cumplió sobradamente las expectativas, como se puede ver lleva, además del caldo y los fideos, cerdo ahumado, huevo macerado, maíz, brotes de soja, nori, wakame, kamaboko, naruto y puede que algo más que se me pasase o no recuerde. Todos los elementos están perfectamente cocinados, el caldo tiene un sabor intenso y profundo, con un toque ahumado potente. Pero si lo comparo con otros ramen que he comido anteriormente lo que destaca poderosamente son los fideos, con un sabor y textura excepcionales, los mejores fideos de ramen que he probado hasta la fecha. Realmente se disfruta comiéndolo.

Como postre, o más bien como un "petit four" para acompañar el té verde probamos un Dorayaki relleno de anko, pasta de judías azuki.




No está mal, el bizcochito es esponjoso, con sabor a huevo y el relleno está rico. Supongo que habría sido del agrado de Doraemon, ese gato robot protagonista de la serie de anime del mismo nombre.

Si os gusta el ramen, o si no lo habéis comido nunca y queréis probarlo, en Ramen Kuma podéis encontrar un ramen de calidad. El local es informal pero la atención es buena, no admiten reservas pero la gente suele comer rápido y no hay que esperar mucho para encontrar mesa, en mi caso unos pocos minutos.

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Hiyajiru

Esta sopa fría japonesa es poco conocida fuera de Japón pero la verdad es que resulta una opción muy interesante para tomar en verano, es refrescante y tiene un sabor excelente, una sopa que podemos incorporar a nuestro riquísimo recetario de sopas frías (no sólo gazpachos). Los ingredientes son fáciles de encontrar en cuaquier tienda asiática, si exceptuamos las hojas de shisho verde, yo no tenía y lo he sustituido por albahaca, el cilantro creo que también le podría ir muy bien, o una mezcla de ambos. La base es similar a la de una sopa de miso, es decir, caldo dashi y miso, podéis optar por la vía rápida que es diluir dashi no moto (dashi instantáneo en gránulos solubles) o, preferiblemente, desde el punto de vista del resultado, preparar el dashi con agua caliente, katshuobushi y kombu y enfriar. Si no encontráis jurel podéis usar tranquilamente caballa que también le va a ir perfecto.




Ingredientes

Dashi frío

- 30 gramos de katshuobushi
- Un trozo de alga kombu
- Un litro de agua
- Una pizca de ajinomoto (opcional)

Jurel a la plancha

- Un jurel
- Sal
- Pimienta negra
- Aceite de oliva virgen extra

Hiyajiru

- Dashi frío
- Jurel a la plancha deshilachado
- Un pepino japonés (o un pepino normal)
- 2 cucharadas de shiro miso (miso blanco)
- Tofu ahumado (o tofu blanco)
- Jenjibre
- Cebolla china
- Sésamo tostado
- Sésamo negro
- 2 hojas de shisho verde
- Albahaca (si no tenéis sisho)
- Unas gotas de aceite de sésamo tostado


Elaboración

Dashi frío 

Llevamos el agua a ebullición, apagamos el fuego y dejamos infusionar el katshuobushi y el kombu durante quince minutos, colamos, dejamos templar y lo metemos en la nevera para que se enfríe. Si queréis podéis añadir una pizca de ajinomoto para potenciar el sabor.

Jurel a la plancha

Fileteamos el jurel, lo salpimentamos y lo hacemos en una sartén o plancha con un poco de aceite de oliva, lo dejamos templar y lo deshilachamos eliminando piel y espinas.

Hiyajiru

Mezclamos el dashi frío con el jenjibre rallado y el miso y removemos bien con unas varillas para que el miso se disuelva, es conveniente no añadir todo el miso de golpe para ir probando hasta que el punto de sal sea el adecuado. Añadimos el resto de ingredientes, el tofu en daditos, el jurel deshilachado, el pepino cortado en rodajas muy finas, la cebolla china, el sésamo y la albahaca. Terminamos añadiendo unas gotas de aceite de sésamo tostado.


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Hikari Yakitori Bar

Desde hace unos meses Nozomi tiene un hermanito, Hikari Yakitori Bar, un restaurante informal de ambientación japonesa al cien por cien cuya oferta está totalmente centrada, como no podía ser de otra forma siendo un yakitori bar, en los yakitoris, pequeñas brochetas de los más variados ingredientes, en muchas ocasiones aderezados con salsas y especias y cocinados a la brasa. Es una forma divertida de comer ya que los yakitoris no son grandes y se pueden probar un buen número de ellos, especialmente si se comparten. Para ir abriendo boca y a la espera de que llegasen los primeros yakitoris tomamos como entrantes un poco de Kimchi y unos encurtidos japoneses




El Kimchi, que es un plato de origen coreano consistente en col china fermentada con chile rojo y otras especias, estaba bastante bueno, crujiente, sabroso y bien picantito, no lo pidáis si no os gusta o no toleráis bien el picante. En Japón existe un versión un poco más suave denominada Kimuchi. Los encurtidos japoneses me parecieron más flojos, la verdad es que los he probado mejores en otros sitios. Aunque muchos ya lo sabréis los encurtidos tienen un papel importante en la cocina japonesa y es muy habitual prepararlos de forma doméstica, algo que aquí no solemos hacer.

Llegamos a lo más interesante que son los yakitoris y que llegaron en dos tandas, la primera de ellas con los pescados y verduras y la segunda con las carnes. En esta primera tenemos setas shitake, pulpo, anguila y toro (ventresca de atún)




La verdad es que tengo el defecto casi incorregible de olvidarme de fotografiar el menú (la mayoría de las veces) con lo cual después no recuerdo exactamente el nombre de cada cosa, en éste caso el aderezo de cada yakitori, os pido disculpas. En cualquier caso todos eran magníficos, las shitake estaban deliciosas, con una textura completamente distinta a las que yo cocino...imagino que será por la maceración y por el método de cocción, ligeramente dulces, algo común a estos cuatro yakitoris. El pulpo estaba muy sabroso y tierno, con un aliño delicioso y creo recordar que ligeramente picante por el shichimi togarashi. La anguila, preparada al estilo kabayaki (una de mis debilidades) estaba perfecta, exterior caramelizado y crujiente, interior jugoso. En cuanto a la ventresca aderazada con jugo de yuzu, de una textura muy suave, con mucha infiltración de grasa, estaba espectacular, quizás el mejor de estos cuatro yakitoris aunque todos estaban muy buenos. Creo que se puede elegir entre tres acompañamientos, arroz, kimchi y otro más que no recuerdo en éste momento, el arroz con furikake y alga nori para mi es sin duda la opción ideal, estaba muy bueno y con un muy buen punto de cocción, algo que ya sabéis que se ha convertido para mi en casi una obsesión pero que no es algo caprichoso sino que tiene una importancia crucial en la cocina japonesa y no sólo en el sushi.


En la segunda tanda de yakitoris cometí el descuido de no hacer la foto antes de desmontarlas, en cualquier caso adjunto la foto posterior, pido disculpas por la evidente pérdida de vistosidad




Había de solomillo y de entrecote, ambas carnes tiernas, jugosas y con un excelente punto. Quise probar el wagyu pero no les quedaba, la próxima vez será. El tercero en discordia era el de oreja de cerdo, a la que llamaré la oreja voladora y no por evocación de los cerditos voladores de Diverxo sino porque, en un alarde de impericia a la hora de desmontar el yakitori, más de la mitad del contenido salió disparado y aterrizó en el suelo del restaurante. Creo que si el suelo hubiese sido de tierra habría excavado un agujero y habría escondido la cabeza como las avestruces para sobrellevar mejor el bochorno, al menos no impactaron en la ropa de otros clientes que accidentalmente pasasen por allí. Afortunadamente el camarero supo actuar con mucho tacto, tratando el tema con humor para quitarle importancia pero evitando al mismo tiempo el escarnio. Para resarcirme pedí otro yakitori de oreja y así al menos lo podéis ver entero, servido con un poco de mayonesa




La oreja estaba muy bien hecha, crujiente por fuera y al mismo tiempo con ese punto gelatinoso por dentro que la hace un bocado tan especial. La variedad de yakitoris es bastante grande por lo que ya estoy pensando en probar los que en ésta ocasión se quedaron fuera.

De postre un helado de té verde




, algo que no sé si será psicológico pero que parece que a mi me resulta bastante digestivo. Estaba bien aunque he probado algún otro, además muy recientemente, con un sabor más a intenso a té verde, cosa que por otra parte tampoco gustará a todo el mundo.

Un local de estilo genuinamente japonés donde comer excelentes yakitoris en un ambiente distendido y agradable. Aunque yo acompañé la comida con cerveza disponen también de varios tipos de sake y seguro que sabrán orientaros en vuestra elección si os decantáis por esta bebida. Quizás los entrantes resultan algo básicos, aunque el foco esté puesto en la brasa en mi opinión se podría mejorar en éste apartado para ofrecer una experiencia más redonda.


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Sushi & Tapas

Como resulta evidente para los que sigáis el blog me gusta descubrir nuevos restaurantes (nuevos para mi), esa sensación de cierta aventura, de adentrarse en lo desconocido, la incertidumbre, la expectación conviviendo con el recelo. Pero por supuesto también me gusta volver y volver a aquellos restaurantes en los que tengo plena confianza, los que son una apuesta segura en base a mi experiencia anterior. Los tres restaurantes del grupo Tastem, a saber, Tastem, Honoo y Sushi & Tapas se engloban claramente en esta categoría, en todos ellos he comido o cenado siempre a entera satisfacción. Cada uno tiene su propio concepto, Tastem, restaurante japonés del máximo nivel, Honoo, brasería japonesa y Sushi & Tapas, sushi bar más informal, pero todos ellos comparten la misma filosofía, buenos productos, elaboraciones reconocibles, tradición y creatividad sabiamente combinadas y sobretodo una total fiabilidad en la ejecución a pesar de la frecuente rotación de la carta. De los dos primeros ya hemos hablado en alguna ocasión, hoy le toca el turno a Sushi & Tapas, que hemos visitado el Jueves pasado y donde pudimos dar cuenta de su menú de mediodía, ajustado de precio pero no de calidad, que consta de un primer plato o o entrante, un segundo y un postre. Como entrante la mayoría escojimos el Tartar de atún




Es un tartar sencillo donde el atún lleva poca vestimenta, tampoco la necesita, apenas un poco de aguacate, lo que parece un pan de gambas triturado, huevas y alga nori cortada muy fina. El atún era bueno, se notaba  fresco y de textura homogénea, sin fibras molestas y el crujiente del pan de gambas le aporta un contraste de textura interesante. El tartar se sirve sin sazonar, para ello se sirve aparte una salsa densa de color oscuro y sabor complejo, sin duda lleva soja, algún tubérculo...posee también un toque ahumado, añadiendo una cantidad discreta al tartar realzamos su sabor, un plato del que disfrutamos todos y que os aconsejo que pidáis si sois amantes del atún y lo veis en el menú o la carta.

El otro entrante que se pidió es realmente una Trilogía de entrantes




Unos vegetales encurtidos, unos rollitos fritos y una gamba aliñada. Los encurtidos estaban muy buenos, los rollitos sin embargo bastante sosos y la gamba aliñada, puesto que era una unidad, se la dejé a su legítimo dueño, pero dijo que estaba buena y le creo.

Llegamos a los segundos platos o principales, como prefiráis llamarlos, varios de nosotros nos decantamos por el Ramen, es verdad que ya hace bastante calor para un plato con caldo caliente pero la verdad es que me apetecía y no tuve dudas




Aunque a veces la imagen puede engañar, os aseguro que el bol tenía un tamaño descomunal. El ramen estaba sencillamente muy bueno, el caldo tenía un sabor intenso, ahumado, ligeramente picante, con muchos matices, el cerdo y el huevo macerados estaban deliciosos. Aunque no se ven en la imagen os aseguro que había una cantidad colosal de fideos, para levantarlos del fondo del bol y poder cogerlos mas fácilmente con los palillos te proporcionan una especie de pala de madera, es la primera vez que la había visto, una cosa mas que hemos aprendido.
Un ramen magnífico en cantidad un tanto excesiva aunque por supuesto la responsabilidad de comerlo todo o no es del comensal.

No hice uso en este caso de la prerrogativa que me otorga mi condición de bloguero (al ser el que va escribir sobre lo que comemos mis compañeros me permiten gentilmente probar el resto de platos), hubiese sido excesivo dada la envergadura del ramen, pero ya he comido sushi en alguna otra ocasión aquí y quedé muy satisfecho. En este caso había dos opciones de bento (cajas con sushi)






Como postre opté por el helado de té verde




con un sabor a té más pronunciado que otros que he tomado anteriormente, por eso mismo me gustó más.

También pude probar el Brownie con helado de vainilla




bastante conseguido, esponjoso y con intenso sabor a cacao, y la Panacota de sésamo negro




con ese sabor tan inconfundible del sésamo negro que a mi personalmente me encanta.

Si fuésemos a hacer un slogan publicitario, que no es el caso, diríamos algo así como -¿Quien dijo que la cocina japonesa tiene que ser cara? - Sushi & Tapas es un ejemplo (hay algún otro en Valencia, como por ejemplo Kamon) de que, si se saben hacer bien las cosas, se puede ofrecer buen sushi y comida japonesa a precios asequibles para todos.


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Ryukishin

Ryukishin es una cadena de establecimientos de comida japonesa, presente en Valencia, Milán, Roma y varias ciudades japonesas, especializado en ramen, sin duda uno de los platos más de moda a nivel internacional y que cuando está bien hecho es delicioso. Su estética es un tanto desenfadada y nos trae a la mente la "street food" de la que tanto se habla hoy en día. En su pagina web no tienen reparos en anunciar que elaboran "posiblemente" el mejor ramen de Valencia, lo cual está muy lejos de ser cierto. Tienen varias opciones de menú de mediodía a precios muy competitivos, escojimos por supuesto la que incluía ramen y que comienza con unos aperitivos a base de soja, en forma de edamame y de brotes de soja hervidos y aliñados


las edamame estaban completamente frías, recién sacadas de cámara, que poco habría costado darles un golpe de plancha, o de microondas si me apuráis, los brotes demasiado salados a causa del aliño.

El chashu bowl, que consiste en un bol de arroz con trozos de cerdo aliñados, salsa de soja y algún acompañamiento más como nori, negi, etc




no habría estado del todo mal si no fuese porque el arroz estaba verdaderamente pasado, resulta verdaderamente chocante, por no decir insólito, que en este tipo de sitios en los que el arroz se suele cocer en arroceras eléctricas, que son extremadamente precisas en cuanto al punto de cocción, el arroz estuviese así de pasado. Probé un poco pero no pude comerlo, si un arroz en casa me sale así lo tiro a la basura.

Y llegamos al tan pregonado ramen, yo en concreto me pedí el shoyu ramen, que lleva obviamente salsa de soja como sazonador del caldo




Malo no estaba, desde luego, pero le faltaba potencia y concentración al caldo y cierta delicadeza a los fideos. Me lo comí todo, si no me hubiese gustado no lo habría hecho, la cuestión es que como he comido ramen bastante o mucho mejor y sin salir de Valencia no vendría aquí a comerlo de nuevo, esa es la consecuencia de competir contra una oferta tan variada en la ciudad, prácticamente en todo tipo de cocina y en particular en la japonesa.

Mi compañero de mesa (y de trabajo) se decantó por el ramen vegetariano, que probé y que para mi sorpresa estaba más sabroso que el mío, con un caldo más denso




 En los postres hubo coincidencia y pedimos helado de sésamo negro




La verdad es que he comprado alguna vez helado de sésamo con un color más oscuro, no tan metálico, y también con un sabor más intenso. Sin lugar a dudas el mejor postre de sésamo negro que he comido sigue siendo la panacota con frutos rojos que tomé en Kamon.

En definitiva en Ryukishin podéis pedir a un precio ajustado un menú sin duda saciante pero que no tiene la calidad deseable en mi opinión, no volveré. Lo del arroz imperdonable.


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