Valencia Orient

Los platos que comimos ayer en Valencia Orient, y los que no comimos, es algo casi anecdótico teniendo en cuenta lo que sucedió después. Tras haber recorrido cientos de restaurantes, con un espectro que abarca desde lo sublime hasta lo infecto, nunca había visto ni recibido un trato tan despótico e intimidatorio. Sin lugar a dudas habría merecido una reclamación por escrito pero como en la práctica no tengo apenas tiempo ni ganas para gestionar este tipo de cosas salvo que no haya más remedio, creo que hago un mejor servicio a la humanidad alertando con esta reseña de lo que os puede pasar si osáis ir a este restaurante con una actitud que no sea sumisa y servil. Pero para intentar entender una situación insólita mejor no nos adelantemos a los acontecimientos y sigamos la cronología de los hechos.

Empezamos con los entrantes, el primero de ellos unas Croquetas de marisco estilo Valencia Orient con mahonesa de aguacate




marisco llevaba más bien poco, básicamente una bechamel con trocitos de verdura y alguna gamba, comestibles pero flojas, en cuanto a la mayonesa de aguacate el aguacate debía estar en proporción homeopática ya que sólo aportaba un muy leve color verdoso y nada de sabor.

Seguimos con unos Shaomai (un tipo de dumpling) de solomillo ibérico y verduritas con salsa de chili dulce



Aunque el dumpling no estaba del todo mal, la masa por ejemplo estaba bastante bien hecha, el solomillo ibérico no sólo no era ibérico sino que dudo mucho que fuese solomillo. La verdad es que si se echa un vistazo a la carta enseguida se da uno cuenta de que los productos que aparecen no casan con los precios,  lo cual hace sospechar, como luego se confirma, que hay poco de verdad y mucho de picaresca. La salsa de chili, de haber picado un poco, le habría dado algo de gracia pero no fue el caso.

Cuando recuerdo los Corazones de vieira con alcachofas en dos texturas




todavía me pregunto que proceso es necesario aplicar a unas alcachofas para que sepan más o menos a corcho o a papel, creo que no sabría conseguir un sabor tan exquisitamente estropajoso. Sólo pude comerme las vieiras, intentando limpiarles esa desagradable papilla.

Creo que éste fue el momento de la cena en la que empezó a tramarse entre el personal de sala, y posiblemente también el de cocina, un plan para deshacerse de tan molestos comensales. Aun no he dicho que al retirar cada plato la camarera nos preguntaba qué nos había parecido a lo que yo fui contestando en cada caso y como es mi costumbre con total sinceridad pero en términos estrictamente gastronómicos, sin usar en ningún momento ningún término despreciativo. La hostilidad flotaba ya en el ambiente.

Y llegamos al momento culminante, que coincidió con la obra maestra del chef, Ventresca de atún con bizcocho de anchoa, crema  mejillón y helado wasabi




Vayamos por partes, la ventresca de atún,  en cuanto a calidad y frescura, producto no de segunda sino de tercera  o cuarta, el bizcocho de anchoas, salado (sé que las anchoas en conserva son saladas pero es una cuestión de poner la cantidad adecuada), el helado de wasabi curiosamente no picaba y tenía un sabor coincidente con el de un helado de pistachos, hubiese estado bien para el postre, la crema de mejillones, no me hagáis decir a que recordaba con ese color y aspecto...no sabía mucho mejor. Resumiendo, un plato espantoso.

Aquí fue ya cuando el jefe de sala, al principio extremadamente obsequioso, decidió quitarse la careta y hacerse cargo en persona de la situación. Tras interrogarnos sobre el plato y mientras escuchaba mis apreciaciones pude observar como su rostro adoptaba una sonrisa sardónica de relajada animadversión. De inmediato decidió retirar el plato por su cuenta y sugerir que si no nos gustaba la comida lo mejor era que pidiésemos la cuenta, ya que nuestros comentarios eran "muy duros" y ellos tenían clientes desde hace mucho tiempo a los que les gustaba la comida que servían. Recuperándome de mi sorpresa y en un ejercicio de autocontrol para no traicionar una conducta, la mía, que considero que es honesta pero siempre educada, contesté que en todo caso esa era una decisión que me correspondía tomar a mi, que había pedido otro plato, Pato laqueado concretamente, que pretendía probar antes de marcharme, y que no entendía que preguntasen mi opinión sobre cada plato si eran incapaces de aceptar una respuesta que no fuese complaciente. Sin llegar a negarse explícitamente a que terminásemos de cenar el sujeto continúo abogando por la conveniencia de que lo dejásemos en ese punto, lo que finalmente me llevó a tomar la decisión de pedir la cuenta básicamente por tres motivos, la difícil tesitura psicológica creada, el temor a que el plato que quedaba por servir fuese aderezado con algún "ingrediente extra" que no entraba en la receta y el temor, no del todo infundado vista la surrealista situación, propia de una película de gangsters, de que el siguiente paso en caso de negarnos fuese llamar a un par de gorilas para que nos echasen a patadas.

Como detalle podría decir que a pesar de tener en la puerta la pegatina de Sodexo se negaron a que pagásemos utilizando cheques restaurante alegando que no los aceptaban los fines de semana, estoy casi seguro de que es mentira y no sé incluso si pueden hacerlo. Pero resulta muy evidente que detrás de todo esto no hay una decisión digamos estratégica, empresarial, de paliar los daños ante un cliente insatisfecho con la comida, todo lo contrario, son plenamente conscientes de que además se granjean la enemistad de una persona indignada, de forma muy justificada, ante el vejatorio trato recibido. La única motivación es demostrar quien es el que manda y que nadie puede ir a tocarles las narices criticando su "estupenda comida", que no sólo es mala de solemnidad sino pretenciosa y elaborada con productos de saldo. Aquí sin embargo, en éste blog, soy yo quien decido lo que se escribe así que pueden ahorrarse cualquier sugerencia de retractación porque no pienso cambiar ni una coma.



 





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Cerdo al estilo de Okinawa

La isla de Okinawa en Japón es tristemente célebre por la terrible batalla que en ella se desarrolló durante la segunda guerra mundial, uno de los episodios bélicos más sangrientos de la historia. Su poco conocida gastronomía es bastante diferente a la del resto de Japón (antes de anexionarse a Japón fue un país independiente) y una de sus señas de identidad es la carne de cerdo, de hecho hay dos refranes populares alusivos a este hecho, uno de ellos afirma que la cocina "empieza con cerdo y termina con cerdo" y el otro que "todas las partes de un cerdo puede ser comidas excepto sus pezuñas y su llanto". Por supuesto los habitantes de Okinawa no sólo comen cerdo, también comen vegetales, cereales, pescados, etc, y de hecho, el estilo de vida de Okinawa, no sólo la alimentación sino otros factores ambientales como el tranquilo carácter de sus gentes, conocido como "temperamento de Okinawa", juegan un papel fundamental en la gran longevidad de su población, según las estadísticas oficiales la mayor del planeta, aunque sobre esto hay cierta controversia ya que parece ser que la gente se toma con bastante calma lo de comunicar los fallecimientos para seguir cobrando pensiones estatales, a veces tardan unos cuantos años...
Una vez que hemos contextualizado un poco de donde viene la receta de hoy vamos ya con el que es posiblemente el plato más famoso de Okinawa y que no podía consistir en otra cosa que en cerdo preparado con algunos de los condimentos más usados en la isla que en éste caso también lo son en todo Japón, de mi cosecha le añadiré algún pequeño detalle en forma de especias aromáticas. El proceso de elaboración conlleva poco trabajo pero es bastante largo así que es ideal para una mañana que estéis en casa haciendo otras cosas, simplemente tendréis que echarle un ojo de vez en cuando.







Ingredientes

- Un kilo de costillas de cerdo
- Aceite de oliva virgen extra u otro aceite vegetal
- 100 gramos de jenjibre
- 20 semillas de cilantro (opcional)
- 20 granos de pimienta de Sichuan (opcional)
- 80 gramos de salsa de soja
- 150 gramos de sake
- 50 gramos de mirin
- 50 gramos de azúcar moreno
- 500 gramos de caldo dashi
- 250 gramos de arroz redondo
- Cebollino


Elaboración

En una sartén o cazuela calentamos aceite y doramos bien la carne, después la enjuagamos rápidamente bajo el grifo con agua fría para eliminar el exceso de grasa sin perder nada del jugo de la carne, que aún tardaría algunos segundos en salir al exterior. En otra cazuela colocamos las costillas con el jenjibre cortado en rodajas, el cilantro y la pimienta de Sichuan, cubrimos con agua y cocemos a fuego muy lento de dos horas a dos horas y media, añadiendo un poco más de agua si veis que se evapora demasiado, la carne ha de quedar muy tierna. Volvemos a retirar y a escurrir la carne y desechamos el caldo. Mezclamos en la cazuela el dashi, el sake, la salsa de soja, el mirin y el azúcar, calentamos y removemos para que se disuelva el azúcar. Reintegramos la carne a la cazuela y hervimos a fuego lento durante aproximadamente una hora, al cabo de ese tiempo y en función de la cantidad de salsa que nos quede podemos hacer dos cosas, si queda poca continuamos hirviendo hasta que la salsa quede bien caramelizada, oscura y espesa, si queda mucha retiramos la carne, subimos el fuego y hervimos hasta concentrar la salsa, después volvemos a incorporar la carne y hervimos un par de minutos más.
Servimos las costillas bien calientes con un poco de cebollino picado por encima y arroz cocido para acompañar. Un poco de sake me parece el maridaje perfecto.




 


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Arroz con salmón y puerros al vodka

He hecho muchas veces esta receta, con pequeñas variantes; a pesar de su sencillez la combinación del arroz, el salmón, el puerro y el aroma del vodka me parece ideal y con muy poco trabajo podéis tener un plato completo, nutritivo y sabroso. También se puede utilizar cava o incluso sake en lugar de vodka, a vuestro gusto, y si en lugar de salmón usáis gambas (o las dos cosas) el resultado será igualmente muy bueno. Como al final vamos a añadir un poco de salsa de soja, durante el proceso añadiremos muy poca sal.






Ingredientes

Para el arroz cocido

- 300 gramos de arroz redondo
- 2 dientes de ajo
- Una hoja de laurel
- Una pizca de sal

Para el salmón al vapor

- Uno o dos lomos de salmón, según tamaño
- Pimienta negra
- Sansho (opcional, es un tipo de pimienta japonesa muy aromática) 
- Una pizca de sal

Para el salteado de cebolla y puerro

- Una cebolla tierna mediana o dos pequeñas
- Un puerro
- Un vasito de vodka
- Aceite de oliva virgen extra
- Una pizca de sal 

Para el arroz con salmón y puerros al vodka

- Arroz cocido
- Salmón al vapor
- Salteado de cebolla y puerro
- Cebolla china (opcional)
- Salsa de soja
- Pimienta negra
- Sansho (opcional)


Elaboración

Arroz cocido

Enjuagamos el arroz para quitarle el almidón y lo hervimos durante unos quince minutos con el ajo, el laurel y un poco de sal.

Salmón al vapor

Le ponemos al salmón un poco de sal, pimienta negra y sansho y lo cocinamos al vapor de cinco a siete minutos, según el tamaño. Lo ideal, tanto por comodidad como por sabor, es colocar una vaporera encima de la olla donde estáis hirviendo el arroz. Una vez hecho dejamos que se temple y lo desmigamos con las manos.

Salteado de cebolla y puerro

Picamos en juliana fina la cebolla y el puerro y lo salteamos en el wok o en una sartén con un poco de aceite de oliva, cuando esté listo añadimos el vasito de vodka, dejamos evaporar y reservamos caliente. 

Arroz con salmón y puerros al vodka

Mezclamos en el wok el arroz, el salmón, el salteado de cebolla y puerro y la cebolla china picada, añadimos más pimienta negra y sansho, un chorrito de salsa de soja y mezclamos bien, servimos en un cuenco con un poco más de cebolla china por encima.



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Bacalao con shitake y caldo de garbanzos

Todos hemos comido el típico guiso o potaje de garbanzos con bacalao, que muchas veces lleva también espinacas. Nosotros vamos a sustituir las espinacas por unas setas, shitake concretamente, y no vamos a hacerlo de la forma tradicional, es decir, todo junto en una olla, sino que por un lado cocinaremos los garbanzos y por otro haremos un pil pil con el bacalao y el shitake (muy parecido al también tradicional bacalao al pil pil de hongos), después iremos añadiendo el caldo de los garbanzos al pil pil para conseguir una salsa ligada. 




Ingredientes

Para el caldo de garbanzos

- 300 gramos de garbanzos (en remojo desde la víspera)
- 6 setas shitake secas
- Un trozo de alga kombu
- Una cebolla
- Un puerro
- Un hoja de laurel

Para el pil pil de bacalao con shitake

- Un buen lomo de bacalao desalado
- 200 gramos aprox de setas shitake frescas
- 5 dientes de ajo
- 2 guindillas secas
- Aceite de oliva virgen extra

Para el bacalao con shitake y caldo de garbanzos

- Pil pil de bacalao con shitake
- Caldo de garbanzos
- Garbanzos con los que hemos hecho el caldo
- Dientes de ajo utilizados para hacer el pil pil



Elaboración

Caldo de garbanzos

Ponemos todos los ingredientes en una olla a presión y cocinamos hasta que los garbanzos estén tiernos, el tiempo dependerá del tipo de garbanzos, del agua (si es más o menos alcalina) y del tipo de olla, en mi caso en una hora estaban perfectos.

Pil pil de bacalao con shitake

En una cazuela ponemos bastante aceite de oliva y doramos los dientes de ajo enteros junto con las guindillas

 

Cuando estén dorados los retiramos y en el mismo aceite salteamos las setas hasta que estén tiernas, unos cinco o seis minutos aproximadamente




Retiramos y en el mismo aceite cocinamos el bacalao, partido en tacos, unos tres minutos aproximadamente




Retiramos el aceite y dejamos que se temple, reintegramos las setas a la cazuela y con el fuego al mínimo vamos añadiendo el aceite poco a poco agitando la cazuela constantemente para que el aceite emulsione con la gelatina del bacalao




Bacalao con shitake y caldo de garbanzos

Una vez que tenemos el pil pil bien montado añadimos los garbanzos escurridos




Ahora debemos ir añadiendo el caldo de garbanzos lentamente y con cuidado, agitando la cazuela constantemente, es algo parecido a cuando se hace un gazpachuelo y se va añadiendo caldo caliente a la mayonesa, hay que hacerlo lentamente para que no se corte. De esta forma conseguimos una salsa bien ligada y untuosa, con todo el sabor del pil pil y de los garbanzos.




Ya sólo queda emplatar, si os gusta el ajo podéis poner un par de los que habíamos dorado para hacer el pil pil.


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2 Estaciones

Para un paseante que se lo encuentre de manera casual en su camino es un sitio que pasa desapercibido, ni su exterior ni su interior llama la atención, es un sitio pequeño en el que la cocina y la barra son prácticamente la misma cosa y en el que no hay concesiones a lo superfluo. Sin embargo en este local de apariencia tan neutra se forja día a día una de las propuestas gastronómicas más interesantes de la capital, que ha suscitado reacciones de entusiasmo casi desde su inauguración entre el publico "gourmet" y que ha sido también reconocido por la crítica de forma bastante unánime. Como os podéis imaginar mi curiosidad e interés por conocer 2 Estaciones eran muy altas y también las expectativas creadas, a pesar de lo cual no me ha defraudado en absoluto, al contrario, ha sido una comida brillante e ilusionante, de las que te dejan con ganas de volver pronto y seguir disfrutando del buen hacer y la creatividad de Iago Castrillón y Alberto Alonso. Adentrémonos pues en el menú lo cual nos dará pie a ir comentando algunas de las características de su cocina que a mi juicio son más relevantes.

El primer entrante fue una Coliflor con papada y huevas de arenque


trocitos de coliflor al dente, finas laminas de papada, todo ello recubierto por una espuma de coliflor muy agradable y de textura sedosa y suave gracias al sifón, las huevas de arenque ponían un contrapunto yodado muy acertado. Es un plato bien ejecutado y que me agradó aunque cuando lo comí pensé, y así lo reproduzco aquí, que quizás le faltaba un poco de "punch", de intensidad de sabor.

De las Alcachofas con jugo emulsionado de lacón y yogur de piñones


se pueden decir bastantes cosas, todas ellas buenas. Las alcachofas estaban deliciosas y con una textura completamente homogénea, ni rastro de esa parte fibrosa que a veces resulta molesta, el jugo de lacón aportaba gran personalidad al plato con un sabor potente y un toque ahumado, los piñones aportan cremosidad y me hacen recordar a un clásico, cardos con velouté de jamón y piñones, aunque éste plato me ha gustado bastante más. Muy bueno.

El último entrante es un mar y montaña, Sepia, molleja de ternera y repollo asado


hay varios motivos de que este plato esté tan bueno, la calidad de la materia prima, que cada uno de los tres elementos que lo integran está cocinado de manera perfecta y en su punto, que combinan a la perfección y que como nexo de unión actúa la salsa de tinta, con un toque levemente ácido y picante que redondea la sensación en el paladar. Un  plato que me pediría diez de cada diez veces que lo viese en la carta.

Llegamos a los platos principales, la Bullabesa de pescados del mediterráneo


llega a la mesa con los pescados, sobre los que sobresale un imponente salmonete, acompañados de lo que parece una salsa concentrada de crustáceos y posteriormente el camarero (la camarera en éste caso) vierte el caldo de pescado haciendo uso de unos vistosos cazillos de bronce, o de color bronce al menos. Puro sabor a mar, de nuevo punto óptimo de cocción de todos los pescados, un plato muy fino. Quizás, aunque no se trate de una bullabesa al puro estilo marsellés, se podría haber puesto un poco de rouille que le va muy bien pero tampoco es imprescindible.

El otro principal es una Albóndiga de vaca con ñoquis y champiñones


Es un plato con más intríngulis de lo que parece. Aunque los ñoquis, los champiñones y la salsa están muy buenos, lo verdaderamente destacable es la albóndiga, por su extrema jugosidad, su textura que parece casi una mousse, de nuevo toques ácidos, e incluso dulces por la cebolla, que le aportan más matices y riqueza al plato. En éste caso sin duda puede decirse eso de que con técnicas y conceptos actuales se ha reinterpretado un plato clásico mejorándolo considerablemente.

En el postre de Pera, chocolate y limón


encontramos trocitos de pera y ¡helado de pera!, que yo personalmente creo que no había probado nunca y estaba muy bueno, bizcocho de chocolate y una crema de limón. Creo que éste postre tiene todo lo que más me gusta de los postres, fruta, chocolate y un punto ácido. La combinación además de sabores y texturas es perfecta, resulta ligero, refrescante y adictivo.

Es interesante hacer mención a las esplendidas hogazas que te encuentras en la barra cuando entras y que después puedes probar antes y durante la comida, y están tan buenas que casi os diría que después...




Corteza muy crujiente y miga ultra esponjosa, parece un bizcocho. No soy un experto en pan e igual digo una tontería pero quizás llevaba espelta o algún otro cereal "integral" que le dan ese color y esas propiedades tan interesantes. Como sugerencia, podría estar bien poner un buen aceite de oliva para entretener "la gusa" hasta que llegan los primeros platos. 

Tal y como hemos visto la cocina de 2 Estaciones da la sensación de que tiene muy trabajado el "I + D", nada resulta casual, todo parece tener un porqué. Lo que más me gusta es que todo gira en torno a la búsqueda del sabor, no hay artificios ni una puesta en escena innecesaria. Es muy perceptible el esmero que se pone en cada detalle, hay una tramoya tan sutil y bien escondida que requiere cierta reflexión para poder intuirla. Un sitio en el que disfrutar y aprender, ¿que más se puede pedir?
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Macel.lum

El sentimiento con el que escribo esta reseña es de tristeza y perplejidad, tristeza porque cuando anteriormente has disfrutado en este restaurante de una comida de gran nivel y el pasado sábado fui testigo de una cena que no tengo más remedio que calificar de mediocre y llena de defectos, la desilusión es enorme, y perplejidad porque no alcanzo a entender que cambio puede haberse operado en tan sólo unos pocos meses con tan nefastas consecuencias. Podría entender que algún plato no estuviese del todo fino pero que todo el menú fuese tan flojo ya no me cuadra, saben hacerlo muchísimo mejor, lo llevan demostrando mucho tiempo, se me hace difícil pensar que ellos mismos no sean conscientes de este descenso de calidad...
En fin, vayamos al terreno de lo concreto y comentemos un poco la composición del menú.

Los aperitivos eran Salpicón anisado de mejillón gallego y Bollicao de carrillada



En cuanto al mejillón, es lo que veis, un mejillón con un poco de cebollita picada, un poquito de anís y una hierba que posiblemente fuese hinojo, una mezcla que a mi particularmente no me gustó. En cuanto al bollicao de carrillada la idea a priori es buena, hacerle una incisión longitudinal el panecillo por la parte de abajo y rellenarlo con un poco de carrillada. Sin embargo, la escasez de carne, sin salsa y algo seca, que ya es raro en una carrillada, lo convierten en un bocado realmente anodino.

Con la Caballa marinada con aceitunas de kalamata, cítricos y berros la cosa mejoró un poco y se abrieron ciertas esperanzas

 
La caballa, marinada de forma casera (es algo que se nota muy fácilmente) estaba buena y el conjunto armonizaba bastante bien, es opinable si el toque amargo del limón (posiblemente confitado) con su piel era excesivo o no, para mi gusto si. Un plato muy agradable en cualquier caso.

Por lo que respecta a la Yema de huevo de corral, panceta ahumada y guisantes


probablemente hubiese estado mejor sólo con los ingredientes mencionados en el nombre del plato, que estaban muy buenos, ya que la crema, una especie de parmentier de patata y guisantes con toques lácteos, no convencía en absoluto y lo convertían en un plato simplemente correcto.

En cuanto a las Albóndigas de buey con habas, ajos tiernos, limón y hierbas frescas


te dan un a cuchara para comerlo, pues cuando intenté cortar una albóndiga con la misma casi aterriza en el suelo del restaurante, estaba francamente dura, además de seca. La salsa estaba algo salada y tampoco seducía en absoluto, a mi juicio un plato completamente fallido. Por cierto, no fui capaz de encontrar una sola haba.

Llegamos a los platos principales, comenzando por la Merluza de pincho con espinacas, pasas, y sésamo tostado


la merluza fresca y tierna y nada más, la salsa no dice nada, un toque dulce de las pasas y poco más y ese trozo de verdura, creo que era de col, no estaba nada bueno tal y como lo prepararon.


La Terrina de cerdo glaseada con jugo de lenteja castellana, zanahoria, laurel y crumble de jamón


no era ni sombra de la deliciosa terrina de cordero que me comí una vez en Macel.lum, sinceramente parecían restos del cocido, no habría sabido distinguir si era cerdo, pollo o gallina, un despropósito total de plato.

Llegamos al postre, Tarta de queso, tomillo limón y miel

 
en la que el queso venía presentado en forma de unas bolitas de textura un tanto mantequillosa y de sabor...salado, no es broma. No sé exactamente cual es la idea detrás de este plato pero así como el resto me los comí sin ningún entusiasmo con éste no pude.

Y bien, no sé que más podemos decir, os aseguro que no me ha resultado fácil escribir esto pero lo he hecho con la misma imparcialidad que lo hago siempre (que no es lo mismo que objetividad ya que cada uno tenemos nuestros gustos subjetivos), sea cual sea el nombre del restaurante o cocinero y de las experiencias anteriores. Sólo espero y deseo sinceramente que sea un simple bache.
 
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Tataki de salmón con salsa japo-tártara y ajo negro

La combinación de pescado y salsa tártara siempre suele dar excelentes resultados, en el blog hemos hecho ya otros platos anteriormente, como por ejemplo éste Timbal de lubina al vapor con salsa tártara.
En esta ocasión, hemos intentado darle una vuelta de tuerca al tema haciendo un plato de pescado con salsa tártara pero utilizando ingredientes típicos de la cocina japonesa, sésamo, aceite de sésamo, ajo negro, negi, salsa de soja, mirin y vinagre de arroz. También podéis sustituir los pepinillos y las alcaparras por encurtidos típicos japoneses, yo no lo he hecho porque mis experiencias con ellos no han sido demasiado buenas, al menos con los que se vende envasados. En cuanto a la mayonesa, ha sido una improvisación y sinceramente no tengo ni idea de si lleva ingredientes similares a las mayonesas que se toman en Japón, como por ejemplo la popular mayonesa Kewpie, la mas consumida.






Ingredientes

Para la mayonesa

- Un huevo
- Aceite de oliva suave o aceite de girasol
- Aceite de sésamo
- Salsa de soja
- Mirin
- Vinagre de arroz

Para la salsa japo-tártara

- Mayonesa
- Dos huevos cocidos
- Cebolla tierna
- Cebolla china
- Pepinillos encurtidos
- Alcaparras

Acabado y presentación

- Filetes de salmón sin piel ni espinas
- Salsa japo-tártara
- Sésamo tostado
- Ajo negro


Elaboración 

Mayonesa

En el recipiente de la batidora mezclamos el huevo con un poco de aceite de sésamo, vamos añadiendo poco a poco el aceite de oliva hasta que emulsione y obtengamos una mayonesa espesa, añadimos ahora un poquito de mirin y la cantidad de soja y de vinagre de arroz necesaria para obtener el sazonamiento y la acidez deseada.

Salsa japo-tártara

Picamos los huevos cocidos, las cebollas, las alcaparras y los pepinillos, todo bien fino, mezclamos y añadimos la cantidad necesaria de mayonesa, reservamos.

Acabado y presentación

Pasamos los filetitos de ssalmón por un plato con sesamo para que queden bien cubiertos. En una sartén o plancha ponemos una pizca de aceite y los marcamos por todos los lados, el interior debe quedar prácticamente crudo. En un plato ponemos en el fondo la salsa tártara y encima el salmón cortado en rodajas, terminamos el plato añadiendo unos trocitos de ajo negro.
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Curry verde de pescado

El curry verde de pescado es uno de los platos más tradicionales de la cocina tailandesa y de los más conocidos fuera de Tailandia. Es un plato que tiene faena, la lista de la compra en si misma puede resultar un desafío para algunos, sin embargo la combinación de las hierbas, las especias y el resto de ingredientes dan como resultado un plato absolutamente aromático y delicioso. Existen currys verdes ya preparados, que son como una especie de pastillas concentradas, pero por supuesto no tiene nada que ver con el que podemos hacer nosotros con hierbas frescas y especias recién molidas. Hacedlo al menos una vez en la vida, tened por seguro que no os arrepentiréis




Ingredientes

Para la pasta de curry

- 2 dientes de ajo
- Un chile verde
- Un trocito de jenjibre
- Semillas de cilantro
- Una ramita de citronela
- Comino en grano
- Pimienta negra
- Hojas de albahaca
- Hojas de cilantro
- Un poco de galangal seco
- Ralladura de una lima
- Camarones muy pequeños
- Una o dos semillas de cardamomo

Para el caldo de pescado

- Cabeza y espinas de pescado blanco
- Una cebolla
- Un puerro
- Unos granos de pimienta
- Una hoja de laurel
- Unas hojas de apio
- Unas hojas de perejil
 
Para el curry verde de pescado

- Filetes de pescado blanco (merluza, bacalao, corvina, lubina, etc)
- Gambas, gambones o langostinos
- Mejillones
- 8 chalotas
- Una ramita de apio
- Tirabeques
- Taro (también se le llama malanga o eddo)
- Leche de coco
- Caldo de pescado
- Vino blanco
- Un chorrito de salsa de pescado
- Hojas de albahaca
- Hojas de lima kaffir
- Una cucharadita de azúcar de palma
- Sal
- Aceite de cacahuete

Arroz

- Arroz jazmín
- 2 dientes de ajo
- Una hoja de laurel
- Sal
- Un chorrito de aceite de oliva (opcional)
- Sésamo tostado
- Semillas de amapola

Acabado y presentación

- Curry verde
- Cacahuetes tostados (lo ideal es comprarlos crudos y tostarlos en el horno)
- Hojas de cilantro
- Arroz


Elaboración

Para la pasta de curry

Asamos los camaroncitos, que se suelen vender congelados en las tiendas de alimentación asiática, en el horno a 150 grados sobre una lamina de papel de hornear hasta que estén secos, crujientes y de un color tostado. Los trituramos con el resto de ingredientes, podemos usar un mortero o una picadora, pero es muy importante que quede muy bien triturado.

Caldo de pescado

Ponemos los ingredientes en una olla con agua y hervimos a fuego medio durante veinte minutos aproximadamente, desespumando cuando sea necesario, colamos y reservamos.

Curry verde de pescado

En una cazuela ancha ponemos un poco de aceite de cacahuete y pochamos las chalotas y el apio, añadimos un vasito de vino blanco, reducimos a seco y añadimos leche de coco y caldo de pescado. Encontraréis recetas por ahí en donde la salsa se hace únicamente con leche de coco pero para mi gusto resulta demasiado pesada, prefiero poner un poco de leche de coco para que aporte su sabor y aroma y de consistencia a la salsa y añadir caldo de pescado, la salsa queda más ligera y para mi gusto con mejor sabor.
Ahora hay que añadir la pasta de curry, lo más practico es añadir caldo de pescado, batir bien con la batidora y después pasarla por un colador fino, esto es importante para que la salsa quede fina y sin grumos. Añadimos el taro pelado y troceado, las hojas de lima kaffir, las hojas de albahaca, una cucharadita de azúcar de palma y un chorrito corto de salsa de pescado. La salsa debe hervir a fuego lento durante quince minutos aproximadamente, tras ese tiempo añadimos los tirabeques y cuando lleven unos tres o cuatro minutos añadimos los filetes de pescado en trozos no muy grandes, las gambas sin pelar y los mejillones, cocinamos durante unos cinco minutos hasta que el pescado quede hecho y los mejillones se abran

Arroz

Enjuagamos el arroz con agua fría y lo ponemos a hervir en una olla o arrocera junto con los ajos, el laurel, el cardámomo y si queréis un chorrito de aceite de oliva. Al ser un arroz largo y fino necesita sólo el mismo volumen de agua que de arroz, en unos diez minutos aproximadamente estará hecho, lo removemos, mezclamos con el sésamo y las semillas de amapola y reservamos caliente.

Abacado y presentación

Podéis servirlo en una fuente ancha y honda o en la misma cazuela, que es lo que yo hice. Ponemos los cacahuetes picados por encima y unas hojitas de cilantro. Acompañamos con el arroz servido en cuencos.

Al ser un plato con tantos ingredientes las variantes son prácticamente ilimitadas pero...no os arriesguéis demasiado salvo que controléis mucho de este tipo de cocina, os lo digo yo que en el pasado obtuve algún resultado desastroso con éste mismo plato.






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