Pho

El Pho es el plato nacional de Vietnam y tambien, junto con los nems -los rollitos hechos con papel de arroz- el más conocido en Occidente. Los vietnamitas lo toman en el desayuno, en la comida o en la cena, es decir, a cualquier hora. Aunque se puede hacer con otras cosas, el mas tradicional es el de ternera, y su base es un caldo claro con un característico sabor ahumado. Además de los huesos podéis usar tambien rabo de tenera que le da un gran sabor a la sopa, yo en esta ocasión no encontré y empleé carne de morcillo.




Ingredientes

Para el caldo de ternera

- 4 huesos de ternera (huesos de pierna)
- 300 gramos de morcillo de ternera
- 1 cebolla
- 1/2 puerro
- 1 nabo daikon
- 1 trozo de jenjibre de unos 3 cm.
- 6 cucharadas soperas de salsa de pescado (nam pla)
- 2 piezas de anís estrellado
- 1/2 rama de canela
- 1 cucharadita de pimienta negra en grano
- 3 semillas de cardamomo
- 2 clavos

Para el Pho

- Caldo de ternera
- 85-100 gramos de tallarines de arroz por comensal
- Cadera o solomillo de ternera
- Cebolla de verdeo
- Hierbabuena
- Cilantro
- Sal
- Pimienta negra
- Salsa sriracha
- Salsa hoisin

Acompañamientos

- Lima
- Brotes de soja
- Albahaca


Elaboración

Caldo de ternera

Doramos en el horno a temperatura alta los huesos, la cebolla, el puerro, el daikon y el jenjibre. Las verduras, y en especial la cebolla, tienen que estar un poco quemadas en su superficie, esto le dará un sabor un poco ahumado al caldo. Una vez que los huesos y las verduras estén bien dorados los ponemos en una olla o cazuela grande con el anís, la canela, el clavo, el cardamomo, la salsa de pescado y tres litros de agua. La teoría dice que debería hervir a fuego muy lento de seis a diez horas pero si no quereis estar tanto tiempo pendientes podeis usar una olla a presión, yo lo he tenido en la mía tres horas. Lo ideal es hacerlo el día de antes, dejarlo enfriar durante la noche y al día siguiente colamos y desgrasamos.

Para el Pho

Preparamos la carne, es mejor congelarla un poco, esto nos permitirá cortarla en tiras muy finas. Calentamos el caldo a fuego lento y ponemos a punto de sal y pimienta. Hervimos los tallarines de arroz el tiempo que indique el fabricante, escurrimos y colocamos en un bol. Colocamos las tiras de ternera encima de los tallarine y vertemos el caldo bien caliente, que cocinará la ternera parcialmente. Añadimos los "toppings", la cebolla picada, el cilantro, la hierbabuena, la guindilla y un poco de cada una de las salsas. Hay que tener en cuenta que la salsa sriracha también es picante por lo que tened cuidado con la guindilla, u omitidla si no os gusta mucho el picante.

Acompañamientos

En un plato o en varios cuencos se sirven los brotes de soja crudos, hojas de albahaca y unos gajos de lima para que el comensal se sirva a su gusto. Dejad tambien a mano las salsas para que quien quiera se ponga un poco mas. El toque de la lima es fundamentalpara redondear el sabor de la sopa


Leer más...

Salmón con salsa de naranja y verduras al vapor

No es ningún secreto que las salsas cítricas le van muy bien a los pescados grasos como es el caso del salmón. Después de leer y ver muchas recetas de salmón con salsa de naranja en las que el salmón era cocinado a la plancha y después mezclado con la salsa, o bien cocido dentro de la misma, decidí hacer una versión diferente, marinando primero el salmón con jugo de naranja, salsa de soja y elementos aromáticos y después cocinandolo en el grill del horno con la piel hacia arriba -método este que es uno de mis preferidos para este pescado-, además aprovecharemos la marinada para hacer la salsa que acompañará al salmón. Después de un intento el sábado pasado que no funcionó -no conseguí darle a la salsa el sabor que quería- ésta vez el resultado ha sido excelente. Para acompañar el salmón podéis usar otras verduras diferentes, por ejemplo espárragos, judías verdes, alcachofas, coles de bruselas, etc, todas ellas quedan muy bien al vapor, o también unos hojas de ensalada variadas y unos brotes, por ejemplo.




Ingredientes (para 1 ración)

Para el aceite aromatizado

- Aceite de oliva virgen extra (aove)
- 2 dientes de ajo

Para las verduras

- Una zanahoria pequeña
- Una remolacha pequeña
- 3 o 4 floretes de coliflor
- 3 o 4 floretes de brócoli
- 3 o 4 floretes de romanescu
- Aceite de oliva aromatizado
- Sal
- Pimienta negra
- Unas gotas de aceite de sésamo tostado

Para marinar el salmón

- 1 lomo de salmón de 150 gramos
- 2 naranjas grandes
- 2 cucharadas soperas la salsa de soja
- 2 cucharadas soperas de vinagre de arroz 
- Un trozo de jengibre
- 1/2 cucharadita de pimienta de Sichuan en grano (en su defecto pimienta negra)
- 1/2 cucharadita de pimienta de Jamaica en grano (opcional)
- 1/2 cucharadita de semillas de cilantro
- 2 o 3 semillas de cardamomo
- Un chorrito de sake

Para la salsa

- Una cebolla
- Marinada del salmón
- Aove

Acabado y presentación

- Lomo de salmón marinado
- Salsa de naranja
- Verduras al vapor
- Sésamo negro
- Pipas de calabaza tostadas
- Copos de guindilla
Ralladura de naranja


Elaboración

Aceite de oliva aromatizado

Doramos un par de dientes de ajo en un poco de aceite y reservamos.

Verduras al vapor

Cocinamos todas las verduras en una vaporera, respetando los tiempos de cocción de cada una, la remolacha tardará bastante más que el resto, unos 25 o 30 minutos, la zanahoria unos 10 minutos y el resto de 6 a 8 minutos aproximadamente. Cuando estén cocidas pero ligeramente al dente las retiramos del vapor y les ponemos un poco de sal y pimienta, un poco de aceite de oliva aromatizado con el ajo y unas gotas de aceite de sésamo.

Para marinar el salmón

Rallamos el jenjibre y colocamos todos los ingredientes junto con el salmón en un recipiente estrecho, de forma que el líquido cubra todo el salmón. Lo dejamos marinando en la nevera al menos dos horas.

Para la salsa

Picamos la cebolla fina y la doramos en una sartén con un poco de aceite, cuando esté bien pochada la dejamos escurrir sobre un colador. Este paso es importante ya que queremos una salsa ligera y refrescante por lo que debe tener una cantidad mínima de grasa. Una vez que la cebolla esté bien escurrida la colocamos en un cazo junto con la marinada del salmón -con todas las especias- y dejamos reducir hasta que espese, no es necesario ningún tipo de espesante, el azúcar y la pectina de la naranja se encargarán de ello. Colamos y reservamos.

Acabado y presentación

Cocinamos el salmón en una fuente de vidrio debajo del grill del horno a unos 240 º, con la piel hacia arriba, durante 4 o 5 minutos -si es un lomo gordito, debe quedar poco hecho y jugoso-. En un plato grande o fuente colocamos las verduras y el salmón, napamos con la salsa de naranja, le ponemos por encima unas pipas de calabaza -os aconsejo comprarlas crudas y tostarlas en el horno o en una sartén sin aceite, la diferencia de sabor es abismal- y espolvoreamos con el sésamo negro, los copos de guindilla y un poco de ralladura de naranja. No busquéis la ralladura en la foto, se me olvidó ponerla pero le da mas aroma por lo que lo consigno igualmente en la receta.

Es una receta sencilla a pesar de llevar bastantes ingredientes, para mi sin duda lo que hace que triunfe es la salsa de naranja, delicada y tremendamente aromática.
Leer más...

Flor de Valencia

Flor de Valencia es un restaurante especializado en arroces y cocina mediterránea, además de la carta dispone de un menú de mediodía que consta de un aperitivo, dos entrantes, plato principal a elegir, postre, café y una bebida, todo ello por 21 €. En nuestro caso, y como éramos dos, acordamos compartir como plato principal una paella valenciana, y en cuanto a la bebida, ambos optamos por probar la cerveza artesanal La Rabosa, que se elabora en Villanueva de Castellón. Es una cerveza sin filtrar y de sabor complejo que entre sus ingredientes lleva arroz, naranja y mosto de uva.




El aperitivo consistió en un mollete ligeramente tostado con aceite, tomate y sal, un poco más de sal de la cuenta. Probablemente un aperitivo demasiado contundente y calórico teniendo en cuenta todo lo que viene después.




La ensalada Valenciana, a pesar de su sencillez, hay que reconocer que estaba hecha con buenos productos y aliñada con acertada discreción, a pesar de unos hilillos de reducción balsámica  completamente extemporáneos.




Los calamares en su tinta con ajos tiernos al verdejo estaban ricos, tiernos y muy sabrosos, tuvimos que emplearnos a fondo para rebañar toda la salsa.




Y llega la gran protagonista, la paella. Estaba buena pero no es una de esas paellas que quedan en el recuerdo.




Algunos puntos de mejora podrían ser aromatizarla con un poco de romero, poner menos arroz, ya que había una cantidad quizás algo excesiva para el tamaño de la paella -con una altura menor de la capa de arroz habría quedado mejor-, y también se podría haber dejado la paella reposar un poco más para conseguir una evaporación completa y elevar un poco la potencia del fuego al final para obtener un poco de socarrat. Aunque no soy muy dado a poner puntuaciones podría ser una paella de 6,5 aprox.

De postre tomamos flan de queso, también una ración muy generosa. Me gustó su sabor y su textura,  suave pero firma al mismo tiempo, aunque ya estaba muy lleno y no lo pude disfrutar demasiado.




El nivel medio es más que aceptable pero al ser el plato principal arroz creo que se podían haber ajustado mejor las cantidades y haber elegido entrantes más ligeros -los elegía el chef, no nosotros-, posiblemente también con algo más de elaboración. Aunque no terminamos la paella salimos excesivamente llenos -yo por mi parte esa noche no cené-, es cuestión de buscar el equilibrio.
Un detalle que no me gustó demasiado es que del precio de la cerveza, que fueron unos nada despreciables 6 € por unidad, no nos descontaron el precio de la bebida a la que teníamos derecho por haber pedido el menú,  con lo cual podríamos decir que pagamos una bebida que no tomamos. Veo comprensible que una bebida más cara no esté incluida en el menú, pero debería pagarse una especie de suplemento, no el precio completo de la misma.
Leer más...

Cóctel Siete Potencias

Este cóctel de marisco es muy popular en Venezuela, especialmente en la costa. Aunque Siete Potencias es el nombre mas conocido, tiene muchos otros como "Vuelve a la vida", "Levantamuertos" o "Rompecolchón", con lo que ya os podéis imaginar que se le atribuyen propiedades reconstituyentes y afrodisíacas. Es uno de los muchos parientes del ceviche que se pueden encontrar a lo largo y ancho del mundo y que desde hace tiempo venimos investigando y recopilando. No es necesario prepararlo con los mismos mariscos que nosotros hemos empleado, podríamos hacerlo con tellinas, ostras, canaíllas, pulpo, vieiras, etc, elegid los que mas os gusten de entre los que encontréis en la pescadería. A menudo se emplea ketchup o algún tipo de salsa concentrada de tomate, como no me gustan en absoluto las que se venden envasadas, he preparado mi propia salsa de tomate concentrado, muy sencilla y completamente natural. También se añade muchas veces agua -que yo he sustituido por zumo de tomate para dar mas sabor-, zumo de naranja -que he preferido omitir, y aguacate, que si me ha parecido buena idea y he decidido incluir.
Aunque al principio tenía algunas dudas, debo decir que resulta delicioso y adictivo.




Ingredientes

Para la salsa de tomate concentrado

- 4 tomates de pera rojos y maduros
- 4 tomates secos
- Aceite de oliva virgen extra (aove)
- 1 cucharadita de azúcar
- Sal

Para los mejillones

- 1 kg de mejillones
- 1 chorrito de vino blanco
- Una hoja de laurel
- Pimienta negra en grano
- Hielo

Para las almejas

- 1/2 kg de almejas
- Sal

Para las navajas

- 1/2 kg de navajas
- Sal
- Aove

Para las gambones (o gambas o langostinos)

- 1/2 kg de gambones
- 1 clavo
- Pimienta negra en grano
- Sal

Para los calamares

- 250 gramos de calamares
- Pimienta negra en grano
- Una hoja de laurel
- 2 dientes de ajo
- Sal

Chifles (chips de plátano macho)

- 1 Plátano macho
- Aove
- Sal

Cóctel Siete Potencias

- Mejillones
- Almejas
- Navajas
- Gambones
- Calamares
- Salsa de tomate concentrado
- Una cucharada sopera de vinagre de vino blanco o vinagre de sidra
- 10 limas
- 600 ml de zumo de tomate
- Salsa Perrins al gusto
- Tabasco al gusto
- 1 cebolla roja
- 1/2 pimiento rojo
- 1 aguacate (opcional)
- Cilantro
- Pimienta negra

Acabado y presentación

- Cóctel Siete Potencias
- Un gajo de lima
- Unas hojas de cilantro
- Chifles


Elaboración

Salsa de tomate concentrado

Ponemos los tomates secos en remojo con agua caliente al menos media hora, después los trituramos con un poco del agua que hemos usado para rehidratarlos. En una sartén ponemos los tomates frescos rallados con un poco de aceite, añadimos la pasta de tomates secos, la cucharadita de azúcar y un poco de sal y dejamos reducir a fuego lento hasta que espese. Trituramos la salsa, la colamos para eliminar la piel de los tomates secos y dejamos enfriar.

Mejillones

Ponemos los mejillones en una cazuela con la hoja de laurel, la pimienta y el vino blanco, tapamos y dejamos en el fuego hasta que se abran, es importante sacarlos en cuanto se abran, uno a uno si es necesario. Separamos los mejillones de sus valvas y los reservamos dentro de su propio jugo, que habremos colado previamente con una estameña.


Almejas

Purgamos las almejas en agua con sal durante al menos 2 horas cambiándoles el agua al menos una vez. Las colocamos en una cazuela, tapamos y dejamos en el fuego justo hasta que se abran. Separamos las almejas de sus valvas y las reservamos dentro de su propio jugo, que habremos colado previamente con una estameña.

Navajas

Purgamos las navajas en agua con sal durante al menos 6 horas cambiándoles el agua al menos dos veces. Las colocamos en una sartén con un poco de aceite y en cuanto se abran las sacamos. Separamos las navajas de sus valvas, las limpiamos y las cortamos en trozos.

Gambones

Hervimos los gambones en agua con bastante sal, pimienta y clavo durante unos 30 segundos, simplemente hasta que cambien de color, y las colocamos inmediatamente en un bol de agua con hielo para cortar la cocción. Pelamos, retiramos el hilo intestinal y troceamos.

Calamares

Limpiamos los calamares, los cortamos en anillas y los hervimos apenas 10 segundos en agua con un poco de sal, ajo, laurel y pimienta. Los sacamos inmediatamente a un bol de agua con hielo para cortar la cocción.

Chifles (chips de plátano macho)

Pelamos el plátano y lo cortamos en rodajitas con ayuda de una mandolina. Colocamos las chips en una bandeja de horno con papel de hornear para evitar que se peguen, las rociamos con aceite de oliva en spray, les ponemos un poco de sal y las horneamos a 250 º hasta que estén bien doraditas. Las dejamos enfriar sobre un papel de cocina y reservamos. Es conveniente hacerlas poco antes de que se vayan a consumir ya que de lo contrario pierden su textura crujiente.

Cóctel Siete Potencias

En un bol grande mezclamos la salsa de tomate, el vinagre, la salsa Perrins, el tabasco, la pimienta recién molida y la lima. Mezclamos bien y añadimos los mariscos, la cebolla, el pimiento y el aguacate, todo picado en daditos. Añadimos el zumo de tomate y el cilantro y ponemos a punto de sal. Un truco para darle más sabor es sazonar con un poco del jugo de los mejillones y de las almejas, en lugar de utilizar sal. Dejamos reposar tapado en la nevera unas 6 horas.

Acabado y presentación

Llenamos unas copas con el cóctel y decoramos con lima, cilantro y unas chifles. Servimos el resto de chifles aparte.

Elaborar este cóctel siete potencias no tiene dificultad pero lleva tiempo, ya que hay que preparar y limpiar los mariscos uno a uno, así que hacedlo un día que dispongáis de tiempo, os aseguro que merece la pena.
Leer más...

Pizzería La Gatta

Luca La Gatta es un pizzero que, a pesar de su juventud, cuenta con un bagaje de veinte años preparando pizzas en Londres, donde empezó desde abajo, fregando platos en una cadena de pizzerías express, y consiguió no sólo abrir su propio restaurante sino ganarse el reconocimiento a la calidad de sus pizzas napolitanas. Nuestra visita a la pizzería La Gatta en Valencia venía precedida de críticas entusiastas -y muy parecidas- en distintas publicaciones, que la situaban poco más o menos como la mejor pizzería de Valencia. No coincido con ese veredicto, por los motivos que en breve expondré. Hemos comido correctamente pero no ha sido nada extraordinario. He tenido mejores experiencias, alguna de ellas muy reciente, en el terreno de la pizza. No pretendo postular, el mundo de la cocina es algo muy subjetivo y simplemente expongo mis opiniones.

Como entrante, y tras constatar que de las dos ensaladas que había en la carta no les quedaba ninguna -un error logístico sobre el que no tengo nada que objetar, son cosas que simplemente pasan- decidimos pedir el Carpaccio de bresaola




Sin ser de las mejores bresaolas que ha probado, estaba bien. Habría agradecido un poco más de parmesano, cuya presencia era mínima pero el principal e incomprensible error del plato es ponerle escamas de sal por encima. ¿Que sentido tiene ponerle a la bresaola, que es básicamente una cecina de vaca, sal por encima? ¿Serviríais un plato de jamón añadiéndole escamas de sal? Pues eso.

La focaccia que pedimos para acompañar




pecaba del mismo defecto, como creo que se pude apreciar en la foto, una cantidad manifiestamente excesiva de sal en su superficie. La verdad es que esta masa no se corresponde con lo que yo entiendo por focaccia, que es más esponjosa que la masa de pizza que nos sirvieron. Igual estoy equivocado pero al menos es como normalmente la he comido y como más me gusta.

Llegamos al meollo de la cuestión que no es otro que las pizzas, la Pizza Napoletana con mozzarela, tomate, anchoas, alcaparras y aceitunas la encontré buena.




Excelente la masa, fina, bien cocida y ligera, no resulta nada pesada. Buenos ingredientes en una combinación más que contrastada que la hacen apetitosa. En todo caso, aunque esto es algo bastante generalizado, al ser la masa tan fina el agua del tomate hace que se reblandezca bastante por el centro con lo que al final para poder comértela prácticamente tienes que enrollar una porción sobre si misma, quizás se podría reducir un poco la cantidad de agua del tomate para evitar este efecto.

En cuanto a la pizza vegana




volvemos con esas cuestiones que soy incapaz de entender y que me gustaría que alguien me explicase algún día. ¿Que sentido tiene preciarse de tener la mejor mozzarela traída ex profeso de Italia, los mejores tomates San Marzano -estoy hablando en un caso genérico-, etc, para después poner unos pimientos rojos en conserva y unas alcachofas idem? Estando en plena temporada de alcachofas y siendo el pimiento un producto barato y disponible todo el año. Lo mismo puede decirse de los champiñones, aunque esta pizza en concreto no llevaba. El regustillo del ácido cítrico que se emplea como conservante desvirtúa el sabor de la pizza y hace inútil cualquier esfuerzo por salvarla. Una autentica lástima.

Como postre podéis pedir el tradicional tiramisú servido de una forma nada tradicional.




Más que deconstruido podríamos decir que sin construir, os servirán por separado la crema de mascarpone y huevos, el café, los bizcochitos de soletilla -o savoiardi, como prefiráis llamarlos- y el cacao. En un cuenco lo vais montando de la forma habitual, capas de bizcocho empapado en café, crema de mascarpone y cacao. Es divertido y además sorprende que un tiramisú  - que generalmente se suele dejar reposar de un día para otro- esté bastante bueno así recién hecho. La "culpa" sin duda la tiene la crema de mascarpone, que es realmente magnífica, bien espesa y con un gran sabor, sin exceso de azúcar.

Poco más podemos decir, en mi opinión buenas pizzas en cuanto a su elaboración pero con algunas malas decisiones a la hora de elegir los ingredientes. Lo difícil y crucial, que es la masa, sin duda es un aspecto que dominan. Otro punto muy a mejorar es el de las bebidas, cuya oferta, ya sea en cervezas o vinos, es pírrica.
Leer más...

Arroz con pollo peruano

A los que nunca hayáis probado este tradicional arroz con pollo al estilo peruano os va a sorprender, los ajíes, la cerveza negra, el cilantro licuado...le dan un sabor excepcional e inconfundible. Un plato que también se puede hacer con pato y que es infaltable en cualquier celebración. En mi opinión es un plato muy completo por si mismo pero es muy comun servirlo con salsa criolla, papa a la huancaína u otros acompañamientos, nosotros le pondremos un poquito de salsa criolla. Un mensaje para cilantrófobos, el sabor del cilantro licuado y cocinado es muy distinto al del cilantro crudo por lo que no descartéis ésta receta de antemano. Se suele usar arroz de grano largo pero podéis usar de grano redondo si lo preferís, a vuestra elección. Habitualmente se emplea cerveza cusqueña, probablemente la más popular de Perú, en cualquier caso usad una cerveza negra que no sea demasiado amarga, nada de porter o stout -como guiness por ejemplo-.




Ingredientes

Para el arroz con pollo

La cantidades lógicamente dependen de la cantidad de arroz que podáis cocinar en la cazuela o paella que vayáis a usar, calculadlos proporcionalmente.

- 250 gramos de arroz
- 4 a 6 piezas de pollo, preferiblemente muslos
- 1 cebolla roja pequeña
- 1/2 pimiento rojo
- 1 zanahoria
- 50 gramos de guisantes
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de ají amarillo licuado
- 1 cucharadita de ají panca licuado
- 1 manojo de cilantro (solo las hojas)
- 1/2 cerveza negra
- Un vasito de chicha de jora (opcional)
- Caldo de pollo (opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- Comino molido
- Sal

Para la salsa criolla

- 1 cebolla roja pequeña
- 1 ají limo
- Un poco de cilantro
- 3 limas
- Sal


Elaboración

Arroz con pollo

En una cazuela sazonamos el pollo con sal, pimienta negra y comino, lo doramos con un poco de aceite y reservamos. En la misma cazuela pochamos la cebolla picada muy fina, la zanahoria en cuadraditos, el pimiento cortado en tiras finas, el ají amarillo, el ají panca y el ajo rallado. Añadimos la cerveza, el vasito de chicha de jora y el cilantro licuado. Es muy importante que el cilantro sea muy fresco y tomarse la molestia de separar las hojas de los tallos antes de licuarlo. Reintegramos el pollo a la cazuela, añadimos el caldo de pollo (o agua) y cocinamos durante unos 25 minutos aproximadamente. Rectificamos de sal si fuese necesario, añadimos el arroz y  los guisantes y cocinamos durante 16 minutos, en el caso de que sea arroz redondo. Dejamos reposar 5 o 6 minutos.

Salsa criolla

Picamos la cebolla roja a pluma, la enjuagamos con agua fría y la mezclamos con el ají picado, el cilantro, la lima exprimida y sal. Dejamos marinar unos minutos.

Servimos el arroz en un plato liso y lo acompañamos con un poco de salsa criolla. En muchas recetas el pimiento y la zanahoria se añaden mucho más adelante para que estén más al dente, a mi me gusta el sabor que le dan al sofrito. Podéis añadir también un poco de choclo desgranado al final del proceso de cocción del arroz.
La verdad es que ha quedado delicioso, y lo mejor es que lo podéis hacer vosotros mismos en casa.
Leer más...

Leixuri

Por el motivo que sea en Valencia la representación de la gastronomía vasca, en lo que a restaurantes especializados se refiere, es escasa. Ahora mismo sólo me vienen a la cabeza, si exceptuamos alguna franquicia como Lizarran, Sagardi y Orio - ambos del grupo Sagardi-, La Casita de Sabino - anteriormente Kailuze- y Leixuri. De todos ellos Leixuri es con mucha diferencia el que cuenta con una trayectoria más dilatada, ya que abrió sus puertas hace 30 años, que en los tiempos que corren no es moco de pavo. Podría decirse que es un local familiar aunque algo descuidado en el que da la impresión de que la mayoría de clientes son parroquianos habituales. Como una primera toma de contacto optamos por pedir el menú, que consta de tres entrantes, segundo a elegir y postre. La cosa empezó a torcerse desde el principio y después continúo cuesta abajo y sin frenos. Si pensáis que este huevo relleno de cosas - cebolla, atún, mayonesa - encima de unos montocitos de arroz al estilo risotto tiene un aspecto poco apetitoso, acertáis.




Tiene todo el aspecto de ser un recurso ad hoc para reciclar cosas que han sobrado de otras elaboraciones.

El caldo o consome, que venía con una pequeña pelota o albóndiga era sustancioso pero demasiado salado, resultaba duro de tragar por este motivo. 




Y en los pimientos del piquillo rellenos de ternera encontramos de nuevo ese exceso salino, especialmente en la salsa. 




El relleno era anodino y nada apetitoso. Creo que en este caso las fotos son un fiel reflejo de la realidad ya que transmiten perfectamente la sensación que provoca la comida al probarla. 

De segundo Tacos de bacalao al pil pil. 




Como se aprecia perfectamente el pil pil está parcialmente cortado, de ahí que haya ese aceite líquido en el plato. El bacalao era de muy baja calidad, recortes - de hay lo de tacos - que han quedado después de seleccionar las partes más valoradas. Estaba más bien correoso y reseco. 

De postre Leche frita, un auténtico empastre, textura pastosa y sabor disuasorio.




Parecía una tortilla poco hecha de interior viscoso, con una cucharadita tuve suficiente. El helado de leche merengada era extremadamente empalagoso. 

Como podéis fácilmente deducir una decepción total, una comida triste con toda la pinta de estar hecha a base de sobras, no me esperaba algo ni remotamente parecido. Si me vais a decir que debí haber pedido a la carta, no me sirve en absoluto. Un buen restaurante no ofrece nunca un plato que no tenga la calidad suficiente.
Leer más...

Koyama Sushi Bar

Soy una persona que va a los restaurantes a comer. El diseño y la decoración del local no es para mi algo prioritario pero hay casos como éste en los que hace daño a la vista la arbitrariedad y la estricta ausencia de sentido estético a la hora de "decorar" un restaurante. Lamparitas de sobremesa con luces de diversos colores, una estufa de butano en medio del comedor, grabados y cortinas de estilo inclasificable...una cosa es intentar crear una atmósfera informal y confortable, otra es tratar de darle salida a todo lo que encuentras en el bazar. Anécdotas aparte, en el aspecto gastronómico, y aunque no tenía esa idea en mente, me llamó la atención que ofrecieran la posibilidad de degustar un sukiyaki. Aunque había leído cosas sobre esta preparación japonesa, nunca antes lo había comido. Es un plato de invierno que podríamos considerar algo así como el "cocido japonés", carne, verduras y fideos cocidos en un caldo que lleva salsa de soja, mirin y azúcar. La principal particularidad es que la cocción de los ingredientes es de unos pocos minutos y se hace en la misma mesa del comensal colocando la olla encima de un infiernillo de gas. Existe un plato similar, el shabu shabu, del que hablaremos en otra ocasión.
Este es el aspecto del sukiyaki nada más llegar a la mesa:




Ternera cortada en lonchas finas - se puede elegir también de cerdo-, tofu, konjac, verduras -col, cebolleta, etc-, flammulina y fideos udon. La flammulina es una seta fina y alargada, parecida a la enoki, mientras que el konjac es una planta con la que se hace una gelatina que a su vez se emplea para elaborar fideos, tallarines, etc.

Tras unos minutos el sukiyaki está listo para comer, a partir de ese momento se baja el fuego para que únicamente conserve la temperatura. Cuando falta poco para que termine la cocción se le añade la mitsuba




también llamada perejil japonés ya que las hojas tienen una forma muy parecida y resulta también refrescante. Tiene un sabor que recuerda al apio pero más suave, parece ser que ha de hervirse muy poco tiempo ya que de lo contrario amarga. Aquí el sukiyaki ya está listo para comer.




La verdad es que ha sido una buena experiencia. Si exceptuamos el tofu, producto completamente insípido que se quedó tal cual en la olla, el resto estaba muy sabroso. Los fideos udon, que por cierto son un poco resbaladizos -y eso que me manejo razonablemente bien con los palillos- absorben muy bien el sabor del caldo, que va ganando en sabor y complejidad conforme los ingredientes se cocinan -la mitsuba por cierto le aporta un toque muy interesante-.
Hay una buena cantidad de comida, de hecho se supone que es para dos -habiendo comido otras cosas antes-, pero yo lo he tomado como plato único y he quedado satisfecho sin sentirme pesado. Tenía entendido que en Japón se sirve un cuenco con huevo crudo batido para mojar los ingredientes antes de comerlos, en éste caso no ha sido así.

Para terminar la comida lo que más me me apetecía era un té verde, que ha resultado ser de bolsita -me parece que era té sencha-, creo que en un restaurante japonés -en realidad en cualquiera- es un aspecto que hay que cuidar más. A pesar de ello la relación calidad precio es buena y el servicio también, a pesar de que tuve que insistir demasiado para poder pagar la cuenta, éste es un tema que se repite demasiado y que cada vez me mosquea más.


Leer más...