98º Dim Sum Experience

El Dim Sum es un tipo de comida típico de la cocina cantonesa que se suele acompañar con té caliente y que se compone de una variedad de pequeños platos, unos son "dumplings" hechos al vapor y servidos en las típicas vaporeras de bambú, otros son servidos en cuencos o platos. Se está convirtiendo progresivamente en una comida muy popular fuera de Asia, nuestro país no es una excepción aunque 98º Dim Sum, que debe su nombre a la temperatura de evaporación del agua, es que nosotros sepamos el primer restaurante en Valencia especializado en estos bocados orientales. Ubicado en un local donde antes había una intrascendente bocatería, Tráfico de Bocatas, tiene una decoración atractiva que combina el metal y la madera clara, personalmente me gusta. Vamos a comentar un poco lo que tomamos en nuestra primera visita, de paso os dejo una fotografía de la carta actual:


Lo primero que pedimos fue algo que no había comido nunca y que reconozco que despertó mi curiosidad, Ceviche de medusa



la verdad es que las finas tiras de medusa aportaban más una textura crujiente que sabor en si, sin embargo el conjunto estaba bastante bueno, la cebollita, el apio, el jugo de yuzu, la hierbabuena que se mezclaba con el cilantro, la espuma de lima conformaban un ceviche bastante sui generis, un poco dulce y muy refrescante.

Entramos en en el terreno de los dumplings, es decir, paquetitos de distintas formas hechos con una fina masa, rellenos y cocinados al vapor. Probamos tres tipos, Su Mai, con gamba, castaña de agua jenjibre



El mejor de los tres, excelente tanto la masa como el relleno. 4 Setas, con seta de cardo, mu-ur, shitake y enoki



Sabor bastante potente a setas, el termino mu-ur lo desconozco por completo, no sé si está bien escrito porque buscando en internet no he encontrado nada. Por último el Cuak cuak de pato, cebolleta china y mango


quizás esperaba algo más de sabor a tenor de la enumeración de ingredientes. Se sirven con una tetrada de salsas en pequeños cuencos, una picante, la mejor, salsa de soja tradicional, salsa ponzu y salsa de jenjibre.

Como plato principal, entre comillas ya que el término en si es contradictorio con la esencia del dim sum, tomamos un Bao Char Siu, cerdo braseado con salsa barbacoa china y servido dentro de un panecillo al vapor.



Es también espectacular el auge de esta especialidad china, el bao, pan cocinado a vapor. A mi personalmente me parece muy interesante, como me lo parecen este tipo de bocadillos "gorrinos" ya que entre el relleno y la salsa está asegurado acabar con los dedos pringosos, la excesiva asepsia obra en detrimento de la experiencia culinaria. Aunque estaba bueno a mi me resultó algo excesiva la proporción de salsa, que recordaba bastante a la salsa hoisin, le daba un punto dulce y salado un poco elevado.

Por simple curiosidad probamos un postre hecho al vapor que en teoría era un Coulant de chocolate con peta zetas




pero que en la práctica estaba totalmente cuajado por lo que no tenía un interior más liquido y jugoso, que es precisamente lo que caracteriza al coulant. Sin interés.

No puedo acabar esta crítica sin referirme a un aspecto colateral pero importante, y que conste que lo hago sin acritud sino simplemente porque me gustaría que éste local saliera adelante y tuviese recorrido, no se puede machacar al cliente con una disertación de quince minutos sobre la carta, explicando detalladamente plato tras plato, resulta exasperante y es totalmente innecesario. No contento con eso el verborreico camarero todavía aderezaba algunas pausas en la comida con más comentarios a pie de página trufados de anécdotas personales, en un comportamiento poco profesional que atribuyo a la inexperiencia. Insisto, lo digo con ánimo constructivo, es un factor que puede resultar disuasorio a la hora de plantearse futuras visitas.


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Nou Gourmet

Nos acercamos a probar el menú de mediodía de éste restaurante cuya cocina está dirigida por el chef Pablo Garcia Vernetta. Local de decoración clásica, que no anticuada, que resulta acogedor a pesar de algunas asimetrías en la iluminación. El menú de mediodía tiene la singularidad de que incluye bebida y café, algo poco habitual, además de dos entrantes, un plato principal y postre, todo ello por tan sólo quince euros. 

 El primer entrante es una ensalada normalita, aquí la vemos ya repartida en los platos:




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L'alquimista - Il mago della pasta fresca

La verdad es que no nos vamos muy lejos de donde nos dejó la última entrada que publicamos en el blog sobre Ruzanuvol ya que pared con pared se encuentra este restaurante italiano donde se elabora la pasta fresca con harina importada desde Ravenna, ciudad situada en la región de Emilia Romaña en el Norte de Italia. Existen muchísimos restaurantes italianos en Valencia, como en casi todo el mundo, pues los italianos han sabido vender como nadie su magnifica cocina, pero buenos muy pocos. L'Alquimista es, sin ninguna duda, uno de los mejores, es un local pequeño donde se respira autenticidad y artesanía culinaria. Su secreto es muy fácil y a la vez muy difícil, buenos productos, manos hábiles y respeto por la tradición.
Además de la carta disponen de un menú degustación a precio competitivo con entrantes, degustación de pastas y postre, con la peculiaridad de que van sacando diferentes recetas de pasta hasta que el comensal se sienta satisfecho. Existe la posibilidad también de incluir trufa negra (tuber melanosporum) en el menú por un suplemento de cinco euros.

Comenzamos por una especialidad de Ravenna, la Piadina con mortadela, mozzarela y rúcula


La piadina es un pan plano típico de la Romaña. A pesar de no llevar levadura, tiene cierta esponjosidad, seguramente por el aceite de oliva que incorpora en su fórmula. Aunque no soy un gran fan de la mortadela la piadina era excelente. Salvando las distancias podría recordar a una especie de "sandwich mixto".

Continuamos con un Carpaccio vertical de buey con mango




A medio camino entre un carpaccio y un steak tartar, la carne aliñada va sobre una cama de escarola y otras hojas crujientes y sobre esta hay un puré de mango. La verdad es que la combinación era acertada y la carne estaba buena aunque en mi opinión un poco salada de más.

Y como ultimo entrante una Burrata rellena de requesón y acompañada con tomate, berenjena y albahaca


Muy buena la burrata, me gustó mucho más rellena de requesón que con su típico interior mantequilloso. Los acompañamientos resultaban idóneos.

Para acompañar los entrantes se sirven dos tipos de panes con aceite, una esponjosa focaccia y un pan crujiente y muy fino, no se si tiene un nombre específico. Ambos excelentes.


Llegamos al terreno de la pasta, cabe destacar que todas ellas son servidas en unas bonitas sartenes de acero inoxidable, que adquieren en un mercadillo en Ravenna, y unas espumaderas para servirse, o a veces unas pinzas. La primera que tomamos fueron unos Ravioli rellenos de espinacas y requesón con mantequilla a la salvia


La pasta estaba francamente buena, me resultó especialmente llamativo el sabor intenso de las espinacas. La salvia le da también un toque muy especial. Cualquier parecido con unos ravioli industriales de espinacas y requesón es pura coincidencia.

Y ahora llega el momento de arrodillarse ante el que para mi ha sido el punto álgido de la comida, Spaghetti con ventresca de atún y salsa de tomate



La ventresca es en mi opinión uno de los productos más excelsos que nos proporciona la naturaleza. Esta estaba deliciosa y el sabor que le daba a la salsa era espectacular, como espectaculares estaban los spaghettis, cortados a la manera tradicional , con ésta guitarra (se llama así), que tuvieron la gentileza de enseñarnos



lo que les confiere una sección cuadrada en lugar de circular. Seguramente uno de los mejores platos de pasta que he comido en mucho tiempo.

Hicimos un pequeño esfuerzo para probar una pasta más, pasta corta cuya geometría no consigo recordar que nombre recibe, con un ragú de ternera y setas



Muy apetitoso, con un sabor potente que todavía mejoraba al añadirle un poco de aceite de oliva picante fruto de la macerarión de guindillas



Los postres, para mi un aspecto secundario, eran correctos pero no especialmente destacables




Una crema de mascarpone, agradable, un bizcocho de chocolate, algo seco y una tarta de manzana, con un innecesario azúcar caramelizado por encima.

En mi segunda visita creo que pondré el foco en las pastas, con algún entrante ligero, ya que es seguramente lo que mejor está, aunque por supuesto habrá que estudiar bien el menú. Amantes de la pasta y de la comida italiana en general, aquí tenéis una parada obligada.
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Ruzanuvol, cervecería artesanal italiana

Reconozco que me picaron la curiosidad las declaraciones de Bernd Knöller (restaurante Riff) señalando la cerveza italiana de Ruzanuvol como la mejor que se puede disfrutar en Valencia. En su cuadruple condición de alemán, amante de la cerveza, persona curiosa y cocinero de talento, es sin duda una opinión a tener en cuenta. Después cada uno debe sacar sus propias conclusiones, por supuesto.  A la primera ocasión nos plantamos en Ruzanuvol para saborear algunas de sus cervezas artesanales, cinco de ellas de barril,  importadas desde Italia. Reconozco que nunca he tenido en gran consideración las cervezas italianas convencionales, es decir comerciales, cuya calidad es bastante floja en mi opinión. Cuando he estado por Italia la cerveza nunca se ha contado entre sus innumerables atractivos. Pero nada tienen que ver cervezas como Moretti, por poner un ejemplo muy conocido, con las cervezas que podéis beber aquí.

Para empezar compartimos una Tipopils (cerveza estilo Pilsner) y una Bibock (cerveza estilo bock, es decir tostada):


La Pislner me pareció buena aunque quizás me sorprendió menos, suavidad, amargor justo y sabor persistente. En cuanto a la Bibock se trata de una cerveza realmente aromática y rica en matices, donde se nota la presencia indudable de varios tipos de lúpulos. Notas frutales y retrogusto intenso. Llama la atención, en todas las cervezas, el contenido controlado de carbónico y la temperatura no excesivamente baja, dos condiciones que favorecen la apreciación de matices y aromas en la cerveza. El exceso de gas y la temperatura helada (alguna marca llega a utilizar el término glacial como cualidad distintiva...) sirven para enmascarar defectos e igualar calidades en cervezas del montón.

Para probar alguna cerveza más pedí un vaso de Gaina, cerveza de estilo IPA (Indian pale ale), que me pareció realmente sobresaliente, con unos toques frutales, el litchi me vino enseguida a la cabeza, y casi florales impresionantes. Cabeza de espuma poco persistente como único leve punto débil. Perfume sutil y embriagador.



Un local, también agradable en cuanto a su decoración y al trato amable de su personal,  al que volveré sin ninguna duda para volver a disfrutar de estas y otras cervezas. También tienen tapas y embutidos italianos aunque yo tome las cervezas como " tentempié" de media tarde y no os puedo decir nada de ellas de momento. Nos vemos en Ruzanuvol, en Ruzafa, por supuesto.




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Alfàbega

No creo exagerar lo mas mínimo diciendo que cuando se traspasa un restaurante debería ser obligatorio cambiarle el nombre. Lo contrario es una fuente de confusión, por no decir de engaño, hacia los clientes, sobretodo teniendo en cuenta que el cambio será siempre a peor ya que si es a mejor los nuevos propietarios o gestores le cambiarán con seguridad el nombre para diferenciarse del negocio preexistente.  Es además algo muy injusto para los que hayan trabajado en el anterior restaurante que verán como su experiencia laboral automáticamente pierde "caché", salvo para los que conozcan bien la historia, al ser asociada a un nombre devaluado. Como ya os podéis imaginar he sido víctima de esta nefasta, aunque a día de hoy legal, práctica. Sólo a posteriori he sabido que el restaurante Alfàbega vivió tiempos mejores antes de ser traspasado. Actualmente, encogido (literalmente, parte de su antigua superficie la ocupa otro restaurante) y depauperado en lo culinario, es posible que de vez en cuando todavía reciba incautos como yo, ignorantes de la usurpación. Que me pase a mi, que me afano en estudiar y conocer en lo esencial el panorama gastronómico de Valencia, no deja de ser una cura de humildad.

El menú de mediodía empieza con una colección deslabazada de entrantes, continúa con un segundo o plato principal y termina con un postre. Por cierto, resulta curioso y al mismo tiempo penoso que en lugar de las tradicionales cartas en papel te faciliten unas tabletas gráficas pesadas y obsoletas, de navegación farragosa y pésima resolución, que desaniman a la hora de examinar la oferta. También es bastante curioso que estando digitalizado muchos de los entrantes no resultan ser realmente los que se suponen que están incluidos en el menú...en fin, sigamos y así acabaremos antes.

Como primer entrante llegó un poco de Salmorejo tradicional



Lo mejor de la comida sin duda, estaba bueno aunque a temperatura ambiente, cierto tiempo en cámara habría sido de agradecer.

De golpe llegaron los tres siguientes, Guacamole, Hummus de Garrofó y Puré de alcachofa.





Antes de probar nada la primera observación, por lo demás obvia, que le hice a mis compañeros de mesa es que habían abusado de la batidora, cuatro entrantes seguidos triturados me parece algo aburridisímo y sin sentido, que demuestra ya la carencia del menor criterio a la hora de "diseñar" un menú. Sin ser incomestibles, todos ellos eran mediocres y contenían aceite en exceso, siendo la crema de alcachofa claramente lo peor.

Creo que lo que llegó a continuación fue una ensalada con "cosas" tales como rodajitas de fuet, pasas, y un aliño de frutos rojos con un sabor que me recordaba a algún jarabe para la tos. Lamentablemente no registré ninguna imagen y no fue el único lapsus del día pero es irrelevante.

Y llegó la fritanga, empezando por un Langostino rebozado con panko y "mayosoja"


Insulso y aceitoso, dejémosló ahí. Después llegó un Ravioli crujiente de butifarra o blanquet o algo así con salsa romesco


Igualmente aceitoso como lo anterior y en conjunto casi incomestible tanto por el mostrenco interior como por la espantosa "salsa romesco", un uso delictivo del nombre de esta salsa, una de las mejores que existen en mi opinión, para denominar un mejunje insidioso, una salsa de tomate adulterada.

En cuanto a platos principales aparte de un Muslo de pato confitado con salsa de frutos rojos y manzana, que con la grasa que rezumaba habría permitido confitar un par de patos más y del que tampoco queda registro, bien por un lapsus mío o porque mi cámara sabiamente se negó a dejar testimonio de tamaña felonía, pedimos Lubina con ratatouille y salsa de tomate.


la lubina, seca y rabiosamente insípida y la salsa de tomate...lo habéis adivinado, una reutilización con otro nombre de la "salsa romesco".

En el apartado de postres había dos opciones, un Yogur de frutos rojos con almendras laminadas



Postre absolutamente desaconsejable en el que en la parte superior vuelve a aparecer el aliño de frutos rojos de la ensalada, aquí no se tira nada, es un restaurante con conciencia ecológica.

La otra opción era un "Chocolate en texturas"


nombre pretencioso para una especie de natillas gelatinosas, con cinco mil calorías por centímetro cúbico.

Una experiencia bastante triste, la verdad, que como única lectura positiva te hace valorar, por contraposición, el trabajo bien hecho.
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Cazuela de pulpo en pepitoria con patatas

La denominación "en pepitoria" se debe a que para espesar la salsa hemos añadido una picada que lleva, entre otras cosas, yema de huevo y almendras, ingredientes de la picada en la popular receta de pollo (u otras aves) en pepitoria. Es una receta sencilla y que tiene la ventaja de que las patatas se cuecen con el caldo obtenido de la cocción previa del pulpo por lo que quedan muy sabrosas.



Ingredientes

Para el pulpo
  • 1/2 pulpo mediano
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 rama de apio
  • Pimienta negra en grano
  • 1 hoja de laurel
  • Perejil
  • Sal

Para la picada
  • 2 yemas de huevo
  • 10 almendras
  • Pimentón dulce
  • 3 o 4 dientes de ajo
  • Perejil
  • Unas hebras de azafrán
  • Aceite de oliva virgen extra

Para la cazuela
  • El pulpo cocido
  • Caldo de cocer el pulpo
  • 3 o 4 patatas medianas
  • Picada
  • La clara de los huevos
  • Pimentón dulce
  • Aceite de oliva virgen extra


Elaboración

Cocemos el pulpo junto con la cebolla, el puerro, el apio, el laurel, unos granos de pimienta y un ramillete de perejil. El tiempo de cocción dependerá del tamaño del pulpo y del tipo de olla que utilicéis, normal o a presión. Para un pulpo mediano el tiempo de cocción en una olla convencional será de alrededor de 50 minutos. En un cazo aparte cocemos los huevos, los pelamos y separamos la yema de la clara. En una sartén con un poco de aceite freímos los ajos y después las almendras, escurriendo sobre papel absorbente. Para hacer la picada mezclamos en un mortero las yemas de los huevos, los ajos, las almendras, el perejil y el azafrán, que habremos tostado previamente. Majamos bien y reservamos. Ya en la cazuela ponemos un poco de aceite y tostamos el pimentón, añadimos las patatas peladas y troceadas, las salteamos ligeramente y las cubrimos con el caldo. Cocemos las patatas hasta que estén tiernas, unos 20 o 25 minutos, añadimos la picada y movemos un poco la cazuela para que se mezcle bien con el resto. Justo antes de servir añadimos la clara de los huevos picada en trocitos y si queréis un poco más de perejil y/o de pimentón por encima. Se puede añadir también un poco de pan frito a la picada pero yo no quería la salsa tan espesa y por eso no le puse.

Habrá muy poca gente a la que no le guste una cazuela de pulpo de patatas, ¿no creéis?




















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Hasta aquí hemos llegado Ibn Razin

https://bloggastronomicodeantoniovergara.wordpress.com/…/o…/

La enorme sapiencia gastronómica de éste hombre, del que he leído cientos o miles de artículos y aprendido mucho desde hace muchos años, sólo es comparable con su soberbia. Es increíble el desprecio y la inquina que siente éste hombre por cualquiera que escriba sobre gastronomía y restaurantes sin cobrar por ello, lo que equivale a ser un inepto y un estulto, desde su mentalidad. Y es bastante curioso que si nos considera, en general, una especie infecta, nos dedique tantas líneas, en diferentes artículos que he podido leer, aunque sea para arrojarnos inmundicia. Yo, que en contra de lo que piensa el señor Vergara, considero que tengo algún criterio sobre restaurantes y también sobre lo que leo y escribo, no me habría tomado la molestia de escribir sobre esto si no fuese porque se dió la casualidad de que al mes o así de que abriese este restaurante lo descubrí e hice la que fue en aquel momento primera reseña detallada del mismo. Posteriormente, en un gesto que Ibn Razin (pseudónimo con el que firma a veces) consideraría seguramente de un extremo patetismo por mi parte, consideré que era el restaurante que más me había gustado de los reseñados en 2015 y les regalé un pequeño detalle que así lo atestiguaba. Por eso cuando he leído (es un copia y pega):

………………….
"Pero en eso llegaron los “foodies”, los esnobs y los indocumentados (gastronómicamente), subespecies humanas alumbradas por las redes sociales y la moda, ávidos por “descubrir” nuevos restaurantes y pagar lo mínimo. Entusiastas que saben poco. Creen que la gastronomía comenzó con la fusión, los japos y los chiles. Forman parte de esa imbecilidad denominada “Tendencias”, que engloba tanto un restaurante adonde hay que entrar por el garaje, unas zapatillas de marathon “solidario”, el perfume de tu vida o los botines “vintage”. Es una plaga urbana importada de Nueva York.

Nunca hay que fiarse de las recomendaciones de los “foodie” o estás perdido. Carecen de paladar (conozco un par de excepciones en Valencia), detestan rascarse el bolsillo y son cómplices de otros “foodies” de Tripadvsisor 0 cualesquiera dirección de Google similar. Constituyen una secta. Cuando estoy muy aburrido, me divierte entrar en una de esas direcciones de gastrónomos a la violeta e inmediatamente me entra la risa. ¡Menudas recomendaciones y juicios! ¡Y cuánta memez infantiloide, el uno contestando al otro, éste al de más allá, el de más acá a uno que escribió hace una semana! Etc. ¡Qué manera de perder el tiempo¡ ¿Y las faltas de ortografía?: inconmensurables.
………………….

me he visto en la necesidad de hacer algún comentario. No sé si caería en la categoría de “foodie” (palabra que detesto, como todos los absurdos anglicismos inventados de hoy en día), esnob, indocumentado, imbécil, sectario, memo, infantil, o en todas ellas a la vez, me preocupa muy poco, la verdad, es el tono habitual de éste señor. Pero a fin de cuentas fui de los primeros en recomendar, y lo sigo haciendo con entusiasmo, Origen Clandestino, como precisamente lo que es, un diminuto laboratorio gastronómico donde con muy poco espacio y medios se elaboran platos de gran mérito, creativos y originales. Las limitaciones del local y las implicaciones que tienen para la cocina que elaboran son evidentes, Junior es el primero en señalarlo, pero la independencia que da el no tener un mecenas detrás le ha permitido irse forjando su propio estilo con absoluta libertad, en lo conceptual al menos. El nuevo local ya llegará, no hay que apresurarse.

No todos tenemos la suerte de tener un periódico detrás que nos respalde y nos pague las facturas, aun así muchos hacemos un esfuerzo, también económico, por intentar conocer el mayor número de restaurantes representativos de donde poder aprender cosas, por eso no tolero que se nos tache arbitrariamente de tacaños, máxime cuando dedicamos (aquí el aludido leerá “perdemos”) nuestro tiempo y esfuerzo de forma desinteresada a algo que nos gusta, que nos apasiona.

Me pregunto si lo realmente sectario no sería que sólo escuchásemos o leyésemos opiniones gastronómicas de profesionales que cobran por hacer su trabajo (muchos de los cuales a mi personalmente me respetan, como yo a ellos, y se “rebajan” a intercambiar alguna opinión o dato) o de personas que tienen posibles para pasearse por restaurantes caros pero sin demasiado interés en valorar o analizar lo que comen.

Yo también conozco muchos sitios en internet donde se dicen cosas sin interés alguno o que causan horror, las ignoro, creo que es lo más sensato, por salud mental. Verbigracia, nunca escribo opiniones en Tripadvisor y he dejado de leer lo que allí se escribe.

Se de primera mano que mis opiniones en éste terreno son compartidas por muchos cocineros y otros profesionales del sector (por supuesto jamás diré nombres) pero estamos hablando de un personaje, uno, con muchísima influencia, dos, tremendamente agresivo y rencoroso (si lo transcrito anteriormente no es suficiente leed más de su extensa obra), con tendencia a llevar las cosas al terreno de lo personal, por lo que me parece absolutamente comprensible que ninguno se vaya a pronunciar sobre lo que estoy diciendo, excepto quizás alguno con una enemistad tan públicamente declarada que ya le de igual. Cuento con ello pero al menos tengo el derecho de reclamar un poco de dignidad no sólo para mi sino también para otros “colegas” a los que sigo con interés.
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The Sushi Room

La decoración y ambientación de éste local es todo un acierto de interiorismo, cuando nos sentamos en una de sus mesas tenemos la sensación de estar en un puesto callejero de algún país asiático. En cuanto a su comida se sitúa en ese ramillete de restaurantes en Valencia donde se puede comer sushi y otros platos asiáticos de buena calidad. No es uno de los mejores en su especialidad pero si que está bastante por encima de muchos otros restaurantes donde se ofrece un sushi de baja calidad o sencillamente malo. Se echa a faltar un menú degustación, algo muy interesante para empezar a conocer un restaurante de estas características. En cuanto a lo que pudimos probar, comentamos en primer lugar el Tartar de pulpo con cebolleta y mayonesa japonesa y "caviar cítrico"


El tartar está bueno, el  toque crujiente de la cebolleta y el toque cítrico de las esferificaciones, creo que eran de yuzu, complementan el sabor del pulpo mientras que la mayonesa ejerce de amalgamante y asienta los sabores. Lo que veo completamente fuera de lugar son las tostadas, no tiene ningún sentido en un restaurante de comida japonesa, podríamos haber puesto diversas cosas para acompañar, algas, verduras encurtidas, etc, que habrían realzado el plato de una forma coherente.

Para no devanarse demasiado los sesos eligiendo entre las múltiples opciones de sushi y sashimi es posible elegir entre una serie de combinaciones ya establecidas, o casi, ya que algunas de las piezas son a criterio del chef. En nuestro caso la bandeja que nos trajeron


Sashimi de atún y de salmón, makis de aguacate, de surimi y de atún, nigiris de langostino, de lubina, de atún y de pez mantequilla, algunos ya ligeramente aliñados con soja o wasabi. En general de un nivel bastante bueno, con algunas matizaciones. La primera es que para mi el sushi debe estar hecho con pescado fresco y por lo tanto el surimi no tiene cabida, es algo que desmerece absolutamente y le resta nivel a la composición. La segunda que no le veo demasiado sentido al azúcar caramelizado encima de los makis de atún. Le da un toque crujiente, nada más, a costa de penalizar el sabor en mi opinión. El arroz estaba realmente en su punto, algo importantísimo, y la salsa ponzu estaba bastante buena, cada vez me gusta más como alternativa a la salsa de soja tradicional.

Los Makis de anguila en tempura


están bastante buenos pero adolecen de un problema por otra parte bastante lógico. La fritura genera una sobrecocción y reblandecimiento del arroz que ya estaba perfectamente cocido. Reconozco que es la primera vez que como un maki en tempura y creo que no va a ser una de mis preparaciones favoritas.

De postre Bizcocho de te matcha, compota de coco y fruta de la pasión, espuma de yuzu y helado de sésamo negro.



Muy buena combinación de sabores cítricos con el te matcha y excelente el helado de sésamo. En cuanto a la estética del postre, que es buena, le sobran los barquillos cilíndricos que no casan para nada con la imagen de postre refinado y de inspiración asiática.

Un sitio agradable y con un excelente ambiente para un tomar un sushi de buena calidad. Si mejoran algunos detalles podrían dar un buen salto de calidad.
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