Arroz con pollo peruano

A los que nunca hayáis probado este tradicional arroz con pollo al estilo peruano os va a sorprender, los ajíes, la cerveza negra, el cilantro licuado...le dan un sabor excepcional e inconfundible. Un plato que también se puede hacer con pato y que es infaltable en cualquier celebración. En mi opinión es un plato muy completo por si mismo pero es muy comun servirlo con salsa criolla, papa a la huancaína u otros acompañamientos, nosotros le pondremos un poquito de salsa criolla. Un mensaje para cilantrófobos, el sabor del cilantro licuado y cocinado es muy distinto al del cilantro crudo por lo que no descartéis ésta receta de antemano. Se suele usar arroz de grano largo pero podéis usar de grano redondo si lo preferís, a vuestra elección. Habitualmente se emplea cerveza cusqueña, probablemente la más popular de Perú, en cualquier caso usad una cerveza negra que no sea demasiado amarga, nada de porter o stout -como guiness por ejemplo-.




Ingredientes

Para el arroz con pollo

La cantidades lógicamente dependen de la cantidad de arroz que podáis cocinar en la cazuela o paella que vayáis a usar, calculadlos proporcionalmente.

- 250 gramos de arroz
- 4 a 6 piezas de pollo, preferiblemente muslos
- 1 cebolla roja pequeña
- 1/2 pimiento rojo
- 1 zanahoria
- 50 gramos de guisantes
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de ají amarillo licuado
- 1 cucharadita de ají panca licuado
- 1 manojo de cilantro (solo las hojas)
- 1/2 cerveza negra
- Un vasito de chicha de jora (opcional)
- Caldo de pollo (opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- Comino molido
- Sal

Para la salsa criolla

- 1 cebolla roja pequeña
- 1 ají limo
- Un poco de cilantro
- 3 limas
- Sal


Elaboración

Arroz con pollo

En una cazuela sazonamos el pollo con sal, pimienta negra y comino, lo doramos con un poco de aceite y reservamos. En la misma cazuela pochamos la cebolla picada muy fina, la zanahoria en cuadraditos, el pimiento cortado en tiras finas, el ají amarillo, el ají panca y el ajo rallado. Añadimos la cerveza, el vasito de chicha de jora y el cilantro licuado. Es muy importante que el cilantro sea muy fresco y tomarse la molestia de separar las hojas de los tallos antes de licuarlo. Reintegramos el pollo a la cazuela, añadimos el caldo de pollo (o agua) y cocinamos durante unos 25 minutos aproximadamente. Rectificamos de sal si fuese necesario, añadimos el arroz y  los guisantes y cocinamos durante 16 minutos, en el caso de que sea arroz redondo. Dejamos reposar 5 o 6 minutos.

Salsa criolla

Picamos la cebolla roja a pluma, la enjuagamos con agua fría y la mezclamos con el ají picado, el cilantro, la lima exprimida y sal. Dejamos marinar unos minutos.

Servimos el arroz en un plato liso y lo acompañamos con un poco de salsa criolla. En muchas recetas el pimiento y la zanahoria se añaden mucho más adelante para que estén más al dente, a mi me gusta el sabor que le dan al sofrito. Podéis añadir también un poco de choclo desgranado al final del proceso de cocción del arroz.
La verdad es que ha quedado delicioso, y lo mejor es que lo podéis hacer vosotros mismos en casa.
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Leixuri

Por el motivo que sea en Valencia la representación de la gastronomía vasca, en lo que a restaurantes especializados se refiere, es escasa. Ahora mismo sólo me vienen a la cabeza, si exceptuamos alguna franquicia como Lizarran, Sagardi y Orio - ambos del grupo Sagardi-, La Casita de Sabino - anteriormente Kailuze- y Leixuri. De todos ellos Leixuri es con mucha diferencia el que cuenta con una trayectoria más dilatada, ya que abrió sus puertas hace 30 años, que en los tiempos que corren no es moco de pavo. Podría decirse que es un local familiar aunque algo descuidado en el que da la impresión de que la mayoría de clientes son parroquianos habituales. Como una primera toma de contacto optamos por pedir el menú, que consta de tres entrantes, segundo a elegir y postre. La cosa empezó a torcerse desde el principio y después continúo cuesta abajo y sin frenos. Si pensáis que este huevo relleno de cosas - cebolla, atún, mayonesa - encima de unos montocitos de arroz al estilo risotto tiene un aspecto poco apetitoso, acertáis.




Tiene todo el aspecto de ser un recurso ad hoc para reciclar cosas que han sobrado de otras elaboraciones.

El caldo o consome, que venía con una pequeña pelota o albóndiga era sustancioso pero demasiado salado, resultaba duro de tragar por este motivo. 




Y en los pimientos del piquillo rellenos de ternera encontramos de nuevo ese exceso salino, especialmente en la salsa. 




El relleno era anodino y nada apetitoso. Creo que en este caso las fotos son un fiel reflejo de la realidad ya que transmiten perfectamente la sensación que provoca la comida al probarla. 

De segundo Tacos de bacalao al pil pil. 




Como se aprecia perfectamente el pil pil está parcialmente cortado, de ahí que haya ese aceite líquido en el plato. El bacalao era de muy baja calidad, recortes - de hay lo de tacos - que han quedado después de seleccionar las partes más valoradas. Estaba más bien correoso y reseco. 

De postre Leche frita, un auténtico empastre, textura pastosa y sabor disuasorio.




Parecía una tortilla poco hecha de interior viscoso, con una cucharadita tuve suficiente. El helado de leche merengada era extremadamente empalagoso. 

Como podéis fácilmente deducir una decepción total, una comida triste con toda la pinta de estar hecha a base de sobras, no me esperaba algo ni remotamente parecido. Si me vais a decir que debí haber pedido a la carta, no me sirve en absoluto. Un buen restaurante no ofrece nunca un plato que no tenga la calidad suficiente.
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Koyama Sushi Bar

Soy una persona que va a los restaurantes a comer. El diseño y la decoración del local no es para mi algo prioritario pero hay casos como éste en los que hace daño a la vista la arbitrariedad y la estricta ausencia de sentido estético a la hora de "decorar" un restaurante. Lamparitas de sobremesa con luces de diversos colores, una estufa de butano en medio del comedor, grabados y cortinas de estilo inclasificable...una cosa es intentar crear una atmósfera informal y confortable, otra es tratar de darle salida a todo lo que encuentras en el bazar. Anécdotas aparte, en el aspecto gastronómico, y aunque no tenía esa idea en mente, me llamó la atención que ofrecieran la posibilidad de degustar un sukiyaki. Aunque había leído cosas sobre esta preparación japonesa, nunca antes lo había comido. Es un plato de invierno que podríamos considerar algo así como el "cocido japonés", carne, verduras y fideos cocidos en un caldo que lleva salsa de soja, mirin y azúcar. La principal particularidad es que la cocción de los ingredientes es de unos pocos minutos y se hace en la misma mesa del comensal colocando la olla encima de un infiernillo de gas. Existe un plato similar, el shabu shabu, del que hablaremos en otra ocasión.
Este es el aspecto del sukiyaki nada más llegar a la mesa:




Ternera cortada en lonchas finas - se puede elegir también de cerdo-, tofu, konjac, verduras -col, cebolleta, etc-, flammulina y fideos udon. La flammulina es una seta fina y alargada, parecida a la enoki, mientras que el konjac es una planta con la que se hace una gelatina que a su vez se emplea para elaborar fideos, tallarines, etc.

Tras unos minutos el sukiyaki está listo para comer, a partir de ese momento se baja el fuego para que únicamente conserve la temperatura. Cuando falta poco para que termine la cocción se le añade la mitsuba




también llamada perejil japonés ya que las hojas tienen una forma muy parecida y resulta también refrescante. Tiene un sabor que recuerda al apio pero más suave, parece ser que ha de hervirse muy poco tiempo ya que de lo contrario amarga. Aquí el sukiyaki ya está listo para comer.




La verdad es que ha sido una buena experiencia. Si exceptuamos el tofu, producto completamente insípido que se quedó tal cual en la olla, el resto estaba muy sabroso. Los fideos udon, que por cierto son un poco resbaladizos -y eso que me manejo razonablemente bien con los palillos- absorben muy bien el sabor del caldo, que va ganando en sabor y complejidad conforme los ingredientes se cocinan -la mitsuba por cierto le aporta un toque muy interesante-.
Hay una buena cantidad de comida, de hecho se supone que es para dos -habiendo comido otras cosas antes-, pero yo lo he tomado como plato único y he quedado satisfecho sin sentirme pesado. Tenía entendido que en Japón se sirve un cuenco con huevo crudo batido para mojar los ingredientes antes de comerlos, en éste caso no ha sido así.

Para terminar la comida lo que más me me apetecía era un té verde, que ha resultado ser de bolsita -me parece que era té sencha-, creo que en un restaurante japonés -en realidad en cualquiera- es un aspecto que hay que cuidar más. A pesar de ello la relación calidad precio es buena y el servicio también, a pesar de que tuve que insistir demasiado para poder pagar la cuenta, éste es un tema que se repite demasiado y que cada vez me mosquea más.


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Muhammara

Si os gustan las cremas o patés árabes para untar no podéis dejar de probar la muhammara, una crema originaria de Siria, de Aleppo concretamente, a base de pimientos, nueces y granada. Es menos conocida que el hummus, el baba ganoush o el labneh, de hecho yo la probé por primera vez en Turquía el verano pasado, pero os aseguro que es absolutamente deliciosa. El dulzor del pimiento y la granada se equilibra perfectamente con el amargor de la nuez. El único ingrediente que os puede costar encontrar es la melaza de granada, que se vende en tiendas especializadas en productos árabes, pero la podéis hacer mezclando jugo de granada, limón y azúcar. Lo habitual es comerla con alguno  tipo de pan plano, podéis servirla por ejemplo con pan de pita.




Ingredientes

- 2 pimientos rojos grandes
- 75 gr de nueces
- 2 rebanadas de pan integral sin corteza
- Un diente de ajo
- 2 cucharaditas de melaza de granada
- Una cucharadita de comino molido
- Una lima (o un limón)
- Una o dos guindillas cayenas.
- Un chorrito de aceite
- Sal

Elaboración

- Asamos los pimientos en el horno a 200º, dejamos enfriar y pelamos, reservamos el líquido que hayan soltado al asarse. Pelamos las nueces, no os aconsejo comprar nueces peladas ya que el sabor se resiente mucho. Trituramos juntos todos los ingredientes, si ha quedado demasiado espeso añadimos un poco del agua de los pimientos, si es al revés añadid un poco más de pan.
Servimos en un bol con pan para untar, yo me lo he comido con pan de bono, un pan colombiano hecho con almidón de yuca que le va fenomenal.
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Coulibiac de salmón

El Coulibiac es uno de los tipos de pirog -empanada rusa- más conocidos, se rellena generalmente de salmón o esturión junto con otros ingredientes como huevos, arroz, cebolla, espinacas, setas, eneldo, etc. Buscando por la red podéis encontrar diversas curiosidades en torno a este plato, por ejemplo que Auguste Escoffier lo dió a conocer en Francia e incluyó la receta en su legendario libro Le Guide Culinaire, otro dato curioso es que uno de sus ingredientes -en sus versiones más refinadas- es el tuétano de esturión. La receta que nosotros presentamos es una versión sencilla ya que el único paso complicado que sería hacer la masa nos lo hemos saltado usando hojaldre industrial. Sin embargo lleva un poco de tiempo ya que hay que hacer diversas preelaboraciones. 





Ingredientes

Arroz cocido

- 200 gramos de arroz
- 2 dientes de ajo
- Pimienta negra en grano
- Semillas de cilantro (opcional)
- Semillas de cardamomo (opcional)
- Sal

Sofrito de cebolla y puerro

- Una cebolla
- Un puerro
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra (aove)
- Un chorrito de vodka o brandy (opcional)

Espinacas rehogadas

- 200 gramos de espinacas
- Aove
- Pimienta negra
- Sal

Setas salteadas

- 200 gramos de setas
- Aove
- Pimienta negra
- Sal
 

Coulibiac

- Un lomo de salmón de unos 400 gramos
- 2 láminas de hojaldre
- Arroz cocido
- Sofrito de cebolla y puerro
- Setas salteadas
- Espinacas rehogadas
- Eneldo
- Ralladura de lima o limón
- 2 huevos cocidos
- Un huevo batido


Elaboración

Arroz cocido

Cocemos el arroz en agua con un poco de sal, ajo y pimienta. Si queremos le podemos añadir unas semillas de cilantro y de cardamomo para aromatizarlo. Es conveniente cocer el arroz con antelación y dejar que se enfríe completamente para evitar que después se nos pase cuando esté en el horno, de la misma forma que cuando preparamos un arroz salteado.

Sofrito de cebolla y puerro

Picamos finamente la cebolla y el puerro y lo salteamos con un poquito de aceite, es muy importante que usemos muy poco aceite para todo lo que despuéis irá dentro del coulibiac ya que de lo contrario resultaría pesado junto al salmón y la masa del hijaldre. Salpimentamos y si queremos añadimos un chorrito de vodka para aromatizar más y dejamos evaporar.

Espinacas rehogadas

Rehogamos muy brevemente las espinacas, salpimentamos y reservamos.

Setas salteadas

Salteamos las setas y reservamos, podéis usar cualquier tipo de seta, silvestre o de cultivo, yo en este caso he empleado unos champiñones portobello.
 

Coulibiac

Sobre una bandeja ponemos una hoja de papel para hornear y sobre ésta una de las laminas de hojaldre. Encima del hojaldre vamos montando las capas de la base, el orden que sugiero es: arroz, cebolla y puerro y por ultimo setas. Ahora hay que colocar el salmón, al que le pondremos sal, pimienta, eneldo y ralladura de lima. Hay quien lo pone desmenuzado, a mi me gusta ponerlo entero ya que de esta forma queda más jugoso una vez cocinado. Sobre el salmón ponemos los huevos duros cortados en rodajas, las espinacas y por último la otra lámina de hojaldre. Cerráis bien haciendo un poco de repulgue y pinceláis el hojaldre con huevo batido para que quede más dorado y crujiente. Si el coulibiac os sale muy alto y no os alcanza el hojaldre para poder cerrarlo, que es lo que me pasó a mi, simplemente estiradlo un poco con el rodillo y ya está.




Horneamos a unos 200º alrededor de 25 minutos, debe quedar así de doradito




Servid caliente y si os sobra no os preocupéis ya que al día siguiente está mejor si cabe . Es un plato muy completo que no necesita practicamente acompañamiento, podéis servirlo si queréis con un poco de salsa tártara, mostaza, o una ensalada verde que es lo que yo hice. Una forma más de comerlo para los aficionados a este pescado, probadlo y contadme que os pareció el resultado.
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Ba Mee Nam

El Ba Mee Nam es una sopa de cerdo tailandesa con un sabor peculiar que se debe a la combinación del cerdo, el ajo, la guindilla y el polvo de cinco especias, una mezcla de especias muy usada en la cocina asiática, sobretodo china, y que al cerdo le va particularmente bien. Está compuesta por canela china, anís estrellado, semillas de anís, raíz de jenjibre y clavo aunque hay algunas otras fórmulas incorporan pimienta de Sichuan, semillas de hinojo, etc. Su sabor es complejo, se dice que posee los cinco sabores básicos, dulce, salado, amargo, ácido,  y umami. Hay por supuesto infinidad de variantes de la receta, de todas formas la versión que hemos hecho creo que es muy representativa. No he usado anís estrellado para hacer el caldo ya que no me va demasiado el anís y el polvo de cinco especias ya lleva, tampoco he usado colorante rojo para el cerdo, lo cual es simplemente estético e innecesario.


 
Ingredientes

Para el caldo

- 1 kg de huesos de cerdo
- Una cebolla
- Un puerro
- Una zanahoria
- Un nabo
- 2 dientes de ajo sin pelar
- Una rama de canela
- 30 granos de pimienta negra
- 1/2 cucharada sopera de semillas de cilantro (también se pueden usar ramitas de cilantro, sin las hojas)
- 2 o 3 piezas de anís estrellado (opcional, yo no le puse)
- Una cucharada sopera de polvo de cinco especias.
- 3 cucharadas soperas de salsa de soja
- 3 litros de agua

Para el solomillo de cerdo asado

- Un solomillo de cerdo
- Sal
- Pimienta
- Una cucharada sopera de polvo de cinco especias.
- Aceite de oliva

Para las mazorquitas de maíz

- 3 mazorquitas de maíz por comensal
- Agua
- Sal

Para el ajo frito

- 8 dientes de ajo
- Aceite de oliva

Para el salteado de verduras

- 2 manojos de pack-choi
- 100 gramos de brotes de soja
- Aceite de oliva
- Una pizca de salsa de soja

Para los fideos al huevo

- 90 gramos de fideos al huevo por comensal
- Agua

Acabado y presentación

- Fideos al huevo
- Caldo
- Solomillo de cerdo asado
- Salteado de verduras
- Láminas de ajo frito
- Cebolla china picada.
- Copos de guindilla


Elaboración

Caldo

El día antes asamos los huesos de cerdo en el horno hasta que estén bien dorados, después los ponemos a hervir con el agua y el resto de ingredientes. Yo lo he tenido unas tres horas en mi olla a presión, lo que "equivaldría" a unas diez horas en una olla normal, podéis tenerlo menos tiempo pero es conveniente que la cocción sea prolongada para que los huesos dejen todo su sabor. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera, de esta forma al día siguiente la grasa se habrá solidificado en la superficie y la podremos retirar muy fácilmente, así tendremos un caldo limpio y ligero.

Solomillo de cerdo asado

También el día de antes salpimentamos el cerdo y lo embadurnamos bien con las especias, tapamos y lo dejamos marinando en la nevera. Al día siguiente asamos en el horno a 180 º durante aproximadamente veinticinco minutos con un chorrito de aceite, debe quedar rosado por dentro, ni sangrante ni demasiado hecho. Envolvemos en papel de aluminio y dejamos reposar  al menos siete u ocho minutos antes de trinchar en lonchas finas.

Mazorquitas de maíz

Cocemos las mazorquitas cinco minutos en agua con sal, escurrimos y reservamos.

Ajo frito

Fileteamos los dientes de ajo y los freímos con un poco de aceite, dejamos escurrir sobre papel absorbente.

Salteado de verduras

Troceamos el pack choi y lo salteamos junto con los brotes de soja en un wok o sartén con un poco de aceite, añadimos un poquito de salsa de soja y reservamos.

Fideos al huevo

Hervimos los fideos en agua -sin sal si ya llevan- el tiempo que especifique el fabricante, escurrimos y reservamos. Si no se van a servir inmediatamente es mejor enfriarlos con agua fría para evitar que se peguen.

Acabado y presentación

En un cuenco ponemos los fideos y añadimos el caldo, encima colocamos las lonchas de cerdo asado, las verduras salteadas, los dientes de ajo frito, la cebolla china y los copos de guindilla.

Si no os gusta el ajo esta receta no es para vosotros, si no os gusta el picante solo tenéis que omitir la guindilla. Es importante mezclar bien para que el caldo tome el sabor del ajo y la guindilla, un sabor potente que a mi personalmente me encanta.
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Clectic by Maurizio Gómez

No me voy a andar con rodeos, el menú de mediodía de "Clectic by Maurizio Gómez" me ha parecido impresentable, impropio de un cocinero profesional o un aficionado de nivel medio, platos sencillos mal concebidos o mal ejecutados -o ambas cosas-. Las cantidades son excesivamente pequeñas para un menú de dos platos, probablemente porque la fórmula escogida -dos platos y una bebida por diez euros con la opción de postre y café por cinco euros más- aconseja dejar al comensal con hambre para que se pida el postre. Es cierto que nos quedamos con hambre, pero no solo por lo exiguo de las raciones sino porque hay cosas que no nos pudimos comer. Desde el nombre de los platos, que poco tiene que ver con la realidad de los mismos, hasta el "by" -que sugiere que el cocinero cuyo nombre viene después sabe lo que se hace-, pasando por la declaración de intenciones que puede leerse en la pagina web del restaurante, "una cocina migratoria, inspirada por la belleza, la sabiduría y el alma viajera de la ballena que desde ahora protagoniza Clectic" no son mas que un ejercicio de marketing totalmente hueco, por decirlo con palabras llanas una tomadura de pelo.

Comento de forma breve los platos, el entrante que yo elegí rezaba así, Untuoso de aguacate, jalapeño, cilantro, lima y granada. Por los ingredientes pensé que sería similar al guacamole, pero lo que apareció fue esto:




queso cremoso -de saldo- con una mínima cantidad de aguacate, limón y sal. Ni rastro de jalapeño ni tampoco se sentía el cilantro. Un nombre grandilocuente para un plato absolutamente mediocre que apenas probé. 

Probé un poco los platos de mis infortunados compañeros de mesa, como este Gallito de Maíz con mayonesa de chile piquín y espuma de chipotle

 

 

Que un cocinero que dice tener alma mexicana sirva un maíz de lata coronado por esos dos mejunjes, a cual más descalabrado, me causa una enorme perplejidad.

El Tzatzyky con crudites era medianamente pasable aunque demasiado líquido

 

 

mientras que la "Crema" de calabaza, con textura de caldo, no era más que nata con un recuerdo de calabaza.

 

 

Como podeis observar para los entrantes el robot de cocina ha trabajado lo suyo. Con el desánimo ya instalado en el ambiente afrontamos los platos "principales", el que yo elegí, Pollo Korma, era el único tolerable

 


 

Unos trocitos de pollo semiseco y algo insípido con un poco de leche de coco, picante y curry, cualquier parecido con un auténtico Korma hindú es pura coincidencia. 

Los Penne al gorgonzola

 

 

parecen un plato de Erasmus de primer año, una pasta sin la menor gracia con un sabor que no apetece en absoluto. 

Y cerramos con el plato más extraño de todos, este Arroz "meloso"

 

 

La primera pregunta es obvia, ¿que ha pasado con el caldo? Este arroz está, o lo parece, completamente seco, no solamente eso sino que su superficie parece haber sido calcinada con un soplete o un lanzallamas. Pues bien, debajo del arroz, aparece el caldo, que eso si, no solamente no es meloso sino que su sabor y composición no difieren demasiado de el del h2o. El sabor del arroz está dominado por la sal y el romero quemado. Un plato de autor, eso no puede negársele.

Como os podéis imaginar no pedimos postre, mejor pasar página y a esperar mejores días.

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Smoke & Roll

Llevaba tiempo con la idea de pasarme por este restaurante, el hecho de que no abra entre semana en horario de mediodía -o eso creo- ha hecho que la visita se haya demorado pero anoche por fin encontré la ocasión y el momento. El discurso que vende Smoke & Roll es el de un estilo de cocina callejero y un poco canalla, con mucho finger food y el protagonismo absoluto de la brasa y el humo. Poseen una extensa y muy interesante carta de cervezas, con predominio de marcas belgas, pero la comida, en términos generales, no tengo más remedio que considerarla una rotunda decepción, fundamentalmente por el patológico desatino de los cocineros sazonando los platos en exceso. Al no ser algo aislado no podemos considerarlo accidental.

Vamos por partes, y empecemos por las almejas con albahaca tailandesa.




La almejas olían fenomenal, con el aroma inconfundible de la brasa pero... no hace falta ser muy avispado para intuir que si mezclas el jugo de las almejas con salsa hoisin -estoy al 99% seguro de que llevaba esta salsa ya que el sabor es muy característico- el resultado va a ser muy salado. En efecto, así fue, una pena ya que con menos sal las almejas seguramente habrían quedado muy buenas.

El ceviche de pulpo a la brasa con maíz




fue el único plato convincente de la noche. Quizás el maíz se podría haber tostado un poco menos ya que casi lo socarran pero por lo demás el ceviche estaba delicioso, con un jugo ligeramente dulce -creo que con un poco de tomate- y con el picante y acidez justa.

Llegamos a los tacos, uno de cerdo krapaho con burrata y pimiento lágrima




No me preguntéis que es el cerdo krapaho ya que lo he buscado en internet y todas las referencias llevan a Smoke & Roll. Y si me preguntáis que hace un queso como la burrata en un taco os diré que en mi opinión nada, no le aporta nada interesante. El cerdo tiene buen sabor aunque vuelve a aparecer el exceso salino, no muy pronunciado en este caso.

El otro taco con aguacate, jalapeños y alguna otra cosa posee una pegada probablemente excesiva debida a los jalapeños, y os lo dice un amante del picante, del picante moderado.

Del "kebab" de cordero lechal




no se salva nada, la salsa sabe mucho a pimiento choricero y pica endemoniadamente, las patatas están sobrepochadas en aceite, que han absorbido en exceso, el pan tiene una textura hojaldrada que no se parece ni por asomo a ninguno de los deliciosos panes que he probado en Turquía y en el relleno, si la carne en si ya tiene demasiada sal, la situación se agrava con los encurtidos. Un fiasco absoluto.

La guarrindongada suprema llega con estas costillas


que la verdad es que tienen buen aspecto, de hecho la carne está realmente tierna pero la salsa tiene tal exceso de azúcar y sobretodo de sal que se hace casi imposible de comer.

Me resulta realmente difícil de entender, si no habiendo comido todo he pasado la noche bebiendo litros de agua -y casi viviendo en el baño- creo que está claro que no es una apreciación subjetiva ni un ligero puntito de alegría a la hora de menear el salero. La comida es atrozmente salada, es uno de los peores defectos que puede tener un cocinero y de los que a veces ni siquiera es consciente. Sugiero que pregunte a clientes y exclientes -entre los que logicamente me incluyo-, creo que si son sinceros la mayoría estará de acuerdo conmigo.
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