Sashimi variado

Os voy a relatar mi primera experiencia más o menos seria elaborando un sashimi de diferentes pescados. Lo importante es tener un buen cuchillo para filetear pescado, bien afilado, y un poco de pericia a la hora de realizar los cortes.
Lo primero que hice fue comprar el pescado, filetearlo y congelarlo durante tres días para evitar el anisakis y cualquier otro problema. Los pescados y mariscos que elegí fueron:

- Salmón: sin duda el más fácil de preparar ya que podéis comprar lomos ya limpios y únicamente tendréis que quitarles la piel.

- Melva: requiere un poco de paciencia ya que es necesario separar los lomos en dos partes para quitar las espinas de la parte central.

- Caballa: una vez separados los lomos deberéis usar unas pinzas para quitar las espinas sueltas que os quedarán. La ventaja es que no es necesario quitarle la piel.

- Dorada: es quizás el más difícil de preparar, tanto por la dificultad de quitarle todas las espinas como por la de quitarle la piel en crudo. Hay que hacer una incisión en la parte central del lomo sin llegar a cortarlo para quitar todas las espinas.

- Gambas: Podéis congerlarlas enteras sin pelar.

- Calamar: Lo limpiais como para cualquier otra preparación, dejando el tubo entero

A la hora preparar el sashimi, el salmón y la melva los preparé con el tipo de corte hira-zukuri, que consiste en cortar lonchas perpendiculares al lomo. Es la habitual en pescados de lomo grueso como el atún, el salmón, etc
La caballa y la dorada las preparé usando el sogi-zukuri, que es un tipo de corte al bies en el que el cuchillo forma un angulo de unos 45 grados respecto a la superficie de corte y que debe hacerse moviendo el cuchillo hacia nosotros.
Las gambas, una vez peladas, las abrí por el centro sin llegar a cortarlas del todo y les quité el hilo intestinal. Y el calamar lo preparé usando el ito-zukuri, que consiste en cortar tiras delgadas.

Para que la experiencia resulta genuinamente japonesa podéis dar a vuestra mesa una decoración algo "zen". Esto fue lo que yo puse:




Y estas son las fotos del sashimi, servido obviamente con gohan (arroz japonés glutinoso) y salsa se soja. Personalmente no me gusta ni el wasabi ni el jenjibre encurtido por lo que no los utilicé.





Algunos comentarios sobre el resultado: el salmón y la melva quedaron excelentes. Del salmón no me sorprendió porque ya había comido otras veces pero la melva no desmerece en absoluto frente al atún y es mucho más económica.
También me gustó mucho la dorada, de sabor y textura muy suaves. Y las gambas quedaron realmente fabulosas, nada que ver con las que ponen, ya hervidas, en los restaurantes japoneses en España. Su carne en crudo resulta dulce y sabrosa, una delicia.
Por contra la caballa en crudo no resulta demasiado agradable, creo que la proxima vez la marinaré con sal y vinagre de arroz. Y el calamar resulta bastante correoso, lo cual ya me lo esperaba pero tenía curiosidad por hacer la prueba.

Pues ya sabéis, afilad vuestros cuchillos y a hacer sashimi sin miedo, que ya veréis como podéis.




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Sopa de fideos udón

Los fideos udón son, junto a los soba y los ramen, los más comunes en la gastronomía japonesa. Los udón son fideos gruesos de harina de trigo que generalmente se suelen tomar en una sopa hecha con dashi, salsa se soja, mirin y otros ingredientes. Nosotros le vamos a añadir unas verduras pero le podéis poner pollo, ternera, gambas, huevo, setas, etc...
Hoy en día resulta bastante sencillo encontrar muchos de los productos habituales en la cocina asiática, al menos si vivís en una ciudad grande, gracias a los numerosos supermercados o colmados asiáticos que surten tanto a la población inmigrante como a una población nativa cada vez más atraída por una gastronomía que vive un momento de gran auge a nivel mundial.




Ingredientes para 3 o 4 personas

  • 200 gramos de fideos udón
  • 50 gramos de katsuobushi (copos de bonito seco)
  • 1 hoja de alga kombu
  • 1 lámina de alga nori
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de mirin
  • 1 trozo de jenjibre picado
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • Perejil fresco
  • Aceite de oliva
  • Sésamo

Elaboración

Para hacer el caldo dashi llevamos el agua a ebullición, apagamos el fuego y añadimos el katsuobushi y el alga kombu (un trozo del tamaño de una postal). Lo tendremos 5 minutos infusionando tras los cuales colamos y reservamos.
En una sarten salteamos la cebolla, el puerro, la zanahoria, el ajo y el jenjibre. En otra cacerola hervimos los fideos en agua (sin sal) el tiempo que se especifique en el paquete y los escurrimos.
Mezclamos el caldo bien caliente con la salsa de soja y el mirin. Añadimos los fideos y el contenido de la sarten. Servimos en cuencos y le ponemos por encima un poco de alga nori picada, semillas de sésamo y perejil.
Como podéis ver, a pesar de ser relativamente laboriosa, es una receta bastante sencilla que os permitirá iniciaros en el mundo de las sopas japonesas.
Lo suyo es comérsela con palillos aunque a mi resultó imposible...pero podéis intentarlo.
Por cierto, no pongáis sal durante todo el proceso. Con la salsa de soja seguramente será suficiente. Probadla al final y si estuviese un poco sosa añadid un pelín más de salsa.









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Cuscús negro con calamares y gambas

Es una lástima que en España, que estuvo dominada durante siete siglos por los árabes, no exista tradición de cocinar cuscús, ni por lo tanto ninguna receta tradicional. No sucede así en otros países que también estuvieron bajo la dominación islámica, como por ejemplo Italia. En el sur del país transalpino, especialmente en Sicilia, es costumbre cocinarlo acompañado de pescados, aprovechando los espléndidos productos con los que el mar provee a dicha región.
Nosotros vamos a preparar un cuscús con sabor a pescado y tinta de sepia al que vamos a acompañar con una salsa de tomate, calamares y gambas.



Ingredientes para 4 personas

  • 200 gramos de cuscús
  • 1/2 kg de pescado de roca
  • 300 gramos de calamares
  • 12 gambas
  • 2 sobres de tinta de calamar o sepia
  • 2 puerros
  • 1 zanahoria
  • 2 o 3 cebollas medianas
  • 4 tomates maduros
  • 1 trozo pequeño de jenjibre
  • 10 granos de pimienta
  • 1 hoja de laurel
  • 1 vaso de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal


Elaboración 

Ponemos en una olla con agua el pescado, la zanahoria, una cebolla, un puerro, el laurel y la pimienta. Una vez que empiece a hervir lo pondremos a fuego suave, desespumando de vez en cuando. Transcurridos 20 minutos lo colamos y reservamos.
Mientras se hace el caldo limpiamos y troceamos los calamares. Pelamos las gambas, les retiramos el hilo intestinal y las troceamos.
Picamos la cebolla y el puerro y los rehogamos en una sartén. Cuando estén bien dorados añadimos el jenjibre finamente picado y lo salteamos brevemente. Añadimos el tomate picado en daditos y dejamos reducir a fuego lento hasta que el tomate haya evaporado toda el agua de vegetación. Añadimos el vino blanco y seguimos cocinando a fuego lento hasta que el vino se evapore.
Para preparar el cuscús llevamos el caldo de pescado a ebullición (mismo volumen de caldo que de cuscús) y añadimos la tinta de sepia y un chorrito de aceite de oliva. Vertemos el cuscús y dejamos que se hidrate durante cinco minutos.
Para el emplatado, ponemos un aro en el centro del plato, rellenamos con un poco de cuscús y presionamos un poco con la cuchara. Hacemos lo mismo con la salsa de calamares y gambas. Ponemos otra capa de cuscús y acabamos con una capa de salsa, presionamos y retiramos el aro con cuidado. 
Si tenéis perejil fresco, que no fue mi caso, podéis usar un poco para la decoración. Otra idea que se me ocurrió a posteriori fue usar las cabezas de las gambas para hacer un aceite de gambas y con un biberón poner un par de líneas para decorar el plato.
Un plato diferente que sorprenderá y os hará quedar como posibles aspirantes a masterchef...


 

 

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Ceviche de fletán

El ceviche es un plato que admite infinidad de variantes, ya que al núcleo de la receta, que es el pescado o marisco, el jugo de cítricos y la cebolla se le añaden multitud de ingredientes según el país o región donde se prepare.  Se suele servir en un plato, al menos en la versión peruana que es la más conocida. Sin embargo, la receta que vamos a presentar nosotros, al tener bastante líquido, pensamos que queda mucho mejor servida en una copa individual.








Ingredientes

- 1/2 kg de filetes de fletán sin piel ni espinas
- 1 cebolla roja
- 4 o 5 limas
- 25 cl de zumo de tomate
- 2 pimientos verdes picantes
- Unas hojas de cilantro fresco
- Tabasco
- Sal

Elaboración

Cortamos el fletán en trozos de unos 3mm de grosor. Pelamos la cebolla y la cortamos en tiras finas. Cortamos los pimientos en trocitos pequeños. Lo depositamos todo en un cuenco, lo mezclamos bien y le añadimos el zumo de lima y el zumo de tomate. Es muy importante que el zumo de tomate, aunque puede ser envasado, tenga un sabor lo más natural posible. Existen algunos que se venden refrigerados que son realmente excelentes.
Añadimos unas gotas de tabasco, sin pasarse salvo que os gusten las cosas muy picantes y lo dejamos macerar dentro del frigorífico. A mi me gusta tenerlo al menos una hora ya que entonces el pescado queda blandito y los sabores quedan perfectamente mezclados.
En el momento de servir, picamos bien fino el cilantro y se lo añadimos. El cilantro aporta un punto de frescor  muy interesante y un toque cítrico que complementa muy bien al de la lima. Finalmente rellenamos con el ceviche las copas individuales y servimos.
Si no encontráis fletán en la pescadería lo podéis sustituir por algún otro pescado blanco de carne firme como por ejemplo corvina, lubina, halibut, bacalao fresco, etc
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Cuchifrito

El término cuchifrito (también llamado cochifrito) suele asociarse a una receta tradicional que se prepara con carne de cordero. Sin embargo existe otra receta tradicional, aunque menos conocida, con el mismo nombre y que no tiene nada que ver en cuanto a ingredientes y elaboración. Es uno de los platos que se suelen preparar en mi pueblo en Semana Santa, y que tienen el denominador común de no contar con ningún tipo de carne entre sus ingredientes. Una tradición que tiene su origen en la vigilia o prohibición cristiana de comer carne en esas fechas.
Voy a hacer la receta tal y como la recuerdo. Que me disculpen los integristas del cuchifrito si me desvío involuntariamente de la receta canónica.


Ingredientes (para 4 personas)

- 2 kg de habas (pesadas con su vaina)
- 3 o 4 alcachofas
- 200 gr de bacalao desalado
- 2 o 3 huevos
- 2 tomates maduros
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- Pimentón
- Aceite de oliva
- Sal

Elaboración

Lo primero que haremos será ir desgranando las habas. Reconozco que es un poco pesado, sobretodo si, como en mi caso, no se es demasiado hábil con esta tarea. Sin embargo, y aunque reconozco  que se venden habas peladas y congeladas de mucha calidad, para este guiso merece la pena hacer el esfuerzo ya que la diferencia, creedme, se nota y mucho.
A continuación prepararemos el sofrito. Ponemos un poco de aceite en una olla o cazuela y cuando esté caliente echamos la cebolla que habremos picado bien fina. Cuando la cebolla esté dorada picamos los dientes de ajo y los pochamos. Añadimos el pimentón y antes de que se nos queme echamos los dos tomates rallados. Dejamos que el tomate se fría hasta que haya evaporado todo su líquido y en ese momento añadimos el agua.
Puesto que el agua tardará algunos minutos en hervir, mientras tanto vamos limpiando las alcachofas, eliminado las hojas externas, las puntas y el tallo. Las cortamos en cuartos y las depositamos en la cazuela. El quid de este plato es acertar con el tiempo de cocción tanto de las alcachofas como de las habas. No es algo trivial ya que en ambos casos depende del calibre y de lo tiernas que sean. En cualquier caso generalmente las alcachofas necesitarán alrededor de 30 o 40 minutos mientras que las habas con 20 o 25 posiblemente ya estén hechas. Es decir, que hay que echar las alcachofas un poco antes y pasada la media hora comprobar el estado de ambas verduras para decidir si hay que dejarlas cocer un poco más.
Cuando las verduras estén en su punto o casi añadimos el bacalao cortado en trozos no muy grandes y cocemos 5 minutos más. Es conveniente salar con moderación al principio y en todo caso rectificar de sal al final, cuando ya hayamos cocido el bacalao. Apagamos el fuego y añadimos los huevos, que habremos cocido y pelado previamente, cortados en cuartos. Dejamos reposar unos minutos y servimos. Este es un guiso que, como muchos otros, si se prepara el día de antes alcanza un sabor más intenso.
Recordad que es una comida de Semana Santa, que se deja preparada para comer cuando uno llega de tocar el tambor o ver una procesión...
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Sashimi de salmón marinado con guacamole de naranja sanguina

Hemos decidido presentarnos al concurso de recetas de cocina organizado por el blog Gastronomía&Cia y patrocinado por Naranjas Costa. Puede presentarse cualquier receta que utilice naranjas o mandarinas como uno de los ingredientes principales. Tras unos días de darle a la materia gris buscando alguna idea interesante hemos optado por este salmón marinado, en el que hemos empleado zumo de naranja como parte esencial del marinado y una variante de guacamole donde en lugar de tomate hemos usado trocitos de naranja. Además hemos optado por la naranja sanguina ya que el punto de acidez que tiene creemos que puede ser idóneo para nuestros propósitos.



Ingredientes (para 3/4 personas)

- 2 filetes de salmón de unos 150 gramos cada uno
- 6 o 7 naranjas sanguinas
- 1 lima
- 1 cebolla tierna mediana
- 2 aguacates grandes o 3 medianos
- Salsa de soja
- 2 dientes de ajo
- 1 trozo de jengibre de unos 3 cm de largo
- Pimienta negra
- Comino
- Aceite de oliva virgen extra
- Sésamo
- Sal

Elaboración

Lo primero que debemos hacer es preparar el salmón. Debemos usar la parte del lomo que es la que tiene mayor grosor, dejando la parte de la ventresca para otra elaboración. Con un cuchillo bien afilado le quitamos la piel y con unas pinzas le quitamos cualquier espina que pueda tener. Para preparar la marinada exprimimos unas 4 o 5 naranjas, pelamos y fileteamos tanto los dos dientes de ajo como el jenjibre y lo ponemos todo en un recipiente de fondo plano, como por ejemplo un tupper. Ahora debemos añadir la salsa de soja en cantidad suficiente para que la mezcla quede algo salada, ya que hay que tener en cuenta que el salmón va a absorber sólo una pequeña cantidad de esta sal puesto que no vamos a hacer un marinado por tiempo prolongado, como por ejemplo en el caso de un salmón marinado a la noruega o gravlax (con sal, azúcar y eneldo).
El tiempo de marinado dependerá del grosor del salmón. Interesa que sea el suficiente para que absorba los diferentes sabores, pero no demasiado largo para que el salmón no quede excesivamente "hecho".
Nosotros lo hemos dejado 45 minutos y ha quedado muy bien, aromático, con una textura suave y agradable y sin perder la frescura del salmón crudo.
Mientras tanto podemos ir preparando el guacamole. Pelamos los aguacates, les quitamos el hueso y los cortamos en trocitos pequeños. Picamos también la cebolla. Pelamos dos naranjas de forma que no quede nada de la parte interior blanca y las cortamos en trocitos pequeños. Lo mezclamos todo en un bol y añadimos un  poco de sal, pimienta negra recién molida, comino (podemos tostarlo para intensificar su sabor y aroma), el jugo de una lima y un chorrito de aceite de oliva. Mezclamos bien y reservamos.
Al guacamole le va muy bien, en mi opinión, un poco de cilantro fresco picado, pero mi frutero no tenía ayer asi que me tuve que abstener de ponerle.
Cuando el salmón esté ya marinado lo escurrimos y lo ponemos sobre papel absorbente. Colamos la marinada y la ponemos en un cazo a reducir. Tiene que reducir bastante para que los azucares de la naranja se concentren y se caramelicen quedando una textura espesa. Dejamos que enfríe un poco y lo metemos en un biberón para salsas.
En un plato ponemos una cantidad generosa de sésamo y rebozamos el salmón por todas las caras excepto las paralelas al corte. Lo cortamos con cuidado y un cuchillo bien afilado en lonchas finas.
Para el emplatado y presentación hemos usado un molde rectangular del tamaño de una rebanada de pan de sandwich. Rellenamos el molde con guacamole hasta aproximadamente un centimetro de altura y presionamos un poco. A continuación disponemos lonchas de salmón encima del guacamole hasta cubrirlo y retiramos el molde con cuidado. Decoramos con un cordón de la reducción.
A posteriori se me ocurren otras ideas para la presentación como por ejemplo disponer unos gajos de naranja en un lado del plato o poner unas huevas de trucha (o de lompo en su versión más económica) encima del salmón. También quedaría bonito disponer las lonchas en una hilera, ligeramente superpuestas unas con otras y poner el guacamole al lado usando un molde más pequeño y alto. En fin, servirlo como os dicte vuestro sentido estético y en cualquier caso disfrutad de un plato saludable y sabroso.
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Guisantes frescos con anguila

Esta receta se puede hacer también con guisantes congelados, pero si podéis conseguir unos guisantes frescos de temporada, obtendréis un plato de un sabor más delicado. Por buscar referencias, el plato popular que más se asemeja sería la sepia con guisantes aunque nuestra receta presenta algunas diferencias (aparte de la sustitución de un pescado por otro) respecto a la versiones más habituales de dicho plato.




Ingredientes (para 4 personas) 

- 750 gramos de guisantes frescos (pesados con su vaina)
- 2 anguilas pequeñas (o 1 mediana)
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 tomates maduros
- 1 rebanada pequeña de pan
- 6 almendras crudas
- Azafrán
- Aceite de oliva virgen
- Sal

Elaboración

En una olla o cazuela ponemos un poco de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo finamente picados. Añadimos el tomate rallado y dejamos que reduzca. Una vez hecho el sofrito añadimos agua y ponemos a cocer las anguilas troceadas. Mientras tanto tenemos tiempo para desgranar los guisantes y preparar la picada.
Para la picada freímos la rebanadita de pan y las almendras en aceite caliente y dejamos escurrir el pan sobre papel de cocina. Ponemos unas hebras de azafrán en un papel de aluminio, lo cerramos y lo ponemos sobre una sartén bien caliente. Unos segundos serán suficientes para que el azafrán se tueste y de esta forma se intensifique su aroma y su sabor. Después majamos en el mortero (o trituramos con una picadora) el pan, las almendras y el azafrán.
El tiempo de cocción de los guisantes dependerá del grosor de estos ya que, aun siendo frescos, los hay más y menos tiernos. Puesto que la anguila se tiene que cocer alrededor de 45 minutos, yo echaría los guisantes en el minuto 35 de cocción y si pasados 10 minutos no estuviesen tiernos cocemos un poco más.
Es importante que queden tiernos pero no demasiado hechos, de forma que conserven su textura, su forma y ese bonito color verde.
Cuando los guisantes estén listos añadimos la picada y meneamos la cazuela para que se integre bien con el resto del guiso. La salsa ha de quedar bien ligada.
Servimos en platos hondos o cuencos y a disfrutar.
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Spaghettis a la Rosi

Esta receta salió un poco por casualidad tratando de aprovechar lo que me quedaba en la nevera. El resultado me gustó mucho más de lo esperado y desde entonces es una de mis maneras favoritas de preparar la pasta, sobretodo cuando dispongo de poco tiempo. Es una receta rápida, sencilla y que utiliza ingredientes que casi todo el mundo tiene siempre en su nevera, a excepción del jenjibre que no obstante se puede comprar hoy en día en cualquier frutería. También es apta para vegetarianos (los estrictos tendrán que prescindir del parmesano).



Ingredientes (para 2 personas)

- 250 gramos de spaghettis
- 1 Pimiento verde italiano
- 1/2 cebolla roja (en su defecto 1 cebolla tierna o 1/2 cebolla normal)
- 2 tomates maduros
- 6 dientes de ajo
- 1 trozo pequeño de jenjibre fresco
- 3 guindillas pequeñas
- Queso parmesano
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal

Preparación

Ponemos a calentar el agua hasta que hierva y cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante. Mientras tanto picamos muy fina la cebolla y el pimiento verde y lo salteamos a fuego vivo en una sartén con un poco de aceite. Cortamos los ajos en láminas y los añadimos a la sartén junto con las guindillas. Pelamos el jenjibre, lo picamos fino y lo añadimos también a la sartén. Si no estáis seguros de si os gusta su sabor poned muy poquito. Podéis también rallarlo en lugar de picarlo para que deje su sabor pero no os encontréis trocitos al comer la pasta. Cortamos los tomates al estilo concasse, que consiste en pelarlos, quitarle las semillas (para eliminar gran parte del agua que contienen) y cortarlos en daditos. Lo salteamos a fuego fuerte y por poco tiempo junto con todo los demás de forma que no se deshaga y queden los daditos enteros.
Cuando la pasta esté lista la escurrimos y la volcamos sobre la sartén. Mezclamos bien todo.
Añadimos el parmesano rallado de forma generosa, volvemos a mezclar y servimos en los platos. Podéis poner en el ultimo momento un chorrito pequeño de aceite de oliva crudo sobre la pasta, siempre y cuando hayáis sido comedidos con el aceite previamente.

Os puedo asegurar que esta receta la he hecho en el tiempo que tardaba la pasta en cocerse. No se necesita más si sois medianamente hábiles con los cuchillos. Si no lo sois vale la pena que tardéis 5 minutos más a que os dejéis algún dedo por el camino...
Puesto que se trata de hacer un salteado rápido si tenéis un wok (no es mi caso de momento) os puede ir genial. Probadla y decidme que os ha parecido.
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