Ancon

Ya sabéis que soy un enamorado de la gastronomía peruana. Cada nuevo plato que pruebo, ya sea en restaurantes o cocinado por mi, refuerza éste sentimiento. Para los que todavía no hayáis llegado a éste nivel de devoción estoy seguro de que una comida o cena en el restaurante Ancon será un empujoncito considerable. La comida que saboreamos el pasado Jueves no fue buena, fue muy buena, platos muy apetitosos, muy bien ejecutados y sin ningún pero significativo. Enhorabuena a Ana y Alex, artífices de la criatura, por haber acertado plenamente con vuestro concepto de restaurante, al menos en mi opinión, nos vamos a ver con cierta frecuencia.
Asesorados por Ana, que como peruana sabe algo de ésto, armamos un menú degustación al momento (me he apropiado de su frase) para cinco personas mientras picábamos un poco de cancha y dábamos traguitos de cerveza...cuando salíamos del restaurante me lamentaba de no haber pedido un pisco soir, un despiste que no repetiré la próxima vez.
Comenzamos con dos Ceviches de corvina, el tradicional



con su cebolla morada, su cilantro, su leche de tigre, choclo y unas rodajas de camote (batata o boniato rojo). Muy bueno, como nos explicó Ana, con el corte de la corvina asemejándose más al del tiradito, es decir, cortando el pescado al bies con el cuchillo inclinado unos cuarenta y cinco grados respecto a la horizontal, lo que un japonés llamaría sogizukuri, que al del ceviche más tradicional. En cuanto al Ancon



la diferencia fundamental respecto al anterior es la incorporación del ají amarillo licuado, que le aporta su característico y mágico punto de picante y de sabor. Delicioso, adictivo, la leche de tigre para volverse loco.

Hasta ahora había probado el Ají de gallina de varias formas, preparado por mi con papas sancochadas, con arroz, en croquetas, y en ésta ocasión  como relleno de unas crujientes empanadillas



Otra magnífica forma de comer ésta versátil y deliciosa elaboración. El ají estaba jugoso, sabroso, muy bien equilibrado en cuanto a sazonamiento, un éxito.


La Causa con pez mantequilla rebozado en escabeche no se hizo esperar



Nunca dejará de sorprenderme que con unos ingredientes tan sencillos como patata, lima y ají amarillo se consiga algo tan delicioso como la causa, ésta es una de las razones por las que siento admiración por ésta cocina. Cuenta el "gurú" Gastón Acurio que el origen de la gastronomía peruana es la comida de pobres, con pocos medios pero con productos autóctonos únicos, ingenio y orgullo patrio se ha ido desarrollando, transmitiendo y consolidando una cocina que hoy en día triunfa en el mundo entero. Cremosa causa muy bien aliñada, jugoso y sabroso pescado y un excelente escabeche con cebolla roja que le da aun más sabor al plato. Otro acierto incontestable.

Aunque hacía tiempo que los conocía es la primera vez que pruebo los Anticuchos, los tradicionales de corazón de res.



Finas tiras de músculo cardiaco untadas en un adobo característico, hechas en brochetas a la parrilla y acompañadas con papas y un poco de huancaína. Estaban muy buenos, con un sabor más suave de lo que esperaba. A pesar de que no soy un amante de la casquería no sentí ningún rechazo hacia éste bocado.

Probamos también el Arroz chaufa con verduras




El chaufa es uno de los platos más emblemáticos de la cocina chifa. Quienes se adentran por primera vez en una restaurante peruano a veces se sorprenden de que hay platos que parecen chinos (chifa) o japoneses (nikkei). Pues si, no solamente se parecen sino que tienen su origen en la gastronomía de fusión puesta en práctica por inmigrantes chinos y japoneses respecticamente. Estaba rico el chaufita, con verduritas, maíz, brotes, sillao (salsa de soja), frejolitos chinos (me encanta como llaman a los brotes de soja), etc.

Y para rematar un Tallarín saltado con pescado y marisco



La filosofía es muy similar a la de su pariente el lomo saltado. Fuego a tope, wok y cebolla roja, ají amarillo, ajo, kión (jenjibre), cebolla china, sillao, y por supuesto los tallarines y los pescados. A cuenta del katshuobushi y mi alusión al potente componente umami de su sabor, que parece que les hizo bastante gracia,  mis compañeros pasaron un rato divertido intentado imaginar en que consistía y situaciones en la que sacarlo a colación. A eso si que lo llamo yo postureo... en fin, que me disperso, los tallarines estaban muy buenos, con el toquecito ahumado del wok y el sabor intacto de los ingredientes que les da la rápida cocción.

Como postre tradicional donde los haya, quise que probásemos todos un poco de Mazamorra morada



que es una especie de gelatina dulce hecha con maíz morado. No soy muy de postres, ya lo sabéis, y la mazamorra tampoco es algo que me seduzca, aunque reconozco que es un plato ingenioso y su sabor es agradable.

Una comida variada y divertida a un precio razonable pero sobretodo auténtica, no os lo perdáis. Por si alguien se lo está preguntando Ancón es una localidad costera situada a cuarenta y tres kilómetros al norte de Lima...y ahora también en pleno Ruzafa.

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Julio Verne

En la cena del pasado Sábado 27 de Febrero y sobre la cual todavía no había podido escribir se dieron varios hechos interesantes de forma simultánea, la celebración de los cien primeros artículos de éste blog, la segunda edición de "The Big Six Challenge" y nuestra primera incursión en Julio Verne. A esto se podría sumar el primer concurso de recetas del blog cuya receta ganadora reproduciremos próximamente. Como anédcota decir que he leído en Facebook comentarios hechos por Ken Wagener, gerente de bodegas Sebirán, cuyos vinos pudimos degustar, sobre la cena de esa misma noche, lo cual no me sorprendió ya que lo reconocí cenando en una mesa adyacente. Nos decantamos como era de esperar por el menú propuesto para "el desafío" por Juan Exojo, que vamos a comentar a continuación. Creo que para ser justos en nuestra valoración hay que tener en cuenta que diseñar un menú con cinco tapas, o cuatro tapas y postre, más dos copas de vino por 19,90 euros implica no sólo ajustar mucho los margenes sino ciertas limitaciones a la hora de escoger los productos. Dicho de otro modo, al igual que el año pasado en Ginebre, cenamos bien pero no al mismo nivel que cuando el cocinero tiene un poco más de libertad.

Como aperitivo de la casa probamos unas agradables croquetitas de pollo con un poquito de guacamole




Como primera tapa probamos el Buñuelo de bacalao "Jack the ripper", nombre divertido para lo que sería una especie de buñuelo de bacalao deconstruido o destripado y que en realidad es una brandada de bacalao con una tortillita de camarones



La brandada tenía un sabor estupendo, hubo quien opinó que era quizás demasiado compacta, yo no estoy seguro. En lo que si hubo unanimidad es que la tortillita estaba buena pero no crujiente, no se rompía con facilidad. Una buena tapa en cuanto a sabor en la que las texturas son mejorables.

Seguimos con el Taco crujiente de pato laqueado



Soy muy taquero y éste me pareció excelente, el pato estaba muy bien acompañado con verduritas, salsa hoisin, maíz, guacamole, hilos de chile chipotle. El pato tenía más el aspecto y el sabor ajamonado del pato confitado aunque en la carta decía laqueado. Un bocado muy apetitoso del que disfrutamos todos.

Sobre el Brioche al vapor con berenjena a la llama y carpaccio de picanha aliñada



hubo cierto consenso en que el pan bao estaba muy esponjoso y bueno, al igual que la corona de picanha y queso y que el relleno de berenjena, a pesar del toque ahumado que da el aplicar el fuego directo sobre la piel, resultaba un tanto insuficiente en cuanto a sabor. Reconozco que era la primera vez que comía, al menos con este nombre y preparado de esta forma, éste corte de la ternera.

El Salteado de alcachofas, setas, acelgas y crema de jamón ibérico




me pareció muy bueno en cuanto al sabor y punto de las verduras, quizás eché en falta un poco más de sabor a jamón en la crema, aunque puede objetarse que podría haber opacado el sabor de las verduras, es opinable.

Para completar un poco el menú y para que los más hambrientos no se quedasen un poco a medias pedimos un guisito de garbanzos con bacalao y katshuobushi



Siempre queda vistoso servir el katshuobushi por encima ya que las finísimas virutas de bonito bailan a causa del aire caliente que asciende de la comida. El toque de sabor umami que aportan al guiso es muy interesante y creo que lo voy a copiar la próxima vez que lo haga. El conjunto estaba muy bueno aunque es irrefutable que a los garbanzos les faltaba cocción, estaban demasiado al dente. No se si era algo intencionado pero así como las verduras me gustan casi crocantes las legumbres pienso que tienen que estar bien cocidas, casi mantecosas.

En cuanto a los postres estaba el oficial del menú, Coco, plátano, cereza, limón y aguacate. Yo lo pedí sin plátano porque no me llevo bien con esta fruta.


Buenos sabores bien combinados, destacando el helado de aguacate por lo inususal y por su magnifico sabor y siendo el aire de cereza lo que menos aportaba al conjunto en mi opinión. Un postre interesante.

Ante las alergias también hubo quien optó por éste otro postre



Para ser sinceros no recuerdo demasiado bien lo que llevaba, lo del medio es una especie de compota de manzana y luego lleva helado, no se si era de leche merengada, algo de galleta, coulís de frutos rojos, algo así...estaba realmente bueno, un postre destacable.

De lo que no queda duda es de la creatividad y el deseo de innovar constantemente de éste cocinero. Quien se arriesga a hacer cosas distintas te da pie a probar y experimentar también como comensal y de esta forma crecer como cocinero, ésto es muy de agradecer. Dentro de éste juego algunas propuestas nos parecerán más acertadas que otras, esto ha de ser así para quien tenga cierto sentido crítico. Volveremos para probar el menú degustación de la casa que seguro nos deparará interesantes sorpresas.


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Ocopa arequipeña

Continuando con este apasionante autocursillo de cocina peruana hoy nos toca hacer una ocopa arequipeña. La ocopa se podría considerar una huancaína enriquecida, hemos encontrado muchísimas variantes, con gambas o sin ellas y hemos seleccionado los ingredientes que nos han parecido idóneos a priori. El resultado ha sido incluso mejor de lo esperado.






Ingredientes

  • Patatas amarillas o blancas
  • Cogollos de lechuga
  • Huevos
  • 1 cebolla roja
  • 2 dientes de ajo
  • 1 ají mirasol (ají amarillo deshidratado)
  • Pasta de ají amarillo
  • Queso halloumi (u otro queso fresco)
  • 12 gambas grandes
  • Leche evaporada
  • 5 galletas de soda o crackers
  • Cilantro
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Aceitunas negras (opcional)
  • Cebollino (opcional)


Elaboración

Ponemos a cocer las patatas sin pelar y los huevos en agua con sal. Pelamos las gambas y ponemos las cabezas y las cascaras a cocer en un cazo hasta conseguir un caldo concentrado. Picamos la cebolla en brunoise y el ajo en láminas y los salteamos en una sartén o wok, salteamos el ají mirasol, que habremos tenido previamente rehidratándose en agua caliente y un par de cucharaditas de pasta de ají amarillo, salteamos muy brevemente las gambas peladas y apartamos del fuego. Vertemos el contenido de la sartén en un vaso mezclador, añadimos un poco de queso, un poco de leche evaporada, un chorrito de caldo de gambas, un chorrito de aceite de oliva, un poco  de pimienta recién molida y las galletas de soda. Hemos visto versiones con galletas de soda, con crackers, con galletas de vainilla, con galletas de animalitos...usad las que prefiráis. En todas las recetas se pone un poco de huacatay, yo no lo encontré y puse un poco de cilantro aunque no se si se parece o no, la verdad, pero como me encanta el cilantro pensé que le iría bien.
Si usáis queso halloumi, tened en cuenta que éste queso chipriota es bastante salado, en mi caso no añadí sal a la salsa y quedó perfecta. Batimos bien la mezcla y colamos si fuese necesario.
Servimos las patatas peladas y cortadas en rodajas gruesas con las hojas de lechuga y medio huevo cocido y napamos con la ocopa. Podéis decorar con aceitunas negras, cebollino picado, etc...si lo hacéis sólo os quedará una duda, ¿cómo he sido capaz de vivir tanto tiempo sin comer esto? 

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Gadhus

En la galería Jorge Juan, al lado del Mercado de Colón, encontramos éste restaurante donde el cocinero peruano Richi Goachet realiza una cocina que podríamos calificar de fusión con guiños a la cocina de su Perú natal que como sabéis es muy apreciada en éste blog. Lo primero que pensamos es que el restaurante es muy visible desde dentro de la galería pero no sé hasta que punto el estar en un espacio cerrado le resta posibilidades de reclamo. Aunque probablemente hoy en día la gente llega a los restaurantes atraída por los comentarios y criticas en internet y otros medios más que por la publicidad directa en el "punto de venta".
Degustamos un menú con tres entrantes, un plato principal y un postre. El primero de los entrantes fue un Cornete de pasta wonton con hummus de berenjena, sardina ahumada y encurtidos.


Interesante bocado, una crema densa a medio camino entre un hummus y un baba ganush, muy bien acompañada. El cucurucho fino y crujiente relleno de hummus resulta un divertido juego de texturas, un buen comienzo.

Seguimos con una Crema de espárragos con huevo a baja temperatura y almendras crujientes

 
La crema estaba buena y la mezcla con la yema líquida del huevo resultaba suculenta. Sin embargo la salsa que había en el fondo resultaba excesivamente dulce para mi gusto, creo que no acabe de entender muy bien la idea del plato.

El Arroz meloso con pulpo anticuchero


estaba muy bueno, excelente el punto de cocción del arroz y la densidad del caldo, con un fondo muy sabroso y bien de sazonamiento. Un entrante generoso y reconfortante, uno de esos platos que gustan a todo el mundo, o casi. Los anticuchos son brochetas hechas con trozos de corazón de res adobados en una salsa y cocinadas a la brasa, un plato muy popular en Perú. Aquí se ha usado el típico adobo para darle un toque al pulpo aunque lo más interesante era el arroz.

La elección del plato principal me resultó francamente complicada ya que los dos me apetecían mucho sobre el papel. Finalmente me decanté por el Bacalao confitado con calçots y salsa romesco


La salsa romesco estaba debajo de una fina torta crujiente, que recordaba a una tortillita de camarones. La combinación de sabores estaba asegurada, el romesco tanto con el bacalao como con los calçots son un negocio seguro. Lo más interesante al mismo tiempo que lo más difícil de encontrar en la practica es el punto de bacalao, que en éste caso era impecable tanto de desalado como de cocción, ese punto mágico en el que las lascas se separan con facilidad y quedan jugosas, cuando ésto sucede el bacalao es algo especial. También excelente la salsa romesco, un plato realmente muy bien realizado.

Puede probar también el Ramen de cordero


que tenía un sabor fantástico, con un caldo que resucitaría a un muerto. Si no fuese porque ya no me cabía habría sido capaz de pedirme un plato. Creo que llamaré por teléfono para saber que día puedo ir a tomarlo, es uno de esos platos que por si solos bastaría para ser motivo de peregrinaje.

Como postre una Crema de cerezas con trocitos de galleta y polvo de pistachos



En mi opinión fue lo más flojo de toda la comida, me recordó un poco el sabor de esas tartas boda de antaño, clásico y un poco empalagoso. Teniendo en cuenta que el otro postre era un brownie se echó de menos un postre algo más ligero y refrescante.

En términos generales una comida bastante notable donde se vislumbra un cocinero solvente, viajado y con variedad de registros, lo seguiremos de cerca porque creo que nos va a deparar muy buenos momentos. Os contaremos una próxima cena, que siempre da una dimensión distinta, más desenfadada y lúdica, con más margen de lucimiento para el cocinero, al menos en éste tipo de restaurantes.
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Pulpo al Olivo

El Pulpo al Olivo es un plato peruano creado por la cocinera Rosita Yimura, ya fallecida, que fue una de las más importantes representantes de la cocina nikkei. Aunque se trata de una receta muy popular, su invención es relativamente reciente pues data de 1987. La hemos hecho por primera vez y nos ha parecido deliciosa, otra forma magnífica de disfrutar de éste cefalópodo.



Ingredientes


  • 1 kg de pulpo
  • 15 aceitunas negras de buena calidad
  • 1/2 cebolla roja
  • 1 rama de apio
  • 1 huevo
  • Aceite de girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Lima o limón
  • Perejil o cebollino


Elaboración

Cocemos el pulpo en agua con un poco de sal alrededor de una hora si es en una olla convencional o el tiempo que corresponda si es en una olla a presión. Dejamos enfriar, cortamos en trozos y lo disponemos en una fuente con la cebolla y el apio picados. Rociamos con el zumo de un limón y dejamos marinar alrededor de una hora. Entre tanto hacemos una mayonesa con el huevo, el aceite de girasol, limón y poquita sal ya que después añadiremos las aceitunas. Una vez que la mayonesa esté ligada deshuesamos doce aceitunas, las añadimos a la mayonesa y trituramos. Añadimos un poco de aceite de oliva virgen y mezclamos bien, si la mayonesa quedase muy espesa es conveniente mezclarla con un poco de agua fría o de agua de cocción del pulpo, siempre y cuando no esté muy salada, de ésta forma conseguiremos una textura más suave.
Escurrimos el pulpo de la marinada, disponemos los trozos sobre una fuente y napamos con la mayonesa. Podéis decorar con un poco de perejil o de cebollino, unas aceitunas enteras, una hojita de apio o mejor aún de olivo, como queráis.
Según algunas fuentes la receta original llevaba algo de ajo y/o de mostaza, a nosotros no nos ha parecido necesario, vosotros podéis probar si queréis. Es muy importante para el resultado final que las aceitunas sean buenas, bajo ningún concepto compréis aceitunas deshuesadas.  
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Alu Gobi de romanescu

El Alu Gobi es un curry seco vegetariano típico de la gastronomía punjabi que se elabora con patatas y coliflor. Yo lo quería hacer con brócoli pero en la frutería vi unas romanescu con un aspecto tan exuberante que decidí sustituirlo. Es un plato muy sencillo, apto para veganos y que sirve como plato principal o como guarnición para muchos otros platos.



Ingredientes

  • Patatas nuevas
  • Romanescu
  • 1 diente de ajo
  • Jenjibre
  • Garam Masala
  • Chile molido
  • Hojas de curry
  • Pimienta negra
  • Cilantro
  • Aceite de oliva
  • Sal


Elaboración

Limpiamos muy bien las patatas para evitar cualquier rastro de tierra, las cortamos sin pelar en gajos grandes y las ponemos a cocinar al vapor. Mientras tanto separamos el romanescu en rosetones y lo ponemos a saltear a fuego moderado en una sartén con un poco de aceite durante unos quince minutos aproximadamente. Lo podemos cocinar al vapor previamente pero el romanescu necesita muy poco tiempo de cocción y si lo salteamos directamente obtendremos una textura al dente con todo el sabor intacto. Añadimos el ajo cortado en láminas y el jenjibre rallado y cuando el ajo se haya dorado ligeramente añadimos las patatas, la pimienta negra recién molida, una cucharada sopera de garam masala, una cucharadita de chile en polvo y unas diez hojas de curry, cocinamos a fuego suave para que las especias suelten todo su aroma e impregnen las verduras. Servimos en una fuente con un poco de cilantro picado por encima. Si no tenéis garam masala podéis mezclar comino, cilantrro y curcuma. Como anédota curiosa, una de las especias que se suelen utilizar para preparar el alu gobi es la assafoetida o "estiércol del diablo" que se debe freír ya que en crudo tiene un olor muy desagradable y además su consumo produce nauseas y vómitos, algo así como el fugu de las especias.



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Kamon

Hace ya algún tiempo que teníamos echado el ojo a éste restaurante de comida japonesa, en particular para mi constituían un reclamo muy poderoso los comentarios leídos ensalzando su ramen, plato del que soy un gran devoto, aunque en realidad mi devoción se extiende a la mayoría de las especialidades de la cocina japonesa. Disfruto mucho con ésta comida, cuando es de calidad por supuesto. Así que aprovechando que tocaba Jueves gastronómico y que nos quedaba a una distancia perfectamente salvable nos plantamos en su terraza dispuestos a dar cuenta de su menú, cuatro entrantes, un principal a elegir y un postre, todo ello a un precio muy competitivo. Comenzamos por la Sopa de miso con gorgonzola




Cuando se juntan dos productos como el misho y el queso gorgonzola, ambos salados, especialmente el primero, hay que calcular muy bien para que el resultado no tenga un punto de sal excesivo. Estaba un poco en el límite pero no se puede decir que estuviese salada. Aunque los quesos azules, y los quesos fuertes en general, no son lo mío, la sopa era reconfortante, llevaba trocitos de veduras y nos habría hecho entrar en calor si hubiese hecho frío, que no era el caso.

Las Gyozas de carne


en general me gustan más hechas al vapor pero éstas gyozas fritas y acompañadas por una mayonesa y unas huevas estaban sabrosas y constituían un bocado realmente agradable.

El Inari sushi vegetariano



consiste en unos triángulos grandes de abura age (láminas finas de tofu frito) rellenos de arroz y verduras picadas muy finas. Los abura age se cuecen en agua con salsa de soja, azúcar y mirin, lo que explica que el exterior tenga un sabor algo dulce. El sabor de los inaris me pareció excelente, bien acompañados de una salsa con cacahuete, una preparación que no había probado hasta la fecha.

De la ensalada japonesa, único plato para compartir


lo más interesante eran las algas wakame, los pepinos encurtidos en vinagre umeboshi y una salsa de color rojo que creo que era o llevaba sriracha. Una ensalada fresca y que apetece a la que yo en este caso no le pondría cebolla roja.

En cuanto a los platos principales, elegimos de manera dispar así que pude probar las otras dos opciones además de mi plato, prerogativa del que escribe la reseña. El maki del día


llevaba un relleno de surimi desmigado y estaba cubierto de pez limón, una mayonesa de aguacate, huevas y tomate. Los que me leéis habitualmente ya sabéis el nulo aprecio que le tengo al surimi, ya me he despachado con el en alguna ocasión. El conjunto no obstante ofrecía un resultado bastante bueno aunque para mi gusto el arroz estaba ligeramente cocido de más, al menos respecto al punto que a mi me gusta que tenga el arroz del sushi.

El curry japones


venía con bastantes cosas, arroz, carne, verduras, un huevo frito, la salsa, etc, era el plato más nutritivo y su sabor me pareció espléndido, bien condimentado, con el punto justo de especias.

Y por ultimo el Ramen de fideos soba con karaage de verduras


Fideos soba de trigo sarraceno, karaage de verduras (una especie de tempura de verduritas cortadas en tiras finas), huevo, negui, furikake, wakame, y un caldo con fondo de dashi y un punto ligeramente dulce, quizás por el mirin. Una delicia que confirma a Kamon como uno de los lugares de referencia, si no el máximo referente, para comer un buen ramen en Valencia.

Justo cuando acabábamos estos platos comenzó a llover, de formas cada vez más copiosa, por lo que  nos desplazamos al interior del local para tomarnos el postre de Panacota de sésamo negro


que venía con un salsa de frutos rojos por encima. Tanto la textura cremosa como el sabor que le da el sésamo resultaron una sorpresa realmente agradable, un postre ligero, original a pesar de ser una panacota y que nos gustó a todos,sin excepción.

Este es un restaurante que destierra la creencia de que para comer buena comida japonesa en España hay que rascarse la cartera un poco más de la cuenta. Tras la muy favorable impresión que nos ha causado este menú de mediodía, volveremos a cenar para conocer otros platos de la carta. Servicio muy ágil y eficaz en este local que cualquier aficionado a la comida japonesa debería conocer.
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Lienzo fusión 2016

Reconozco que me hizo ilusión recibir un mensaje de María José citándome en Lienzo para probar su ya famoso plato con berberechos Cuca con el que representó al restaurante y a si misma en la demostración de cocina en directo patrocinada por la popular marca de conservas de pescado. Por si alguien ha pasado un mes y pico con alguna tribu del Amazonas en un poblado donde aun no llegue internet deciros que María José Martínez, cocinera del restaurante Lienzo en Valencia, estuvo entre los nominados al premio cocinero revelación en la recientemente celebrada edición de 2016 de Madrid Fusión, obteniendo finalmente una meritoria tercera plaza. Con muchas ganas, me confesó, de cambiar la carta y empezar a poner en práctica nuevas ideas, tuve la suerte de poder probar, y en algún caso repetir, algunos platos de la actual en un menú ciego con el que nos pusimos completamente en sus manos. Empezando por la croqueta de fesols y naps




De sabor suave, el toque cárnico, especialmente el de morcilla, estaba presente de una forma sutil y nada agresiva, lo cual es todo un acierto. Creo que nunca había probado una croqueta con estos ingredientes, original, divertida y sabrosa.

El ceviche de gamba roja


, variante del ceviche de pulpo que pude degustar en mi anterior visita, estaba bueno pero como ya dije aquella vez, en mi opinión le iría bien un poco de picante y un pelín más de acidez. Es una cocinera que busca la suavidad y armonicidad de sabores y no los contrastes fuertes, lo cual no es bueno ni malo sino simplemente su forma de cocinar. Los jugos de la cabeza, cuando se presionaba con los dedos, reforzaban el sabor de la leche de tigre y la hacían deliciosa, debí hacerlo al principio y no casi al final. La gamba era de las buenas, buenas, y eso se nota.

Llegamos al plato que tanta curiosidad nos suscitaba


No es nada sencillo fotografiar un plato con un fondo oscuro con la cámara de un teléfono móvil aunque esta se suele portar, en cualquier caso creo que os hacéis una idea. En esta ocasión la presentación circular, que recuerda a los preciosistas emplatados belgas, no es sólo muy bonita sino funcional pues la crema de queso curado constituye una especie de presa que es capaz de contener la infusión de espirulina y chlorella (dos tipos de algas). Aunque desconocía ésta ultima la espirulina si que lleva cierto tiempo formando ese grupo de alimentos de origen vegetal considerados "superalimentos" por sus propiedades y su alto contenido en algun grupo de nutrientes. Seguro que tenéis varios en la cabeza, avena, quinoa, goji, semillas de chía, noni, etc... Si bien son productos interesantes su rol en la cocina y en la alimentación en general seguramente se ha sobredimensionado, esto es lo que opina por ejemplo un experto en la materia como el cocinero Rodrigo de la Calle. Mi opinión personal es que hay que usarlos porque tienen interés pero sin esperar milagros. Tras esta digresión, no se si pertinente, volvamos al plato. La infusión de algas me sorprendió por su sabor profundo, inesperado, es como extraer todo el sabor vegetal del mar, una sensación propiciada por la altísima concentración de clorofila. La combinación con la crema de queso, deliciosa por cierto, es tan acertada como poco evidente. Y por si esto fuera poco nos vamos encontrando pequeños "extasis" de sabores y texturas, el crujiente del ficoide glacial, el yodado de los berberechos, la delicadeza del romanescu... Un plato no como una casa, como una catedral, la de Murcia por supuesto.

Fue motivo de enorme alegría reencontrarme con las Sepietas con alcachofa, alioli de almendra y trufa



No puedo añadir nada más a lo que ya dije en su momento, un plato que no te cansas de comer.

La Lengua de ternera guisada con verduritas me trajó recuerdos de  mi infancia


ya que es un producto que en mi pueblo se consume bastante, ya sea guisada con verduras o cocida y servida con pimienta y limón. Ya sabéis que la casquería vive un momento dulce y que, con técnicas y presentaciones más actuales y elegantes y de la mano de cocineros como Francis Paniego o Javier Estévez, entre otros, está cada vez más presente en menús y restaurantes de nivel. Aunque no soy muy afecto a las vísceras cárnicas, mas por sabor que por prejuicios pues las he probado casi todas, en particular la lengua me gusta y presentada de esta forma, cortada muy fina, casi como un carpaccio, con una deliciosa salsita de cebolla, zanahoria y quizás una pizca de vinagre y acompañada de unas verduritas muy tiernas y al dente me parece un gran bocado. Un plato que denota tacto y saber hacer.

Hasta aquí bien, quizás habría sido un buen momento para pasar a los postres pero entonces hizo su aparición su señoría el cochinillo. Cuando en una comida en la que yo participo alguien pide un plato de este estilo yo lo pruebo minimante y doy mi opinión (ya lo hice sobre este plato en la anterior cena), tratando de valorar aspectos técnicos y combinaciones de sabores, pero reconozco que los platos cárnicos grasos y contundentes no son lo mío. Puesto que se que a mucha gente le gusta no se si es error en el planteamiento del menú o que yo no soy el comensal adecuado, ni por carnívoro ni por voraz, para enfrentarse a un cochinillo a estas alturas de la velada. Supongo que es una cuestión estadística, aun así comí lo que pude y la foto lo demuestra



Como postres un Flan de calabaza con galletas de mantequilla (creo) y helado de nata


textura muy suave y uniforme la del flan, con un sabor espléndido. Me encanta la calabaza y éste flan le saca un partido extraordinario.  Y para terminar, arrodillaos ante el Black lemon...cruzaba los dedos por poder comerlo de nuevo



Para los yonquies del chocolate negro como yo no hay nada mejor.

No me cabe duda de que vamos a ver mucho más arte plasmado sobre este Lienzo, volveremos para podéroslo contar. Es un trabajo duro pero alguien tiene que hacerlo, jejeje.


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