Pescado a lo macho

No sé a ciencia cierta cual es el origen del curioso nombre de este plato de pescado peruano, en cualquier caso no es necesario haber ganado un concurso de pulsos ni cortar troncos con una hacha sino que es apto para todos los públicos. Posiblemente se crea que el alto contenido de calcio y fósforo proporciona un vigor extra y enaltece la virilidad. No es necesario emplear un pescado específico, utilizad un pescado blanco que os os guste y lo encontréis fresco. También para la salsa de mariscos podéis utilizar otros mariscos distintos o adicionales a los que vamos a utilizar nosotros, por ejemplo gambas, cigalas, pulpo, vieiras, etc, también le irían muy bien. También en el resto de ingredientes hay muchísimas variantes, sin embargo el ají amarillo y el ají panca son sin duda los elementos que le dan un sabor distintivo y un carácter peruano al plato. Lo realmente importante es que cada cosa esté cocinada el tiempo justo, evitando sobrecocciones.
 



Ingredientes
  • 2 filetes de merluza (u otro pescado blanco)
  • Harina de trigo
  • 12 mejillones
  • 20 almejas
  • 12 langostinos
  • 200 gramos de calamares
  • 1 Cebolla blanca
  • 4 dientes de ajo
  • 1 ají amarillo
  • 1 ají panca
  • 3 tomates maduros
  • 1 vaso de vino blanco
  • Chuño
  • 150 gramos de arroz redondo
  • Pimienta negra
  • Orégano
  • Cilantro
  • Cúrcuma
  • Aceite de oliva virgen extra (aove)
  • Sal

Elaboración

Salpimentamos los filetes de pescado, los enharinamos y los doramos en una sartén con un chorrito de aceite. Los podemos mantener calientes hasta el momento de servir en el horno a cincuenta grados. Para hacer la salsa, en la misma sartén donde hemos cocinado el pescado salteamos la cebolla y el ajo, añadimos los calamares y cuando hayan tomado color añadimos el ají amarillo y el ají panca licuados (en su defecto podéis usar también pasta de ají envasada), un poco de comino y un poco de cúrcuma rallada. Añadimos el tomate rallado y cuando se haya evaporado el agua de vegetación del tomate añadimos una pizca de orégano, el vino blanco y un chorrito del jugo de los mejillones (que habremos hecho al vapor previamente) bien colado con una estameña. Cuando se haya evaporado el alcohol del vino añadimos las almejas y cuando estén  a punto de abrirse los langostinos pelados. Finalmente cuando las almejas estén abiertas incorporamos los mejillones ya cocidos, mezclamos bien y espesamos un poco el caldo con chuño disuelto en un poco de agua fría (podéis usar también maicena).
Sólo queda servir el pescado en un plato, napar con la salsa, acompañar con arroz y espolvorear un poco de perejil o de cilantro por encima. Y a disfrutar de éste delicioso plato


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Mey Mey

Resulta muy difícil intentar entender lo sucedido anoche, de hecho no tengo aún una explicación lógica. Desde el nefasto día del Shere Khan no había tenido una experiencia tan lamentable en un restaurante. La diferencia es que en aquella ocasión el restaurante estaba casi vacío mientras que anoche el Mey Mey estaba lleno hasta la bandera. La cosa empezó mal ya desde el principio, hasta veinticinco minutos tuvimos que esperar para que nos tomaran nota, y eso después de habernos quejado de la tardanza. Tuve tiempo de sobra para contemplar las evoluciones de los pececillos en el estanque. La carta era monstruosa, yo creo que había más de cien platos, numerados con un criterio extrañísimo, ya que saltaba del ochenta al trescientos uno, de ahí al quince y así...ante el desánimo y el desconcierto que supone tener que elegir entre tanto plato elegimos el menú degustación de seis platos, terrible error. En cuanto a la bebida, la oferta de cervezas quedaba reducida a San Miguel, Heineken y Tsingtao, no sabría decir cual me gusta menos ya que considero pésimas a las tres. Como aperitivo de la casa llegó esta cosa:


Si me preguntáis que es, no sabría deciros ya que el camarero que lo depositó encima de la mesa no se tomó la molestia de decirlo. Una especie de mazacote de masa rebozada, frita o refrita y ya fría y con algo de carne de algún animal terrestre, junto con una salsa avinagrada.

El primer plato eran unos Rollitos de pato



masa pesada y aceitosa, nada crujiente, e interior terriblemente insípido y rancio, todo ello bañado con una salsa pegajosa y amorfa. Se quedaron en el plato.

A continuación los Dim Sum al vapor variados:




Aquí ya sólo puedo calificarlos de repulsivos, la envoltura ya tenía una textura, sabor e incluso olor francamente desagradables. No aptos para el consumo humano.

A partir de aquí fueron saliendo en rápida sucesión el resto de platos, de los que muestro una panorámica general:



A la vista los platos ya parecen tan nefandos como después resultaron ser. El Pollo con ajos y habas de soja negra, muy salado, incomible, la Vieira con verduras salteadas, todo un derroche de sensibilidad poner una vieira troceada, o lo que fuese esa cosa insulsa, con trozos de pimiento verde y rojo fritos...la Ternera con salsa de naranja...un horror, carne malísima con una salsa pegajosa y amarga. Pero lo que se lleva la palma es el arroz en hoja de nenúfar, arroz pasado, revenido, con una especie de costra reseca en el exterior y con trocitos minúsculos de champiñón y granos de maíz, no recuerdo haber probado nunca un arroz tan impresentable, creo que hasta insalubre. Se necesita muy poca vergüenza para darle de comer esto a alguien, en cualquier restaurante chino de menú a seis euros comeréis mejor que con este menú de veintidós euros por persona. De acuerdo con mi costumbre, la opinión que estoy escribiendo aquí es la misma que expresé en el restaurante cuando pagué la cuenta apresuradamente, sin haber comido prácticamente nada, y me dirigí a mi casa a cenar algo, con un más que comprensible mal humor.

Y ahora viene la pregunta crucial, ¿cómo es posible que exista este restaurante, que no merece ese nombre, y que tenga público, siendo más caro y peor que el resto de chinos de la ciudad? No lo sé, espero que me ayudéis a descifrar este misterio, yo escribo esto todavía con mal cuerpo y molestias digestivas. No digáis que no os lo advertí.




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Caballa tres salsas

Este plato está inspirado en una sencilla receta de Andoni Luiz Aduriz, en su caso él colocaba unas lonchas de lomo de atún a la plancha sobre una rebanada de pan de hogaza tostada y untada con tomate y aceite y sobre el atún ponía dos salsas, una olivada de aceitunas negras y una salsa de ajo asado y perejil. Yo he hecho algo parecido pero he sustituido el atún por caballa y el pan con tomate por un sencilla pero sabrosa salsa de tomate con albahaca. Es una receta que requiere varias elaboraciones pero todas ellas son sencillas y de verdad que merece la pena, el resultado es francamente bueno. Lo que más me sorprendió cuando la hice es el sabor espectacular de la salsa de ajo y perejil que nos sugiere el genio de Mugaritz, no se parece a ninguna otra que hubiese probado previamente.






Ingredientes

Para las salsa de tomate
  • Tomates rojos y maduros
  • 2 dientes de ajo
  • Unas hojas de albahaca
  • Aceite de oliva virgen extra (aove)
  • Sal

Para la olivada
  • Aceitunas negras con hueso
  • Una yema de huevo cocida
  • Alcaparras
  • Anchoas (opcional)
  • Aove

Para la salsa de ajo y perejil
  • Un manojo de perejil
  • Una cabeza de ajos
  • Sal
  • Aove

Para la caballa
  • 1/2 caballa grande por persona
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal
  • Aove


Elaboración

Lo primero que haremos será precalentar el horno a 180º e introducir la cabeza de ajos entera y sin pelar, recubierta con papel de aluminio, la dejaremos alrededor de treinta minutos hasta que los ajos estén bien asados. Mientras tanto preparamos la olivada, para ello ponemos un huevo a cocer y deshuesamos un puñado de aceitunas negras (lógicamente podéis saltaros este paso comprando aceitunas deshuesadas pero el sabor es muy inferior y tampoco hay que deshuesar muchas), procurad que no sean muy saladas como las de Aragón, Kalamata, etc, pues el punto de sal de la olivada sería demasiado elevado, yo prefiero usar unas aceitunas cacereñas. Mezclad en el vaso para la batidora las aceitunas, la yema de huevo cocida, unas pocas alcaparras y un poco de aove, trituramos bien y reservamos. Opcionalmente y aunque yo no lo hago se puede añadir alguna anchoa pero lógicamente el punto de sal aumentará bastante, podéis probar la salsa ya acabada y si creéis que admite un poco más de sal añadís una anchoa o dos.
Para la salsa de perejil, una vez que los ajos estén bien asados, extraemos la pulpa (se hace muy fácilmente chafando un extremo con un cuchillo), la mezclamos con bastante perejil, una pizca de sal y un chorrito de aove, trituramos bien y reservamos.
Para la salsa de tomate, pelamos los tomates (podemos escaldarlos y enfriarlos en agua con hielo para facilitar la operación) y los cortamos en cubitos. En un sartén ponemos un poco de aove, doramos dos dientes de ajo bien picados, añadimos el tomate, un poco de sal y unas hojas de albahaca y dejamos que reduzca.
Para el acabado y presentación le sacamos los dos lomos a la caballa y con unas pinzas de desespinar les quitamos todas las espinas, salpimentamos y los hacemos en una plancha o sartén con muy poco aceite.
En un plato ponemos un poco de salsa de tomate en el centro, sobre ésta la caballa y encima del pescado vamos alternando las dos salsas restantes, quedará mas bonito si usamos una manga pastelera o si no tenemos podemos usar unas bolsas de descongelación a las que les haremos un corte en una esquina.

Haced esta receta y ya me diréis que os parece, sale bien a la primera.


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Tataki de atún con puré de chirivía y chutney de mango

He de admitir que me siento bastante satisfecho por el resultado de este plato, tanto por su sabor como por poner en valor algunos alimentos que en nuestra gastronomía se usan más bien poco. La humilde chirivía, relegada a ser una mera comparsa en nuestros pucheros, se convierte aquí en un, a mi juicio, delicioso puré. El mango, que habitualmente comemos en postres o crudo en ensaladas, tartares, etc, se transforma aquí en una salsa agridulce muy apreciada en la comida hindú. Ambas elaboraciones, junto con al crujiente por fuera (gracias al sésamo negro) y jugoso y sonrosado por dentro tataki de atún, conforman un plato original, nutritivo y muy apetitoso.







Ingredientes (para 4 personas)

Para el puré de chirivía
  • 3 chirivías
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Pimienta negra
  • Sal 

Para el chutney de mango
  • 2 cebollas rojas
  • 1 mango
  • Jenjibre fresco
  • Clavo
  • Pimienta negra 
  • Cardamomo
  • Canela
  • Semillas de cilantro
  • Jenjibre fresco
  • Una cucharadita de azucar moreno
  • Aove
  • Vinagre de arroz
  • Sal

Para el tataki de atún
  • 4 tacos de atún rojo
  • Sésamo negro
  • Pimienta negra
  • Aove
  • Sal

Elaboración

Puré de chirivía

Pelamos las chirivías y las ponemos a cocer en agua con un poco de sal hasta que estén tiernas. Las trituramos junto con un poco de aove, sal y pimienta, añadimos agua de cocción de la chirivía hasta que el puré tenga la textura deseada, más bien espeso.

Chutney de mango

Picamos la cebolla muy fina y la salteamos en una sartén con un poco de aove. Añadimos el mango cortado en pequeños dados y salteamos hasta que se ablande, añadimos un poco de jenjibre fresco rallado, pimienta negra, un clavo, un poco de canela molida, dos semillas de cardamomo y unas semillas de cilantro molidas. Tostamos un poco las especias para resaltar su aroma y añadimos la cuchradita de canela y el vinagre de arroz, dejamos que se reduzca el vinagre y reservamos.
El vinagre dea arroz, al ser más suave que otros, nos dará la acidez justa.

Tataki de atún

Salpimentamos los tacos de atún, los pasamos por el sesamo negro hasta que queden bien cubiertos y los marcamos brevemente en un sartén con una pizca de aove. Como cualquier tataki debe quedar casi crudo por dentrro.

Emplatado y presentación

En el centro del plato disponemos longitudinalmente un poco de puré de chirivía. Sobre este el atún cortado en lonchas de alrededor de medio centimetro de grosor. A un lado, o a ambos, colocamos el puré de chirivía. Si queréis podéis decorar con algo verde, unas hojitas de perejil o cebollino por ejemplo.



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Manitas de cerdo

Cuando se habla de manitas de cerdo suele aparecer una pregunta recurrente, ¿tienen mucha grasa o es básicamente gelatina lo que contienen? Pues la verdad es que según la fuente que consultes el resultado es uno u otro pero parece que hay más datos a favor que en contra de que las manitas son un alimento con un contenido bajo en grasas saturadas. En cuanto a la gelatina que contienen, en esto no hay controversia, además de ser muy interesante desde el punto de vista culinario nos aporta colágeno, por lo que están muy indicadas para la gente que como yo tenga problemas en alguna articulación. A mi personalmente me gustan aun no siendo un gran carnívoro, hay muchísimas recetas populares y la posibilidad de deshuesarlas y hacerlas rellenas, en carpaccio, etc...las convierten en un producto realmente atractivo para cualquier cocinero. Voy a prepararlas guisadas con algunas verduras y las serviré sin deshuesar, es una receta sencilla pero el resultado es muy apetitoso.




Ingredientes

Para la cocción de las manitas
  • 2 manitas de cerdo 
  • Una cebolla
  • Un puerro
  • Una zanahoria
  • Una ramita de apio
  • Un ramillete de perejil
  • Una hoja de laurel
  • 20 granos de pimienta negra
  • Agua
  • Sal

Para la salsa
  • Una cebolla
  • Un puerro
  • Una zanahoria 
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates maduros
  • Un vaso de vino blanco seco
  • Una o dos guindillas (según como os gusté de picante)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Elaboración

He cocinado las manitas cortadas en cuatro trozos, es decir, primero se cortan longitudinalmente y después transversalmente (pedid que os las corten en la carnicería) con lo que tendremos ocho trozos en total. Antes de la cocción de las manitas éstas se pueden blanquear, es decir, hervir durante unos cinco minutos y después enjuagar, el objetivo de éste paso es eliminar posibles impurezas, yo normalmente omito éste paso y simplemente las limpio bien bajo el grifo con agua fría.
Introducimos todos los ingredientes para la cocción de las manitas en una olla a presión y dejamos cocer el tiempo equivalente a dos horas y media o tres horas en una olla convencional (esto dependerá de la olla que tengáis). Es conveniente poner poca sal y después rectificar cuando hagamos la salsa. Una vez cocidas las manitas las reservamos y colamos el caldo, preferiblemente con una gasa o estameña para obtener un caldo muy limpio.
En otra olla o cazuela salteamos la cebolla, el puerro, la zanahoria y el ajo, todos ellos bien picados, además de la guindilla, añadimos el vaso de vino blanco y reducimos a seco, añadimos los tomates rallados y dejamos que reduzca. Una vez que tengamos el sofrito terminado añadimos caldo de cocción de las manitas en cantidad suficiente para que hierva a fuego lento durante unos veinte minutos aproximadamente, transcurrido este tiempo trituramos y colamos bien la salsa, mos, reincorporamos las manitas a la cazuela y dejamos hervir a fuego lento unos cinco minutos más para que se integren bien los sabores.
A la hora de servir hay muchos acompañamientos que le pueden ir bien, unas patatas fritas, un puré de patatas, unas judías blancas salteadas, etc...yo en éste caso simplemente las empujé con una rebanada de pan de hogaza.

Como os podéis imaginar, las variantes son casi infinitas en función de vuestros gustos, podéis añadir pimiento verde, pimientón, ñoras o pimiento choricero, jamón, clavo, hierbas aromaticas como orégano, tomillo, etc...después de algunas pruebas ésta es la receta que a mi personalmente me satisface pero nada más. Eso si, la adición que alguna gente hace de harina para espesar la salsa es completamente innecesaria debido a la gelatina de las manitas, basta reducirla lo suficiente.



 









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Trenca-Dish

En 2011 Raúl Aleixandre, otrora propietario y chef del desaparecido restaurante Ca Sento y que actualmente dirige los fogones de Vínícolas By Raúl Aleixandre abrió éste espacio en el barrio del Carmen. Para ello se reformó una casa antigua con lo que se ha conseguido un espacio realmente singular y acogedor, con varios comedores a diferentes alturas y una claraboya en el techo por la que entra luz natural. El mobiliario rústico también contribuye a crear una atmósfera relajada y propicia para disfrutar de la comida. Actualmente es el cocinero Kike Jiménez quien lleva las riendas del restaurante, con mucho acierto como veremos, desconozco si sigue existiendo alguna vinculación entre Trenca-Dish y Raúl Aleixandre y sus socios.
Disponen de carta y de un menú del día entre semana por 15,95 €, también hay otros menús para cenar o comer el fin de semana aunque no recuerdo exactamente los precios, en cualquier caso asequibles. En esta ocasión dimos cuenta del menú del día que consiste en tres entrantes más segundo y postre a elegir.

El primer entrante fueron unas patatas bravas



son las patatas bravas de forma tubular que creó Sergi Arola y que tantísima popularidad han alcanzado. El procedimiento es conocido, se corta la patata en forma de tubo con un utensilio de descorazonar piñas y se le hace una cavidad interior, se confitan lentamente en aceite de oliva a baja temperatura y en el momento de servir se fríen a 180º, con una manga pastelera se rellena el interior con la salsa picante o "brava" y por encima se le pone el allioli (o para ser exactos la mayonesa al ajo). Un bocado divertido, una especie de "snack" que constituye un buen arranque para la comida.

A continuación una Ensalada con hojas variadas, gamba blanca, mango y un aliño con trocitos de jenjibre



Las gambas salteadas estaban muy buenas, se nota que es buen producto, junto con las hojas, las tiras de mango y el aliño conformaban una ensalada sencilla pero resultona y muy agradable.

Y en el tercer entrante nos encontramos con un producto que yo no había probado nunca, "Moules de Bouchot de la Baie du Mont Saint-Michel", que no son otra cosa que pequeñas clóchinas cultivadas en la baía que rodea el famosísimo Mont Saint-Michel, que los que no hemos estado allí si que hemos podido verlo bastantes veces en televisión siguiendo el Tour de France.



Son ciertamente de tamaño muy pequeño si las comparamos por ejemplo con las clóchinas valencianas pero tienen un sabor muy intenso y delicioso. Aquí vienen servidas en una bella cazuelita y con una salsita cremosa y aromática en la que los elementos claramente perceptibles eran la leche de coco, un poco de aceite de oliva, cebolla y lemon-grass. Me encantaron.

Llegamos a los platos principales y comenzamos por los "Salmonetes en Tempura con salsa picante y romesco".



Los salmonetes muy frescos y sabrosos, sin una sola espina o escama y perfectamente "tempurizados", es decir, con un rebozado fino, crujiente y muy poco grasiento. La salsa de cebollita guisada con shichimi togarashi (mezcla japonesa de especias) resultaba adictiva, con un punto picante que al menos para mi resultaba perfecto, al igual que la salsa romesco le daba otra dimensión al ya de por si excelente pescado. Completaban el plato algunas verduritas también en tempura, unas zanahorias tiernas, unas judías bobby... Un auténtico platazo del que disfruté mucho.

El huevo a baja temperatura con setas y migas de pan.



El huevo tiene una textura más cuajada que otros huevos cocinados en la roner que hemos comido por ahí, más líquidos, pero en este caso yo creo que es la adecuada para este plato. Encontramos también las migas crujientes, una crema de patata muy rica, las setas salteadas (creo que rebozuelos o chantarelas) y otras verduritas. Un plato completo y apetitoso en el que todo armoniza bien.

En el terreno de los postres tenemos un "Estofado" de cerezas con bizcocho de pistacho y helado de canela


Muy ricas las cerezas confitadas con su propio almíbar y combinación buenísima con el pistacho y el helado de canela, un postre fresco, ligero y que gustará tanto a los que son muy golosos como a los que lo somos menos.

El otros postre era un "Lemmon Pie" muy particular, deconstruido:


donde tenemos la crema de limón, muy fina, por un lado, servida en pequeños montículos con la manga pastelera, el merengue servido de igual manera y gratinado y en medio una crumble que hace las veces de bizcocho. Un postre muy bonito, divertido de comer al ir mezclando los distintos elementos con la cuchara y muy bien ejecutado ya que el sabor era magnífico.

Aunque las referencias que tenía de Trenca-Dish eran buenas, el resultado ha superado las expectativas, un menú así a este precio requiere no sólo talento en el equipo de cocina sino una muy cuidadosa gestión de los gastos. Comida brillante y sin errores, si vais volveréis seguro.
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Por alusiones...

Dejo constancia de mi opinión sobre el artículo:

http://www.evaballarin.com/esos-bloggers-y-criticos-si-esos/

El enésimo ataque a esos estúpidos blogueros que escribimos sobre restaurantes, algo que empieza a convertirse en una moda, metiéndonos a todos en el mismo saco y retratándonos como fantoches interesados, diletantes, megalómanos y gorrones. En este escrito se hace uso de una soberbia y una prepotencia, rezuma tal odio que supera a casi cualquier crítica de las que tanto indignan a su autora. Me hace gracia lo que dice de "Dan la espalda, en un triste gesto de mediocridad, a los que no se ajustan a su presupuesto". ¿Qué pasa? ¿Si no me puedo gastar 100 o 200 euros en un restaurante entonces soy un mediocre y no debería hablar de ninguno? Normalmente las generalizaciones y juicios absolutos revelan desconocimiento o sectarismo, justo lo que tanto le sulfura a esta señora, yo cuando leo algo que me desagrada o indigna lo valoro y si procede comento en su contexto. Y por cierto, ¿acaso todos los restaurantes son maravillosos y tienen un servicio impecable? Pues no, hay de todo, como cocineros, camareros, proveedores, comensales, críticos, blogueros...pretender promocionar y defender a los restaurantes intentando acallar y desacreditar cualquier voz crítica se llama lisa y llanamente censura y es propio de países en los que tal vez le gustaría vivir cuando tiene éste concepto del nuestro: "España es un país de hipócritas y envidiosos. De resabiados de poca monta y golosos de azúcar refinado. España en todos sus rincones tiene un tonto que se cree un iluminado, un tuerto que se cree rey. Tortugas que se creen ninjas y patanes que van de señores". Una cosa es el chauvinismo y otra revolcarse en el fango de nuestras hipotéticas miserias, ese regodeo derrotista no nos ayuda en nada...lo más curioso es lo terriblemente paradójico que resulta el artículo, que le da una dimensión dramática al hecho de verter unas opiniones que por otra parte se dice que "a nadie importan", se critica a los "Intolerantes" cuando se hace gala de una intolerancia extrema...
No puedo discrepar más de cada de unos de los puntos expuestos pero a diferencia de su autora yo si quiero que tenga la posibilidad de expresarse sin que nadie, yo desde luego no lo haré, le falte al respeto.



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Okroskha

Hoy vamos a preparar una sopa fría muy popular en Rusia, la Okroshka, cuya principal peculiaridad es que se prepara con kvas, una bebida que se elabora con una mezcla de harina de centeno y malta (o pan de centeno) y frutas que se deja fermentar en agua. Parece ser que su origen tiene que ver con los Burlaki, esclavos que se encargaban de remolcar desde la orilla, contracorriente, los barcos que navegaban por el Volga en la época en la que aún no existía el motor de vapor. Una versión primitiva de la Okroskha, con pescado seco desmigado en lugar de verduras y carne, constituía el alimento principal de los Burlaki. Os presento mi versión de esta sopa que creo y espero que es bastante similar a la receta tradicional. En cuanto al aderezo lo mas tradicional es la smetana, la crema agria que se añade al borsch y muchas otras sopas pero puesto que no puedo tomar nata lo sustituiré por una mezcla de yogur, limón y mostaza




Ingredientes 

Para la sopa
  • 3 pepinos
  • 2 patatas
  • 2 huevos
  • Unos cuantos rabanitos
  • Unos taquitos de jamón cocido
  • 1 manojo de cebollino (o cebolla china) 
  • 1 litro de kvas

Para el aderezo (opcional)
  • 1 yogur griego
  • 1 limón
  •  Una cucharadita de mostaza (de Dijon o similar)

Elaboración

Ponemos a cocer las patatas y los huevos y mientras tanto vamos picando en daditos los pepinos, los rabanitos y el jamón. Una vez cocidos, pelamos y cortamos igualmente en daditos las patatas y los huevos, picamos el cebollino (podéis usar también cebolla china si tenéis), lo mezclamos todo en un bol grande y añadimos el kvas. Tapamos y dejamos enfriar en la nevera, yo recomiendo hacerla unas horas antes de consumir.
Para hacer el aderezo, que le dará más sabor y un punto de acidez mezclamos el yogur con un chorrito de limón y la cucharadita de mostaza. Si queremos que sea más espeso, podemos dejar el yogur escurriendo sobre una estameña o un filtro de café.
Servimos la sopa en un cuenco y añadimos un poco del aderezo.  Yo no tenía y no le puse pero creo que un poco de eneldo le iría. Se puede acompañar con pan negro de centeno.



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